Volumen III · Los animales y el daño de la muerte · capítulo 10
La afirmación de que tener poco tiempo por delante hace de la muerte un daño pequeño
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
Tener poco tiempo de vida por delante, por ser anciano o por pertenecer a una especie de vida corta, no vuelve a la muerte un daño pequeño; y los animales con cerebros más pequeños incluso podrían percibir el tiempo más lentamente.
Un abuelo de 90 años puede tener pocos años por delante, pero nadie dice que está bien matarlo. Los pocos años que le quedan son muy valiosos para él. Con los animales de vida corta pasa lo mismo.
Las últimas páginas de un buen libro no valen menos solo porque son pocas. A veces valen todavía más.
- P1 La afirmación dice que quien tiene poco tiempo por delante es poco dañado por la muerte.
- P2 Eso ya se rechaza en el caso humano: los ancianos y los enfermos graves siguen siendo muy dañados si se los mata.
- P3 Además, el tiempo subjetivo puede transcurrir de otra manera para los animales más pequeños.
- P4 Rechazar esto para los humanos y aceptarlo para los animales exigiría un estatus especial, que no está justificado.
- C Por lo tanto, tener poco tiempo por delante no justifica matar.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Un insecto vive pocas semanas; matarlo no le quita casi nada.”
Respuesta Para el insecto, esas semanas son toda su vida, y quizá las viva como más largas de lo que nos parecen. Y no aceptamos ese razonamiento con los humanos a los que les queda poco tiempo.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen III, p. 38 de la edición en PDF · traducción al español
10.1. La afirmación de que no está mal matar a animales que tienen poco tiempo por delante
Una posición que a veces se defiende es la de que los animales que tendrían poco tiempo de vida por delante se verían poco perjudicados por la muerte. Tener poco tiempo de vida por delante es algo que podría ocurrir: (1) o bien cuando el lifespan característico de la especie del animal en cuestión es corto; (2) o bien cuando es largo, pero el animal está cerca del final de ese lifespan. Según esta posición, en esas condiciones no habría nada de malo en matarlos.
Hay al menos dos maneras de cuestionar esta posición. La primera es cuestionar la tesis de que, si alguien tiene poco tiempo de vida por delante, se ve poco perjudicado por la muerte. La segunda es sostener que el hecho de que alguien se vea poco perjudicado por la muerte es insuficiente para justificar matarlo. A continuación veremos cada uno de estos cuestionamientos por separado.
10.2. Varias maneras de calcular la magnitud del daño de la muerte
Examinemos primero la afirmación de que tener poco tiempo de vida por delante hace de la muerte un daño pequeño. En la base de esta afirmación está la idea de que la gravedad del debe medirse únicamente con base en el tiempo que queda por vivir.
Sin embargo, como vimos en el capítulo 5, otro factor crucial para medir la magnitud del daño de la muerte50 es cuán positiva o negativa sería la vida (la que queda por vivir y/o la vida vivida hasta entonces, como detallaremos más adelante). Vimos que, en la literatura sobre la magnitud del daño de la muerte, una forma de medición que relaciona ambos factores (multiplicando el tiempo por la calidad de vida en cada instante) son los (Años de Vida Ajustados por Calidad)51. En este sentido, se dice que un individuo tendría una cantidad X de AVAC por delante y que ya ha disfrutado de una cantidad X de AVAC hasta el momento. Teniendo esto en cuenta, es posible que A tenga más tiempo de vida por delante que B, pero que sea B quien tenga más AVAC por delante, dado que la expectativa de sus niveles de bienestar futuros es mayor.
Sin embargo, como estamos evaluando solamente la afirmación de que tener poco tiempo de vida por delante hace de la muerte un daño leve, para simplificar asumiremos que los individuos comparados tendrán la misma cantidad de bienestar por delante, y que ese bienestar será positivo hasta el punto de que la muerte sea un daño.
