Sesgos que afectan a los propios activistas
Quien planea acciones para ayudar a los animales también está expuesto a sesgos. Algunos ejemplos:
- Falacia G. I. Joe: creer que basta con saber que un sesgo existe para no caer en él.
- Sesgo de optimismo y de pesimismo: esperar resultados mejores o peores que los reales.
- Sesgo de suma cero: creer que, si alguien gana, otro tiene que perder.
- Efecto de falso consenso: creer que los demás piensan como nosotros.
- Correlación ilusoria: ver una relación entre cosas que no están relacionadas.
Cómo recibe el público el mensaje
También hay efectos que muestran cómo aprende y recuerda la gente:
- Superioridad de la imagen: recordamos mejor lo que vemos en imágenes.
- Efecto de espaciamiento: aprendemos mejor cuando el contenido se repite con intervalos.
- Efecto de prueba: recordamos más cuando reescribimos o explicamos algo, en vez de solo releerlo.
- Efecto del humor: los mensajes con humor suelen recordarse más.
- Efecto Google: olvidamos lo que sabemos que es fácil de encontrar en internet.
¿Casos individuales o números?
Como sentimos más empatía por una víctima identificable, una estrategia es contar historias de animales concretos. Pero eso tiene un riesgo: el olvido de la tasa base, que nos hace dar más valor a los casos concretos que a los números generales. Por eso conviene combinar las dos cosas.
Mensajes positivos y negativos
Recordamos más lo negativo, y lo negativo nos afecta más. Eso puede ayudar a llamar la atención, pero también puede alejar a la gente si se exagera.
En resumen
- Los activistas también tienen sesgos, como el optimismo y el falso consenso.
- Saber cómo recuerda la gente ayuda a comunicar mejor.
- Las historias individuales y los números generales funcionan mejor juntos.