Questão
de Ética

Volumen II · Considerando a los seres sintientes · capítulo 13

Incertidumbre sobre la sintiencia y beneficio de la duda

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Ante la incertidumbre sobre la sintiencia de un ser, debemos aplicar el beneficio de la duda: equivocarnos del lado de la precaución, porque tratarlo como un objeto, si siente, es un error más grave que lo contrario.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen II, p. 42 de la edición en PDF · traducción al español

13.1. Consideración moral e incertidumbre sobre si un ser es sintiente

A veces se sostiene que, con respecto a los animales no humanos (o, al menos, a algunos de ellos), estamos justificados para negarles porque no hay pruebas de que sean .

Los defensores de los animales suelen responder a esta objeción señalando que hay un conjunto creciente de evidencias científicas que confirman la sintiencia en buena parte de los animales no humanos, hasta el punto de que esa es ahora la posición predominante entre los científicos. Esto se expresa en declaraciones emitidas por la comunidad científica. Por ejemplo, la Declaración de Cambridge, del 7 de julio de 2012, afirma que todos los mamíferos y aves, y también invertebrados como los cefalópodos, poseen los sustratos neurológicos que crean las condiciones para la aparición de la conciencia51. Por su parte, la Declaración de Nueva York, del 19 de abril de 2024, afirma que la evidencia empírica indica al menos una posibilidad realista de conciencia en todos los vertebrados y en muchos invertebrados (como mínimo, moluscos cefalópodos, crustáceos decápodos e insectos)52.

Sin embargo, ni siquiera todo este conjunto de evidencias científicas satisfará al escéptico. En este texto discutiremos primero la objeción que plantean los escépticos. Se sostendrá que, en lo que respecta a la ética, la recae sobre el escéptico. Es decir, no son los animales que tienen un sistema nervioso centralizado los que tienen que probar que son sintientes: es el escéptico quien tiene que probar que no lo son (y, mientras tanto, debemos darles el ).

A continuación se discutirá la posición que sostiene que la consideración moral debería atribuirse por grados: según esta posición, cuanto mayor es el grado de incertidumbre sobre si un ser es sintiente, menos debería contar en nuestras deliberaciones morales. Luego se ofrecerán algunos argumentos para rechazar esta posición.

13.2. La objeción escéptica

Considere la afirmación de que no podemos tener certeza de si los animales no humanos son sintientes por el simple hecho de que el único caso en que alguien puede tener esa certeza es el de su propia sintiencia, pues es la única que puede experimentar directamente. Esto se conoce como el problema de las otras mentes53.

Una posible respuesta sería admitir que el único caso en que cada individuo puede probar con certeza absoluta la sintiencia es el suyo propio, pero sostener que, aun así, tenemos buenas razones para creer que hay otros individuos sintientes. El primer tipo de razón es el comportamiento. Por ejemplo, si piso un trozo de vidrio, aparto el pie porque siento dolor. Así, si otros individuos se apartan cada vez que pisan un trozo de vidrio, esa es una razón para suponer que lo hacen porque también sienten dolor. El segundo tipo de razón es la fisiología. Si sé que me es posible tener experiencias porque tengo un sistema nervioso con un cerebro, y sé que es el procesamiento que ocurre en el cerebro lo que crea las condiciones para que la conciencia se manifieste54, entonces esa es una razón para suponer que cualquier otro ser que tenga un sistema nervioso con un órgano centralizador (un cerebro o ganglios) que realice ese tipo de procesamiento también es sintiente. Esto se conoce como argumento por analogía.

