Questão
de Ética

Volumen IV · El debate sobre la explotación animal · capítulo 19

La explotación de insectos y por qué debemos oponernos a ella

8 min de lecturaNivel básico24 notas24 fuentes

Selecciona un fragmento para destacarlo, anotarlo o compartirlo
¿Es tu primera vez en este tema? Lee primero la versión simplificada, escrita para quien recién empieza (2 min).

Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original

Hay cada vez más evidencia de sintiencia en los insectos, y su explotación (para pienso, alimento, seda, colorante) ya mata a billones de ellos al año en muy malas condiciones; dado el número de víctimas, es uno de los problemas más importantes.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen IV, p. 73 de la edición en PDF · traducción al español

19.1. ¿Son sintientes los insectos?

Hay una cantidad creciente de evidencias sobre la en los insectos. A continuación se presentan algunos ejemplos de esas evidencias. Como se trata de una clase con una enorme diversidad de especies, buena parte de ellas todavía no se ha estudiado en cuanto a su sintiencia. Por lo tanto, las evidencias que siguen se refieren a estudios realizados con algunas especies. Sin embargo, podemos generalizar esas evidencias (al menos en términos de beneficio de la duda) a las especies emparentadas evolutivamente. Esto se debe a que no es que se hayan estudiado insectos de otras especies y no hayan cumplido los criterios de la sintiencia: lo que ocurre es que casi no se han estudiado.

Generalizar las conclusiones obtenidas en las especies estudiadas a las especies emparentadas ya es la práctica habitual en el reconocimiento de la sintiencia en otros tipos de animales. Por ejemplo, en el caso de los vertebrados, los cefalópodos y los crustáceos, las leyes que mencionan su sintiencia se basan en generalizaciones hechas a partir de las evidencias obtenidas en las especies intensamente estudiadas y extendidas a otras especies emparentadas157. Entonces, no hay razón para proceder de otro modo con los insectos. Esto significa que tenemos razones para tratar a todos los insectos como sintientes hasta que se pruebe lo contrario.

Veamos, entonces, algunas evidencias de sintiencia en los insectos.

  • El comportamiento de los insectos es flexible: muestran toma de decisiones en contextos de cambio de circunstancias, comportamiento adaptativo, generalización cognitiva y también aprendizaje, integrando distintos tipos de información158.
  • Poseen sistemas nerviosos centralizados con cerebros diferenciados. Entre las regiones de su cerebro está el protocerebrum, que incluye los llamados cuerpos fungiformes, que contienen entre cien mil y un millón de neuronas159.
  • En su cerebro se han registrado potenciales de campo locales (es decir, actividad eléctrica) con una respuesta de entre 20 Hz y 30 Hz160.
  • El conectoma de algunos insectos (es decir, el mapa de sus conexiones neuronales) es comparable a las redes de tractos de fibras que se encuentran en los primates, y presenta la llamada organización de mundo pequeño (que consiste en una alta conectividad entre regiones vecinas combinada con conexiones de atajo hacia regiones distantes)161.
  • Los cuerpos fungiformes de los insectos reciben e integran informaciones multisensoriales diversas, lo que les permite aprender de las experiencias anteriores, recordarlas e integrar la información162; son, por lo tanto, un centro especializado en procesar información espacial y en organizar el movimiento163.

Estas evidencias parecen más que suficientes para, como mínimo, darles a los insectos el .

19.2. La explotación de insectos

El uso de insectos ha crecido enormemente en los últimos años. Además de la explotación de cochinillas para producir colorante, de gusanos de seda para producir seda y de abejas para producir miel y otros productos, los insectos se utilizan cada vez más directamente para el consumo humano, muchas veces disfrazados de harinas o hamburguesas, y también para fabricar alimento para otros animales que los humanos también explotan164.

A continuación se presentan algunos datos sobre las muertes anuales de insectos en la explotación165.

  • Cochinillas matadas en la producción del colorante carmín: entre 4,6 y 21 billones166.
  • Insectos matados para consumo: entre 2 y 3,2 billones167.
  • Gusanos de seda matados para la producción de seda: entre 420.000 millones y 1 billón168.
  • No hay datos sobre la cantidad de abejas matadas para la producción de miel, pero la población de abejas criadas para la fabricación de miel está entre 1,4 y 4,8 billones de individuos en un momento dado169.

19.3. Cómo se perjudica a los insectos en la explotación

El uso de insectos eleva a niveles gigantescos la cantidad de animales matados. Como estos animales son mucho más pequeños, se necesita una cantidad enormemente mayor de individuos para producir el equivalente en términos de carne u otro producto.

Además, probablemente sufren mucho durante todo el proceso. El espacio destinado a los insectos en las granjas es, en proporción a su tamaño, todavía menor que el que se da a los otros animales170. Antes de sacarlos del confinamiento, la práctica común es dejarlos sin comida durante 12 a 24 horas y reducir la concentración de oxígeno. A continuación se los mantiene vivos y enfriados a temperaturas cercanas a 0 ºC. Los métodos típicos para matarlos son: congelación, inmersión en agua a una temperatura superior a 80 ºC, microondas, hornos de túnel infrarrojo y trituración171.

