Cuidado con los sesgos
Si queremos ayudar a los animales de la mejor forma, no podemos aprobar o rechazar una estrategia solo porque nos gusta de entrada. Hay dos sesgos:
- sesgo de confirmación: prestamos atención a lo que confirma lo que ya pensamos e ignoramos lo demás;
- heurística de "elegir lo mejor": elegimos rápido a partir de un solo punto, sin mirar toda la información.
Por ejemplo, mucha gente cree que señalar un beneficio de la estrategia que le gusta ya prueba que es la mejor. Eso lleva a malas decisiones.
¿Estrategia o meta?
El debate "¿centrarse en el veganismo o en la reducción del consumo?" suele verse como una pelea de metas: como si quien habla de veganismo quisiera abolir la explotación, y quien habla de reducir solo quisiera menos "excesos".
Muchas veces, los dos lados tienen la misma meta (terminar con la explotación) y solo discrepan sobre qué camino funciona mejor.
Argumentos de los dos lados
- A favor de la reducción: pedir algo menor puede convencer a más personas, y mucha gente reduciendo su consumo puede salvar a más animales que unas pocas personas que se vuelven veganas.
- A favor del veganismo: deja claro que la explotación es injusta, crea un estándar más estable y evita que la gente piense que "un poco" está bien.
La conclusión
Decidir qué estrategia funciona mejor exige analizar con cuidado los efectos de cada una, de preferencia con datos, y no solo con intuiciones.
En resumen
- Debemos evaluar las estrategias por sus efectos, y no por gusto personal.
- El veganismo y la reducción muchas veces comparten la misma meta.
- Los dos lados tienen argumentos que hay que sopesar.