Volumen XI · ¿Cómo abordan las diversas teorías éticas la cuestión animal? · capítulo 4
Juicios valorativos, descripciones de hechos, objetividad y subjetividad
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Los juicios de valor no son necesariamente subjetivos en el sentido de "sin verdad": todo ser que sufre experimenta su sufrimiento como malo en sí; hay cosas imposibles de explicar sin su valor, y no hay que confundir el valor con la ética, ni "todos" con "algunos".
Que el dolor es malo no es solo una opinión. Todo el que siente dolor siente que es malo. Aunque la gente no esté de acuerdo sobre qué hacer, todos saben que sufrir es malo para quien sufre.
La gente no se pone de acuerdo sobre cuál es la mejor comida, pero nadie cree que quemarse la mano en la estufa sea una cuestión de gustos.
- P1 "Subjetivo" puede significar "referido a la conciencia" o "sin verdad objetiva".
- P2 Todos los que sufren experimentan el sufrimiento como negativo en sí.
- P3 Hay cosas imposibles de explicar sin recurrir a su valor o desvalor.
- C Por lo tanto, juicios como "el sufrimiento es malo" pueden tener un alto grado de certeza, aunque haya desacuerdo sobre qué hacer.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Lo bueno y lo malo son solo opiniones.”
Respuesta Sobre muchas cosas, sí. Pero lo malo que es el sufrimiento para quien sufre lo experimentan todos los que sufren, y es de las cosas de las que tenemos más certeza.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen XI, p. 44 de la edición en PDF · traducción al español
4.1. La idea de que los juicios valorativos son subjetivos
Vimos en el Capítulo 1 que los juicios valorativos son cualquier juicio del tipo bueno/malo, mejor/peor. Tales juicios son diferentes de los juicios que se refieren a las razones para actuar de tal o cual manera. Los juicios sobre razones para actuar incluyen, por ejemplo, juicios sobre los mejores medios para alcanzar un fin (algo que se discute en las teorías de la decisión racional) y sobre qué fines son justificables (algo que se discute en el área de la ). Los juicios valorativos se discuten en el área conocida como teoría del valor.
Desde luego, normalmente la principal función de un juicio valorativo es orientar la práctica, pues si concluimos que algo es bueno o mejor, eso parece darnos una razón para buscarlo (y, análogamente, si concluimos que es malo o peor, eso parece darnos una razón para evitarlo). Sin embargo, se trata de dominios diferentes del pensamiento (aunque interactúen entre sí). Así pues, es importante observar que todo lo que se dirá en este capítulo tiene que ver solo con juicios valorativos (la conexión de lo que vimos hasta ahora y de lo que veremos en el presente capítulo con los juicios sobre razones para actuar se verá a partir del próximo capítulo).
Una idea bastante común es la de que “los hechos son objetivos, los valores son subjetivos”. Normalmente, lo que se quiere decir con esto es que es posible establecer si una descripción de hechos es verdadera o falsa, mientras que eso no es posible para los juicios valorativos. Pero ¿es plausible esta idea? Es lo que discutiremos a continuación.
4.2. Dos sentidos del término “subjetivo”
Supongamos que le preguntáramos a alguien: “¿por qué crees que los hechos son objetivos y que los valores son subjetivos?”. Una posible respuesta sería decir que los hechos, por su propia naturaleza, son objetivos porque se sitúan en el mundo exterior, el mundo físico, mientras que los valores, por su propia naturaleza, son subjetivos porque son estados mentales.
Si esa es la respuesta, entonces el término “subjetivo” se está utilizando, sin advertirlo, en dos sentidos distintos. Se está utilizando tanto para referirse a “estados mentales” como para referirse a “aquello que no es posible establecer como verdadero o falso”. Sin embargo, si algo es subjetivo en el primer sentido, no necesariamente lo será en el segundo. Podemos constatarlo incluso en el caso de las descripciones de hechos, pues no describen solo fenómenos del mundo exterior, sino también eventos mentales. Por ejemplo, si pregunto “¿Juan está sintiendo dolor?”, hay una respuesta correcta para esa pregunta: es “sí” si Juan realmente está sintiendo dolor, y “no” si no lo está sintiendo. Esto, por sí solo, ya muestra que no podemos inferir, a partir de que una cuestión se refiera a un evento mental, que no haya necesariamente una respuesta correcta para ella.
