Dos palabras que confunden
Primero, hay que separar dos sentidos de la palabra muerte:
- muerte biológica: cuando el cuerpo deja de funcionar para siempre;
- aniquilación: cuando la persona deja de existir para siempre y nunca más tendrá experiencias.
Algunas personas creen que hay vida después de la muerte. Otras, que la muerte es el final. La pregunta es: ¿esa duda cambia algo en nuestras decisiones?
Si la vida actual es buena
Imagina a alguien cuya vida es (y seguiría siendo) mejor que no existir. Puede seguir viviendo o morir ahora. Y no sabe qué viene después. Analicemos las posibilidades:
- si la muerte es el final, es mejor seguir viviendo;
- si después hay una vida peor, pero todavía mejor que no existir, es mejor seguir viviendo;
- si después hay una vida peor que no existir, es mejor seguir viviendo;
- solo si después hay una vida mejor que la actual sería mejor morir.
En la mayoría de los escenarios, cuando la vida es buena, vivir es la mejor elección.
Si la vida actual es muy mala
Ahora imagina una vida que es (y seguiría siendo) peor que no existir, llena de sufrimiento. En ese caso, en la mayoría de los escenarios, terminar esa vida sería mejor para quien la vive.
Complicaciones
Todavía hay muchas dudas: ¿cuánto duraría una vida después de la muerte? ¿El momento de la muerte cambiaría algo en ella? Estas preguntas hacen las cuentas más difíciles.
La conclusión
Puede parecer que la duda sobre lo que viene después de la muerte desordenaría todo el razonamiento de este volumen. En general, no: cuando una vida es buena, protegerla sigue siendo lo más razonable.
En resumen
- "Muerte" puede querer decir el final del cuerpo o el final de la persona.
- Cuando la vida es buena, vivir suele ser la mejor elección en casi todos los escenarios.
- La incertidumbre sobre lo que viene después de la muerte no cambia mucho las conclusiones del volumen.