Volumen X · Los sesgos y su influencia · capítulo 3
Sesgos que contribuyen a descuidar el largo plazo y los riesgos-s
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
Sesgos como el sesgo temporal, la dificultad para manejar probabilidades y el valor esperado, y la confianza excesiva en las intuiciones contribuyen a desatender el largo plazo y los riesgos-s; la respuesta es mantener la mente abierta a cuestiones contraintuitivas.
Tendemos a preocuparnos más por lo que pasa hoy que por lo que va a pasar dentro de muchos años, y a ignorar peligros poco probables, aunque sean enormes. Saberlo ayuda a pensar mejor en el futuro.
Mucha gente no contrata un seguro contra incendios porque "es raro", aunque la pérdida sea enorme. Ignorar riesgos raros y gigantescos es un sesgo.
- P1 Los sesgos nos inclinan a dar menos importancia a las cuestiones del futuro.
- P2 Otros nos hacen ignorar el valor esperado de escenarios poco probables y muy graves.
- P3 La confianza excesiva en las intuiciones refuerza esos errores.
- C Por lo tanto, para tomarnos en serio los riesgos-s, necesitamos una mente abierta y disposición a cambiar de posición ante buenas razones.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Es muy improbable; no vale la pena preocuparse.”
Respuesta Improbable no es imposible. Cuando el escenario es gigantesco, incluso una probabilidad pequeña puede generar un desvalor esperado enorme.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen X, p. 37 de la edición en PDF · traducción al español
3.1. Introducción
En este texto abordaremos que pueden llevarnos a dar poca importancia a las cuestiones éticas relacionadas con el largo plazo y también a los efectos a largo plazo de nuestras decisiones, lo que afecta además a la planificación de estrategias de activismo, sea cual sea la causa.
Veremos también los sesgos que pueden llevar incluso a personas que se preocupan por cuestiones relacionadas con el largo plazo a descuidar específicamente los riesgos de que en el futuro el sufrimiento se multiplique a niveles astronómicos (conocidos como riesgos-s), lo que convertiría el sufrimiento que existe actualmente en “un grano de arena” en comparación.
La presencia de estos sesgos puede explicar por qué incluso las personas que se preocupan por el futuro a largo plazo tienden a centrarse en los (que son los riesgos de extinción de la humanidad) y a dar poca o ninguna importancia a los .
3.2. Sesgos que contribuyen a descuidar las cuestiones relacionadas con el futuro
Los siguientes sesgos nos inclinan a descuidar las cuestiones relacionadas con el futuro.
Sesgo temporal. Consiste en dar menor peso a un acontecimiento cuanto más distante esté en el futuro. En la base del sesgo temporal es posible que esté el egoísmo, que nos induce a dar menor peso a lo que está lejos de nosotros (es como si pensáramos que la época actual es más importante porque estamos en ella).
Heurística de disponibilidad. Consiste en pensar que los casos que recordamos con más facilidad son necesariamente los más representativos. Probablemente este sesgo también desempeña un papel en el descuido de las cuestiones relacionadas con el futuro, pues los casos concretos que recordamos, obviamente, no se refieren al futuro. Así, por ejemplo, cuando las personas piensan en qué situaciones contienen la mayor cantidad de individuos que sus decisiones podrían afectar, normalmente lo que les viene a la mente son situaciones del momento presente.
Efecto de arrastre. Como la mayoría de las personas se preocupa solo por el corto plazo (o le da mayor peso), tendemos a hacer lo mismo. Esto se ve facilitado por el sesgo del conservadurismo de las creencias, que nos inclina a resistirnos a abandonar nuestras creencias previas.
Descuido de la duración. Este sesgo consiste en la tendencia a descuidar la duración de un acontecimiento a la hora de evaluar qué tan bueno o malo es42. El futuro a largo plazo podrá tener una extensión vastísima (y, por lo tanto, contener un número astronómicamente mayor de seres ). El sesgo del descuido de la duración nos inclina a no tener esto en cuenta cuando evaluamos la importancia del futuro.