Sin embargo, esta respuesta no satisfará al escéptico. Dirá que es una generalización apresurada a partir de un único caso. Law (2003, p. 102-3) da el siguiente ejemplo: si abro mil cerezas y encuentro un hueso en el centro de cada una, aun así no estoy justificado para concluir que toda cereza tiene necesariamente un hueso en el centro, y mucho menos estaría justificado para concluirlo si hubiera abierto una sola cereza. Del mismo modo, concluye el autor, generalizar a partir del propio caso que los demás individuos que tienen cerebro y sistema nervioso y se comportan de modo similar también son sintientes es como concluir que todas las cerezas tienen hueso a partir de la observación de una sola cereza. Así, concluye el escéptico, no tenemos razones para pensar que existen otras mentes además de la nuestra (ya que todas las evidencias científicas de sintiencia se basan en el argumento por analogía).

En este punto podría preguntarse sobre quién recae la carga de la prueba. El escéptico dice que no tenemos razones para pensar que existen otras mentes además de la nuestra. Sin embargo, el escéptico tampoco

ofrece ninguna razón para pensar que no las hay. ¿Sobre quién recae aquí la carga de la prueba? En términos epistémicos, es discutible. Sin embargo, en términos éticos, la carga de la prueba recae sin duda sobre el escéptico. Esto se explicará con más detalle a continuación.

13.3. El principio del beneficio de la duda

Si el hecho de que el único caso en que podemos probar que hay sintiencia sea el nuestro propio fuera una buena razón para negar consideración moral a los animales no humanos, lo sería igualmente para negársela a todos los humanos, ya que tampoco podemos comprobar por experiencia directa que son sintientes.

Hay un principio que fundamenta que, aun sin tener certeza de que otros seres con sistemas nerviosos centralizados son sintientes, debemos, aun así, darles consideración moral: el principio del beneficio de la duda55 (también conocido como principio de precaución). El principio prescribe que, si hay una duda razonable sobre si un ser es o no sintiente, debemos tratarlo partiendo del supuesto de que es sintiente, pues así la probabilidad de daño es menor.

El razonamiento en que se basa este principio es el siguiente: si el ser en cuestión es sintiente y lo tratamos como si no lo fuera, el daño que causaremos probablemente será mayor que el que se produciría si lo tratamos como si fuera sintiente y en realidad no lo es. En resumen, el principio prescribe errar del lado de la seguridad.

Si el principio del beneficio de la duda es razonable, entonces señalar que cada uno solo puede tener certeza de su propia sintiencia no es una buena razón para negar consideración moral a alguien.

13.4. ¿Grados de consideración según el grado de confianza sobre la sintiencia?

Existe una posición que sostiene que el grado de consideración moral que debemos dar a alguien debería depender del grado de confianza que tenemos sobre si el ser en cuestión es o no sintiente: si tenemos certeza de que lo es, el individuo cuenta por 1; si no la tenemos, multiplicamos por menos de

1 según el grado de confianza que tenemos sobre si es o no sintiente56.

Sobre la base de esta posición podría sostenerse que, como el grado de confianza en la sintiencia de, por ejemplo, los humanos o los vertebrados en general es mucho mayor que en el caso de varios tipos de invertebrados, deberíamos dar una consideración menor a estos últimos.

Hay al menos cuatro respuestas a esta objeción, que se abordarán a continuación.

13.4.1. Negar el criterio del grado de confianza

La primera respuesta es rechazar que se atribuyan grados diferenciados de consideración moral sobre la base de nuestro grado de confianza sobre si el ser en cuestión es o no sintiente. Por ejemplo, una alternativa sería proponer un umbral mínimo de evidencia razonable y sostener que todos los que estuvieran por encima de ese umbral contarían por 1, sin jerarquías, independientemente de lo cerca o lejos que se encuentren del umbral. Así, quienes proponen la jerarquía basada en el grado de confianza tendrían que defenderla, y no simplemente postularla, dado que existen otras posibilidades.