Para evaluar la afirmación de que tener poco tiempo de vida por delante hace de la muerte un daño trivial, es importante observar que hay varias maneras de medir cuán grave es el daño de la muerte teniendo en cuenta el momento en que ocurre. A continuación se presentan algunas.
Las dos primeras tienen en cuenta solo el futuro o solo el pasado:
(1) Solo el futuro. Cuanto mayor sea la cantidad de tiempo restante, mayor será el daño de la muerte.
(2) Solo el pasado. Cuanto menos haya vivido alguien hasta ahora, mayor será el daño de la muerte.
Hay otras formas que tienen en cuenta tanto el futuro como el pasado. Sin embargo, existen muchas maneras de establecer la relación entre estos dos factores al medir la magnitud del daño de la muerte. A continuación se presentan dos ejemplos:
(3) Porcentaje. Cuanto menor sea el porcentaje de la esperanza de vida que representa el tiempo vivido hasta el momento, mayor será el daño de la muerte. Por ejemplo, imaginemos que un animal pertenece a una especie cuyo lifespan típico es de un año, y muere con un mes de edad. Ha vivido, entonces, el 8,3% de lo que podría haber vivido. Según la fórmula en cuestión, el daño de su muerte es del 91,7% (siendo el 100% el daño máximo, que se da cuando alguien muere apenas comienza a existir como ser ).
(4) Prioridad. Consiste en medir la magnitud del daño de la muerte asumiendo que, cuanto menos haya vivido alguien hasta ahora, más valor tiene un instante adicional de vida52. Así, supongamos que A y B tendrían por delante 40 años de vida, pero que A ha vivido hasta ahora 20 años y B solo 10. Según esta forma de medir, a pesar de que A y B tienen por delante el mismo tiempo de vida, ese tiempo sería más valioso para B porque ha vivido menos hasta el
momento. Esta manera de medir dará resultados diferentes de la basada en el porcentaje. Por ejemplo, supongamos que A tiene un lifespan de 20 años y ya ha vivido 10, y que B tiene un lifespan de 10 años y ya ha vivido 5. Según la fórmula Porcentaje, la magnitud del daño de la muerte es igual para ambos, pues los dos han vivido el 50% del total. En cambio, según la fórmula Prioridad, se tendría en cuenta tanto que el tiempo que le queda a A es mayor como que el tiempo vivido hasta entonces por B ha sido menor.
Como vimos en el capítulo 5, una fórmula para medir la magnitud del daño de la muerte según esta concepción sería la siguiente53: g(T) – g(P), donde T es el bienestar total de la vida del individuo si viviera el máximo de su esperanza de vida, P es el bienestar que el individuo ha vivido hasta el momento y g es una función estrictamente creciente y estrictamente cóncava. Es estrictamente creciente porque cuanto más bienestar haya tenido un individuo hasta entonces, más valor tiene el total del bienestar. Y es cóncava para representar la idea de que, cuanto menos bienestar haya tenido alguien hasta el momento, mayor es el daño de no tener una unidad adicional de bienestar.
A continuación veremos cómo tendría que evaluar cada una de estas formas de medición la magnitud del daño de la muerte.
10.3. Evaluación de la magnitud del daño de la muerte según cuatro fórmulas
(1) De acuerdo con la fórmula Solo el futuro, el daño de la muerte para los individuos a los que les queda poco tiempo de vida por delante sería menor (en comparación con los individuos a los que les queda más tiempo), ya se trate de individuos cuyo lifespan es corto o de individuos cuyo lifespan es largo y que están al final de ese lifespan. Por ejemplo, supongamos que un animal tiene un lifespan de 1 año y ha vivido hasta ahora 1 mes, y que un humano (cuya esperanza de vida media es de 73 años) ha vivido hasta ahora 72 años y 1 mes. Según esta
manera de medir, la magnitud del daño de la muerte es la misma para ambos, pues lo que les queda son 11 meses.
