La objeción
Alguien puede decir: "estoy de acuerdo con la igual consideración. Pero los humanos son más inteligentes y, por eso, sufren más. Entonces darles prioridad a los humanos sería solo seguir el tamaño del sufrimiento."
A veces es verdad
Es cierto: en algunos casos, tener más capacidad de pensar hace que alguien sufra más. Por ejemplo, una persona puede sufrir por la preocupación de algo malo que va a pasar en el futuro, y un animal quizás no.
Pero a veces es al revés
En otros casos, entender menos hace sufrir más:
- un adulto que va a recibir una vacuna sabe que el dolor va a pasar; un animal o un bebé no lo saben, y pueden sentir puro terror;
- quien entiende la situación puede calmarse con explicaciones; quien no la entiende, no.
Además, tener menos capacidades suele venir junto con más vulnerabilidad: menos posibilidades de defenderse, de huir o de pedir ayuda.
Conclusión
Más inteligencia no siempre significa un sufrimiento mayor. A veces sí, a veces significa lo contrario. Por eso, no se puede usar la especie como atajo para decir quién sufre más. Hay que mirar cada situación.
En resumen
- A veces, entender más hace sufrir más.
- Muchas veces, entender menos hace sufrir más, por el miedo y la vulnerabilidad.
- Por eso, no se puede darles prioridad a los humanos solo suponiendo que sufren más.