Además, en muchos casos la poca confianza que tenemos con respecto a la sintiencia de ciertos tipos de animales se debe a que hay poca investigación sobre su sintiencia, o a de nuestra parte al evaluar los datos de las investigaciones disponibles, y no a que claramente no cumplan los criterios de sintiencia57. Así, contra el criterio del grado de confianza, podría argumentarse que, en una cuestión tan seria como la consideración moral, lo que deberíamos hacer es establecer protecciones contra nuestra falta de información y contra nuestro probable juicio sesgado, y no utilizar esas limitaciones como criterio.

13.4.2. Sostener que el grado de confianza es alto

La segunda forma de responder sería sostener que las evidencias existentes a favor de la sintiencia de invertebrados58 como los crustáceos decápodos59 y los insectos60 son suficientemente

sólidas, y que entonces no tiene sentido decir que tales animales deberían contar mucho menos que 1, aunque aceptáramos el criterio del grado de confianza.

Desde luego, puede ocurrir que, en el caso de otros animales, como los gasterópodos y los bivalvos, las evidencias disponibles no sean tan sólidas. Pero, nuevamente, eso no se debe a que claramente no cumplan los criterios de sintiencia, sino a que no se sabe con exactitud cuál es la cantidad mínima de neuronas y de interacciones entre ellas para que haya sintiencia61.

13.4.3. Señalar que contar menos no basta para justificar la explotación

La tercera forma de responder señala que, aunque tales animales contaran menos que 1, de ello no se sigue que explotarlos sea justificable ni que estemos justificados para dejar de ayudarlos. Una cosa es lograr fundamentar que ciertos individuos deben contar menos. Otra cosa es lograr fundamentar que estamos justificados para explotar o dejar de ayudar a los individuos que deberían contar menos. Habría que esgrimir un argumento adicional que fundamentara esta segunda conclusión, ya que no se sigue necesariamente de la primera. Por ejemplo, la probabilidad de que sean sintientes puede ser lo suficientemente alta como para que debamos protegerlos de la explotación y para que debamos ayudarlos cuando lo necesiten.

13.4.4. El número de individuos puede compensar el menor peso dado a cada uno

La cuarta respuesta consiste en observar que, aunque cada uno de estos animales contara mucho menos que 1, la cantidad de ellos que sufre y muere es tan gigantesca que aun así deberíamos dar prioridad a protegerlos.

Por ejemplo, supongamos que cada humano contara 1000 veces más que cada invertebrado. Esto significaría que, para invertir en ayudar a invertebrados la misma cantidad de recursos que deberíamos invertir en ayudar a humanos, tendría que haber 1000 veces más invertebrados que humanos en situaciones igualmente malas. Como en el mundo real la cantidad de invertebrados que sufren y mueren es enormemente mayor que eso (ya sea

porque son explotados, ya sea en la naturaleza), la balanza se inclinaría hacia dar prioridad a protegerlos aunque se postulara que cada humano cuenta muchas veces más. Por menor que fuera el peso atribuido a cada invertebrado, siempre habría una cantidad de víctimas invertebradas a partir de la cual la balanza se inclinaría hacia darles prioridad.

La única manera de evitar esta conclusión sería establecer una barrera del tipo carta de triunfo, que prohibiría dar prioridad a los invertebrados por muchos más que fueran los perjudicados62. Sin embargo, este movimiento es ad hoc, pues habría que esgrimir un argumento adicional para fundamentar esa carta de triunfo, ya que no se sigue de la afirmación de que el peso moral de un individuo debería multiplicarse por el grado de confianza que tenemos sobre si es sintiente (al contrario, en este caso pretende limitar las implicaciones del criterio del grado de confianza).

En este otro texto puede leer una argumentación contraria al establecimiento de cartas de triunfo o de cualquier otro tipo de jerarquía de estatus moral.

13.5. Conclusión

En este texto vimos que hay buenas razones para aplicar el principio del beneficio de la duda y que, por lo tanto, al menos en términos éticos, la carga de la prueba recae sobre quienes son escépticos con respecto a la sintiencia de seres que tienen un sistema nervioso centralizado, ya sea con cerebro o con ganglios. Esto muestra también que, aunque muchas evidencias científicas corroboran la sintiencia en muchos tipos de animales, en términos éticos esa prueba no es necesaria para que debamos darles consideración moral: basta con que haya una duda razonable.

