Questão
de Ética

Volumen V · Diferencias entre el ambientalismo y la consideración por los animales · capítulo 2

La divergencia es en cuanto a los fines, no solo en cuanto a los medios

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La diferencia entre el ambientalismo y la defensa animal está en los fines, y no solo en los medios: considerar a los individuos no siempre es preferir a uno frente a muchos, y considerar “el todo” no es considerar a la mayoría, sino a entidades abstractas.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen V, p. 12 de la edición en PDF · traducción al español

2.1. Metas diferentes

En todo el mundo existen programas de exterminio de en nombre de la preservación de ideales como la y el 20. Estos programas gozan de amplia aceptación, incluso por parte de personas que se preocupan por los animales. Uno de los motivos por los que esto sucede es el predominio de una idea equivocada sobre cuáles son las metas del ambientalismo. Según esa idea, los ambientalistas matan ahora a una buena cantidad de animales solo porque esa es la única manera de garantizar que, de aquí en adelante, no haya una cantidad aún mayor de sufrimiento y de muertes para los animales. Según esta visión, la defensa de los animales y el ambientalismo tienen la misma meta (lograr el mejor mundo para los animales), pero discrepan en cuanto a los medios para alcanzarla.

Sin embargo, lo que el ambientalismo busca con la matanza de animales no es un mundo mejor para los animales. La divergencia fundamental entre estas dos perspectivas es en cuanto a los fines, no en cuanto a los medios. En las visiones centradas en el respeto por los animales, lo que se valora en sí es el bien de los individuos , es decir, de los seres capaces de sufrir y disfrutar. En estas visiones, el medio ambiente se valora como recurso para esos seres. En la gran mayoría de las posiciones ambientalistas, en cambio, ocurre exactamente lo contrario: lo que se valora en sí son ciertas entidades no sintientes, como las especies (y no sus miembros) y los ecosistemas (y no sus habitantes). El ambientalismo sostiene que esas entidades poseen valor en sí. Esto significa que el ambientalismo no busca preservar el medio ambiente como recurso para los animales. Al contrario, en la mayoría de las posiciones ambientalistas son los animales los que se ven como meros ejemplares de especies y como meros recursos para el mantenimiento de los ecosistemas21.

Es precisamente por esta razón que, como vimos en el capítulo 1, los ambientalistas suelen defender el consumo de animales, la experimentación animal, la caza y la en general. Al hacerlo, no están siendo incoherentes con el ideal ambientalista. Todo lo contrario: es el propio ideal ambientalista el que no valora en sí el bien de los animales. Los ambientalistas que defienden la matanza de animales solo están aplicando ese ideal en la práctica.

2.2. Qué quiere decir “considerar a los individuos” y “considerar totalidades”

Si es tan evidente que la consideración por los animales y el ambientalismo tienen metas opuestas, ¿por qué está tan extendida la idea de que tienen la misma meta, pero discrepan sobre los medios para alcanzarla? Al menos una parte de esta confusión se debe a una interpretación equivocada de la siguiente afirmación: “la defensa de los animales está centrada en la consideración por los individuos, mientras que el ambientalismo suele estar centrado en la consideración por totalidades”. Veremos más sobre esto a continuación.

A veces se interpreta que esta afirmación quiere decir que, si la única posibilidad de salvar a muchos individuos fuera matar a una minoría, la defensa de los animales se opondría a tal acción y el ambientalismo la aprobaría. Es decir, “consideración por los individuos” se interpreta como “priorizar a un individuo (o a una minoría) frente a muchos” y “consideración por totalidades” se interpreta como “priorizar a la mayoría”.

Esto es equivocado por dos razones. En primer lugar, porque, entre las diversas perspectivas centradas en la consideración por los animales como individuos, hay desacuerdo sobre cuál es la acción correcta en los casos en que la única manera de salvar a una mayoría es matar a una minoría. Hay tanto perspectivas que sostienen que en esos casos está justificado matar a la minoría como perspectivas que sostienen que no lo está22. En segundo lugar, es equivocado porque, como vimos, el ambientalismo no está centrado en la consideración por los individuos, sean una minoría o una mayoría. Considerar totalidades, en el ambientalismo, no es considerar la suma de los individuos. A continuación se ofrece una explicación más detallada de lo que significa considerar a los individuos y considerar totalidades en cada una de estas posiciones.

