Volumen XI · ¿Cómo abordan las diversas teorías éticas la cuestión animal? · capítulo 2
Una introducción a las teorías del bienestar
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
Las teorías del bienestar investigan qué hace que la vida de alguien sea buena (experiencias, preferencias, bienes objetivos o combinaciones); pese a sus diferencias, hay una convergencia mínima: los animales salen muy perjudicados en las situaciones en que viven.
Algunas personas creen que vivir bien es sentir cosas buenas; otras, que es conseguir lo que uno quiere; otras, que es tener cosas buenas de verdad, como la amistad. Sea cual sea la respuesta, un animal encerrado, con dolor y muerto joven está muy mal.
Médicos de escuelas distintas pueden no estar de acuerdo sobre qué es la "salud perfecta", pero todos coinciden en que un hueso roto es malo.
- P1 Hay teorías del bienestar monistas (un solo aspecto) y pluralistas (varios aspectos).
- P2 Divergen en muchos casos, pero convergen en un grado mínimo.
- P3 Las situaciones típicas de los animales explotados y salvajes son malas según cualquiera de esas teorías.
- C Por lo tanto, sea cual sea la teoría del bienestar que se adopte, los animales salen muy perjudicados en esas situaciones.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Los animales no tienen proyectos de vida, así que no tienen un bienestar de verdad.”
Respuesta Según el hedonismo, la satisfacción de preferencias o varias teorías pluralistas, sufrir, no poder actuar y morir joven son perjuicios. No hace falta tener "proyectos" para estar mal.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen XI, p. 23 de la edición en PDF · traducción al español
2.1. ¿Qué buscan investigar las teorías del bienestar?
Las investigan qué es bueno/malo, mejor/peor para los individuos7. Es decir, se ocupan de evaluar si un individuo está bien o mal, mejor/peor, y en qué medida.
Observe que el término bienestar, tal como se usa en este debate, es mucho más amplio que el modo en que se usa el término en el lenguaje común. En este debate, el término se refiere a todas y cada una de las circunstancias en las que un individuo podría ser perjudicado o beneficiado. En el lenguaje común, el término bienestar se usa en un sentido más específico, que se refiere a cuán bien o mal se siente alguien. En el contexto filosófico, el término incluye este sentido, pero no se limita a él. Por ejemplo, el daño de la muerte también es discutido por las teorías del bienestar, pero normalmente se entiende como un daño que depende de cuánto priva al individuo de cosas positivas, y no de cuán bien o mal se está sintiendo8. El forma parte de la discusión sobre el bienestar porque se refiere a lo que perjudicaría o beneficiaría a un individuo. Del mismo modo, puede sonar extraño encuadrar la siguiente cuestión dentro de la discusión sobre el bienestar: “¿alguien es perjudicado si sus preferencias no se satisfacen después de morir?” (ya que el individuo ya estará muerto). Pero es importante recordarlo: las teorías del bienestar se refieren a todo lo que podría perjudicar/beneficiar a alguien. Es en este sentido amplio en el que usaremos el término en esta obra.
Lo que las teorías del bienestar buscan descubrir, ante todo, es: ¿qué cosas son buenas/malas en sí para los individuos, y no solo buenas/malas instrumentalmente (es decir, como medio)? Esto es así por motivos obvios: para saber si algo es bueno o malo como medio, necesitamos saber antes si las otras cosas que produce/evita son buenas o malas en sí. Es decir, la investigación sobre qué cosas son buenas/malas instrumentalmente solo tiene sentido si sabemos antes qué cosas son buenas/malas en sí.
Existen tres aspectos principales en discusión en el debate sobre qué cosas son buenas/malas en sí en relación con el bienestar de los individuos: experiencias, preferencias y bienes objetivos. La
continuación veremos cada uno de estos aspectos por separado para, después, ver el debate entre las teorías que se basan en ellos. El debate gira en torno a saber cuál o cuáles de estos aspectos son importantes en sí para evaluar el bienestar y, si hay más de uno, si es posible conmensurarlos, y de qué manera.
Sea cual sea el aspecto o los aspectos que una teoría afirme que son importantes en sí para el bienestar, hay dos posibilidades generales de que un individuo sea beneficiado y dos posibilidades generales de que un individuo sea perjudicado, como se esquematiza en la siguiente tabla.
| Un individuo es beneficiado por la... | Un individuo es perjudicado por la... |
|---|---|
| Presencia de lo que sea positivo | Presencia de lo que sea negativo |
| Ausencia de lo que sea negativo | Ausencia de lo que sea positivo |
Desde luego, las diferentes teorías discrepan sobre qué aspectos son positivos/negativos para los individuos. Veremos este debate a partir del próximo apartado.
2.2. Aspectos en la evaluación del bienestar de los individuos
2.2.1. Experiencias
El aspecto más obvio por el cual un individuo puede verse afectado para bien o para mal es a través de sus experiencias (es decir, de sus estados mentales). En este sentido, se reconoce ampliamente que las experiencias positivas (a las que también se alude con los términos felicidad, placer, disfrute, etc.) son algo bueno en sí y/o que las experiencias negativas (a las que también se alude con los términos dolor y sufrimiento) son algo malo en sí.
