Volumen I · Discutiendo el especismo · capítulo 1
Un panorama general del debate sobre la consideración moral de los animales
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
Hay tres grandes posturas sobre los animales: no importan por sí mismos, importan menos que los humanos, o importan por igual cuando sufren daños del mismo tamaño. El especismo es darle menos peso a alguien solo por su especie.
Algunas personas creen que lastimar a un animal está mal solo porque vuelve mala a la persona. Otras creen que los animales importan, pero menos. Y otras creen que un dolor es un dolor, sea de un niño o de un perro. Tratar peor a alguien solo por ser de otra especie tiene un nombre: especismo.
Imagina a un juez que les da penas más largas a quienes tienen ojos azules. Puede decir que analiza cada caso con cuidado, pero si el color de los ojos cambia la sentencia, el juicio es parcial. El especismo hace lo mismo con la especie: el dolor es el mismo, pero el peso cambia.
- P1 Una discriminación es un trato desfavorable que es injusto.
- P2 Darles menos peso a daños del mismo tamaño solo porque la víctima pertenece a otra especie es un trato desfavorable.
- P3 La especie, por sí sola, no explica por qué el daño de alguien debería contar menos.
- C Por lo tanto, ese trato es una discriminación: el especismo.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Yo respeto a los animales, solo creo que los humanos van primero.”
Respuesta Esa es una de las tres posturas del capítulo: darles consideración a los animales, pero en menor grado. Si el menor peso viene solo de la especie, y no del tamaño del daño en juego, también es especista.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen I, p. 8 de la edición en PDF · traducción al español
1.1. Visiones según las cuales los animales no humanos no importan por sí mismos
De acuerdo con algunas visiones, el bien de los animales no humanos no importa por sí mismo. Según estas visiones, las razones para no perjudicarlos y para ayudarlos no tienen que ver con el posible daño o beneficio que tendrían los animales, sino con el impacto indirecto que esas actitudes tendrían sobre otras cosas (estas sí, vistas como importantes en sí), como los intereses humanos1 y las metas 2, por ejemplo conservar especies o ecosistemas.
Un ejemplo es la afirmación de que lo incorrecto de causar sufrimiento y muerte a un animal no humano no tiene que ver con el perjuicio para el animal, sino con el riesgo de que eso sirva como entrenamiento para perjudicar a humanos más adelante, o con que sería una forma en que quien ataca al animal hiere a la humanidad en sí mismo, a través del embrutecimiento3.
Otro ejemplo en este sentido es la afirmación de que el problema del consumo de animales no está en el perjuicio para los animales, sino en el riesgo para la salud humana o en su posible impacto negativo en el medio ambiente.
1.2. Visiones que dan consideración a los animales, pero en menor grado
Las posiciones de un segundo tipo coinciden en que el bien de los animales no humanos importa directamente, pero sostienen que importa en menor grado que el bien de los humanos4. Reconocen que la posibilidad de que los animales no humanos resulten perjudicados si adoptamos cierto curso de acción ya es, en sí, una razón para intentar evitar ese curso de acción. Sin embargo, sostienen que esas razones son más débiles de lo que serían si fueran humanos quienes corrieran el riesgo de sufrir un perjuicio equivalente (o incluso un perjuicio menor, según algunas posiciones de este grupo).
En resumen, estas visiones dan a los animales no humanos, pero construyen jerarquías y colocan a los humanos en la cima. Esto no significa, sin embargo, que tales posiciones vayan a ser necesariamente favorables a la explotación animal o contrarias a ayudar a los animales. Todo dependerá del peso que cada variante de este tipo de posición dé al bien de los animales en comparación con el interés humano en conflicto.
En este grupo hay tanto posiciones que dan muy poca consideración a los animales como posiciones que los consideran en mayor grado. Un ejemplo de las primeras sería preguntar “¿por qué preocuparse por los animales no humanos mientras todavía hay tantos humanos que necesitan ayuda?”. Las segundas, en cambio, podrían incluso oponerse a la por preocupación por los propios animales y también podrían reconocer que tenemos razones directas para ayudarlos, aun cuando lo que los amenaza no son prácticas humanas (como cuando son víctimas de procesos naturales como el hambre, la sed, las enfermedades, los desastres naturales, etc.). Sin embargo, lo que tienen en común todas estas posiciones es que sostendrían que esas razones son más débiles de lo que serían si fueran humanos quienes corrieran el riesgo de sufrir un perjuicio equivalente (o incluso un perjuicio menor, según algunas posiciones).
A veces, otras posiciones construyen jerarquías similares, pero no sobre la base de la especie de los individuos, sino de sus capacidades cognitivas5. De acuerdo con estas visiones, los perjuicios equivalentes (o incluso de menor magnitud) importan más si los sufren seres cognitivamente más complejos6. Un ejemplo de este tipo de visión es la afirmación de que los perjuicios equivalentes importan en mayor grado si los sufren humanos adultos que si los sufren niños, o si los sufren mamíferos que si los sufren peces.
1.3. Visiones que dan igual consideración a todos los seres sintientes
Por último, otras posiciones defienden la de todos los seres sintientes, es decir, de todos los seres capaces de tener experiencias positivas y negativas. Estas posiciones sostienen que los perjuicios y beneficios de magnitud similar deben recibir el mismo peso, independientemente de la especie de los individuos, de sus características físicas, de sus capacidades, del grado de relación que mantienen con nosotros, etc.
