Objeción 1: "no se puede ayudar a todos"
Hay tantos animales en la naturaleza que nunca vamos a poder ayudar a todos. Entonces, ¿para qué intentarlo?
Respuesta: esta objeción nunca se tomaría en serio en el caso humano. Nadie dice que no vale la pena salvar a algunas personas en una catástrofe solo porque no se puede salvar a todas. Cada animal ayudado es un ser menos que sufre.
Objeción 2: "es mejor resolver problemas en los que se puede ayudar a una parte mayor"
Algunos dicen que, como el número de animales salvajes es gigantesco, ayudar a un pequeño porcentaje de ellos no sería un buen uso de nuestros recursos. Sería mejor centrarse en problemas más pequeños, en los que se puede resolver una parte mayor.
Respuesta: el error es medir el resultado por el porcentaje, y no por la cantidad real de ayuda.
Imagina que, con el mismo dinero, se puede:
- ayudar al 90% de los animales del problema A, que tiene mil animales (o sea, 900 animales);
- o ayudar al 0,1% de los animales del problema B, que tiene 10 millones de animales (o sea, 10.000 animales).
Si todos están igual de mal, ayudar a 10.000 animales hace mucho más bien que ayudar a 900, aunque el 0,1% parezca poco.
En resumen
- No poder ayudar a todos no es motivo para no ayudar a nadie.
- La eficiencia debe medirse por la cantidad real de ayuda.
- Un pequeño porcentaje de un problema enorme puede ser muchísimos individuos.