En cuanto a este aspecto, hay entonces dos maneras básicas de que alguien sea perjudicado: cuando tiene una experiencia negativa (es decir, cuando sufre) y cuando se le impide tener una experiencia positiva (como cuando muere, por ejemplo). Análogamente, habría dos maneras básicas de que alguien sea beneficiado: cuando tiene una experiencia positiva (es decir, cuando siente placer) o cuando se le impide tener una experiencia negativa (cuando se le alivia o se le previene un dolor, por ejemplo).
Es importante observar que afirmar que las experiencias negativas son malas en sí y que las experiencias positivas son buenas en sí no es negar que las experiencias negativas a veces son buenas instrumentalmente (cuando evitan algo negativo o conducen a algo positivo) y que las experiencias positivas a veces son negativas instrumentalmente (cuando conducen a algo negativo o evitan algo positivo). Ya vimos ejemplos de esto en el apartado 1.3 del capítulo anterior.
Algunas perspectivas sostienen también que las experiencias neutras (es decir, las que no se experimentan ni como positivas ni como negativas) también son buenas en sí. Por ejemplo, algunas perspectivas sostienen que, si tener experiencias neutras es mejor que no tener experiencia alguna, entonces es porque las experiencias neutras son buenas en sí (por ejemplo, podría sostenerse que estar consciente es algo bueno en sí)9. Otro ejemplo son las perspectivas que sostienen que el estado de tranquilidad que acompaña a las experiencias neutras es algo bueno en sí10.
2.2.2. Preferencias (deseos)
Algunas concepciones sostienen que otra manera en que los individuos pueden verse afectados para bien o para mal es a través de la satisfacción o la frustración de sus preferencias (entendidas como estados mentales en forma de deseos). Estas concepciones sostienen que la satisfacción de las preferencias es algo bueno en sí (es decir, con independencia de que satisfacerlas conduzca o no a experiencias positivas, y de que evite o no experiencias negativas) y/o que la frustración de las preferencias es algo malo en sí (es decir, que frustrarlas es algo malo, con independencia de que eso resulte o no en experiencias negativas, y de que resulte o no en la de experiencias positivas).
Las concepciones de este tipo se distinguen entre sí según los tipos de deseos cuya satisfacción consideran buena en sí y/o cuya frustración consideran mala en sí. Algunas sostienen que son los deseos reales que tienen los individuos. Otras, en cambio, sostienen que son los deseos ideales (es decir, los deseos que los individuos tendrían si fueran racionales y tuvieran acceso a la información relevante para su bienestar).
2.2.3. Bienes objetivos
Algunas concepciones sostienen que ciertas cosas son bienes objetivos, en el sentido de ser algo bueno en sí, con independencia de que generen o no experiencias positivas o de que estén o no de acuerdo con las preferencias de quien las tendría. Estas concepciones consideran la presencia de esas cosas como algo bueno en sí, y su ausencia como algo malo en sí.
Por ejemplo, hay autores que sostienen que la amistad verdadera, aunque la prefiere la mayoría de las personas y aunque normalmente proporciona experiencias positivas, es buena en sí (es decir, sería buena incluso si nadie la prefiriera e incluso si no proporcionara experiencias positivas)11.
Otros elementos que con frecuencia se enumeran como bienes objetivos son el conocimiento y el desarrollo de los talentos. Cada concepción de este tipo elabora listas con elementos diferentes.
2.3. Teorías del bienestar monistas y pluralistas
Según asuman que uno o más de los tres aspectos anteriores son relevantes en sí para determinar el bienestar, las teorías pueden clasificarse como monistas o .
Las tres categorías más conocidas de teorías del bienestar son: las teorías experiencialistas12, las teorías preferencialistas13 (también conocidas como teorías basadas en deseos) y las teorías de lista objetiva14. A continuación veremos algo sobre cada una de estas categorías.
2.3.1. Teorías experiencialistas
La etiqueta experiencialista se da a cualquier teoría del bienestar que afirme que las experiencias son el único aspecto a partir del cual un individuo es perjudicado o beneficiado. Son, por lo tanto, teorías monistas.
Una teoría experiencialista bastante conocida es el , que afirma que lo que es bueno en sí son las experiencias positivas, y lo que es malo en sí son las experiencias negativas. Para el hedonismo, el valor de todo lo demás es solamente instrumental con respecto a esas cosas.
Es importante observar que, en el lenguaje común, la palabra hedonista significa algo muy diferente de lo que propone esta teoría. En el lenguaje común, un hedonista es alguien que busca los placeres momentáneos sin preocuparse por su bienestar a largo plazo. La teoría hedonista, en cambio, diría que ese individuo no está actuando racionalmente para maximizar su bienestar, pues tal comportamiento hará que su vida tenga probablemente más experiencias negativas y/o menos experiencias positivas.
