La idea en debate
Ya vimos que no todos los humanos tienen razón o lenguaje. Algunos autores responden así: "Los humanos que no tienen esas capacidades merecen respeto porque pertenecen al mismo grupo, la especie humana, que normalmente tiene esas capacidades."
Esto se llama apelación al grupo. La idea es: lo que vale para la mayoría del grupo vale para todos los del grupo.
Problema 1: el argumento da vueltas en círculo
El argumento quería explicar por qué la especie importa. Pero, para eso, ya parte de la idea de que pertenecer a la especie correcta es lo que importa. Es la misma petición de principio que vimos antes: usar la conclusión como prueba.
Problemas 2 y 3: las capacidades no explican nada
Como en los capítulos anteriores, falta mostrar por qué tener razón o lenguaje cambiaría el peso de un dolor. Y hay buenas razones para pensar que no lo cambia: lo que cuenta es poder sufrir.
Problema 4: es un criterio injusto
Mira lo que hace el argumento:
- incluye a humanos que no tienen las capacidades, solo porque son humanos;
- excluye a los animales, aunque algún animal tuviera esas capacidades.
O sea, al final, quien decide es la especie, y no las capacidades. Eso es tendencioso.
¿Y si se juntan los dos criterios?
Algunos intentan otra salida: "para importar, basta con o ser humano o tener ciertas capacidades". Parece más justo, porque un animal muy inteligente también entraría.
Pero sigue teniendo problemas: todavía da vueltas en círculo, todavía no explica por qué las capacidades importarían y todavía es tendencioso. A los humanos no se les exige nada. A los animales se les exige que demuestren tener capacidades especiales.
En resumen
- La apelación al grupo usa la conclusión como prueba.
- Incluye a humanos sin las capacidades y excluye a animales con ellas: quien decide es la especie.
- Combinar especie y capacidades sigue siendo tendencioso.