Questão
de Ética

Volumen V · Diferencias entre el ambientalismo y la consideración por los animales · capítulo 7

¿Por qué se confunde el respeto por los animales con el ambientalismo?

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Varios factores explican la confusión entre la defensa de los animales y el ambientalismo, como la creencia de que ambos buscan el bien de los animales y la confusión entre ambientalismo y ecología; esta confusión lleva a los defensores de los animales a apoyar prácticas que los dañan muchísimo.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen V, p. 26 de la edición en PDF · traducción al español

Vimos en los capítulos anteriores que la consideración por los animales y el tienen metas divergentes que en la práctica muchas veces entran en conflicto. Vimos también que, a pesar de ello, estas perspectivas se confunden con frecuencia entre sí. En este capítulo veremos un resumen de los diversos factores que contribuyen a esa confusión.

(1) La mayoría de las personas desconoce las bases sobre las que se funda el ambientalismo y cuáles son realmente las metas de esta posición. Esto ocurre simplemente porque no suelen leer lo que propone la posición con la que simpatizan. Por ejemplo, la mayoría de las personas desconoce que representantes destacados de diversas corrientes del ambientalismo, como el 44, la ecología profunda45 y la ecología social46, se pronuncian con frecuencia en contra de la de los animales no humanos47. También desconocen que la suele ser defendida por muchos de los principales autores ambientalistas48 y por varias de las principales organizaciones ambientalistas49. Al hacerlo, esos autores y esas organizaciones ambientalistas no están siendo incoherentes con los principios que defienden. Todo lo contrario: se oponen a la consideración por los animales porque los principios ambientalistas que defienden no valoran en sí el bien de los animales.

Además, hay otras posiciones ambientalistas que no implican necesariamente el desprecio por los animales ni una postura especista, pero cuyos representantes, en varios casos, han defendido posturas antropocéntricas, como es el caso del 50 y del ecofeminismo51. Sin embargo, muchas personas, al no leer lo que defienden los proponentes de una posición, tienden a suponer que se trata necesariamente de posiciones que dan plena consideración moral a todos los seres .

(2) Los ambientalistas tienden a plantear la cuestión en términos de “preservar o destruir el medio ambiente”, lo que oculta que es posible preservarlo en varias configuraciones distintas. Por ejemplo, podemos aspirar a preservar el medio ambiente en la configuración que más beneficie a los seres sintientes (y, como vimos en el capítulo 3, esta no coincidirá necesariamente con las configuraciones que busca el ambientalismo).

Plantear las cosas en términos de la falsa dicotomía “preservar o destruir”, además de ocultar que es posible preservar el medio ambiente en las más diversas configuraciones, puede dar a entender equivocadamente que, si no compartimos los valores ambientalistas, no nos preocupan los efectos de las prácticas humanas sobre el medio ambiente. Eso es simplemente falso. Podemos rechazar los valores ambientalistas y preocuparnos igualmente por estas cuestiones porque nos preocupa su impacto sobre los seres sintientes.

(3) La creencia equivocada de que la y el coinciden necesariamente con la mejor situación para los animales. Como vimos en el capítulo 5, estos conceptos se refieren, respectivamente, a la variedad de especies y a la permanencia de un ecosistema dentro de un rango de variación que todavía permite volver a un punto anterior tomado como referencia52. Vimos también que ninguno de estos conceptos indica los niveles de bienestar de los animales. En otras palabras, es posible que una situación tenga un alto grado de biodiversidad y de equilibrio y un saldo sumamente negativo para los animales (y también es posible que sea peor para los animales que otra con menos biodiversidad o equilibrio).

Sin embargo, como las medidas ambientalistas se llevan a cabo con frecuencia en nombre de la biodiversidad y del equilibrio ecológico, y en el sentido común muchas personas asocian estos conceptos con una mejor situación para los animales, este es uno de los factores que pueden llevar a las personas a confundir el ambientalismo con la consideración por los animales.

