Questão
de Ética

Volumen VIII · Un activismo eficiente · capítulo 6

El desvío del foco en los debates: ¿por qué rara vez se discute el especismo?

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En los debates, quienes defienden prácticas que perjudican a los animales suelen desviar el foco hacia la salud, el medio ambiente o detalles prácticos; aceptar ese desvío impide discutir el especismo, y sin eso la situación de los animales difícilmente cambia.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VIII, p. 46 de la edición en PDF · traducción al español

6.1. El desvío del foco

No es raro que, en los debates sobre prácticas que perjudican a los animales no humanos, los defensores de tales prácticas intenten mantener el foco de la discusión en aspectos que no tienen que ver con el perjuicio para los animales. A continuación hay algunos ejemplos.

  • Si el tema es el uso de animales para consumo, abordarán el tema como si lo importante para saber si tales prácticas son o no justificables fueran los riesgos para la salud humana y los impactos ambientales. Defenderán a continuación que el consumo de animales sí puede ser saludable y sostenible.
  • Si el tema es la experimentación con animales, abordarán el tema como si lo importante para saber si tales prácticas están justificadas fueran los beneficios para los humanos. Defenderán a continuación que la experimentación con animales sí puede ser segura para los humanos.
  • Si el tema es la matanza de animales salvajes motivada por ideales ambientalistas, tratarán la cuestión como si lo importante para saber si tales prácticas están o no justificadas fuera saber si ayudan o no a alcanzar las metas ambientalistas. A continuación defenderán que tal matanza está justificada porque se trata de animales de especies invasoras que representan una amenaza para la flora y la fauna nativas (por ejemplo, porque se alimentan de plantas raras o se cruzan con animales nativos y generan híbridos, con lo que la especie nativa deja de ser “pura”), y así sucesivamente.

En ninguno de los casos se discute si, aun si tales afirmaciones fueran verdaderas, tales prácticas podrían seguir siendo injustificables debido al perjuicio que causan a los animales. Nuestras obligaciones hacia los animales y el especismo son temas que rara vez se discuten. No es que estas personas lleguen a defender que no debemos tener consideración por los animales, o que esa consideración deba ser muy pequeña. Simplemente, esa cuestión se ignora por completo. Es como si no existiera.

A veces, esto es planeado. Por ejemplo, alguien puede darse cuenta de que no tiene buenos argumentos para justificar las prácticas especistas, pero, como no tiene intención de cambiar su posición, desvía el foco para que no quede claro que no tiene buenos argumentos.

En otros casos, sin embargo, es posible que tal desvío se haga sin premeditación. Puede que algunas de estas personas ni siquiera tengan idea de que el modo en que nuestras decisiones afectan a los animales es una cuestión ética. Puede que les parezca tan obvio que los animales no merecen respeto que ni siquiera se les pase por la cabeza que esa idea puede estar equivocada.

Sea o no planeado, el hecho es que en la mayoría de los debates el foco termina desviándose, y la de los animales no se discute. Como se señala a continuación, este resultado se debe también en gran medida a la colaboración (nuevamente, intencional o no) de las personas que dicen estar allí para defender a los animales.

6.2. Cayendo en la trampa

Por lo general, la respuesta de los defensores de los animales al es, curiosamente, aceptarlo y pasar a discutir las otras cuestiones planteadas por quien pretende justificar las prácticas que perjudican a los animales. Sorprendentemente, los propios defensores de los animales rara vez discuten la consideración moral de los animales (¡y, con frecuencia, el desvío del foco parte de los propios defensores de los animales!). A continuación hay ejemplos en los tres contextos mencionados antes

  • Ejemplo 1. Los defensores del consumo de animales afirman que este es justificable porque puede ser saludable y sostenible. Los defensores de los animales podrían simplemente responder que, aun si ese fuera el caso, el consumo de animales seguiría siendo injustificable, de la misma manera que matar humanos para consumirlos sería injustificable aunque fuera saludable y sostenible.

Los defensores de los animales podrían preguntar lo siguiente: “¿por qué un acto sería correcto por ser saludable y sostenible, y otro acto sería incorrecto, a pesar de ser igualmente saludable y sostenible?”. Los defensores del consumo de animales probablemente responderían que es porque en un caso las víctimas son humanas y en el otro no. Y los defensores de los animales podrían preguntar por qué la especie sería un criterio moralmente relevante, y no un criterio arbitrario como lo son la raza y el género, y así el debate continuaría.