Una observación importante con respecto a esta fórmula es que no implica necesariamente que los individuos que tienen menos tiempo por delante se vean poco perjudicados por la muerte. Implica solamente que se ven menos perjudicados que los individuos que tienen más tiempo restante. Esto es así porque es variable el punto en el que podría trazarse una línea para establecer a partir de cuánto tiempo restante la muerte pasa a ser un daño grave. Por ejemplo, si lo que nos queda es un mes de vida positiva, probablemente ya diríamos que perdemos algo significativo. Y, con seguridad, si fuera un año, diríamos que perdemos algo muy significativo. Así, ni siquiera esta fórmula implicaría que los animales que tienen poco tiempo por delante se ven poco perjudicados por la muerte.
Por ejemplo, supongamos que un humano nace con una enfermedad y sabemos que, como máximo, logrará vivir unos pocos años (y que hasta entonces su vida podrá ser satisfactoria). No diríamos que ese humano se ve poco perjudicado por una muerte prematura solo porque su esperanza de vida es corta. Muy por el contrario: parece que se ve perjudicado en alto grado si no puede experimentar el poco tiempo que todavía le queda.
(2) De acuerdo con la fórmula Solo el pasado, lo que alguien tiene por delante no importa: todo lo que importa es cuánto ha vivido esa persona hasta el momento. Según esta fórmula, todos los animales no humanos (independientemente de la duración de sus lifespans y de cuánto les quede por vivir) se ven tan perjudicados por la muerte como se verían los humanos que murieran a la misma edad.
(3) De acuerdo con la fórmula Porcentaje, no importan directamente ni la duración del lifespan ni la cantidad de tiempo que queda por disfrutar: todo lo que importa directamente es cuánto representa el tiempo vivido hasta entonces en términos de porcentaje de la expectativa total. Por ejemplo, según esta fórmula, un animal no humano al que se mata al 15% de su lifespan se ve tan perjudicado por la muerte como se vería un humano al que se matara al 15% de su lifespan, sea cual sea la duración del lifespan típico de cada especie.
(4) De acuerdo con la fórmula Prioridad, el tiempo que queda por vivir tendría que sopesarse en relación con lo que se ha vivido hasta el momento. Por ejemplo, comparemos de nuevo un animal con una esperanza de vida de 1 año y que ha vivido hasta ahora 1 mes con un humano (cuya esperanza de vida media es de 73 años) que ha vivido hasta ahora 72 años y 1 mes. Según la fórmula Prioridad, en este caso el animal no humano se vería perjudicado por la muerte en mayor grado que el humano, pues, aunque ambos tienen el mismo tiempo de vida por delante, el animal no humano ha vivido mucho menos hasta el momento. Desde luego, de acuerdo con esta fórmula, la magnitud del daño de la muerte variaría mucho, según cuánto variaran el tiempo restante y el tiempo vivido hasta entonces de los individuos comparados. Sin embargo, de acuerdo con esta fórmula, en la mayoría de los casos el daño de la muerte para los animales no humanos es mayor que según la fórmula Solo el futuro.
10.4. Conclusión sobre el daño de la muerte y el momento en que ocurre
De las cuatro fórmulas que hemos visto, la que tiene en cuenta solo el tiempo futuro es la menos favorable a reconocer que la muerte perjudica mucho a los animales que tienen poco tiempo de vida por delante. Sin embargo, como vimos, incluso esta fórmula tendría que reconocer que se ven tan perjudicados por la muerte como se verían los humanos que tuvieran el mismo tiempo de vida por delante.
Vimos también que hay al menos otras tres fórmulas, y que todas ellas implican, por lo general, reconocer un daño de la muerte mayor que la fórmula que tiene en cuenta solo el futuro. Esto ocurre porque en todas esas otras fórmulas se tienen en cuenta (solamente o también) factores pasados. Como vimos en el apartado 5.3, la importancia de tener en cuenta los factores pasados puede explicarse con la siguiente analogía: si ya me comí cinco porciones de un pastel, dejar de comer una más me perjudica menos de lo que me perjudicaría si solo me hubiera comido una.
10.5. ¿Y si el paso del tiempo fuera diferente para los animales de distintas especies?