(4) La confusión entre ecología y ambientalismo. Como vimos en el capítulo 6, la ecología es la ciencia que describe cómo se dan las interacciones en los ecosistemas. El ambientalismo, en cambio, es la posición normativa que sostiene que ciertas entidades no sintientes poseen . Hay

una diferencia entre el conocimiento descriptivo y las metas normativas que guían la aplicación del conocimiento ya existente y la búsqueda de nuevos conocimientos. Para buscar nuevos conocimientos en ecología (y para utilizar el conocimiento ya existente) no es necesario adoptar el ambientalismo como postura normativa. Esos conocimientos podrían utilizarse con la meta de beneficiar a los propios animales.

Como también es posible utilizar el conocimiento proveniente de la ecología para beneficiar a los animales, y como el ambientalismo se confunde con la ecología, esto a veces también contribuye a la confusión entre la defensa de los animales y el ambientalismo.

(5) Las intervenciones ambientalistas a veces benefician a algunos animales. Esto puede dar a entender que el ambientalismo valora en sí el bien de los animales. Sin embargo, en esos casos los programas ambientalistas ayudan a los animales solo porque hacerlo es un medio para alcanzar otras metas, como la preservación de ciertas especies o mantener el ecosistema en una determinada configuración. La prueba de que la meta del ambientalismo no es el bien de los animales es que, cuando los animales son miembros de especies que no están en riesgo de extinción, los ambientalistas normalmente no ven nada de malo en matarlos, y cuando son miembros de especies clasificadas como invasoras, los ambientalistas llevan a cabo programas de exterminio53.

Por supuesto, hay muchas personas que, además de ser ambientalistas, también están a favor de la consideración moral de los animales no humanos. Estas personas mantienen, por lo tanto, una posición híbrida, que combina principios ambientalistas con principios centrados en la sintiencia. El hecho de que haya personas que, además de ser ambientalistas, también consideran a los animales puede ayudar a lograr que los ambientalistas promuevan intervenciones que beneficien a los animales y que no promuevan las que perjudican a los animales. Sin embargo, eso no significa que el ambientalismo como tal considere a los animales, por las razones ya vistas. Lo que sucede en esos casos es que esas personas combinan otra idea (la consideración por los animales) con el ambientalismo.

(6) Con frecuencia, cuando el ambientalismo lleva a cabo programas de exterminio de animales, el público entiende equivocadamente que esa es la única salida para garantizar que, de ahí en adelante,

no haya todavía más sufrimiento y muertes prematuras de animales. En resumen, el público entiende equivocadamente que tanto la defensa de los animales como el ambientalismo tienen como meta el mejor mundo para los animales, pero que discrepan sobre los medios para lograr ese resultado. Como vimos en detalle en el capítulo 2, la meta del ambientalismo no es el bien de los animales.

Un punto que contribuye a esta confusión es que, como vimos en el apartado 2.2, la afirmación de que “la defensa de los animales se centra en el individuo y el ambientalismo se centra en el todo” se entiende con frecuencia, equivocadamente, en el sentido de que los defensores de los animales priorizan el bien de un individuo frente a una mayoría, y que el ambientalismo prioriza a la mayoría de los seres sintientes frente a una minoría. Según esta interpretación, los programas ambientalistas matan animales solo porque es necesario para salvar a un número aún mayor de animales. Esta interpretación es equivocada, pues lo que la frase quiere decir es que la defensa de los animales está centrada en la consideración por los individuos, seres sintientes, y que el ambientalismo valora en sí totalidades no sintientes, como las especies y los ecosistemas (y no los miembros de las especies ni los habitantes de los ecosistemas). Los programas ambientalistas de matanza de animales no tienen como meta salvar a seres sintientes, sean la mayoría o la minoría. En el ambientalismo, el centro de la consideración moral son entidades no sintientes.

