La objeción
"El veganismo mata todavía más animales, por la agricultura: los tractores, las cosechas y los venenos matan muchos animalitos."
La respuesta común
Gran parte de los granos que se siembran en el mundo sirve para engordar a los animales criados para consumo. Para producir carne, hay que sembrar mucho más que para alimentar a las personas directamente con vegetales. Entonces, cuantos más veganos haya, menos cultivos harían falta, y menos animales morirían en ellos.
Una versión más astuta de la objeción
Alguien puede responder: "¿y si todos comieran solo pescado del mar? Así no tendríamos que sembrar nada".
Hay dos respuestas.
Primero: es muy dudoso que eso matara menos animales. La pesca mata cantidades gigantescas de peces y de otros animales.
Segundo, y más importante: la objeción mira solo las consecuencias directas de lo que come cada persona. Se olvida del efecto de las ideas que transmitimos.
El efecto de las ideas
Quien vive de forma vegana difunde la idea de que los animales importan. Solo en un mundo donde se toma en serio a los animales habrá personas que quieran:
- reducir las muertes accidentales en la agricultura;
- mejorar la vida de los animales salvajes;
- crear nuevas tecnologías que eviten perjudicar a los animales.
En cambio, quien come animales refuerza la idea de que se los puede usar. Estas ideas pasan de generación en generación, y su efecto es mucho mayor que el de una comida.
En resumen
- Comer animales exige sembrar mucho más que comer vegetales.
- Comer solo pescado probablemente no mataría menos.
- El veganismo difunde la idea de que los animales importan, y eso tiene efectos enormes.