Sesgo del presente. Tendencia a elegir retornos más inmediatos en lugar de los retornos que llegarán más tarde en el futuro, incluso cuando los retornos inmediatos son menores43.
Sesgo de evaluabilidad. Hace que pensemos que lo que es más fácil de evaluar también es más importante44. Como las consecuencias a corto plazo son más fáciles de estimar, este sesgo puede hacernos pensar que son más importantes, o que necesariamente tendremos un impacto más positivo si priorizamos el corto plazo. Si hacemos esto, no estaremos calculando adecuadamente el valor/ de la decisión. Esto se explicará mejor a continuación.
3.3. Sesgos que contribuyen a que no tengamos en cuenta el valor/desvalor esperado
El valor/desvalor esperado de un escenario se obtiene multiplicando qué tan bueno/malo es el escenario por su probabilidad de ocurrir45. Los siguientes sesgos tienden a llevarnos a no considerar el valor/desvalor esperado de los acontecimientos a largo plazo a la hora de decidir sobre prioridades y estrategias46. Algunos de estos sesgos inducen a descuidar la probabilidad, mientras que otros inducen a descuidar qué tan bueno o malo es el escenario.
Descuido de la probabilidad. Tendencia a desconsiderar la probabilidad al tomar una decisión en condiciones de incertidumbre.
Efecto de ambigüedad. Tendencia a evitar las opciones en las que se desconoce la probabilidad de un resultado favorable (se produce debido a la aversión a la incertidumbre)47.
Sesgo de riesgo cero. Preferencia por reducir a cero un riesgo pequeño en lugar de lograr una reducción mayor de un riesgo mayor48. Este sesgo también está relacionado con la preferencia por la certeza absoluta, y nos inclina a optar por situaciones en las que podemos eliminar por completo el riesgo, en detrimento de alternativas que podrían ofrecer realmente más beneficios.
Descuido o insensibilidad al alcance. Tendencia a no tener en cuenta el tamaño de un problema al evaluarlo. Por ejemplo, estar dispuesto a pagar la misma suma para salvar a 2.000 individuos o a 20.000 individuos (o incluso pagar más para salvar a menos).
3.4. Confianza en las intuiciones
Uno de los principales motivos por los que los sesgos ejercen tanta fuerza sobre nosotros es que son altamente intuitivos: a primera vista parecen razonamientos evidentemente correctos, aunque no lo sean. Por este motivo, la confianza en las intuiciones está entre los principales factores que hacen que sigamos los sesgos.
Lo que aquí llamamos intuiciones son esas respuestas automáticas que tenemos ante una cuestión antes de evaluarla críticamente. En ciertos casos, una intuición puede referirse a la descripción de los hechos. Por ejemplo, las personas de hace siglos tenían la intuición de que el sol giraba alrededor de la Tierra y de que la Tierra era plana. En otros casos, una intuición puede referirse a la evaluación de lo que debemos hacer. Por ejemplo, la mayoría de las personas tiene la intuición de que los humanos merecen mayor consideración que los animales no humanos, de que los actos dañinos son más incorrectos que las omisiones igualmente dañinas (o incluso que las omisiones más dañinas), y de que no debemos preocuparnos por la manera en que nuestras decisiones afectan a los seres sintientes que existirán en un futuro lejano.
Esto no significa que toda intuición esté necesariamente equivocada. Es posible que, tras un análisis minucioso, concluyamos que tenemos buenas razones para mantener determinada creencia inicial.
Sin embargo, una intuición también puede ser simplemente un prejuicio que parece correcto solo porque lo hemos creído durante mucho tiempo, porque todo el resto de la sociedad lo acepta, o porque nuestro cerebro tiene la tendencia a creerlo. En resumen, que un pensamiento nos despierte un fuerte sentimiento de que es correcto no es, por sí solo, una razón para pensar que lo es. Todo lo contrario: es una razón para ponerlo a prueba el doble, pues el propio sentimiento fuerte de que un pensamiento es correcto puede ser uno de los motivos por los que no percibimos que es erróneo.