(7) Cuando los ambientalistas llevan a cabo matanzas de animales que son miembros de especies clasificadas como invasoras54, a veces el público entiende que son animales que están invadiendo algún lugar (lo que no justifica la matanza, pero facilita que el público la acepte). Sin embargo, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) define especie invasora como “una especie exótica que se establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural, es un agente de cambio y amenaza la diversidad biológica nativa”55. Es decir, el término hace referencia al origen de la especie, y no al origen de sus miembros. Por lo tanto, un animal de una especie invasora puede haber nacido en el lugar donde se encuentra. Ese suele ser el caso, pues la introducción de la especie en un lugar que no es su territorio natural de distribución normalmente se hizo hace muchas generaciones. Discutiremos esta cuestión con más detalle en el capítulo 8.

(8) Los ambientalistas utilizan términos que contribuyen a que los animales que serán matados se vean como villanos (por ejemplo, normalmente se los llama plagas o amenazas). Además, suelen destacar los perjuicios que esos animales causan a otros animales de las especies que los ambientalistas valoran56. Esto puede dar a entender que la meta ambientalista es disminuir la tasa total de sufrimiento y de muertes. Sin embargo, en la retórica ambientalista no se mencionan los daños causados por los animales de las especies que los ambientalistas valoran, ni los daños que sufren los animales que serán blanco de la matanza. Si la preocupación fuera por el bien de los animales, daños de igual magnitud recibirían igual peso, independientemente de que los sufran o los causen miembros de una especie rara o abundante, nativa o invasora, etc. Definitivamente, esto no es lo que sucede en las intervenciones ambientalistas.

Estos son algunos de los principales factores en la base de la confusión entre la consideración por los animales y el ambientalismo. Esta confusión lleva con frecuencia a los defensores de los animales a aprobar prácticas ambientalistas sumamente perjudiciales para los animales, precisamente porque piensan que la meta de esas prácticas es beneficiar a los animales.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume V
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

Según el capítulo, ¿cuál es una consecuencia de la confusión?

¿Cuál de estos se menciona como factor de la confusión?

Para pensar

¿De dónde viene tu idea de lo que es ser ambientalista?

Notas del autor 13
  1. 44 Para ejemplos, ver (1980, 1990, p. 103, 1992, p. 146-7, 1998; 2000, p. 211) y (2000 [1949], p. 135). ↩
  2. 45 Para ejemplos, ver Devall y Sessions (1985); Fox (1995) y (1989, p. 167, 170; 1999, p. 148). ↩
  3. 46 Ver, por ejemplo, la visión defendida por Bookchin (1994). ↩
  4. 47 Para ejemplos adicionales, ver (1994, p. 13-4); (2009); (1999, p. 260-1); (1991, p. 177) y (1998, p. 308). ↩
  5. 48 Para ejemplos, ver nota 16. ↩
  6. 49 Para ejemplos, ver notas 11 y 12. ↩
  7. 50 Para ejemplos, ver (1962 [1923] p. 354) y Varner (2002, p. 79). ↩
  8. 51 Por ejemplo, Plumwood (1993) y Warren (2000a, p. 220; 2000b) discuten el especismo antropocéntrico, pero no lo rechazan, y las posiciones de Shiva (1992) y Holland-Cunz (1996[1994]) están centradas en los intereses humanos en conservar ciertos ecosistemas. Entre las ecofeministas que realmente cuestionan el antropocentrismo, podemos citar a Adams (1994) y (2006). ↩
  9. 52 Para la definición de estos conceptos, ver Grimm y Wissel (1997) y Lévêque (2003). ↩
  10. 53 Para ejemplos, ver nota 19. ↩
  11. 54 Ver nota anterior. ↩
  12. 55 Ver: https://www.cbd.int/invasive/terms.shtml. Consultado el 05 mar. 2022. ↩
  13. 56 Para un análisis crítico de la retórica ambientalista, ver Genovez (2023). Para ejemplos de esta retórica por parte de ambientalistas, ver Davis (2018) y también la posición de Brent Beaven, coordinador de un programa de exterminio de animales exóticos, entrevistado por Roy (2020). ↩
Fuentes citadas en este texto 29

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen V.

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