La objeción de las plantas
Una de las frases que más escuchan los veganos: "¿y las plantas?". La idea es que, si está mal comer animales, también estaría mal comer plantas, y entonces da lo mismo. Analicemos dos versiones.
Versión 1: "las plantas también están vivas"
Primero, una respuesta práctica: la mayor parte de las plantas cultivadas en el mundo sirve para alimentar a los animales criados para consumo. Entonces quien come animales es responsable de la muerte de muchas más plantas que quien es vegano.
Pero la respuesta principal es otra. La muerte es un mal porque le quita a alguien las experiencias buenas que todavía tendría. Una planta no tiene experiencias: no siente nada. Así que la muerte no le quita nada, desde su punto de vista.
Versión 2: "las plantas también sienten"
El problema menor: quien dice esto suele basarse en que las plantas reaccionan al ambiente. Pero reaccionar no es sentir. Un termostato también reacciona al calor. Las plantas no tienen sistema nervioso, y mucho menos un cerebro, que es lo que permite la conciencia.
A veces, los estudios sobre plantas usan palabras como "memoria" o "comunicación". Es una forma de hablar, no una prueba de que sientan.
El problema mayor: aunque las plantas sintieran, la conclusión sería la opuesta a la que busca la objeción. Como los animales comen muchas plantas, comer animales mataría todavía más "seres sintientes". Lo más coherente sería volverse frugívoro: comer solo lo que se desprende de las plantas, como los frutos maduros.
Cuando las personas se dan cuenta de esto, por lo general dejan de usar la objeción.
En resumen
- Comer animales mata más plantas que ser vegano.
- Las plantas no tienen cerebro ni sistema nervioso, así que no sienten.
- Si sintieran, eso sería un motivo más para no comer animales.