La palabra intuición se utiliza a veces con un sentido diferente, como sinónimo de las creencias que no se derivan de otras49. Por ejemplo, imagine que alguien me pregunta por qué evité golpearme el codo contra la mesa, y yo respondo que es porque sentiré dolor si me golpeo. Imagine que la persona me pregunta entonces por qué quiero evitar sentir dolor, y yo respondo que es porque es una experiencia negativa. Imagine que entonces la persona me pregunta por qué quiero evitar una experiencia negativa, y yo respondo que es por el propio hecho de ser negativa, y punto. Algunas personas dirían que la afirmación “los acontecimientos negativos generan razones para ser evitados” es una intuición, en el sentido de que es donde la justificación llega a su fin, es decir, una afirmación que no se deriva de otra.
Sin embargo, ese es un sentido diferente de la palabra. Una creencia puede ser una intuición en este segundo sentido sin serlo en el primero. Por ejemplo, puede ser que alguien haya puesto a prueba la creencia “los acontecimientos negativos generan razones para ser evitados” y siga manteniéndola por no haber encontrado ninguna buena razón para rechazarla (en ese caso, ya no sería una intuición en el sentido de una respuesta automática que no ha sido sometida a escrutinio). En lo que sigue, utilizaremos la palabra intuición siempre como sinónimo de respuesta automática.
Una de las razones por las que las intuiciones están tan ligadas a los sesgos es que normalmente generan fuertes sentimientos correspondientes (ya sea porque lo hemos creído durante mucho tiempo, porque la mayoría de las personas también lo cree o por una tendencia biológica). En cambio, las conclusiones que resultan de un examen minucioso pueden no generar al principio un sentimiento fuerte correspondiente.
Sin embargo, con el tiempo de práctica, también es posible que las conclusiones que nos parecían contraintuitivas empiecen a generar respuestas emocionales (y que, entonces, nuestras intuiciones empiecen a cambiar). Por ejemplo, supongamos que alguien concluye que es injustificable dar menor peso a los animales no humanos y a los seres sintientes que existirán en el futuro. Imaginemos que, al principio, esa conclusión no le genera un sentimiento de indignación ante el descuido de esta cuestión. Es posible que, con el paso de los años aplicando ese principio, la respuesta emocional vaya aumentando, y que lo que pase a parecerle extraño y a generarle indignación sea no dar igual peso a los animales no humanos y a los seres sintientes futuros.
3.5. Sesgos que contribuyen a descuidar los riesgos-s
Los riesgos-s son riesgos de que el sufrimiento que existe actualmente se multiplique en el futuro en muchos órdenes de magnitud. Todos los sesgos que vimos arriba pueden contribuir a que se descuide la preocupación por los riesgos-s, ya que son sesgos que nos inclinan a descuidar las cuestiones relacionadas con el futuro.
Sin embargo, curiosamente, la discusión sobre los riesgos-s es relativamente rara incluso entre las personas que tienen como meta la preocupación por el futuro a largo plazo. Estas personas tienden a centrarse casi exclusivamente en los riesgos-x (que son los riesgos de extinción de la humanidad o, al menos, de un colapso de la civilización). A continuación, se presentan algunos sesgos que pueden influir específicamente en que se descuiden los riesgos-s50.
3.5.1. Especismo
Como la inmensa mayoría de los individuos que podrían llegar a verse perjudicados si un riesgo-s se concreta no pertenecen a la especie humana, la tendencia a dar menor peso al bien de los individuos que no pertenecen a la especie humana (o incluso a desconsiderarlos por completo) es probablemente una de las tendencias que más contribuyen a descuidar los riesgos-s.
3.5.2. Sesgo de optimismo y sesgo proinnovación
El sesgo de optimismo es la tendencia a ser demasiado optimista. Quien tiene esta tendencia suele subestimar enormemente la probabilidad de resultados indeseables.
Por su parte, el sesgo proinnovación es la tendencia a tener un optimismo excesivo respecto de la utilidad de una invención o innovación, lo que impide identificar sus limitaciones y debilidades.