Sin embargo, no es eso lo que suele ocurrir. Por lo general, los defensores de los animales se centran en refutar la afirmación de que el consumo de animales puede ser saludable o sostenible.

  • Ejemplo 2. Los defensores de la experimentación con animales afirman que está justificada porque puede ofrecer beneficios para los humanos. Nuevamente, aquí los defensores de los animales podrían responder que el hecho de que una práctica ofrezca beneficios a los miembros de un grupo no justifica automáticamente esa práctica, sobre todo cuando se están computando de manera arbitraria los perjuicios para los miembros de otros grupos (en este caso, los perjuicios para los animales reciben un peso menor, o ni siquiera reciben peso alguno).

Podría hacerse una analogía con el caso humano. Si un científico afirmara que está justificado hacer experimentos con humanos de piel oscura porque eso beneficiaría a los humanos de piel clara, quedaría muy claro que señalar eso es insuficiente para justificar tal práctica. Podría preguntarse, entonces, lo siguiente: “¿por qué una práctica sería correcta por causar beneficios, a pesar de los perjuicios que causa, y otra sería incorrecta por los perjuicios que causa, a pesar de causar beneficios?”.

Nuevamente, los defensores de la experimentación dirían probablemente que la diferencia es que en un caso las víctimas son humanas y en el otro no. Pero, nuevamente, los defensores de los animales podrían preguntar por qué la especie no sería un criterio arbitrario como el color de la piel, y así el debate continuaría.

Pero no es eso lo que ocurre. Por lo general, los defensores de los animales se limitan a defender que la experimentación con animales, debido a las diferencias de fisiología, no es segura para los humanos.

  • Ejemplo 3. Los defensores de la matanza de motivada por ideales afirman que está justificada porque tales animales representan una amenaza para los ideales ambientalistas. Nuevamente, aquí podría responderse que eso parece insuficiente para justificar la matanza. Al fin y al cabo, no existe especie que represente una amenaza mayor para los ideales ambientalistas que la humana, pero eso no parece justificar matar humanos en masa.

Entonces, podría preguntarse lo siguiente: “¿por qué una matanza sería correcta por proteger los ideales ambientalistas y otra sería incorrecta a pesar de proteger (en mayor grado) los ideales ambientalistas?”.

Nuevamente, los defensores de la matanza dirían que es porque en un caso las víctimas son humanas y en el otro no. Y, nuevamente, podría cuestionarse el criterio de la especie, y así el debate podría proseguir.

Pero, nuevamente, no es eso lo que suelen hacer los defensores de los animales. Optan por defender que la matanza de animales no es buena desde un punto de vista ambientalista.

En resumen, los defensores de los animales podrían frenar el desvío del foco y llevar el foco a la discusión sobre la consideración moral de los animales. Pero no es eso lo que suelen hacer. Por lo general, “compran” el desvío del foco. El resultado es que la consideración moral de los animales rara vez se discute. ¿Por qué ocurre esto? Es lo que discutiremos en el apartado siguiente.

6.3. ¿Por qué los defensores de los animales aceptan el desvío del foco?

Así como el desvío del foco por parte de quienes defienden las prácticas que perjudican a los animales puede ser planeado o no, la aceptación del desvío por parte de los defensores de los animales también puede ser consciente o no.

A continuación hay varias hipótesis sobre por qué los defensores de los animales aceptan el desvío. Por supuesto, estas hipótesis no son las únicas posibilidades. Y, lo que es más importante, estas hipótesis no son mutuamente excluyentes, pues la motivación puede ser diferente en el caso de distintas personas, e incluso en el caso de una misma persona en situaciones diferentes.

Hipótesis:

1) Distracción.

Es posible que los defensores de los animales no se den cuenta de que el foco se está desviando. Cuando se dan cuenta (si es que se dan cuenta), ya están enredados en la telaraña discutiendo otras cuestiones, sin saber cómo llevar el foco del debate a la consideración moral de los animales.

2) Vergüenza

Es posible que los defensores de los animales se den cuenta de que se está desviando el foco y no estén de acuerdo con ello, pero les dé vergüenza defender realmente a los animales. Hay una probabilidad considerable de que esto ocurra en muchos casos debido al tamaño de la influencia que ejerce la presión social. Como la sociedad es altamente , es muy posible que algunas personas no defiendan a los animales por miedo a ser ridiculizadas (esto se potencia si no conocen argumentos para defender su posición).

3) Acuerdo

También es posible que, aunque se presenten como defensoras de los animales, algunas de estas personas no lo sean de hecho, y estén de acuerdo en que los perjuicios a los animales no son determinantes para saber si las prácticas en cuestión tienen o no justificación y, por eso, acepten el desvío del foco.

