Resistirse a cambiar de idea
Hay sesgos que hacen que las personas se resistan a las ideas nuevas y a revisar lo que piensan. Afectan a todo el mundo, incluso a los propios activistas por los animales.
La licencia moral
Por ejemplo, alguien que rescata animales abandonados puede pensar que ya hace suficiente y resistirse al veganismo. Y alguien vegano puede pensar que no necesita pensar en los animales salvajes ni en el futuro.
No querer escuchar
- Atribución hostil: creer que los demás tienen malas intenciones, aunque no las tengan.
- Devaluación reactiva: despreciar una propuesta solo porque viene de alguien del "otro lado".
- Efecto avestruz: evitar las malas noticias, como un avestruz que esconde la cabeza.
Defender las cosas tal como están
- Sesgo del statu quo: preferir que todo siga igual.
- Justificación del sistema: defender el sistema actual, incluso en contra de los propios intereses.
- Perseverancia de la creencia: mantener una creencia aun frente a pruebas en contra.
- Sesgo de anclaje: confiar demasiado en la primera información que recibimos.
- Sesgo de compromiso: seguir haciendo algo solo porque ya lo hicimos antes, sobre todo en público.
- Disonancia cognitiva: la incomodidad de tener creencias que chocan entre sí.
La heurística del afecto
Muchas veces decidimos por las emociones y no por la información. Como nuestras emociones se formaron en el ambiente en el que crecimos, tienden a defender lo que ya conocemos.
En resumen
- Hacer el bien puede volvernos conformistas.
- Varios sesgos nos hacen rechazar las ideas nuevas y defender lo que ya existe.
- Las emociones también pueden atarnos a la vieja forma de pensar.