Estos dos sesgos en conjunto pueden hacer que muchas personas tengan una confianza excesiva respecto del futuro, especialmente respecto del impacto de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, pueden hacer que las personas descuiden fuertemente la posibilidad de que las tecnologías futuras multipliquen el sufrimiento a niveles gigantescos.
Sin embargo, también hay que tener en cuenta que hay sesgos que pueden influir en la dirección opuesta y llevarnos a sobrestimar la escala y la probabilidad de los riesgos-s. Un ejemplo es el sesgo de pesimismo. Como observa (2022, p. 45,6), a la mayoría de las personas le resulta más interesante pensar en escenarios extremos que en escenarios más comunes (por eso es tan popular la ciencia ficción sobre escenarios distópicos). Sin embargo, en la mayoría de las personas parece que la tendencia más fuerte es desconsiderar los riesgos-s, más que preocuparse en exceso por ellos.
3.5.3. Sustratismo
Hasta el momento, por lo que sabemos, parece que todo ser sintiente pertenece al reino animal. Sin embargo, es posible que esto cambie en el futuro. Si la sintiencia aparece cada vez que la materia está organizada en determinadas configuraciones, independientemente del material que la compone51, entonces tal vez en el futuro lleguen a existir seres sintientes no orgánicos (en medios digitales, por ejemplo)52, en caso de que en el futuro esos medios estén configurados de modo que desempeñen exactamente las mismas funciones que un cerebro, por ejemplo. Todo esto es incierto, pero es una posibilidad.
Si la sintiencia no orgánica es posible, entonces esos seres podrían llegar a ser muy numerosos. Por ejemplo, hoy en día es fácil copiar archivos en las computadoras y en internet. Puede que en el futuro llegue a ser fácil producir, por ejemplo, simulaciones de
universos enteros en medios digitales, llenos de seres sintientes reales53. Esos seres, a pesar de ser sintientes, podrían tener comportamientos muy diferentes de los de los seres sintientes que conocemos hoy. Podrían no tener rostro ni gritar54. Por eso, podría ser muy difícil sentir empatía por ellos, y como resultado esos seres podrían sufrir todo el tiempo atrocidades como las que sufren hoy los animales no humanos (o tal vez incluso algo peor). Por ejemplo, los animales no humanos ya son mucho más parecidos a los humanos en cuanto a comportamiento y expresiones y, aun así, la mayoría de las personas no les concede siquiera un mínimo de consideración.
Así, una tendencia que puede aumentar significativamente los riesgos-s en el futuro es el . Así como el es una forma de especismo contra quien no pertenece a la especie humana, el carbonismo es una forma de sustratismo contra quien no es orgánico.
Por esta razón, es extremadamente importante enfatizar que debemos considerar a los animales no humanos porque son sintientes, y no porque sean animales, organismos naturales, seres vivos o por cualquier otro motivo. Esto aumentará las probabilidades de que las personas lleguen a considerar otros tipos de seres sintientes en el futuro, si llegan a existir.
Otra manera de entender lo injustificable que es el carbonismo es imaginar el siguiente experimento mental: supongamos que descubriéramos que vivimos en una simulación (y que todo lo que nos rodea, incluido nuestro cuerpo, no es orgánico, sino que está hecho de un sustrato digital)55. ¿Acaso por eso nuestro propio bienestar no debería importar? ¿Acaso por eso debería importar menos? Claramente no. Debería importar exactamente en la misma medida, pues seguiríamos siendo igualmente capaces de ser perjudicados o beneficiados. Si es así, entonces no hay justificación para dar menor peso a los seres sintientes no orgánicos (y mucho menos para desconsiderarlos), si llegan a existir en el futuro.
3.5.2. Wishful thinking (pensamiento ilusorio)
Wishful thinking: es la tendencia a pensar que lo que nos gustaría que fuera verdad es, de hecho, verdad.
Nos gustaría que el futuro fuera maravilloso. Por eso, pensar que es posible que llegue a ser terrible puede resultar perturbador. Por eso, buscar prevenir los riesgos-s puede no ser tan inspirador como pensar en un futuro maravilloso o como ayudar a individuos que viven ahora. Así, como observa Baumann (2022, p. 42), debido a esto puede haber una tendencia a que las personas no se preocupen por los riesgos de sufrimiento futuro, especialmente si ellas mismas están en situaciones seguras.