Por ejemplo, hay muchas personas que se dicen veganas, pero con eso no quieren decir que buscan evitar al máximo perjudicar a los animales y que están en contra de su explotación, sino que no consumen productos de origen animal por razones ambientalistas, de salud o por preocupación por los seres humanos desfavorecidos (aunque no es eso lo que significa el término veganismo). Nuevamente, el cambio en el significado del concepto de puede ser intencional (para hacer pensar al público que esas personas están allí para defender a los animales) o deberse a la ignorancia, por no tener idea de lo que es el veganismo.

4) Creencia de que no es posible discutir sobre ética

Otra posibilidad es que algunas personas acepten el desvío del foco porque creen que no es posible discutir sobre ética. Por esa razón, se limitan a discutir las afirmaciones sobre los hechos.

Es muy común la creencia de que “en ética, todo es relativo/subjetivo” y de que no hay visiones más plausibles o menos plausibles. Entonces, alguien que sostiene esta creencia podría pensar: “estas personas creen que está justificado no considerar a los animales y yo no estoy de acuerdo, y punto final, no hay nada que discutir”.

Según esta visión, no es posible evaluar si las metas que alguien persigue son correctas o incorrectas, justas o injustas: lo único que se podría hacer es investigar si determinada acción conduce o no a la meta perseguida.

Así, si un defensor de los animales piensa de esta manera y percibe que, para sus interlocutores, lo único que importa son los humanos o las metas ambientalistas, intentará mostrar que el consumo de animales no es saludable o sostenible, que la experimentación con animales presenta riesgos para los humanos, que la matanza de animales salvajes no alcanza las metas ambientalistas, y así sucesivamente. En resumen, la creencia es que es imposible que alguien pase a considerar a los animales porque es imposible que alguien cambie su posición en cuanto a metas, valores, principios, etc.

Sorprende que tales personas piensen así. Al fin y al cabo, la abrumadora mayoría de las personas que hoy son defensoras de los animales no lo fueron siempre. Por ejemplo, la gran mayoría antes consumía animales y, en algún momento de su vida, se detuvo a reflexionar y concluyó que no había justificación para hacerlo. Entonces, resulta extraño que crean tanto que no hay nada que reflexionar sobre esto como que no es posible que las personas cambien lo que piensan al respecto.

Además, cualquier persona que conozca un poco de ética animal sabe que los intentos de justificar el especismo se han discutido ampliamente al menos desde la década de 1970. Al observar ese debate, queda muy claro qué tan problemáticos son los intentos de justificar el especismo y qué tan sólidos son los argumentos a favor de la igual consideración de todos los seres sintientes. La idea de que en ética todas las posiciones son igualmente plausibles suena razonable solo si no nos tomamos el trabajo de mirar los argumentos que ofrece cada lado.

Por cierto, si una persona no tiene un buen argumento para defender su posición y el adversario tiene un buen argumento para defender la posición opuesta, siempre es una buena excusa afirmar que todas las posiciones son igualmente plausibles y que no existe lo correcto y lo incorrecto.

5) La creencia de que es posible discutir sobre ética, pero que es imposible cambiar a las personas

Otra posibilidad es que algunos defensores de los animales estén de acuerdo en que es posible discutir sobre ética, e incluso en que es posible mostrar que el especismo es injustificable, pero crean que es imposible que las personas cambien lo que piensan, aun sabiendo que están equivocadas. Según esta visión, “unos nacen buenos, otros nacen malos, y punto”. Sin embargo, nuevamente, los defensores de los animales deberían saber, a partir de su propio caso, que las cosas no son así.

6) La creencia de que es más eficiente limitarse a discutir los hechos

Por último, otra posible motivación para que los defensores de los animales acepten el desvío del foco sería que, aunque reconozcan que hay argumentos sólidos contra el especismo y que es posible cambiar lo que las personas piensan, creen que no cuestionar el especismo (y limitarse a discutir las afirmaciones sobre hechos hechas por los defensores de las prácticas especistas) es más eficiente para convencer a los interlocutores de que dejen de perjudicar a los animales.

Por ejemplo, los defensores de los animales podrían pensar que, como no tienen que cuestionar las metas y los valores que adoptan sus adversarios, es más fácil lograr que cambien de actitud si consiguen mostrar que la práctica en cuestión no se corresponde con sus metas y valores.