Así, es falso tanto que las descripciones de hechos se limiten a describir eventos del mundo exterior (pues pueden implicar describir eventos mentales) como que, porque una afirmación se refiera a un evento mental, no haya manera de evaluarla como verdadera o falsa.
4.3. Las actividades de describir y valorar
Podría objetarse que, en el ejemplo anterior, hay una respuesta correcta para la pregunta precisamente porque la respuesta implica describir estados mentales, y no valorar. Según esta objeción, que una cuestión tenga o no una respuesta correcta no tiene que ver con que se refiera a un evento físico o mental, sino con que implique las actividades de describir o de valorar.
A juicio de esta objeción, las descripciones de hechos (ya sea de eventos exteriores, ya sea de eventos mentales) pueden evaluarse como verdaderas o falsas. Los juicios valorativos (es decir, los juicios sobre lo que es bueno/malo, mejor/peor), en cambio, no pueden evaluarse como verdaderos o falsos.
4.4. ¿Cómo confirmar un juicio valorativo?
Ante la objeción anterior, tenemos que preguntar de nuevo: “¿por qué se supone que los juicios valorativos no tendrían una respuesta correcta?”. A esto podría responderse que, en cuanto a las descripciones, hay un evento en el mundo (exterior o mental) que podemos utilizar para confirmar si la descripción es verdadera o no. En el caso de los juicios valorativos, en cambio, no hay nada de eso.
Sin embargo, en respuesta a esto podría sostenerse que la objetividad de los juicios valorativos se da de un modo distinto: la confirmación de que un juicio valorativo es correcto o erróneo no se da al verificar si en el mundo hay ciertos hechos que corresponden al juicio, sino (al menos en algunos casos) por la experiencia directa de aquello que se evalúa como bueno o malo, mejor o peor. Veremos más sobre esto a continuación.
Tomemos un ejemplo con el caso más evidente de todos, que es el del sufrimiento. Por sufrimiento entendemos aquí todas y cada una de las experiencias negativas, desde la más simple hasta la más compleja, desde la más leve hasta la más atroz, ya surja de un estímulo físico o psicológico. Imaginemos que alguien dice: “el sufrimiento es intrínsecamente negativo”. Este es claramente un juicio valorativo. Al hacer este juicio, no estamos meramente describiendo que quien sufre es perjudicado por el sufrimiento. Por el contrario, estamos evaluando negativamente el sufrimiento.
Lo que se quiere decir con intrínsecamente negativo es que el sufrimiento es negativo en sí: ya es malo por sí mismo, no necesita conducir a otra cosa mala para ser malo. Este juicio implica también sostener que el sufrimiento, cuando tiene valor, solo puede tener valor instrumental, es decir, cuando conduce a alguna cosa buena o evita alguna cosa mala. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el dolor que sentimos al tocar el fuego hace que nos apartemos, y eso evita que nos quememos aún más o que muramos. En ese caso, el sufrimiento tuvo . Por esa misma razón, el caso de los masoquistas no muestra que el sufrimiento no sea negativo en sí: en realidad, ese caso confirma que el sufrimiento solo puede tener valor instrumental (ya que, en el caso de esas personas, el sufrimiento conduce al placer).
¿Qué es entonces lo que realmente prueba que el sufrimiento es intrínsecamente negativo? Es la imposibilidad de experimentarlo de otro modo que no sea como algo negativo. Todos los que experimentan sufrimiento lo experimentan como negativo. Si no es negativo, no es sufrimiento. ¿Qué más podría hacerse para comprobar el juicio valorativo “el sufrimiento es intrínsecamente negativo”? Dado que todos los que experimentan el sufrimiento lo experimentan como negativo en sí, y que es imposible experimentarlo como algo positivo en sí, este juicio valorativo es necesariamente correcto. Si alguien dice que el sufrimiento no es intrínsecamente negativo, su juicio valorativo es incorrecto, ya que el sufrimiento es negativo en sí.
