Dos tipos de objeción
Cuando alguien no está de acuerdo con una propuesta, puede ser por dos motivos:
- Objeción normativa: la persona cree que la meta está equivocada.
- Objeción estratégica: la persona está de acuerdo con la meta, pero cree que la forma de llegar a ella no va a funcionar.
"Sería genial, pero no va a funcionar"
Es muy común que alguien diga: "estoy de acuerdo, pero defender eso es inútil" o "eso va a tener el efecto contrario". Este tipo de frase aparece contra cualquier idea nueva que nos pida mirar un problema que antes no veíamos.
Ejemplos en la ética animal
Esta frase aparece en varios contextos:
- "Estoy de acuerdo en que hay que considerar a los animales, pero hablar de eso solo va a alejar a la gente."
- "Estoy de acuerdo en que hay que rechazar el especismo, pero nadie lo va a aceptar."
- "Estoy de acuerdo en que la explotación debe terminar, pero es mejor no hablar de abolición."
- "Estoy de acuerdo en que los invertebrados importan, pero hablar de ellos va a hacer reír a la gente."
- "Estoy de acuerdo en ayudar a los animales salvajes, pero es demasiado pronto para hablar de eso."
- "Estoy de acuerdo en evitar el sufrimiento futuro, pero es muy especulativo."
El disfraz
A veces estas frases son sinceras. Pero a veces quien habla no está de acuerdo de verdad con la meta. Usa la objeción estratégica como disfraz, porque es más fácil decir "no va a funcionar" que "creo que eso no importa".
En resumen
- Las objeciones pueden ser sobre la meta o sobre la estrategia.
- "Sería genial, pero no va a funcionar" aparece contra muchas ideas nuevas.
- A veces un desacuerdo sobre la meta se disfraza de desacuerdo estratégico.