Volumen III · Los animales y el daño de la muerte · capítulo 11
¿Y si los humanos se vieran más perjudicados por la muerte?
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
Aun suponiendo que los humanos fueran más dañados por la muerte, eso no justificaría matar animales para obtener beneficios menores, ni matar a unos para salvar a otros, ni ignorar el número de víctimas.
Aunque alguien pensara que perder la vida es más grave para una persona que para un cerdo, eso no quiere decir que pueda matar al cerdo por un sándwich. Ser “un poco menos grave” no es lo mismo que “no ser grave”.
Una fractura en la pierna es peor que una en el dedo. Eso no autoriza a nadie a romperle el dedo a otro.
- P1 El capítulo supone, solo para argumentar, que los humanos serían más dañados por la muerte.
- P2 De ahí no se sigue que matar animales esté permitido: ser menos dañado sigue siendo ser dañado.
- P3 Tampoco se sigue que se pueda matar a unos para salvar a otros, ni que el número de víctimas no importe.
- C Por lo tanto, aun con esta suposición, las conclusiones habituales sobre los animales no se siguen.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “La vida humana vale más, así que puedo matar animales.”
Respuesta Aun concediendo que vale más, falta mostrar que la vida del animal no vale casi nada. Y lo que está en juego en la mayoría de las muertes de animales son beneficios humanos pequeños, como el sabor.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen III, p. 45 de la edición en PDF · traducción al español
11.1. Visiones comunes sobre matar y sobre salvar vidas
Las dos posiciones siguientes se defienden comúnmente:
- (1) Que es correcto matar a animales no humanos (por ejemplo, para consumo, en experimentos o para muchas otras finalidades).
- (2) Que no deberíamos usar recursos para salvar la vida de animales no humanos (por ejemplo, cuando son víctimas de enfermedades o de desastres).
En este capítulo nos referiremos a estas posiciones como “dos posiciones comunes”.
Con frecuencia, estas posiciones se defienden alegando que los animales no humanos se ven menos perjudicados por la muerte que los humanos. En capítulos anteriores se sostuvo que los humanos no se ven necesariamente más perjudicados por la muerte que los animales no humanos. En este capítulo, sin embargo, se sostendrá que, aunque así fuera, esto seguiría siendo insuficiente para fundamentar aquellas dos posiciones.
11.2. Si un ser se ve más perjudicado por la muerte que otro, ¿cuáles son las implicaciones?
Supongamos que A se ve más perjudicado que B si muere. ¿Qué implica esto? Implica solamente que tenemos razones directas55 más fuertes contra matar a A y para salvar su vida. Esto no implica que no haya razones directas contra matar a B y para salvar su vida. Ni siquiera implica que esas razones sean débiles en el caso de B. Pueden ser, incluso, muy fuertes, apenas un poco menos fuertes que las razones contra matar a A y para salvar su vida.
Así, lo que habría que mostrar para justificar las dos posiciones comunes no es que los animales no humanos se ven menos perjudicados por la muerte que los humanos, sino que los animales no humanos casi no se ven perjudicados por la muerte. En los capítulos 4, 5, 8, 9 y
10 se sostuvo que todo ser puede verse perjudicado por la muerte en alto grado. Esto basta para que haya fuertes razones directas contra matarlos y para salvar sus vidas en situaciones en las que se verían muy perjudicados por la muerte.
11.3. ¿Que alguien se vea más perjudicado si muere justifica ya matar a otros para salvarlo?
Podría pensarse que, si A se ve más perjudicado por la muerte que B, eso justificaría matar a B si hacerlo salvara la vida de A. Sin embargo, si observamos ejemplos que involucran a humanos, resulta evidente que esto, por sí solo, es insuficiente para justificar tal acto. Veamos:
Los grados en que los distintos humanos se ven perjudicados por la muerte también son muy variables. Algunos ya han disfrutado mucho de la vida; otros han vivido muy poco. Algunos han vivido hasta el momento una vida significativa; otros han vivido predominantemente sufrimiento. Algunos tienen por delante una perspectiva de vida significativa; a otros, en cambio, lo único que les espera si siguen vivos es un sufrimiento extremo. A algunos todavía les quedaría mucho por vivir; otros tendrían poco tiempo por delante. En resumen, el también varía mucho en el caso de los distintos humanos. Sin embargo, esto no parece suficiente para justificar matar a un humano solo porque hacerlo salvaría a otro humano que se vería más perjudicado por la muerte. Si así fuera, sería correcto matar a personas ancianas o a adultos mayores cada vez que eso hiciera posible salvar la vida de humanos más jóvenes.
Podría pensarse que lo dicho anteriormente solo tiene sentido en visiones de la ética basadas en derechos inviolables, según las cuales siempre está mal matar a un individuo para salvar a otro(s). Sin embargo, quien sostiene que es correcto violar derechos si eso es necesario para alcanzar las mejores consecuencias también puede estar de acuerdo en que el mero hecho de que A se vea más perjudicado por la muerte que B sigue siendo insuficiente para justificar matar a B para salvar a A. A continuación se explica esto con más detalle.