Todo lo que se dijo hasta aquí sobre el desvalor de las experiencias negativas puede decirse análogamente sobre el valor de las experiencias positivas. Es decir, todos los que experimentan placer o felicidad experimentan esas cosas como positivas en sí. Nuevamente, las experiencias positivas solo pueden ser negativas instrumentalmente. Es decir, solo pueden ser negativas si conducen a cosas negativas o impiden cosas positivas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando, porque una comida es muy sabrosa, nos excedemos al comerla y luego nos sentimos mal (y entonces tendremos sufrimiento) o morimos (y entonces se nos impedirá disfrutar de estados positivos).
4.5. El ejemplo de los extraterrestres que hasta ahora solo tuvieron experiencias neutras
Tenemos acceso directo al sufrimiento y al placer. Por eso sabemos cuál de ellos es negativo en sí y cuál es positivo en sí. Esto es tan obvio para nosotros que ni se nos pasa por la cabeza que esa experiencia directa sea una prueba sobre juicios valorativos. Si no tuviéramos esas experiencias, todo lo que podríamos querer en términos de prueba sobre juicios valorativos sería ser capaces de tenerlas. A continuación hay un ejemplo para ilustrar este punto.
Supongamos que hubiera una especie extraterrestre cuyos miembros fueran , pero que, en su mundo, no hubiera nada que les causara sufrimiento o placer. Por eso, las experiencias de esos extraterrestres hasta el momento han sido todas neutras: ni positivas ni negativas. Sin embargo, recuerde que son capaces de experiencias negativas y positivas: lo que sucede es que nunca encontraron algo que les causara esas experiencias. Desde luego, debido a la selección natural y al valor de supervivencia de las experiencias positivas y negativas, en el universo real probablemente esa especie no exista. Sin embargo, recuerde que se trata solo de un experimento mental para sostener que la objetividad de los juicios valorativos se da por experiencia directa.
Ahora imagine que esos extraterrestres oyeron decir que en la Tierra los seres sintientes experimentan sufrimiento y placer. Solo que, como esos extraterrestres nunca tuvieron esas experiencias, no tienen idea de cómo son. Oyeron decir que los terrícolas afirman que una de ellas es negativa (el sufrimiento) y la otra es positiva (el placer). Pero los extraterrestres en cuestión no saben qué quiere decir eso pues, como nunca experimentaron nada positivo o negativo, no formaron el concepto de valor. ¿Qué podríamos hacer para probarles a esos extraterrestres que es el sufrimiento lo que es negativo y el placer lo que es positivo (y no al revés) y explicarles qué se quiere decir con los conceptos de negativo y positivo? Pues hacerles experimentar cada una de esas cosas. Por eso experimentar el sufrimiento como negativo y el placer como positivo es la prueba de que el sufrimiento es negativo y de que el placer es positivo.
4.6. Cosas imposibles de explicar si no es a partir de su valor/desvalor
Otra prueba adicional es que, a diferencia de otras cosas, no es posible explicar qué son el sufrimiento y el placer sin mencionar como sus características principales el ser, respectivamente, negativo y positivo. Compárelo con otras cosas. Por ejemplo, hay personas que sostienen que las especies o los ecosistemas tienen valor en sí. La razón por la que tiene sentido sostener que esa afirmación es discutible (aunque no necesariamente falsa) es que logramos explicar de manera completa qué es una especie o un ecosistema sin tener que mencionar que son “positivos en sí”. Esto, como vimos, no sucede con la afirmación de que el sufrimiento es negativo en sí ni con la afirmación de que el placer es positivo en sí.
4.7. La confusión entre los dominios del valor y de la ética
Podría objetarse que, si el placer es bueno en sí, entonces el placer que siente un torturador al torturar a sus víctimas es bueno en sí. Pero, proseguiría la objeción, es absurdo decir que eso es bueno, pues es una acción muy errónea.
En cuanto a este punto, es importante observar que nada de lo dicho anteriormente trata sobre cuál es la acción correcta (sino sobre cómo los individuos se ven afectados positiva o negativamente). Podemos, sin contradicción, sostener que el placer es siempre intrínsecamente positivo y también sostener que la acción de un torturador es injustificable. La razón principal para condenar esa acción es precisamente el perjuicio causado a la víctima (que solo podemos reconocer si reconocemos que el sufrimiento es negativo en sí). Así, al decir que el sufrimiento es malo en sí y que el placer es bueno en sí, todo lo que esto implica en relación con el caso de la tortura es que tenemos que reconocer que el torturador fue beneficiado por el placer que sintió y que la víctima fue perjudicada por el sufrimiento que sintió. Nada de esto implica aprobar la acción del torturador. En realidad, esto nos da excelentes razones para condenar firmemente esa acción, pues la víctima es más perjudicada si se realiza la tortura de lo que es perjudicado el torturador si no se realiza.