Un problema con esta estrategia es que innumerables veces las metas y los valores de sus adversarios se lograrán mejor perjudicando a los animales. Por ejemplo, es cierto que hay muchas formas de consumo de animales que no son saludables y cuyas formas de explotarlos no son ambientalmente sostenibles. Sin embargo, hay varias otras formas que sí lo son (y siempre es posible intentar crear otras que lo sean). La experimentación con animales para beneficiar a humanos presenta riesgos para los humanos debido a las diferencias fisiológicas. Sin embargo, la experimentación con animales para beneficiar a animales de la misma especie no presenta ese riesgo. Análogamente, hay casos en los que la manera más eficiente de garantizar las metas ambientalistas es no perjudicar a los animales salvajes (o incluso ayudarlos). Sin embargo, otras veces el modo más eficiente de alcanzar las metas ambientalistas es perjudicar a los animales.

Lo que ocurre en muchos casos es que los defensores de los animales insisten en que no es posible explotar a los animales de modo sostenible, en que la comida de origen animal nunca puede ser saludable, y así sucesivamente. Es decir, tienen que “forzar” los hechos para que encajen en lo que quieren defender. Pero el camino no debería ser este, sino no tener reparos en presentar argumentos contra el especismo. Veremos algo sobre esto a continuación:

Cuando la discusión se limita a los hechos, el especismo nunca se cuestiona. El especismo es la causa de que los animales estén en la situación en que están. Por lo tanto, parece imposible cambiar esa situación sin cuestionar el especismo. Además, cuando alguien acepta el desvío del foco está, aunque sin pretenderlo, reforzando las visiones y ambientalista, y subrayando que los animales realmente no importan por sí mismos (y esto tiene un gran efecto en el público, sobre todo porque percibe que los defensores de los animales simplemente no dicen nada a favor de los animales). Entonces, no es solo que aceptar el desvío del foco pueda ser ineficaz para cambiar la situación de los animales: tiene buenas probabilidades de ser contraproducente.

Por último, hay un problema estratégico con esta visión. Si aspiramos a la mayor eficiencia en cambiar el comportamiento de las personas de modo que favorezca a los animales, entonces es mejor centrarse en el público que muestra una mayor apertura a considerar a los animales, pues de esa manera es mayor la probabilidad de que sus valores lleguen a estar alineados con la meta de favorecer a los animales (y, así, obtendremos un mejor resultado centrándonos en esas personas). Parece que muchos defensores de los animales tienen la impresión de que es imposible cambiar el comportamiento de las personas de modo que favorezca a los animales porque eligieron centrarse precisamente en el público más reacio a pensar sobre la consideración moral de los animales.

6.4. Conclusión

Vimos en este capítulo que, en los debates sobre prácticas que perjudican a los animales, el foco suele desviarse hacia cuestiones que no tienen que ver con el perjuicio para los animales. Este desvío del foco termina dando a entender que el perjuicio para los animales no es determinante (ni siquiera importante) para saber si tales prácticas son o no justificables.

Vimos que este desvío del foco, según el caso, puede ser intencional o no por parte de quienes intentan justificar las prácticas que perjudican a los animales. Vimos también que, igualmente, la aceptación del desvío del foco por parte de los defensores de los animales puede ser deliberada o no. Sin embargo, vimos que, sea o no deliberado, el desvío del foco tiene el mismo efecto: el especismo no se discute.

No hay buenas razones para que los defensores de los animales acepten este desvío del foco, pues, mientras el especismo no se discuta ampliamente, no habrá cambio en el modo en que las personas ven a los animales no humanos y, en consecuencia, la situación de los animales no humanos difícilmente cambiará, pues la raíz del problema nunca será atacada.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume VIII
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

¿Por qué los defensores de los animales a veces caen en la "trampa" del desvío del foco?

¿Qué consecuencia tiene que no se discuta el especismo?

Para pensar

En la última conversación que tuviste sobre los animales, ¿cuál fue el tema principal? ¿Era el perjuicio a los animales?

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

Al hablar de los seres sintientes, ¿debemos hablar solo de los no humanos, o de problemas humanos también? (VIII, cap., 4,6,8)
A favor de un foco amplio. Abordar problemas humanos puede hacer que otros movimientos sociales acepten mejor el movimiento de defensa de los animales, al percibir que hay metas comunes (la consideración por todos los seres sintientes). A favor de centrarse en los animales. La gran mayoría de las personas ya se centra en problemas humanos y desatiende la situación de los animales. Por eso hay razones para enfatizar la situación de los animales, ya que los recursos para la causa animal son mucho más limitados y esta causa está mucho más desatendida.

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