Si lo que alguien busca son las mejores consecuencias, y la muerte es un daño, habría que mostrar que no hay ninguna otra manera menos dañina de salvar la vida de A que matar a B. También habría que mostrar que autorizar matar a unos para salvar a otros en el contexto en cuestión produce las mejores consecuencias a largo plazo, teniendo en cuenta cómo ese acto influye en las decisiones futuras de otras personas. Desde luego, quien busca las mejores consecuencias también tendría en cuenta, al decidir, el hecho de que un individuo se ve más perjudicado por la muerte que otro. Sin embargo, no es lo único que necesita tener en cuenta si su meta es alcanzar las mejores consecuencias. Por lo tanto, también tendría que reconocer que la constatación de que un individuo se ve más perjudicado por la muerte que otro es, por sí sola, insuficiente para justificar matar a uno para salvar a otro.
Así, si el hecho de que B se vea menos perjudicado por la muerte que A es insuficiente para justificar matar a B incluso si eso salvara la vida de A, mucho menos sería suficiente para justificar matar a B con fines totalmente innecesarios, como consumirlo.
Esto no quiere decir necesariamente que siempre esté mal matar, ni que siempre esté mal dejar de salvar una vida. Significa solamente que el hecho de que A se vea más perjudicado por la muerte que B es insuficiente para fundamentar que es correcto matar a B o que no tenemos la obligación de salvar la vida de B.
11.4. Razones para salvar vidas, daño de la muerte y número de víctimas
Imaginemos, a efectos de la argumentación, que quedara probado que los humanos se ven más perjudicados por la muerte que los animales no humanos. ¿Implicaría eso que debemos necesariamente dar prioridad a los problemas cuyas víctimas son humanas? No, pues todavía no se está considerando un factor importante: el número de individuos que podríamos salvar. A continuación se explicará la relación entre el número de individuos y el daño por individuo.
Concedamos, a efectos de la argumentación, que cada humano se viera perjudicado por la muerte 100 veces más que cada animal no humano. Esto es conceder realmente mucho. Pero aun así sería insuficiente para concluir que siempre tenemos razones más fuertes para salvar a humanos. Por ejemplo, si hubiera que elegir entre salvar a un humano o salvar a 101 animales no humanos, en ese caso la balanza ya se inclinaría hacia salvar a los animales no humanos.
Por mucho que alguien dijera que los humanos se ven más perjudicados por la muerte, siempre habría una cantidad de animales no humanos a partir de la cual tendríamos que dar prioridad a salvar a los animales no humanos. Por lo tanto, aunque los animales no humanos se vieran menos perjudicados por la muerte que los humanos, eso también sería insuficiente para fundamentar la conclusión de que debemos invertir más recursos en salvar vidas humanas.
Podría objetarse que debemos salvar a quienes se ven más perjudicados por la muerte, sin importar a cuántos individuos más podríamos salvar de otra manera. Sin embargo, esta idea no es nada obvia. Por lo tanto, tendría que justificarse, y no simplemente asumirse. Señalar que postularla implicaría la conclusión que uno prefiere no es mostrar que sea correcta. Así, hasta que se pruebe lo contrario, tenemos razones para pensar que el número de víctimas que podríamos salvar también importa y, como vimos, ese factor a veces puede inclinar la balanza hacia salvar a quienes se verían menos perjudicados por la muerte.
11.5. Conclusiones
Con frecuencia se asume que, si los humanos se ven más perjudicados por la muerte que los animales no humanos, entonces es correcto matar a animales no humanos, y que no deberíamos usar recursos para salvar la vida de animales no humanos.
Sin embargo, vimos que, aunque los humanos se vieran más perjudicados por la muerte que los animales no humanos, eso no implicaría que no haya razones contra matar a animales no humanos y para salvar sus vidas, ni que esas razones sean débiles.
Además, como vimos, aunque los animales no humanos se vieran menos perjudicados por la muerte que los humanos, según la cantidad de animales no humanos que lográramos salvar con cierta cantidad de recursos, todavía podría haber razones para dar prioridad a salvarlos.
Importante: en el presente capítulo asumimos únicamente a efectos de la argumentación que los humanos se verían más perjudicados por la muerte que los animales no humanos. El objetivo fue solo mostrar que, aunque así fuera, no se seguirían las implicaciones que normalmente se suponen. Sin embargo, como se sostuvo en capítulos anteriores, no parece haber fundamento para la afirmación de que los humanos se ven necesariamente más perjudicados por la muerte que los animales no humanos56. Si es así, entonces las razones contra matar a animales no humanos y para salvar sus vidas en situaciones en las que se verían perjudicados por la muerte son aún más fuertes que las descritas en el presente capítulo.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
¿Da por sentado el capítulo que los humanos son más dañados por la muerte?
¿Que alguien fuera más dañado si muriera justifica matar a otros para salvarlo?
Para pensar
¿Cuántas vidas de animales aceptarías cambiar por un beneficio pequeño? ¿Por qué ese número?
Notas del autor 2
- 55 Podría haber razones indirectas para preferir salvar a B, aunque se viera menos perjudicado por la muerte que A. Por ejemplo, ese sería el caso si salvar a B garantizara que salvaríamos la vida de otros individuos, y eso no sucediera (o sucediera en menor grado) si optáramos por salvar a A. ↩
- 56 Para una argumentación más detallada en defensa de esto, ver (2022, p. 61-92) ↩
Fuentes citadas en este texto 1
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen III.
- CUNHA, L. C. Razões para ajudar: o sofrimento dos animais selvagens e suas implicações éticas. Curitiba: Appris, 2022.
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