Volumen V · Diferencias entre el ambientalismo y la consideración por los animales · capítulo 10
Cuestionando los presupuestos ambientalistas
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
No se ha mostrado que las entidades no sintientes (especies, ecosistemas) tengan valor en sí, ni que valgan más que los seres sintientes; y aunque lo tuvieran, eso no justificaría violar intereses básicos como no sufrir y no morir.
Un ecosistema no siente dolor ni alegría. Un animal sí. Aunque alguien creyera que un ecosistema tiene valor, no sería justo hacer sufrir y morir a los animales para mantenerlo de cierta manera.
Aunque una obra de arte tuviera un gran valor, a nadie le parecería justo dejar morir a personas para preservarla. Hay valores que no autorizan a sacrificar a quienes sienten.
- P1 El ambientalismo presupone que las especies y los ecosistemas tienen valor en sí.
- P2 Eso no se ha demostrado, y menos aún que valgan más que los seres sintientes.
- P3 Aunque tuvieran valor en sí, eso permitiría limitar intereses no básicos, pero no justificaría causar sufrimiento y muerte.
- P4 Los propios ambientalistas ya aceptan esto en el caso humano.
- C Por lo tanto, las prácticas ambientalistas que causan sufrimiento y muerte son injustificables.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Pero la naturaleza tiene valor en sí, independientemente de quién sienta.”
Respuesta Puede ser. Aun así, el ambientalista no acepta matar a humanos para preservarla; solo acepta limitar intereses como el ocio y la ganancia. Lo mismo debería valer para los animales.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen V, p. 36 de la edición en PDF · traducción al español
Muchas personas aceptan como obvio que los programas de exterminio de animales están justificados. Como vimos en capítulos anteriores, en el caso de muchas de esas personas esto se debe a la creencia equivocada de que tales programas buscan reducir el sufrimiento y las muertes de los animales de ahí en adelante. Sin embargo, también hay personas que saben que la meta que buscan esos programas no es beneficiar a los animales y que también dan por obvio que esos programas están justificados. En el presente capítulo discutiremos las tesis que asume implícitamente este segundo grupo de personas.
10.1. ¿Las entidades no sintientes poseen valor en sí?
La primera es la tesis de que las entidades no poseen valor en sí (es decir, que poseen valor con total independencia de cómo afectan a los seres sintientes). Esto, por sí solo, ya es sumamente controvertido. En primer lugar, porque podemos explicar qué son esas entidades (ecosistemas, especies, , , etc.) sin tener que decir necesariamente que son algo bueno en sí. Esto muestra que ser bueno en sí no es una característica necesaria de esas cosas. Compárese, por ejemplo, con describir el sufrimiento y la felicidad. En ese caso es imposible explicar qué son esas cosas sin citar como características centrales suyas ser, respectivamente, negativo y positiva en sí.
En segundo lugar, el supuesto valor de esas entidades no sintientes no es algo que podamos comprobar por experiencia directa. Comparemos de nuevo con la afirmación de que el sufrimiento es malo en sí y de que la felicidad es buena en sí. Imagine que existieran seres de otros planetas capaces de experimentar sufrimiento y felicidad, pero que hasta ahora nunca los hubieran experimentado (hasta entonces, todas sus experiencias habrían sido neutras). Suponga que esos seres dudan, entonces, sobre cuál es negativo y cuál es positivo, el sufrimiento o la felicidad. En ese caso, para descubrir la respuesta, todo lo que necesitan es conocer (es decir, experimentar) cada uno de ellos67. En cambio, no hay nada equivalente con respecto a las entidades no sintientes. Especies, ecosistemas, biodiversidad, equilibrio ecológico: nada de eso tiene la propiedad de experimentarse como positivo en sí una vez que alguien lo conoce.
Lo que vimos no muestra que las entidades valoradas en el ambientalismo carezcan necesariamente de . Pero sí muestra que la corresponde a quien afirma que poseen ese valor.
10.2. ¿Las entidades no sintientes poseen más valor que los seres sintientes?
