Questão
de Ética

Volumen V · Diferencias entre el ambientalismo y la consideración por los animales · capítulo 8

¿Qué se busca con los programas ambientalistas de exterminio?

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Los programas ambientalistas de exterminio de especies “invasoras” no buscan reducir el sufrimiento y las muertes de los animales (a veces los aumentan muchísimo): buscan mantener configuraciones valoradas. No pasan la prueba de imparcialidad.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen V, p. 31 de la edición en PDF · traducción al español

No es raro que programas de todo el mundo lleven a cabo exterminios masivos de animales de especies clasificadas como invasoras57. Con frecuencia, estos programas cuentan con el apoyo del público debido a la creencia de que su meta es garantizar que, de ahí en adelante, no suceda algo todavía peor para los animales. Vimos en capítulos anteriores que no es eso lo que buscan tales programas, pues disminuir el sufrimiento y las muertes no es una de las metas del ambientalismo. En este capítulo investigaremos lo que realmente buscan esos programas.

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) define especie invasora como “una especie exótica que se establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural, es un agente de cambio y amenaza la diversidad biológica nativa”58. Observe que esta definición se refiere al origen de la especie, y no al origen de sus miembros. Esto significa que un animal de una especie invasora puede haber nacido en el lugar en que se encuentra (como veremos más adelante, ese suele ser el caso). A continuación veremos un caso que ilustra lo que puede considerarse una amenaza a la diversidad biológica nativa según esta definición (pues ese es uno de los factores clave para clasificar una especie como invasora).

El caso del programa de exterminio de la malvasía canela en el sur de Europa59 ofrece un buen ejemplo para ilustrar lo que busca el ambientalismo con programas de este tipo. La malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) es una especie nativa de Europa y se considera en peligro de extinción. La malvasía canela (Oxyura jamaicensis), en cambio, fue introducida por los seres humanos en Europa en la década de 1950 y no está en riesgo de extinción. La única característica que distingue a los miembros de estas especies es el color de las plumas de la cabeza. En este caso, lo que motivó las políticas de matanza fue el hecho de que los Oxyura jamaicensis se cruzaron a lo largo de los años con los Oxyura leucocephala y en los descendientes híbridos predominó el color de las plumas de la cabeza de la especie de origen americano, y no el color de la especie nativa.

Esto se consideró una amenaza a la porque se entendió que la hibridación contribuía a la extinción de la especie nativa. Sin embargo, lo que se clasificó como amenaza a la biodiversidad y como contribución a la extinción en este caso fue simplemente el hecho de que el color de la especie nativa no predominara en los descendientes (y no, como podría entenderse a primera vista, muertes de miembros de la especie nativa). Se llevó a cabo entonces un programa para matar a todos los patos de la especie Oxyura jamaicensis y también a todos los patos híbridos.

Queda muy claro, entonces, que el programa no tenía como objetivo lograr una reducción del sufrimiento y de las muertes de los animales. De hecho, el programa aumentó mucho el sufrimiento y la cantidad de muertes. ¿Cuál es entonces la meta que los ambientalistas buscaban alcanzar con este programa de exterminio? En este caso, no podrían apelar a una preocupación por el , pues la función ecológica de los patos europeos, americanos o híbridos es exactamente la misma. Esta práctica tampoco parece tener sentido desde el punto de vista de la biodiversidad, pues, si solo están los patos europeos, hay una cantidad menor de especies que si están también los patos americanos y los híbridos.

Este punto muestra que la meta fue lograr que en el lugar hubiera solamente miembros de las especies valoradas por el ambientalismo (por ejemplo, las especies nativas60, o las que presentan características admiradas por los ambientalistas61). El objetivo de la matanza, en este caso, fue evitar la hibridación y mantener “pura” la especie nativa. En la visión ambientalista, esta es una meta tan importante que justifica matar a una enorme cantidad de seres .

Metas como esta se considerarían ampliamente atroces si se aplicaran al caso humano. Por ejemplo, los programas nazis de exterminio basados en el ideal de pureza racial se citan ampliamente como un ejemplo paradigmático de práctica atroz. De hecho, la gran mayoría de los propios ambientalistas rechaza enérgicamente que sus medidas se apliquen a seres humanos, y las mantiene solo cuando las víctimas serían animales no humanos62. Esto muestra que, en la gran mayoría de los casos, los ambientalistas combinan el principio ambientalista

con un principio , dando mayor peso a este último, para no tener que aceptar para los seres humanos las implicaciones de los principios ambientalistas que defienden.