Existe la posibilidad de que los miembros de las distintas especies tengan una percepción distinta del paso del tiempo. De acuerdo con cierta teoría, los animales más pequeños tendrían cerebros que procesarían la información más rápidamente, lo que haría más rápido su “reloj interno” de marcación de la percepción del paso del tiempo, de tal modo que lo que a nosotros nos parece una semana, ese animal lo experimentaría como el equivalente a meses o años54.
Llamemos a esta teoría Teoría del Tiempo Diferente (TTD), pues sostiene que el paso del tiempo se percibe a velocidades diferentes en animales de distintas especies. En contraste, llamemos Teoría del Tiempo Igual (TTI) a la teoría que sostiene que dicha percepción es la misma, independientemente de la especie.
Podría decirse que, si la TTD es correcta, los animales que tienen un lifespan corto en realidad ya habrían disfrutado de mucho más tiempo hasta el momento, y que tendríamos que tener eso en cuenta al evaluar la magnitud del daño de la muerte. Esto es cierto, pero no implica necesariamente que las fórmulas que tienen en cuenta el pasado tengan que sostener que tales animales se ven poco perjudicados por la muerte. A continuación veremos cómo tendría que evaluar esta cuestión cada una de las cuatro fórmulas anteriores si la TTD fuera correcta.
- La fórmula Solo el futuro tendría que sostener que el daño de la muerte para esos animales, si la TTD es correcta, sería mayor que si la TTI es correcta, pues entonces tendrían más tiempo de disfrute por delante (cuánto mayor dependería de cuánto más rápido fuera su reloj interno de marcación de la percepción del paso del tiempo).
- De acuerdo con la fórmula Solo el pasado, el daño de la muerte para esos animales sería menor que si el paso subjetivo del tiempo fuera igual, pero eso no implicaría que el daño de la muerte fuera necesariamente pequeño.
- De acuerdo con la fórmula Proporción, no habría alteración alguna en la magnitud del daño de la muerte, pues para esta fórmula lo que importa es cuánto representa el momento de la muerte en términos de proporción del total del lifespan, y no la duración del lifespan.
- De acuerdo con la fórmula Prioridad, si bien, por un lado, el hecho de haber experimentado más tiempo subjetivo hasta entonces contribuiría a disminuir la magnitud del daño de la muerte, el hecho de tener una mayor cantidad de tiempo subjetivo por delante contribuiría a aumentar el daño de la muerte.
En resumen, sea la TTD o la TTI la que resulte correcta, no parece haber fundamento para afirmar que la muerte perjudica poco a los seres sintientes, ni siquiera a los que tienen poco tiempo de vida por delante.
10.6. Si alguien tiene poco tiempo de vida por delante, ¿justifica eso matarlo?
En los apartados anteriores vimos que es posible cuestionar la afirmación de que, porque alguien tiene poco tiempo de vida por delante, se ve poco perjudicado por la muerte. Sin embargo, asumamos, a efectos de la argumentación, que en tales condiciones un individuo se ve poco perjudicado por la muerte. Esto no parece suficiente para justificar matarlo. Por ejemplo, aunque un humano tenga pocos meses, o apenas algunos días más (o incluso un único día) de vida positiva por delante, normalmente se considera inaceptable matarlo, aun reconociendo que, en ese caso, la magnitud del daño de la muerte para él sería mucho menor que si tuviera años de vida por delante.
Quienes sostienen que es correcto matar a un animal no humano que tiene poco tiempo de vida por delante tendrían entonces que sostener que es correcto matar a cualquier humano que tenga el mismo tiempo de vida por delante. Una alternativa es que acepten que el hecho de que a un humano le quede poco tiempo de vida no justifica matarlo. Pero, entonces, eso implica aceptar que el hecho de que a un animal no humano le quede poco tiempo de vida tampoco justifica matarlo.
