Cuando la discusión cambia de tema
En una conversación sobre animales, es común que, después de un rato, alguien diga: "en ética no hay bien ni mal, todo es relativo".
Hay algo curioso: esa frase casi nunca aparece al principio de la discusión. Aparece después de que la persona ya intentó defender su posición y no encontró buenos argumentos. Pero, si creía que no hay bien ni mal, ¿por qué intentaba mostrar que tenía razón?
Ética y metaética
Para entender esto, hay que separar dos tipos de pregunta.
Muchas veces, alguien usa una frase de metaética ("todo es relativo") para intentar defender una posición de ética ("entonces puedo seguir explotando animales"). Y eso no funciona.
Por qué no funciona
Para cualquier práctica, hay tres posibilidades:
- debemos hacerla (es obligatoria);
- no debemos hacerla (está prohibida);
- da lo mismo (está permitida).
Quien dice "puedo seguir comiendo animales, porque todo es relativo" está poniendo esa práctica en la tercera categoría: permitida. ¡Pero eso también es una afirmación sobre lo que está bien! Y se dice como si valiera para todo el mundo, como si quien no está de acuerdo estuviera equivocado.
Si de verdad "todo fuera relativo", ni siquiera se podría decir que explotar animales está permitido. La frase no ayuda a ninguno de los dos lados.
El doble rasero
Además, casi nadie usa el "todo es relativo" cuando las víctimas son humanas. Nadie dice "todo es relativo" sobre maltratar niños. Usar esa frase solo cuando las víctimas son animales es otro caso de doble rasero.
En resumen
- "En ética todo es relativo" suele aparecer cuando faltan argumentos.
- Las afirmaciones sobre la naturaleza de la moral no deciden qué debemos hacer.
- Decir que algo está permitido también es una afirmación moral.