No se puede ayudar a todo el mundo
En la vida real, casi nunca logramos evitar perjudicar a todos, ni ayudar a todos los que lo necesitan. Entonces alguien pregunta: "si todos importan igual, ¿cómo vamos a elegir?"
La igual consideración es compatible con las prioridades
El principio de igual consideración no prohíbe elegir. Solo prohíbe elegir según la especie. Hay varios criterios justos para decidir a quién ayudar primero.
Algunos criterios de prioridad
- Gravedad: cuanto peor es la situación de alguien, mayor es su prioridad. Quien tiene un dolor terrible va antes que quien tiene una molestia.
- Cantidad: ayudar a más individuos, con el mismo esfuerzo, suele ser mejor que ayudar a menos.
- Tamaño del beneficio: dar una ayuda que cambia mucho la vida de alguien pesa más que una ayuda pequeña.
- Probabilidad de éxito: conviene tener en cuenta la probabilidad de que la ayuda funcione.
Cuando los criterios chocan
A veces los criterios apuntan en la misma dirección. A veces, no. Por ejemplo: ¿ayudar a muchos con un beneficio pequeño o a pocos con un beneficio enorme? Esas decisiones son difíciles, y otros volúmenes discuten cómo sopesarlas.
Lo principal es esto: todos estos criterios miran la situación de cada uno, y no la especie.
En resumen
- La igual consideración es compatible con darles prioridad a unos en lugar de a otros.
- La gravedad, la cantidad y el tamaño del beneficio son criterios justos.
- La especie, por sí sola, no es un criterio justo de prioridad.