De acuerdo con estas posiciones, el perjuicio causado a los animales basta para que la explotación animal sea injusta, independientemente de cualquier otro daño indirecto que pueda causar a los humanos o al medio ambiente. Sin embargo, como vimos, esto también podrían reconocerlo algunas posiciones que dan cierta consideración a los animales, aunque menor que la que dan a los humanos. Lo particular de las posiciones que defienden la igual consideración es que sostendrían que la explotación animal es tan injusta como lo sería si se estuviera explotando a humanos que sufrieran daños de magnitud similar.
Lo mismo ocurre con los perjuicios que los animales sufren no como consecuencia de prácticas humanas, sino de (como enfermedades, hambre, sed, desastres naturales, etc.). Por ejemplo, la situación de los animales salvajes ya es muy negativa como consecuencia de los propios procesos naturales. Nuevamente, vimos que algunas posiciones que dan cierta consideración a los animales, aunque menor que la que dan a los humanos, podrían reconocer que también en estos casos el propio perjuicio para los animales ya nos proporciona razones directas para intentar ayudarlos. Pero las posiciones que defienden la igual consideración irían más allá: dirían que debemos dar tanta importancia a intentar mejorar la situación de estos animales como la que deberíamos dar si fueran víctimas humanas las que estuvieran sufriendo perjuicios de magnitud similar.
En resumen, las posiciones que defienden la igual consideración argumentan que los animales no humanos son discriminados no solo cuando no reciben consideración alguna, sino también cuando reciben una consideración menor. Veremos más sobre esto a continuación:
1.4. Especismo y antropocentrismo
El uso de animales no humanos como recursos está ampliamente aceptado y extendido. Sin embargo, hacer lo mismo con humanos se considera ampliamente inaceptable. Por ejemplo, si se estuviera criando y matando a humanos para convertirlos en comida, difícilmente se diría que las razones para no consumirlos tienen que ver con la preocupación por nuestra propia salud o por el medio ambiente. En lugar de eso, se reconocería que la injusticia que sufren las víctimas es razón suficiente para ello. Pero, como las víctimas reales son animales no humanos, el discurso es el opuesto: la preocupación por los animales se coloca en último lugar (cuando aparece), detrás de la preocupación por los intereses humanos y por las metas ambientalistas;
Las actitudes antropocéntricas no se limitan a la explotación. Por ejemplo, como vimos, los sufren constantemente y mueren de forma prematura a causa del hambre, la sed, las enfermedades y los desastres naturales7. La visión común es que solo hay razones para ayudarlos si hacerlo es necesario para alcanzar metas ambientalistas8 (preservar especies en peligro de extinción, ecosistemas, la , el , etc.) o antropocéntricas (por ejemplo, evitar que transmitan enfermedades a los humanos). Fuera de eso, lo que normalmente se defiende es “dejar que la naturaleza siga su curso”. El sufrimiento y la mortalidad de los animales que viven en la naturaleza podrían evitarse en muchos casos, pero, dado el predominio de este tipo de mentalidad, normalmente se elige no ayudarlos. En cambio, cuando los humanos son víctimas de los mismos procesos naturales, la visión común es que debemos ayudarlos, y por preocupación por su propio bien, no por razones indirectas.
Estos dos tipos de situaciones ponen en evidencia que la mayoría de las personas se basa en un doble rasero moral, según las víctimas pertenezcan o no a la especie humana. Desde la década de 1970, varios autores9 han acusado a este doble rasero de incurrir en una forma de discriminación análoga al racismo: el especismo10. Una discriminación puede definirse como un trato desfavorable que es injusto11. Así, el es la discriminación contra quienes no pertenecen a determinada(s) especie(s). El es, por lo tanto, una forma de especismo: es el trato desfavorable injusto contra quienes no pertenecen a la especie humana.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
Quien dice que maltratar animales está mal solo porque “embrutece” a quien maltrata sostiene que...
¿Qué llama el capítulo doble rasero?
Para pensar
Piensa en una práctica con animales que te parezca normal. ¿Seguiría pareciéndote normal si las víctimas fueran humanas, con daños del mismo tamaño?
Notas del autor 11
- 1 Ver, por ejemplo, las posiciones de (1948 [1785]); (1977) y (1992). ↩
- 2 Son ejemplos las posiciones defendidas por (2000 [1949]) y (1980). ↩
- 3 La posición de Kant (1948 [1785]) es un ejemplo en este sentido. Sin embargo, autores como Franklin (2005) y (2005) han sostenido que Kant interpretó mal su propia teoría en este aspecto y que esta sí implica tratar a todos los seres sintientes, humanos y no humanos, como fines en sí mismos. ↩
- 4 Para ejemplos, ver Benson (1978, p. 537); Diamond (1991, p. 59); (1998, p. 24) y (2005, p. 171). ↩
- 5 Son ejemplos las posiciones de (2002, p. 242-5, 260, 265) y (2008, p. 193-4). ↩
- 6 Algunas de estas visiones se refieren específicamente a las razones para no matar y para salvar vidas. Un ejemplo es la posición de McMahan (2002, p. 242-5, 260, 265). ↩
- 7 Para una descripción detallada, ver Animal Ethics (2020); (2022a) y (2016a). ↩
- 8 Ver, por ejemplo, las visiones de Leopold (2000 [1949]) y Callicott (1980). ↩
- 9 Ver, por ejemplo, (2002 [1979], 2004 [1975]); (1987); (1993); (1995); Wilson (2005) y (2011). ↩
- 10 Sobre la definición de especismo, ver (2022 [2010]); Horta; Albersmeier (2020) y Albersmeier (2021). ↩
- 11 Sobre la definición de discriminación, ver Boxill (1991); (1998); Lippert-rasmussen (2006, 2007) y Horta (2010a). ↩
Fuentes citadas en este texto 31
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen I.
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