Escaleras de importancia
Mucha gente piensa así: "los animales importan, pero los humanos importan más". Otros dicen: "quien es más inteligente importa más, sea humano o no". Las dos ideas arman una escalera, con unos por encima de otros.
El principio de igual consideración
Hay un principio que muestra que esa escalera es injusta: el principio de igual consideración.
Si un dolor de un cerdo es igual a un dolor de una persona, los dos pesan igual. Esta idea ya está en el argumento de la relevancia: si lo que importa es poder ser perjudicado, entonces los dolores iguales importan igual.
Igual consideración no es tratar a todos igual
Este principio no dice que debamos tratar a todos exactamente igual. Incluso exige que, a veces, le demos prioridad a alguien.
Ejemplo: si A y B están heridos, pero A está mucho peor, debemos socorrer primero a A. Si al día siguiente es B quien está peor, debemos socorrer a B. El criterio es el tamaño del problema, y no quién es la persona.
Cómo se viola el principio
- Cuando dolores del mismo tamaño reciben pesos distintos por la especie.
- De forma todavía más grave, cuando un perjuicio pequeño para los humanos pesa más que un perjuicio enorme para los animales. Por ejemplo, el placer de un sabor contra la vida entera de un animal.
El especismo va más allá de la explotación
El especismo no aparece solo cuando explotamos a los animales. También aparece cuando dejamos de ayudarlos por ser de otra especie. Y no es solo ignorar a los animales por completo: darles menos peso por los mismos perjuicios también es discriminación.
En resumen
- Las escaleras de importancia basadas en la especie son tendenciosas.
- Los perjuicios del mismo tamaño deben pesar igual.
- Darle prioridad a quien está peor es compatible con la igual consideración; darla según la especie, no.