Questão
de Ética

Volumen V · Diferencias entre el ambientalismo y la consideración por los animales · capítulo 11

¿Por qué los defensores de los animales se resisten a reconocer la divergencia?

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Los defensores de los animales se resisten a reconocer su divergencia con el ambientalismo por temor a contradecirlo y por lo difícil que es revisar creencias y prácticas antiguas; son los mismos sesgos que les piden a los demás que superen.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen V, p. 41 de la edición en PDF · traducción al español

En los capítulos anteriores vimos que muchas personas que se preocupan por los animales aceptan los programas porque piensan, equivocadamente, que la meta del ambientalismo es beneficiar a los animales. Es decir, el ambientalismo se confunde con frecuencia con la defensa de los animales. En el capítulo 7 investigamos varias explicaciones posibles de por qué existe esta confusión y por qué está tan extendida. En el presente capítulo investigaremos algo relacionado, pero diferente. Investigaremos algunos posibles motivos por los que, aun después de entender la oposición (teórica y práctica) entre la consideración por los animales y el ambientalismo, muchos defensores de los animales se resisten a reconocer esta divergencia y siguen actuando como si no existiera.

11.1. El temor a contradecir al ambientalismo

Uno de los principales factores que llevan a los defensores de los animales a resistirse a reconocer la divergencia es la creencia de que, si alguien critica el ambientalismo, está sosteniendo que no debemos preocuparnos por los efectos de las prácticas humanas sobre el medio ambiente, y que entonces está bien contaminar, agotar los recursos naturales, aumentar la degradación ambiental, provocar incendios, etc. Esta es una de las principales razones por las que cualquier crítica al ambientalismo tiende a ser vista inicialmente con malos ojos.

Como vimos en el capítulo 1, esta es una confusión que existe porque la palabra ambientalismo se utiliza en varios sentidos diferentes. A veces se utiliza en referencia a la visión que defiende una preocupación por el medio ambiente como recurso para los seres . Otras veces se utiliza en referencia a la visión que sostiene que ciertas entidades no sintientes poseen (y no como recurso para los seres sintientes). Como se explicó en el capítulo 1, en esta obra usamos el término en este segundo sentido, pues es esta visión la que se confunde con la consideración por los animales. Rechazar el ambientalismo en este segundo sentido no implica decir que no debamos preocuparnos por las cuestiones que afectan al medio ambiente. Podemos preocuparnos igual, pero porque nos preocupa el modo en que se verán afectados los seres sintientes.

Sin embargo, la mayoría de las personas no advierte este punto y, así, el temor de que rechazar el ambientalismo implique no preocuparnos por la manera en que nuestras acciones afectan al medio ambiente es uno de los factores en la base de la resistencia de los defensores de los animales a reconocer la divergencia entre el ambientalismo y la consideración por los animales.

Además, a veces esta confusión terminológica se utiliza de forma deliberada. Por ejemplo, imaginemos que alguien deshonesto quiere distorsionar la ética centrada en la sintiencia y se inventa que, al rechazar el ambientalismo, esta implica no preocuparnos por la manera en que afectamos al medio ambiente. Como vimos, esa afirmación es falsa. Pero, cuando una afirmación falsa se repite innumerables veces, el número de personas que pueden llegar a creerla puede ser sorprendentemente grande.

Existe un relacionado con este fenómeno, que es la cascada de disponibilidad, que ocurre cuando una idea gana cada vez más aceptación cuanto más se repite en el discurso público, aunque sea inverosímil. Esto ocurre principalmente porque la mayoría de las personas no comprueba si la información que recibe es verdadera o no, y también por el efecto de arrastre (el hábito de adoptar ciertos comportamientos o creencias solo porque muchas otras personas hacen lo mismo). Otro efecto relacionado es el efecto de verdad ilusoria: cuando oímos una información falsa repetida muchas veces, es común que pasemos a creer que es verdadera aunque sepamos que no lo es.