Examinamos también la posición que sostiene que el grado de consideración moral debería depender del grado de confianza que tenemos sobre si el ser en cuestión es o no sintiente. Vimos que es posible cuestionar la validez del criterio del grado de confianza, y vimos también que, aunque adoptáramos ese criterio, de ello no se seguiría que estemos justificados para explotar a los animales en cuya sintiencia tenemos un grado de confianza menor, ni que estemos justificados para invertir poco en ayudarlos. De hecho, dados sus números, aun así deberíamos dar prioridad a ayudarlos.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume II
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

El principio del beneficio de la duda sugiere...

¿Dar una consideración proporcional al grado de confianza en la sintiencia justificaría explotar a los invertebrados?

Para pensar

Usa la herramienta Beneficio de la duda de este sitio con un animal del que no sepas si siente. ¿Qué pasa con el resultado cuando el costo de la precaución es bajo?

Notas del autor 12
  1. 51 Ver Low (2012). ↩
  2. 52 Ver Andrews et. al. (2024). ↩
  3. 53 Sobre este problema, ver Avramides (2001) y Maslin (2001, cap. 8). ↩
  4. 54 Sobre el papel del sistema nervioso y del órgano centralizador en la creación de las condiciones para la aparición de la sintiencia, ver (2015a). ↩
  5. 55 Para una formulación detallada y una defensa de este principio, ver (2017). Para una defensa de que la incertidumbre sobre si otros individuos son o no sintientes no es una amenaza para la sintiencia como criterio de consideración moral, ver Dung (2022). Para un ejemplo de aplicación del beneficio de la duda a las langostas, ver Jones (2014). ↩
  6. 56 Para ejemplos de defensas de esta posición, ver Chan (2011), Shriver (2020) y Sebo (2018). ↩
  7. 57 Sobre esto, ver Birch et al. (2021, p. 7). ↩
  8. 58 Para revisiones de la literatura sobre la sintiencia en invertebrados en general, ver Ética Animal (2019a, 2021d, 2022b). ↩
  9. 59 Para una revisión de las evidencias de sintiencia en decápodos, ver Birch et. al. (2021) ↩
  10. 60 Para evidencias conductuales de sintiencia en insectos, ver (2005); Mendl et. al. (2011) y Adamo (2016). Para evidencias fisiológicas de sintiencia en insectos, ver Gronenberg; López-Riquelme (2004); Polilov (2012); Kaiser (2015); ; Klein (2016); Kaas (2016) y Collett; Collett (2018). ↩
  11. 61 Sobre esto, ver Ética Animal (2019a, 2021d, 2022b). ↩
  12. 62 Para un ejemplo de posición en la que el número de víctimas no cuenta, ver Taurek (1977, p. 300-3). Para una defensa de que el número de víctimas cuenta, ver (1978, p. 285-301). ↩
Fuentes citadas en este texto 25

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen II.

  • ADAMO, S. A. Do insects feel pain? A question at the intersection of animal behaviour, philosophy and robotics. Animal Behaviour, n. 118, p. 75-79, 2016.
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  • ÉTICA ANIMAL. Senciência em invertebrados: uma revisão das evidências comportamentais. Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 20 jul. 2022b.
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Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

¿Y qué pasa con los animales de los que no tenemos certeza de que sean sintientes? (II, cap. 13).
Debemos aplicar el principio del beneficio de la duda. Esto se debe a que, si un animal es sintiente y actuamos como si no lo fuera, el daño resultante es mayor que si el animal no es sintiente y lo tratamos como si lo fuera. En resumen, el principio del beneficio de la duda sugiere equivocarse del lado de la precaución.

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