19.4. Razones para oponernos a la explotación de insectos

La primera razón obvia para oponernos a la explotación de insectos es que causa sufrimiento y muerte a una cantidad gigantesca de seres sintientes. Además, la explotación de insectos es injusta por las mismas razones por las que es injusta la explotación de cualquier otro ser sintiente. A continuación recapitularemos tres de esas razones.

En primer lugar, como toda práctica en la que hay explotadores y explotados, viola el principio de igual consideración172 al ser sesgada en la atribución del peso del bien de cada individuo.

En segundo lugar, como toda práctica , determina quiénes serán los beneficiados y los perjudicados con base en la especie a la que pertenecen. La especie, al igual que la raza y el género, es también una propiedad moralmente irrelevante, pues, además de ser un resultado de la lotería natural (y, por lo tanto, no derivar de mérito ni de demérito), no determina si alguien puede ser perjudicado o beneficiado, ni la magnitud de los perjuicios y beneficios.

En tercer lugar, jamás se aprobaría si no supiéramos si naceríamos como humanos o como insectos. Esto muestra que quien defiende tal práctica solo lo hace porque sabe que no será su víctima. Si es así, entonces no supera la prueba de imparcialidad173.

19.5. Respuesta a algunas objeciones

19.5.1. ¿Son los insectos poco capaces de sufrir?

A veces se defiende la explotación de insectos con base en la afirmación de que los animales con cerebros menos complejos son poco capaces de sufrir174.

Hay al menos dos maneras de responder a esta objeción.

La primera es señalar que, aunque fueran poco capaces de sufrir, todavía se verían gravemente perjudicados por su explotación, dado que aun así sufrirían y perderían la vida. Por lo tanto, aunque fueran poco capaces de sufrir, eso parece insuficiente para justificar su explotación.

La segunda es negar que una menor complejidad cerebral implique que el individuo sea poco capaz de sufrir. La capacidad de experimentar sufrimiento y placer es un rasgo que prevaleció en la historia evolutiva, probablemente porque está directamente conectado con la motivación del comportamiento175. Es decir, los seres sintientes evitan los estímulos que los hacen sufrir y buscan los estímulos que les dan placer. Este comportamiento, al aumentar sus probabilidades de supervivencia, aumenta también sus probabilidades de reproducirse y transmitir ese rasgo. Lo importante es esto: cuanto mayores sean las capacidades cognitivas, mayor será la diversidad de

motivaciones para el comportamiento y el aprendizaje. Entonces, es posible que los seres con mayores capacidades cognitivas logren sobrevivir y transmitir sus genes aunque no tengan experiencias de sufrimiento y placer muy intensas. En cambio, cuanto menores sean las capacidades cognitivas de un animal, más dependerá su motivación para actuar de una u otra manera únicamente de la intensidad del dolor y del placer176.

Esto significa que, en el caso de los animales con menores capacidades cognitivas, es muy posible que sufran de manera aún más intensa pues, si no fuera así, muy probablemente esas especies no habrían logrado transmitir sus genes y ya no existirían. (2002, p. 64) subraya este punto: “sus experiencias pueden ser más simples que las nuestras, pero ¿serán menos intensas? Quizá el dolor primitivo que siente una oruga al ser aplastada sea mayor que nuestros sufrimientos más sofisticados177”.

19.5.2. ¿Se ven los insectos poco perjudicados por la muerte?

A veces se sostiene que, cuanto más sofisticadas cognitivamente son las experiencias, más valiosas son y que, por eso, alguien se ve perjudicado en mayor grado si no puede experimentarlas178. Alguien podría querer apelar a esta visión para afirmar que no se les hace nada muy malo a los insectos si se los mata, pues no serían capaces de los placeres intelectuales de los que sí son capaces los humanos.

Sin embargo, lo que habría que mostrar para sostener que los seres con menores capacidades cognitivas se ven poco perjudicados por la muerte no es que los placeres intelectuales son más valiosos, sino que los placeres no intelectuales casi no tienen valor. Y cuando pensamos en todos los placeres no intelectuales que disfrutamos (estar cerca de quienes queremos, pasear, comer, tener relaciones sexuales, nadar, etc.), parece difícil que ese sea el caso.

19.5.3. ¿Y si los insectos contaran menos?

Supongamos, a efectos de la argumentación, que cada insecto debiera contar menos que otros seres sintientes en nuestras decisiones. ¿Cuáles serían las implicaciones?

Podría pensarse que una implicación es que la explotación de insectos estaría justificada. Sin embargo, no existe esa implicación. Una cosa es lograr fundamentar que ciertos individuos deben contar menos. Otra cosa es lograr fundamentar que estamos justificados para explotar y matar a los individuos que deberían contar menos. Habría que ofrecer un argumento adicional que fundamentara esta segunda conclusión, pues no se sigue necesariamente de la primera.

