El argumento
Algunos ambientalistas prueban una nueva estrategia: "no decimos que la naturaleza tenga valor en sí. Decimos que las personas tienen interés en que la naturaleza se preserve y siga su curso. Y el criterio de la sintiencia manda tener en cuenta los intereses de quienes sienten."
El error
El problema es pensar que, si un interés debe tenerse en cuenta, entonces debe cumplirse. Tener en cuenta no es lo mismo que satisfacer.
Cuando decidimos qué hacer, tenemos que sopesar todos los intereses involucrados. Algunos intereses son pequeños; otros, enormes. A veces un interés tiene que ceder ante otro mayor.
Lo que está en juego
Los procesos naturales suelen afectar a los animales de forma muy negativa: hambre, enfermedades, frío, depredación, crías que mueren poco después de nacer. Satisfacer el interés de "dejar que la naturaleza siga su curso" significaría aceptar el sufrimiento y la muerte de un número gigantesco de seres sintientes.
El interés de alguien en ver la naturaleza intacta es mucho menor que el interés de esos animales en no sufrir y no morir.
En resumen
- Tener en cuenta un interés no es lo mismo que cumplirlo.
- El interés en "dejar que la naturaleza siga su curso" es pequeño comparado con el sufrimiento de los animales.
- Por eso, el criterio de la sintiencia no obliga a aceptar las metas ambientalistas.