Lo que realmente significa decir que la consideración por los animales está centrada en la consideración por los individuos es que las acciones se evaluarán como correctas o incorrectas según cómo afecten a los seres sintientes (es decir, a los individuos, a quienes son capaces de tener experiencias positivas y negativas). Si, en casos de dilema, una posición de este tipo priorizará a la mayoría o a la minoría, ya es otra cuestión. Hay muchas variantes de posiciones centradas en la sintiencia23.

Por su parte, lo que realmente significa decir que el ambientalismo suele estar centrado en la consideración por totalidades (como los ecosistemas y las especies) no es que priorice a una mayoría de los individuos o la suma de los individuos, sino que las acciones se evaluarán como correctas o incorrectas según cómo afecten a esas totalidades no sintientes (que el ambientalismo valora en sí, y no como recurso para los seres sintientes). Por ejemplo, el ambientalismo sostendrá que, mientras una acción no amenace la estabilidad de un ecosistema ni ponga a una especie en riesgo de extinción (o no altere de alguna otra manera ciertas propiedades consideradas valiosas de esos ecosistemas o especies), no hay nada de malo en tal acción, aunque su resultado sea, de ahí en adelante, un mundo peor para los seres sintientes (con más sufrimiento, más muertes prematuras, etc.).

Una prueba de que esto no es la consideración por la mayoría ni por la suma de los individuos es que, según estas posiciones, mientras la especie no se extinga, no hay ningún problema en matar a cuantos individuos se desee. De hecho, cuanto menor sea la población de una especie, más se empeñarán las perspectivas ambientalistas en preservarla, no porque valoren a la minoría de los individuos, sino porque en ese caso es mayor el riesgo de extinción de la especie (esta sí, valorada en sí). Es decir, en estas posiciones los individuos se valoran solo como recursos para mantener la existencia de especies o ecosistemas.

Todo esto muestra que la divergencia fundamental entre la consideración por los animales y el ambientalismo se da en cuanto a lo que se busca. Es decir, no es que tengan la misma meta y discrepen sobre los medios para alcanzarla: tienen metas completamente divergentes.

Una vez aclarado este punto, podemos pasar a la siguiente cuestión: según la situación, ¿un mismo medio podría ayudar a alcanzar ambas metas? Si es así, ¿con qué frecuencia ocurriría esto? Lo discutiremos en el próximo capítulo.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume V
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

En el ambientalismo, “considerar el todo” significa...

Entre los defensores de los animales, matar a una minoría para salvar a una mayoría es...

Para pensar

Si una especie se salvara a costa de mucho sufrimiento de sus propios miembros, ¿a quién se habría salvado?

Notas del autor 4
  1. 20 Para ejemplos, ver nota 19. ↩
  2. 21 Algunas posiciones combinan criterios ambientalistas con el criterio de la sintiencia. Estas posiciones dan consideración moral directa a entidades no sintientes y también a los animales no humanos como seres sintientes. Son, por lo tanto, posiciones híbridas. Sin embargo, aunque esta no sea una implicación necesaria de dichas posiciones, es común que vean el bien de los animales no humanos como menos importante que la preservación de las entidades no sintientes que valoran en sí. Por ejemplo, las visiones que adoptan criterios ambientalistas, independientemente de que den o no alguna consideración a los animales, suelen aprobar la matanza de animales no humanos para preservar esas entidades no sintientes. Ver, por ejemplo, las posiciones de (1994, p. 13-4); (1998); (1999, p. 260-1) y Warren (2000a, p. 228). ↩
  3. 22 Para un ejemplo de esta divergencia, ver, por ejemplo, las posiciones de (2002 [1993]) y (2000). ↩
  4. 23 La consideración por los seres sintientes ha sido defendida desde las más diversas perspectivas de la ética: utilitarismo (SINGER, 2002 [1993]; MATHENY, 2006); teorías de los derechos (REGAN, 1983; FRANCIONE, 2000); igualitarismo (GOMPERTZ, 1997[1824]; FARIA, 2014; HORTA, 2016), prioritarismo (HOLTUG, 2007); suficientarismo (CRISP, 2003); ética centrada en el sufrimiento (VINDING, 2020); consecuencialismo negativo (PEARCE, 2017); ética del cuidado (ADAMS; DONOVAN, 1996); enfoque de las capacidades (NUSSBAUM, 2006); ética de la virtud (ROLLIN, 1981; DOMBROWSKI 1985; NOBIS 2002; HURSTHOUSE 2006; ABBATE 2014); kantismo (FRANKLIN, 2005; KORSGAARD, 2005); neokantismo (PLUHAR, 1995) y el contractualismo rawlsiano (VANDEVEER, 1979; ROWLANDS, 1998). Otros autores (CLARK, 1977; SAPONTZIS, 1987), en cambio, defendieron a los animales combinando varias perspectivas de la ética. Para una comparación entre varios de estos enfoques, ver (2015f) y (2022b). ↩
Fuentes citadas en este texto 7