La única manera de negar estas implicaciones sería demostrar que los humanos deberían tener un que los protegería en esas condiciones y que estaría ausente en el caso de los animales no humanos. Sin embargo, como discutiremos en detalle en el capítulo 12, no parece haber justificación para atribuir estatus morales diferenciados. Si esto es correcto, entonces las implicaciones anteriores se mantienen iguales, ya sean los afectados por la decisión animales humanos o no humanos.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
Tener poco tiempo de vida por delante puede ocurrir cuando...
Para el capítulo, tener menos tiempo restante implica...
Para pensar
Si un animal vive dos años, ¿cuánto de su vida le quitamos cuando lo matamos a los seis meses?
Notas del autor 5
- 50 Para una discusión un poco más detallada sobre la magnitud del daño de la muerte, ver (2021, 99-112; 2022, p. 61-92). Para un tratamiento extenso de la cuestión, ver (2007, p. 537-777). ↩
- 51 Para una aplicación de esta teoría al daño de la muerte para los animales no humanos, ver Horta (2010) y Cunha (2021, p. 2022, p. 71-73) ↩
- 52 En realidad, la fórmula original relaciona el tiempo y la calidad de vida y consiste en medirla asumiendo que, cuantos menos AVAC haya disfrutado alguien hasta el momento, más valor tiene recibir un AVAC adicional. ↩
- 53 Esta fórmula para el daño de la muerte fue desarrollada por Ribeiro (2024) a partir de una fórmula sugerida por y Adler (2019) para comparar daños en general (y no solo el daño de la muerte) en la teoría prioritarista. El prioritarismo es la teoría de la ética normativa según la cual, cuanto peor es el nivel de bienestar de un individuo, más valor tiene una unidad adicional de mejora en su bienestar. El principio prioritarista es diferente del principio de la utilidad marginal decreciente, según el cual una unidad adicional de recurso genera más bienestar cuanto menor sea la cantidad de ese recurso que alguien posee. En cambio, según el principio prioritarista, una unidad adicional de bienestar tiene más valor cuanto menor sea el nivel de bienestar de quien recibiría esa unidad adicional. (1995, p. 105) resume la diferencia de esta manera: “así como los recursos tienen utilidad marginal decreciente, la utilidad tiene valor marginal decreciente”. Sobre el prioritarismo, ver Parfit (1995) y Holtug (2007). ↩
- 54 Para una discusión al respecto, ver (2016). ↩
Fuentes citadas en este texto 9
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen III.
- CUNHA, L. C. Razões para ajudar: o sofrimento dos animais selvagens e suas implicações éticas. Curitiba: Appris, 2022.
- CUNHA, L. C. Uma breve introdução à ética animal: desde as questões clássicas até o que vem sendo discutido atualmente. Curitiba: Appris, 2021.
- HOLTUG, N. Prioritarianism. In: HOLTUG, N. & LIPPERT-RASMUSSEN, K. (eds.). Egalitarianism: New Essays on the Nature and Value of Equality. Oxford: Clarendon Press, 2007, pp. 125-156.
- HOLTUG, N.; ADLER, M. D. Prioritarianism: A response to critics. Politics Philosophy & Economics, v. 18, n. 2, 2019.
- HORTA, O. Igualitarismo, igualación a la baja, antropocentrismo y valor de la vida. Revista de Filosofía da Universidad Complutense de Madrid, v. 35, n. 1, p. 133-152, 2010.
- HORTA, O. Un desafío para la bioética: la cuestión del especismo. Tese (Doutorado em Filosofia). Santiago de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela, 2007.
- PARFIT, D. Equality or Priority? Kansas: University of Kansas, 1995.
- RIBEIRO, A. G. Magnitude do dano da morte considerando o prioritarismo. In: Encontro ANPOF, n. XX, 2024, Recife/PE, p. 438-9.
- TOMASIK, B. Do Smaller Animals Have Faster Subjective Experiences? Essays on Reducing Suffering, 21 jul. 2016.
Este capítulo en el Volumen XII
Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.
La muerte no los perjudica si les queda poco tiempo por delante (por ser viejos o por la corta duración natural de su vida). (III, cap. 10).
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