3.5.3. Colapso de la compasión
El sesgo del colapso de la compasión hace que, cuantas más víctimas contenga una situación, menos importancia le demos. Podemos reconocer que una catástrofe a gran escala es mucho peor, pero, en términos de sentimientos, tendemos a no captar lo mala que es en proporción a su tamaño y, en consecuencia, tendemos a no dar la debida importancia al problema en cuestión.
Como la cuestión de los riesgos-s es, de todas, la que potencialmente afectaría al mayor número de víctimas, las consideraciones sobre los riesgos-s normalmente no generan el fuerte sentimiento que genera una única (más aún tratándose de víctimas que todavía no existen).
3.5.4. Sesgo de proporción
El sesgo de proporción nos inclina a medir la eficacia de una intervención en función de qué porcentaje del total del problema que aborda representa su resultado, en lugar de medirla según el beneficio producido. Por ejemplo, este sesgo puede inclinar a alguien a pensar que es mejor usar cierto recurso para ayudar a 10 víctimas de un problema con 100 víctimas (pues son el 10 %) que usarlo para ayudar a 100 víctimas de un problema con 2000 víctimas (pues son el 5 %). En este caso, la persona ayudaría a 10 veces menos víctimas creyendo que estaría ayudando al doble (o, peor aún, sabiendo que está ayudando a 10 veces menos víctimas).
Así como ocurre en el caso del descuido del sufrimiento de los , que abordamos en el Capítulo 2, el sesgo de proporción puede inclinarnos a descuidar (o incluso a rechazar) el enfoque en el largo plazo y en los riesgos-s. Por ejemplo, podría inclinarnos a pensar que, aunque logremos beneficiar a una cantidad enormemente mayor de individuos si nos centramos en el largo plazo, como el futuro a largo plazo es muy vasto, eso seguiría representando un porcentaje ínfimo del total de individuos que existirán a lo largo del futuro. Esto podría inclinarnos a pensar equivocadamente que vale más la pena ayudar a una cantidad muchísimo menor de individuos de algún problema del presente o del corto plazo, solo porque representarían un porcentaje mayor de las víctimas del problema en el que se encuentran.
3.5.5. Digitalización de creencias
La digitalización de creencias es la tendencia a pensar en probabilidades que son o bien 0 o bien 1, en lugar de tener en cuenta la incertidumbre.
Esta tendencia hace que, cuando una hipótesis es improbable, las personas piensen que sus probabilidades de ocurrir son nulas, aunque estén de acuerdo en que la hipótesis no es desdeñable. Análogamente, una hipótesis plausible suele darse por segura, incluso cuando hay una incertidumbre considerable. Así, alguien podría descartar determinado riesgo-s por pensar equivocadamente que su probabilidad es cero.
La digitalización de creencias también puede hacernos centrarnos en un abanico muy estrecho de riesgos-s, pues podemos tener una confianza excesiva en que ocurrirán (por ejemplo, por ser los riesgos que más nos llaman la atención, algo que tiene que ver con el sesgo de prominencia).
3.6. Conclusiones
Dados estos sesgos, no sorprende que poca gente se preocupe por el futuro a largo plazo y, sobre todo, por los riesgos-s. Como vimos, incluso las personas preocupadas por el largo plazo tienden a descuidar la cuestión de los riesgos-s. Este descuido es una razón para invertir recursos en la difusión y la reducción de los riesgos-s56. Dado que este tema casi no se ha abordado, podemos lograr un progreso significativo en él.
Una estrategia importante para intentar lidiar con la influencia de los sesgos en general, y en especial en este caso, es intentar mantener la mente abierta y no cerrarse a pensar en cuestiones controvertidas y contraintuitivas, y practicar el cambio de posición si surgen nuevas evidencias y argumentos que presenten buenas razones para cambiar nuestras prioridades y estrategias. En el próximo capítulo exploraremos esta cuestión con más detalle.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
¿Por qué tendemos a desatender los riesgos-s?