También podría pensarse que, si los insectos cuentan menos, entonces estamos justificados para dar poca importancia a intentar cambiar su situación. Pero, de nuevo, no existe esa implicación. Por el contrario: la cantidad de ellos que sufre y muere es tan gigantesca que todavía deberíamos mantener su protección como una de nuestras prioridades aunque contaran menos179. Por ejemplo, supongamos que cada humano contara 1000 veces más que cada insecto. Esto significaría que, para que invirtiéramos en ayudar a los insectos la misma cantidad de recursos que deberíamos invertir en ayudar a los humanos, tendría que haber 1000 veces más insectos que humanos en situaciones igualmente malas. Como en el mundo real la cantidad de insectos explotados es muchísimo mayor que eso, la balanza todavía se inclinaría hacia dar prioridad a protegerlos, aunque cada uno de ellos contara mucho menos.

19.6. ¿Qué es importante concluir sobre esta cuestión?

Si cada ser sintiente importa, entonces la explotación de insectos (al igual que la de decápodos) es uno de los problemas más importantes, dada la enorme cantidad de víctimas. Esa cantidad es tan grande que esta conclusión se mantendría aunque hubiera justificación para dar un peso menor al bien de cada insecto. Además, es importante observar que nada de lo que vimos muestra que haya justificación para dar un peso menor al bien de los insectos. Entonces, si es así, la importancia que debemos dar a este problema es todavía mayor180.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume IV
Ver todo el tema

Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

¿Por qué la conclusión sobre los insectos se mantendría aun dándole menos peso a cada uno?

Según el capítulo, ¿cuál de estas es una práctica común antes de matar a los insectos en las granjas?

Para pensar

¿Qué cambiaría en tu opinión sobre los insectos si supieras que sienten dolor?

Notas del autor 24
  1. 157 et al. (2021, p. 8, 9). ↩
  2. 158 Al respecto, ver (2005); Mendl et. al. (2011) y Adamo (2016). ↩
  3. 159 Kaas (2016). ↩
  4. 160 Polilov (2012). ↩
  5. 161 Kaiser (2015). ↩
  6. 162 Gronenberg; López-Riquelme (2004); Collett; Collett (2018). ↩
  7. 163 ; Klein (2016); Klein, Barron (2016). ↩
  8. 164 Sobre la explotación de insectos para consumo, ver (2021). ↩
  9. 165 Estas estadísticas se expresan en escala larga, en la que mil millones corresponden a 10^9, un billón corresponde a 10^12, y así sucesivamente. ↩
  10. 166 Rowe (2020a). ↩
  11. 167 Rowe (2020b). ↩
  12. 168 Rowe (2021). ↩
  13. 169 Schukraft (2019). ↩
  14. 170 Ética Animal (2021) ↩
  15. 171 Sobre estos métodos, ver IPIFF (2019) y Ética Animal (2021). ↩
  16. 172 Para una explicación de este principio, ver (2002 [1993], cap. 3) y (2021, p. 61-6). ↩
  17. 173 Sobre la imparcialidad, ver (2009 [1998], p. 118-175). ↩
  18. 174 Ver, por ejemplo, las Directrices de la Comisión Europea. Para otros ejemplos, ver Pichler y Giacomini (2014, p. 53). ↩
  19. 175 Al respecto (pero usando como ejemplo el caso de los decápodos), ver Gherardi (2009). ↩
  20. 176 Al respecto, ver Ética Animal (2022a). El ejemplo siguiente involucra a vertebrados, pero ya sugiere que la intensidad de la experiencia no depende de la complejidad cerebral. Los peces cebra adultos responden a estímulos dañinos de una manera que indica que son sintientes, y las larvas de pez cebra responden a esos mismos estímulos de manera similar (HURTADO-PARRADO, 2010; LOPEZ-LUNA et al., 2017a, 2017b, 2017c, 2017d, SNEDDON, 2018). Esto es así aunque el cerebro de los peces cebra adultos tenga unos 10 millones de neuronas (HINSCH; ZUPANC, 2007), y el de sus crías, apenas unas 100.000 (FERRO, 2013). ↩
  21. 177 En el original:“Their experiences may be more simple than ours, but are they less intense? Perhaps a caterpillar’s primitive pain when squashed is greater than our more sophisticated sufferings”. ↩
  22. 178 Ver, por ejemplo, Mill (1969 [1861], p. 209-217) y Singer (2002 [1993], p. 83-86). ↩
  23. 179 Sobre este argumento, ver (2019). Para estadísticas sobre la cantidad de invertebrados y vertebrados, ver (2019). ↩
  24. 180 Para una argumentación detallada sobre la importancia de esta cuestión, ver Cunha (2023). ↩
Fuentes citadas en este texto 24

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen IV.

Textos recomendados

Sigue en el tema El debate sobre la explotación animal.

Recorre los temas