La pregunta
El biocentrismo dice que la vida en sí tiene valor, aun sin sintiencia. ¿Será así? Algunos experimentos mentales ayudan a responder.
Ejemplo 1: el coma total e irreversible
Imagina que tienes que elegir:
- morir ahora, sin nada después;
- o quedar en un coma total e irreversible, sin ninguna experiencia, ni siquiera sueños, para siempre.
Si estar vivo, por sí solo, fuera valioso, la segunda opción sería mucho mejor para ti. Pero, para la mayoría de las personas, las dos opciones parecen igual de malas para quien está en ellas. Al fin y al cabo, en los dos casos, nunca más vas a tener ninguna experiencia. (Podría haber razones indirectas para preferir el coma, como el deseo de la familia, pero no por tu propio bien.)
Ejemplo 2: la aseguradora tramposa
Cuando las personas preguntan "¿hay vida después de la muerte?", lo que quieren saber es si seguirán sintiendo, y no si algún cuerpo seguirá vivo.
Imagina una aseguradora que promete una vida después de la muerte si pagas todos los meses. Después de 40 años pagando, descubres cómo funciona: tus células se mantendrán vivas en un laboratorio, sin ninguna conciencia. Te indignarías: eso no es lo que querías.
Ejemplo 3: sintiencia sin vida
Imagina también un ser que siente, pero no está vivo en el sentido biológico, como una mente digital consciente. Parece que lo que importaría en él es lo que siente, y no el hecho de no estar "vivo".
En resumen
- Seguir vivo sin ninguna experiencia no parece bueno para quien queda así.
- Cuando hablamos de "vida después de la muerte", queremos decir seguir sintiendo.
- El valor está en las experiencias, y no en la vida biológica por sí sola.