Questão
de Ética

Volumen IV · El debate sobre la explotación animal · capítulo 8

¿Importa lo que haríamos en una isla desierta o en una casa en llamas?

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Lo que haríamos en una isla desierta o en una casa en llamas no justifica el consumo cotidiano de animales: lo que haríamos no es necesariamente correcto, y las acciones de las situaciones extremas no se extienden a las situaciones comunes.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen IV, p. 53 de la edición en PDF · traducción al español

Con frecuencia se mencionan escenarios que implican situaciones catastróficas con el objetivo de justificar el consumo de animales. Por ejemplo, a veces se dice que, como la mayoría de nosotros consideraría correcto matar a un animal si eso fuera necesario para sobrevivir en una isla desierta, entonces el consumo de animales está justificado. Otras veces se dice que, como la mayoría de nosotros daría prioridad a salvar a un pariente antes que a un animal no humano en una casa en llamas, entonces el consumo de animales está justificado. A juicio de quienes proponen estos argumentos, esto mostraría que el criterio de la especie no es injusto como lo son los criterios de la raza y el género.

El primer problema de estos argumentos es que asumen que aquello que la mayoría de nosotros haría es necesariamente correcto. Pero no hay ninguna conexión necesaria entre una cosa y otra. Podemos sencillamente estar actuando mal. Así, el hecho de que actuaríamos de cierta manera en ciertos contextos no muestra que actuar de esa manera esté justificado. La ética trata de cómo fundamentar lo que deberíamos hacer. No trata de lo que haríamos. Pensar que lo que haríamos fundamenta lo que deberíamos hacer es dar un salto injustificado desde una descripción de las actitudes de las personas hasta una conclusión que afirma qué actitudes tienen justificación. El segundo problema es que, aunque la apelación a lo que haría la mayoría fuera plausible, no fundamentaría lo que pretenden quienes proponen estos argumentos (es decir, que está bien matar y comer a los animales no humanos, pero no está bien matar y comer a los humanos), pues en situaciones catastróficas la mayoría también se salvaría a sí misma o a sus seres queridos antes que salvar a otros humanos.

El tercer problema, y el principal, es que, sea cual sea la acción correcta en situaciones catastróficas, no tiene sentido extrapolarla a otras situaciones muy diferentes. Por ejemplo, suponga que alguien dijera que, si estamos justificados para dar prioridad a salvar a un ser querido antes que a un desconocido en una casa en llamas, o para comer carne humana si nos estuviéramos muriendo de hambre en una isla desierta, entonces estamos justificados para esclavizar a humanos desconocidos para consumir su carne. Ante una afirmación así, es muy fácil darse cuenta de que los dos tipos de situación son muy diferentes, y de que una cosa no justifica la otra. Por la misma razón, lo que haríamos en una isla desierta o en una casa en llamas no puede justificar la explotación de los animales no humanos. La verdad es esta: no estamos en una isla desierta ni en una casa en llamas.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume IV
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

Según el capítulo, ¿cuál es el principal problema de los argumentos de la isla desierta?

Si damos prioridad a salvar a un ser querido en una casa en llamas, ¿se sigue que podemos dañar a desconocidos en el día a día?

Para pensar

¿Cuántas de tus comidas de esta semana ocurrieron en una situación de emergencia?

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