La objeción
"No tenemos pruebas de que los animales sientan. Entonces no necesitamos tenerlos en cuenta." Analicemos esta idea.
Primera respuesta: las evidencias
Hoy hay muchas evidencias científicas de que varios animales son sintientes. Esa ya es la posición de la mayoría de los científicos. Pero eso no convence al escéptico radical.
El problema del escéptico
El escéptico dice: "la única sintiencia que puedo probar con certeza es la mía, porque solo yo siento lo que siento".
Pero, si eso fuera un motivo para no tener en cuenta a los animales, también sería un motivo para no tener en cuenta a otros humanos. Tú tampoco puedes sentir por dentro el dolor de tu amigo. Nadie acepta ignorar a las demás personas por eso.
Además: quien dice que un ser no siente también tiene que dar razones. Si un animal tiene cerebro, nervios y huye del dolor, ¿por qué pensaríamos que no siente?
El beneficio de la duda
Aquí entra el principio del beneficio de la duda (también llamado principio de precaución). Dice: si hay una posibilidad real de que un ser sienta, debemos tratarlo como alguien que siente.
Piensa en los dos errores posibles:
- tratar como sintiente a quien no siente: cuesta poco;
- tratar como una cosa a quien siente: puede causar un sufrimiento enorme.
El segundo error es mucho peor. Por eso tiene sentido equivocarse del lado del cuidado.
¿Y si hay grados de duda?
Algunos dicen: "cuanta más duda, menos debe contar". Discutamos esta idea. Cuando el daño posible es grande y el costo de cuidar es pequeño, la duda no justifica tratar mal.
En resumen
- Hoy hay muchas evidencias de que muchos animales sienten.
- La duda del escéptico valdría también para otros humanos.
- Ante la duda, debemos dar consideración: el error de no darla es mucho peor.