Los supuestos ocultos
A mucha gente le parece obvio que los programas ambientalistas de exterminio están justificados. Dependen de ideas que no son obvias.
Idea 1: las cosas que no sienten tienen valor en sí
Los programas suponen que las especies, los ecosistemas o la biodiversidad importan por sí mismos, sin importar cómo afectan a quienes sienten.
Problemas:
- es muy difícil mostrar por qué algo que no siente nada importaría por sí mismo;
- ese valor no se puede comprobar por la experiencia.
No es imposible, pero está lejos de estar probado.
Idea 2: esas cosas valen más que los animales
Para justificar matar animales, no basta con que las especies y los ecosistemas tengan valor. Hace falta una de dos cosas:
- (A) que solo esas cosas importen, y el bien de los animales no importe nada; o
- (B) que valgan tanto más que justifiquen hacer sufrir y matar a cantidades enormes de animales.
La idea A es difícil de aceptar: si quien puede ser realmente perjudicado o ayudado no importa, ¿por qué importaría cualquier otra cosa? La idea B es todavía más difícil de probar.
¿Y si esas cosas tuvieran valor?
Aun en ese caso, tendría más sentido limitar algunos intereses menores de los seres que sienten para preservarlas, y no sacrificar la vida y el bienestar básico de cantidades enormes de animales.
Los criterios ambientalistas también se pueden cuestionar
También se pueden cuestionar los criterios que se usan para darle valor a algo, como ser "nativo" o "natural". ¿Por qué ser de un lugar desde hace más tiempo haría más valioso a un ser?
En resumen
- Los programas de exterminio suponen que las cosas sin sentimientos tienen valor en sí.
- Y suponen que ese valor es mayor que la vida de muchos animales.
- Ninguna de esas ideas está probada.