Estos sesgos parecen explicar buena parte no solo del temor a contradecir al ambientalismo, sino también de la propia adhesión masiva al ambientalismo

11.2. La dificultad de revisar creencias y prácticas

La mayoría de los defensores de los animales ha creído durante años que el ambientalismo y la defensa de los animales van de la mano. Esta asociación va más allá de las creencias: implica también prácticas. Muchos de estos activistas han apoyado programas ambientalistas, han participado activamente en campañas ambientalistas, han hecho donaciones a organizaciones ambientalistas, etc. Existen varios sesgos que nos inclinan a resistirnos a abandonar las creencias y prácticas que mantenemos. Esta resistencia es mayor cuanto más tiempo hayamos mantenido esas creencias y prácticas. Así, este puede ser otro de los factores que explican la resistencia de los defensores de los animales a reconocer las divergencias entre la defensa de los animales y el ambientalismo.

Hay una gran cantidad de sesgos que pueden inclinarnos en esa dirección. Estos sesgos pueden hacer que alguien insista en que el ambientalismo y la defensa de los animales no entran en conflicto, aunque se le presenten todas las pruebas de que sí lo hacen. Ejemplos de sesgos en este sentido son la perseverancia de la creencia (la tendencia a aferrarse a las creencias que ya tenemos frente a pruebas en contra) y el sesgo de anclaje (la tendencia a confiar fuertemente en la primera información que recibimos sobre un tema).

Además, descubrir que el ambientalismo y la defensa de los animales divergen puede producir una disonancia cognitiva, es decir, un malestar que se deriva de tener creencias contradictorias entre sí. Una manera de lidiar con esta disonancia es evaluar cuál de las creencias debemos rechazar y, a continuación, actuar en consecuencia. Sin embargo, el conflicto suele “resolverse” desacreditando o evitando la información que revelaría la incoherencia.

Hay sesgos que también pueden hacer que alguien actúe como si no hubiera divergencia aun después de reconocer que la hay (simplemente porque actuó durante mucho tiempo creyendo que no la había). Un ejemplo es el efecto de influencia continuada, que ocurre cuando una creencia equivocada sigue influyendo en la memoria y el razonamiento a pesar de haber sido corregida y de que estemos de acuerdo con la corrección.

Además, ciertos sesgos pueden inclinar a las personas a pensar que quien advierte sobre la divergencia tiene malas intenciones, no porque haya prueba alguna de ello, sino simplemente porque les está pidiendo que revisen sus creencias y actitudes. Un ejemplo es el sesgo de atribución hostil, que nos inclina a ver al interlocutor que cuestiona nuestras creencias no como alguien que quiere informarnos de algo, sino como alguien que tiene una intención maliciosa oculta

Por último, hay ciertos sesgos que influyen en la resistencia al cambio según cuánto haya invertido alguien en su práctica en aquello que tendría que cambiarse. Un ejemplo es el sesgo de compromiso (la tendencia a permanecer comprometidos con nuestros comportamientos pasados, especialmente cuando se han mostrado públicamente).

11.3. Conclusión

Vimos que hay al menos dos factores en la base de la resistencia de los defensores de los animales a reconocer las divergencias entre la defensa de los animales y el ambientalismo. Uno de ellos es la creencia equivocada de que, si rechazamos el ambientalismo, no nos preocuparemos por el impacto de nuestras prácticas sobre el medio ambiente. Otro son los sesgos que producen una tendencia a resistirnos a revisar creencias, actitudes y prácticas, especialmente si las hemos mantenido durante mucho tiempo.

Los defensores de los animales, cuando defienden la abolición de la explotación animal, señalan correctamente que todos necesitamos superar estos sesgos y hacer lo que es justo. Sin embargo, lo que vimos muestra que los defensores de los animales, como cualquier otra persona, tampoco están exentos de sufrir una fuerte influencia de esos mismos sesgos a la hora de revisar otras creencias, actitudes y prácticas. Así pues, si nuestro objetivo es realmente beneficiar a los animales, también tenemos que esforzarnos por abandonar la idea de que la defensa de los animales y el ambientalismo no entran en conflicto, pues las consecuencias prácticas de esa idea han llevado a muchas personas, incluidos defensores de los animales, a aprobar prácticas que perjudican gravemente a una enorme cantidad de animales.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume V
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Según el capítulo, ¿qué factores explican la resistencia?

¿Qué señala el capítulo sobre los defensores de los animales y los sesgos?

Para pensar

¿Qué creencia tuya sería más difícil de revisar por todo lo que ya invertiste en ella?

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