Quien aprueba los programas ambientalistas de exterminio de animales asume implícitamente no solo que las entidades no sintientes que esos programas buscan proteger poseen valor en sí. Es necesario que asuma implícitamente también alguna de las siguientes tesis:
(A) O que son lo único que posee valor en sí (es decir, que el bien de los seres sintientes no importa por sí mismo);
(B) O que, aunque el bien de los seres sintientes importe por sí mismo, el valor de esas entidades no sintientes es tanto mayor que justifica causar sufrimiento y muerte a una cantidad gigantesca de seres sintientes.
Como vimos, si la tesis de que las entidades no sintientes poseen valor en sí ya es bastante difícil de probar, estas tesis adicionales lo son todavía más. De hecho, en el caso de estas tesis adicionales, hay fuertes razones para rechazar ambas. Veamos:
La razón principal para rechazar la tesis A es que, si los seres que literalmente pueden ser perjudicados y beneficiados no importan en sí, resulta difícil explicar por qué cualquier otro tipo de entidad importaría en sí. En cuanto a la tesis B, hay razones para pensar exactamente lo contrario de lo que afirma. Es decir, tenemos razones para priorizar a los seres sintientes frente a las entidades no sintientes. La razón principal es que solo los seres sintientes son alguien, y solo los seres sintientes son capaces de experimentar sufrimiento y de que la muerte les impida seguir teniendo experiencias. Estos son daños particularmente graves (basta recordar cuánto nos empeñamos nosotros mismos en evitar nuestro propio sufrimiento y nuestra muerte) que ninguna entidad no sintiente es capaz de padecer. Así, aunque se hubiera probado que las entidades no sintientes poseen valor en sí, seguiría habiendo razones para priorizar a los seres sintientes, al menos en las ocasiones en que los seres sintientes corrieran el riesgo de sufrir o de morir.
Es por esta razón que, para saber que las prácticas ambientalistas que implican el exterminio de animales son injustificables, es completamente innecesario entrar en el debate sobre si las entidades valoradas en el ambientalismo poseen valor en sí. Esto se debe a que, como vimos, aunque se hubiera demostrado que realmente poseen ese valor, seguiría habiendo razones para priorizar la protección de los seres sintientes frente al sufrimiento y la muerte.
10.3. ¿Y si las entidades no sintientes tuvieran valor en sí?
Si se hubiera probado que las entidades valoradas en el ambientalismo poseen valor en sí, algunos intereses de los seres sintientes tendrían que limitarse para preservar esas entidades. Sin embargo, como vimos, eso no justificaría violar intereses básicos de los seres sintientes, como no sufrir y no morir. Esto ya lo acepta la mayoría de los ambientalistas en relación con los seres humanos. Sostienen que ciertos intereses humanos deben limitarse (como los intereses recreativos, estéticos y económicos) para alcanzar las metas ambientalistas, pero no que esté justificado causar sufrimiento y muerte a seres humanos. Así, del mismo modo, si se hubiera demostrado que las entidades no sintientes valoradas en el ambientalismo realmente poseen valor en sí, eso justificaría limitar solamente intereses no básicos de los animales no humanos para preservar esas entidades.
Además, es importante observar que nada de lo dicho muestra que debamos entonces aceptar esa posición híbrida que valora tanto a los seres sintientes como a ciertas entidades no sintientes, dando prioridad a los intereses básicos de los seres sintientes. Lo que se dijo es que esa es la posición que se seguiría si se hubiera probado que las entidades no sintientes valoradas en el ambientalismo realmente poseen valor en sí. Pero, hasta que surja tal prueba, tenemos razones para adoptar una ética basada exclusivamente en la consideración por los seres sintientes.
10.4. Cuestionando los criterios ambientalistas de atribución de valor
También es posible cuestionar al menos algunos de los criterios que utiliza el ambientalismo para determinar si una entidad posee o no valor en sí y en qué grado. A continuación veremos tres ejemplos.
