Del "si" al "cuánto"
Ya vimos que la muerte es un mal. Ahora la pregunta es: ¿cuánto mal causa? ¿Morir joven es peor que morir viejo? ¿Qué cuenta en esta cuenta?
Un ejemplo
Imagina a alguien que acaba de nacer y tiene dos futuros posibles: vivir 10 años o vivir 80 años. Casi todo el mundo diría que morir a los 10 es peor. ¿Pero por qué? Hay dos explicaciones.
Mirando al futuro: quien muere a los 10 pierde mucho más tiempo de vida por delante.
Mirando al pasado: quien muere a los 10 tuvo mucho menos tiempo para disfrutar de la vida.
En la mayoría de los casos, las dos explicaciones apuntan al mismo lado: quien vivió menos también tenía más por vivir. A veces no coinciden, y hay que combinarlas.
No es solo el tiempo: es la calidad
El tiempo no basta. También importa cómo sería ese tiempo. Veinte años de vida feliz valen más que veinte años de sufrimiento constante.
Una herramienta: los AVAC
En salud pública existe una medida llamada AVAC.
Con esta medida, se pueden comparar muertes distintas. Ejemplo: un pollo de engorde es matado a las seis semanas, más o menos, pero podría vivir años. Pierde casi toda la vida que tendría.
Por qué mirar también el pasado
El pasado también importa. Alguien que ya tuvo una vida larga y buena perdió menos, en cierto modo, que alguien que apenas empezó a vivir.
En resumen
- El tamaño del mal de la muerte depende del tiempo y de la calidad de la vida perdida.
- Cuánto vivió ya alguien también cuenta.
- Los AVAC ayudan a hacer esta cuenta.