¿Qué estrategia recomienda el capítulo contra esos sesgos?
Para pensar
¿Qué riesgo grande y poco probable sueles ignorar en tu vida?
Notas del autor 15
- 42 Sobre el descuido de la duración, ver (2012, cap. 35). ↩
- 43 Ver también https://thedecisionlab.com/biases/hyperbolic-discounting y https://en.wikipedia.org/wiki/Hyperbo lic_discounting ↩
- 44 Sobre el sesgo de evaluabilidad, ver Caviola et al (2014).. ↩
- 45 Sobre esta forma de medir, ver (2016 [2007]), Baumann (2022, p. 20-1). ↩
- 46 Las cuestiones éticas relacionadas con el futuro a largo plazo fueron el tema de todo el Volumen IX de esta colección. ↩
- 47 Ver también https://en.wikipedia.org/wiki/Ambiguity_effect ↩
- 48 Ver también https://en.wikipedia.org/wiki/Zero-risk_bias ↩
- 49 Para un ejemplo de este uso, ver , Teran (2021). ↩
- 50 Salvo algunos añadidos, la lista presentada aquí es, básicamente, un resumen de la lista presentada por Baumann (2022, p. 41-6). ↩
- 51 En filosofía de la mente, esta visión se conoce como funcionalismo. Sobre el funcionalismo, ver Levin (2023). ↩
- 52 Sobre esta posibilidad, ver Tomasik (2015); Baumann (2022, p. 11-13). ↩
- 53 Baumann (2022, p. 13). ↩
- 54 Baumann (2022, p. 12). ↩
- 55 (2003) sostiene incluso que, si en el futuro los humanos son capaces de construir simulaciones que contengan seres sintientes, entonces la probabilidad de que nosotros mismos estemos en una simulación es altísima. El argumento del autor es que una de las tres posibilidades siguientes es verdadera: (1) las civilizaciones avanzadas nunca llegan a tener el poder de producir simulaciones (por ejemplo, porque se autodestruyen antes); (2) las civilizaciones avanzadas llegan a tener ese poder, pero no tienen interés en ejecutar simulaciones de sus ancestros; (3) las civilizaciones avanzadas ejecutan innumerables simulaciones. El autor sostiene que, si la tercera posibilidad es verdadera, entonces es mucho más probable que estemos en una de esas innumerables simulaciones que en el universo original no simulado. Por ejemplo, supongamos que hay 1 universo original y 1 millón de universos simulados. La probabilidad de que estemos en el universo original sería de solo una en un millón. ↩
- 56 Sobre por qué el grado de descuido es un factor importante para decidir qué problemas priorizar, ver el capítulo 1 del Volumen VIII de esta colección. ↩
Fuentes citadas en este texto 8
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen X.
- BAUMANN, T. Avoiding the worst final: how to prevent a moral cathastrophe. Center for Reducing Suffering, 2022.
- BOSTROM. N. Are You Living in a Computer Simulation? Philosophical Quarterly., v. 53, n. 211, p. 243‐255, 2003.
- CAVIOLA, L.; FAULMÜLLER, N.; EVERETT, J. A. C.; SAVULESCU, J.; KAHANE, G. The evaluability bias in charitable giving: Saving administration costs or saving lives? Judgment and Decision Making, v. 9, p. 303-315, 2014.
- HORTA, O. TERAN, D. Six Methods in Ethics: In Defense of Giving Non-Lexical Priority to Higher Level Intuitions. Ethical Perspectives, v. 28, p. 181-200, 2021.
- KAHNEMAN, D. Rápido e devagar: duas formas de pensar. Rio de Janeiro: Objetiva, 2012.
- LEVIN, J. Functionalism. In: ZALTA, E. N.; NODELMAN, U. (orgs.). The Stanford Encyclopedia of Philosophy, 2023.
- TOMASIK, B. Why Maximize Expected Value? Essays on Reducing Suffering, 07 abr. 2016 [2007].
- TOMASIK, B. Why digital sentience is relevant to animal activists. Animal Charity Evaluators. 03 fev. 2015.
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