La idea en debate
Algunos dicen: "matar a un animal al que ya le queda poco tiempo de vida casi no le hace daño". Por ejemplo, un animal viejo, o de una especie que vive poco.
Esta idea es más complicada de lo que parece.
Varias formas de medir el mal de la muerte
Hay distintas maneras de medir qué tan grave es morir en cierto momento:
- Solo el futuro: cuanto más tiempo le quedaría a alguien, peor es morir.
- Solo el pasado: cuanto menos haya vivido ya alguien, peor es morir.
- Porcentaje: cuanto menor sea la parte de la vida posible que alguien ya vivió, peor es morir.
- Prioridad: cada momento más de vida vale más para quien vivió poco.
Solo la primera forma dice claramente que tener poco tiempo por delante hace de la muerte un mal pequeño. Las otras dan respuestas distintas.
Un ejemplo
Piensa en un animal de una especie que vive poco, como una rata, que vive unos dos años. Si muere al año, perdió la mitad de su vida posible. Eso es mucho, en proporción. Según la forma del porcentaje, su muerte es tan grave como la de un humano que muere a los 40 en una vida de 80 años.
La calidad también cuenta
Además del tiempo, como vimos, importa si la vida que queda sería buena. Unos pocos meses felices siguen siendo algo valioso que perder.
En resumen
- Hay varias formas razonables de medir el mal de la muerte.
- En varias de ellas, la muerte de un animal de vida corta es muy grave.
- La calidad del tiempo que queda también importa.