Una de las metas del ambientalismo es mantener en cada lugar a los animales de las especies nativas con las características que presentaban antes de la primera intervención humana. Vimos en el capítulo 8 que la razón por la que se llevó a cabo un programa de exterminio de malvasías en Europa es que los patos americanos se estaban cruzando con los patos nativos y el color de las plumas de la cabeza de la especie no nativa estaba predominando en los descendientes. Pero entonces podríamos cuestionar varias cosas: “¿por qué tendría valor mantener las especies nativas tal como eran antes de la primera intervención humana?”; “¿por qué las especies nativas tendrían más valor que las especies no nativas?”; “¿por qué la hibridación haría que una especie perdiera valor?”; “¿por qué no simplemente dejar que se produzca la mezcla?”, y así sucesivamente.
También podría señalarse que el ambientalismo (al menos en muchas de sus formas) padece de un antihumano, pues normalmente lo que se busca es hacer que una especie o un ecosistema se mantenga en el estado (o vuelva al estado) que presentaba antes de la primera intervención humana. Es, como mínimo, curioso que los ambientalistas sostengan que los seres humanos forman parte de la naturaleza y, al mismo tiempo, sostengan que la intervención humana en los ecosistemas hace que estos dejen de ser naturales (o lo sean menos).
También podría preguntarse: “si ciertas entidades no sintientes tienen valor en sí, ¿un mundo sin ningún ser sintiente, pero que contuviera esas entidades, tendría realmente valor?”.
En fin, hay muchas maneras de cuestionar los criterios que utiliza el ambientalismo para atribuir valor. En realidad, la mayoría de las personas simplemente acepta los criterios ambientalistas porque normalmente se presentan como obvios, sin necesidad de justificación. Pero, una vez que pensamos con claridad sobre esos criterios, vemos que son sumamente controvertidos, por decir lo menos. La tendencia que tiene la mayoría de las personas a no reflexionar sobre si los fundamentos de las visiones que adoptan tienen realmente sentido es uno de los factores que explican la alta adhesión al ambientalismo. Otro factor, como vimos, es la falta de claridad sobre lo que realmente busca el ambientalismo.
10.5. Conclusión
Muchas personas dan por obvio que los programas ambientalistas están justificados, incluso cuando implican exterminar a seres sintientes. Como vimos, en el caso de algunas personas esto ocurre porque creen equivocadamente que la meta de esos programas es evitar que ocurra algo todavía peor para los seres sintientes. Sin embargo, otras personas tienen claro que la meta de esos programas no es esa, pero aun así dan por obvio que esos programas están justificados.
Pero entonces esas personas están asumiendo que es obvio no solo que las entidades no sintientes valoradas en el ambientalismo poseen valor en sí, sino también que ese valor es tanto mayor que el valor del bien de los seres sintientes que justifica causarles sufrimiento y la muerte. Vimos que la primera tesis ya es sumamente controvertida y que, además, hay muchas maneras de cuestionar los criterios de atribución de valor que adopta el ambientalismo. Además, vimos que, aunque se hubiera demostrado que las entidades no sintientes valoradas en el ambientalismo realmente poseen ese valor, seguiríamos teniendo fuertes razones para priorizar la protección de los seres sintientes frente al sufrimiento y la muerte.
Todo esto nos lleva a concluir claramente que las prácticas ambientalistas que causan sufrimiento o muerte a los seres sintientes son completamente injustificables. Además, lo que vimos también nos da razones para adoptar, mientras no se pruebe lo contrario, una ética centrada únicamente en la sintiencia.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
Según el capítulo, si las entidades no sintientes tuvieran valor en sí, ¿qué justificaría eso?
¿A qué conclusión llega el capítulo sobre qué ética adoptar?
Para pensar
¿Qué tendría que tener algo para valer más que la vida de un ser que siente?
Notas del autor 1
- 67 Eso sería dar una prueba mostrativa del desvalor del sufrimiento y del valor de la felicidad. Sobre el concepto de prueba mostrativa, ver Dall'Agnol (2014, p. 222, 234). ↩
Este capítulo en el Volumen XII
Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.
Solo importan los ecosistemas y las especies, y no los individuos. (V, cap. 10, VI, cap. 14).
Si se muestra que los ecosistemas y las especies tienen valor en sí, está justificado matar a los animales para preservar especies y ecosistemas, y también es incorrecto ayudar a los animales cuando son víctimas de procesos naturales. (V, cap. 10).
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