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen V.

  • CALLICOTT, J. B. The Land Ethic: Key Philosophical and Scientific Challenges. Ideas Matter Lecture Series: The Legacy of Aldo Leopold. Corvallis: Oregon State University, 1998.
  • CUNHA, L. C. A igualdade, suas várias interpretações, e a ética interespécies. In: BARBOSA-FOHRMANN, A. P.; LOURENÇO, D. B.; AUBERT, A. C. P. (orgs.). Estudos e direitos dos animais: teorias e desafios. Porto Alegre: Editora Fi, 2022b, p. 104-128.
  • FRANCIONE, G. Introduction to animal rights: your child or the dog? Philadelphia: Temple University Press, 2000.
  • HETTINGER, N. Valuing Predation in Rolston's Environmental Ethics: Bambi Lovers versus Tree Huggers. Environmental Ethics, v. 16, n. 1, p. 3-20, 1994.
  • SINGER, P. Ética Prática. São Paulo: Martins Fontes, 2002 [1979].
  • WARREN, M. A. Moral Status: Obligations to Persons and other Livings Things. Oxford: Oxford University Press, 2000a.
  • ÉTICA ANIMAL. Teorias éticas e animais não humanos. Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 08 dez. 2015f.

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

El ambientalismo y la defensa animal buscan el bien de los animales, pero discrepan sobre los medios para alcanzar esa meta: el ambientalismo está de acuerdo con matar a una minoría para salvar a la mayoría y la defensa animal no. Cuando los programas ambientalistas matan animales, lo hacen porque esa es la única manera de salvar a muchos animales de ahí en adelante (esa es su meta). (V, cap. 2 y 8).
El ambientalismo y la defensa animal tienen metas diferentes. La defensa de los animales valora en sí el bienestar de los seres sintientes. El ambientalismo valora en sí entidades no sintientes, como los ecosistemas o las especies. La meta del ambientalismo es mantener los ecosistemas en ciertas configuraciones que valora, aunque eso no sea lo mejor para sus habitantes. La meta de los programas ambientalistas no es salvar a seres sintientes (ya sea a la mayoría o a la minoría). En cambio, entre los defensores de los animales, hay tanto quien defiende matar a una minoría si esa es la única manera de salvar a una mayoría como quien rechaza esa posición.
La defensa animal está centrada en los individuos, y el ambientalismo está centrado en el “todo” (como las especies y los ecosistemas). Esto significa que el ambientalismo prioriza salvar a la mayoría de los seres sintientes, aunque para ello sea necesario matar a una minoría (pues prioriza el todo), y la defensa animal se opone a esto (pues prioriza al individuo). (V, cap. 2 y 8).
La consideración por los individuos no implica necesariamente priorizar a un individuo frente a varios. Solo quiere decir que el foco de la consideración moral son los seres sintientes (es decir, los individuos), y no las entidades no sintientes. Esto es compatible tanto con posiciones que priorizan salvar a la mayoría como con las que priorizan a la minoría en ciertas condiciones (por ejemplo, por estar en una situación peor). Del mismo modo, la consideración por el “todo”, tal como está presente en el ambientalismo, no es la consideración por la mayoría (ni por individuo alguno). Es la consideración por la especie como entidad abstracta (y no por sus miembros) y por los ecosistemas (y no por sus habitantes).

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