Un error común
Mucha gente cree que, para estar en contra del especismo, hay que aceptar una teoría ética específica, como el utilitarismo.
Eso es falso. Rechazar el especismo es compatible con muchas teorías distintas.
Un ejemplo con tres teorías
Imagina que rescatamos a dos animales, A y B, y hay dos refugios posibles. En cada refugio, el bienestar de cada uno sería diferente:
- Opción 1: A queda muy bien y B queda más o menos. El total es mayor.
- Opción 2: los dos quedan bastante bien, de forma más parecida. El total es un poco menor.
Tres teorías responderían distinto:
- el utilitarismo elige la opción con mayor total;
- el maximin elige la opción en la que quien está peor queda mejor;
- el igualitarismo elige la opción con menos desigualdad.
¿Dónde está la igual consideración?
Ahora imagina que A y B cambian de lugar. Cada teoría seguiría eligiendo la misma opción por el mismo motivo. A ninguna le importa quién es A o B; solo los números de bienestar.
Si alguien cambiara la elección solo porque A es de una especie y B de otra, ya no estaría siguiendo la teoría. Por eso todas estas teorías tienen que rechazar el especismo.
Un reconocimiento creciente
Cada vez más filósofos lo reconocen. Personas que no están de acuerdo en casi nada coinciden en que el especismo no se sostiene.
En resumen
- No hace falta ser utilitarista para rechazar el especismo.
- El utilitarismo, el maximin y el igualitarismo tienen metas distintas, pero todas exigen imparcialidad.
- Cualquier teoría ética plausible tiene que rechazar el especismo.