4.8. Comparación del grado de certeza en los juicios valorativos y en las descripciones de hechos
A veces, el grado de certeza que podemos tener en los juicios valorativos es mayor que en muchas cuestiones que implican describir hechos. Por ejemplo, la pregunta “¿cuántos planetas existen en el universo?” se refiere a describir hechos, pero es muy difícil tener certeza sobre su respuesta. “¿El mundo exterior existe realmente o es una simulación virtual?” es otro ejemplo. Ahora, comparemos esto con el juicio valorativo “el sufrimiento es negativo en sí”. En este caso, como estamos experimentando directamente el objeto de nuestro juicio, y nuestro juicio se refiere a esa misma experiencia (y no a objetos del mundo exterior), no hay manera de que estemos equivocados en nuestro juicio.
Es imposible que el sufrimiento sea una experiencia positiva y que estemos todos equivocados al experimentarlo como negativo: es negativo precisamente porque lo experimentamos como negativo (ser experimentado como negativo es lo que hace que algo sea sufrimiento). Lo mismo vale para el juicio de que el placer es positivo.
Así, si hay al menos una cosa que tiene desvalor en sí objetivamente (las experiencias negativas) y una cosa que tiene objetivamente (las experiencias positivas), la tesis de que “los juicios valorativos no pueden establecerse como verdaderos o falsos” es completamente equivocada.
En realidad, todos los que conocen (es decir, ya experimentaron) el sufrimiento y la felicidad saben lo fácil que es entender esto. Siendo así, es como mínimo extraño lo difundida que está la idea de que los juicios valorativos no pueden establecerse como verdaderos o falsos.
4.9. La confusión entre todos y algunos
Otra posibilidad de lo que puede querer decirse con “los juicios valorativos no son verdaderos ni falsos” es que “no todos los juicios valorativos pueden establecerse como verdaderos o falsos”. Pero esa ya es otra cuestión (e incluso en relación con esa otra cuestión no es obvio que la afirmación sea correcta). Cuando alguien afirma que “los juicios valorativos no pueden establecerse como verdaderos o falsos”, se sobrentiende que está hablando de todos y cada uno de los juicios valorativos. Y, para mostrar que esa tesis es falsa, basta con mostrar un solo caso de juicio valorativo que pueda establecerse como verdadero o falso (que es lo que hicimos con el caso de las experiencias negativas y positivas).
4.10. Conclusión
Si hay al menos una cosa intrínsecamente negativa (el sufrimiento) y/o al menos una cosa intrínsecamente positiva (el placer), y es imposible que estemos equivocados en cuanto a este veredicto, entonces es falsa la afirmación de que ningún juicio valorativo puede evaluarse objetivamente.
Importante: como vimos, lo que discutimos aquí fue la objetividad de los juicios valorativos (es decir, sobre bueno/malo, mejor/peor), y no de los juicios sobre lo que debemos hacer. Por ejemplo, alguien puede, sin contradicción, reconocer que el sufrimiento es negativo en sí y al mismo tiempo sostener que no tiene razones para evitar el sufrimiento. Sin embargo, aunque esto no sea contradictorio en términos lógicos, no significa que sea una posición plausible. Por ejemplo, si la principal función de los juicios valorativos es orientar la práctica, entonces, si algo es negativo, eso ya es una razón (concluyente o no, según las razones en contra) para intentar evitarlo. Esta relación entre los juicios valorativos y los juicios sobre la acción correcta empezará a explorarse a partir del próximo capítulo.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
El ejemplo de los extraterrestres que solo tuvieron experiencias neutras sirve para mostrar...
¿Reconocer que el sufrimiento es malo en sí obliga a concluir qué debemos hacer?
Para pensar
¿De qué estás más seguro: de que el dolor es malo, o de algún dato científico que nunca comprobaste?
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