Esto sugiere con fuerza que las prácticas ambientalistas que implican el exterminio de animales no superan la prueba de imparcialidad, pues las personas que las aprueban solo lo hacen porque saben que no serán sus víctimas. Dado que la es uno de los requisitos centrales de la justicia, esto muestra que tales prácticas no pueden ser justas.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume V
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

Según el capítulo, los programas de exterminio buscan...

¿Por qué estas prácticas no pasarían la prueba de imparcialidad?

Para pensar

¿Qué criterio haría aceptable matar a un animal solo porque está “fuera de lugar”? ¿Aceptarías ese criterio para ti?

Notas del autor 6
  1. 57 Para ejemplos, ver nota 19. ↩
  2. 58 Ver: https://www.cbd.int/invasive/terms.shtml. Consultado el 05 mar. 2022. ↩
  3. 59 Para el programa de exterminio, ver Council of Europe (2020). Para una crítica de este tipo de práctica, ver (2004) y (2011, 2012). ↩
  4. 60 Considere otro ejemplo. El gobierno de Nueva Zelanda invirtió 790.000 dólares neozelandeses en el desarrollo de un nuevo dron destinado a envenenar animales considerados exóticos invasores. La justificación ofrecida fue “restaurar la naturaleza para que las especies nativas puedan crecer y prosperar” (el énfasis es mío). Sobre esto, ver Roy (2020). Para una crítica, ver Genovez (2023). ↩
  5. 61 Por ejemplo, (1999, p. 260-1) defiende matar a los animales que comen o pastan flores raras. ↩
  6. 62 Ver, por ejemplo, (1990, p. 103; 1992, p. 146-7; 1998; 1999, p. 76; 2000, p. 211); (1994, p. 13-4); (2000 [1949], p. 135); (1989, p. 167, 170; 1999, p. 148); Rolston (1999, p. 260-1); (1991, p. 177); Warren (2000a, p. 228) y (1998, p. 308). ↩
Fuentes citadas en este texto 18

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen V.

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

El ambientalismo y la defensa animal buscan el bien de los animales, pero discrepan sobre los medios para alcanzar esa meta: el ambientalismo está de acuerdo con matar a una minoría para salvar a la mayoría y la defensa animal no. Cuando los programas ambientalistas matan animales, lo hacen porque esa es la única manera de salvar a muchos animales de ahí en adelante (esa es su meta). (V, cap. 2 y 8).
El ambientalismo y la defensa animal tienen metas diferentes. La defensa de los animales valora en sí el bienestar de los seres sintientes. El ambientalismo valora en sí entidades no sintientes, como los ecosistemas o las especies. La meta del ambientalismo es mantener los ecosistemas en ciertas configuraciones que valora, aunque eso no sea lo mejor para sus habitantes. La meta de los programas ambientalistas no es salvar a seres sintientes (ya sea a la mayoría o a la minoría). En cambio, entre los defensores de los animales, hay tanto quien defiende matar a una minoría si esa es la única manera de salvar a una mayoría como quien rechaza esa posición.
La defensa animal está centrada en los individuos, y el ambientalismo está centrado en el “todo” (como las especies y los ecosistemas). Esto significa que el ambientalismo prioriza salvar a la mayoría de los seres sintientes, aunque para ello sea necesario matar a una minoría (pues prioriza el todo), y la defensa animal se opone a esto (pues prioriza al individuo). (V, cap. 2 y 8).
La consideración por los individuos no implica necesariamente priorizar a un individuo frente a varios. Solo quiere decir que el foco de la consideración moral son los seres sintientes (es decir, los individuos), y no las entidades no sintientes. Esto es compatible tanto con posiciones que priorizan salvar a la mayoría como con las que priorizan a la minoría en ciertas condiciones (por ejemplo, por estar en una situación peor). Del mismo modo, la consideración por el “todo”, tal como está presente en el ambientalismo, no es la consideración por la mayoría (ni por individuo alguno). Es la consideración por la especie como entidad abstracta (y no por sus miembros) y por los ecosistemas (y no por sus habitantes).

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