El hedonismo no es el único ejemplo de teoría experiencialista. Otro ejemplo son las teorías que sostienen que las experiencias neutras son algo bueno en sí, como es el caso del tranquilismo15. Algunas de estas teorías afirman que las experiencias neutras son la única cosa buena en sí. Otras, en cambio, afirman que tanto las experiencias positivas como las neutras son algo bueno en sí. En cualquier caso, todas son teorías monistas porque sostienen que solo el aspecto de las experiencias es relevante en sí para el bienestar.
2.3.2. Teorías preferencialistas
Para las teorías preferencialistas (también conocidas como teorías basadas en deseos), lo que es bueno en sí es la satisfacción de los deseos, y lo que es malo en sí es la frustración de los deseos. El valor de todo lo demás es solamente instrumental con respecto a esas cosas. Como vimos antes, estas teorías se diferencian entre sí según los tipos de deseos cuya satisfacción consideran buena en sí: los deseos que los individuos de hecho tienen, o los deseos que tendrían si fueran racionales y tuvieran acceso a la información relevante para su bienestar. Sin embargo, todas ellas sostienen que el único aspecto relevante en sí para el bienestar son los deseos. Por lo tanto, también son teorías monistas.
2.3.3. Comparación entre experiencialismo y preferencialismo
Comparemos estas dos categorías de teorías. Las teorías experiencialistas sostendrán que normalmente satisfacer deseos es algo bueno, pero porque normalmente eso conduce a experiencias positivas o evita experiencias negativas. Análogamente, las teorías preferencialistas sostendrán que normalmente es algo bueno promover experiencias positivas y
evitar experiencias negativas, pero solo porque hacerlo coincide con lo que los individuos desean.
Sin embargo, estas cosas no siempre coinciden. Por ejemplo, es posible que alguien desee algo que le causará sufrimiento, o que no desee algo que le causaría felicidad. En el apartado 2.4 veremos ejemplos de situaciones de este tipo.
2.3.4. Versiones negativas de las teorías experiencialistas y preferencialistas
Las teorías experiencialistas y preferencialistas también tienen . Según la versión negativa del experiencialismo, las experiencias negativas son malas en sí, pero las experiencias positivas no son buenas en sí. Según esta versión, lo que es bueno para los individuos es solo la ausencia de sufrimiento. Esta concepción es ligeramente diferente de las concepciones experiencialistas que sostienen que los estados neutros tienen valor en sí. Las versiones negativas del experiencialismo sostienen solo que la ausencia de sufrimiento es algo bueno en sí (y no que los estados neutros son buenos en sí). Así, entre no tener experiencia alguna o tener estados neutros, las concepciones experiencialistas que valoran en sí los estados neutros dirían que es mejor tener estados neutros; las versiones negativas del experiencialismo, en cambio, dirían que da igual, ya que en ambos casos hay ausencia de sufrimiento.
Análogamente, según la versión negativa del preferencialismo, tener deseos frustrados es malo en sí, pero tener deseos satisfechos no es bueno en sí. Según esta versión, la satisfacción de los deseos solo es buena porque no implica su frustración, pero lo mejor para el individuo sería no tener deseos, para no correr el riesgo de no realizarlos. Es importante observar que, por ser una forma de preferencialismo, esta versión sostiene que tener deseos frustrados es algo malo en sí, y no porque pueda ocasionar sufrimiento.
Todo lo que vimos hasta ahora son ejemplos de teorías monistas del bienestar, pues sostienen que hay un solo aspecto con valor/desvalor en sí.
2.3.5. Teorías de lista objetiva
Las teorías de lista objetiva sostienen que existen bienes objetivos (que vimos en el apartado 2.2.3) y pueden ser monistas o pluralistas. Serán monistas cuando construyan listas con un único elemento. Sin embargo, normalmente son pluralistas y afirman que hay varios elementos que tienen valor en sí de manera independiente (esos elementos forman las diversas listas de las distintas teorías de lista objetiva).
2.3.6. Otras posibilidades de teorías pluralistas
Es importante recordar que también son posibles otros tipos de concepciones pluralistas que combinen algunos o incluso todos los aspectos que vimos antes. Un ejemplo sería afirmar que tanto las experiencias (positivas y/o neutras) como las preferencias satisfechas son algo bueno en sí. Otro ejemplo sería afirmar que las experiencias (positivas y/o neutras) y también ciertos elementos de la lista objetiva son buenos en sí. O que las preferencias satisfechas y también ciertos elementos de la lista objetiva son buenos en sí. O incluso que tanto las experiencias (positivas y/o neutras) como las preferencias satisfechas y los elementos de la lista objetiva son buenos en sí. Las posibilidades son muchas, y se detallan en la siguiente tabla:
| Posibilidades | Experiencias | Preferencias | Bienes objetivos |
| Monistas | X | ||
| X | |||
| X | |||
| Pluralistas con dos aspectos | X | X | |
| X | X | ||
| X | X | ||
| Pluralistas con tres aspectos | X | X | X |
En el debate sobre las teorías del bienestar, la mayoría de las teorías discutidas son monistas, y muchas de las críticas que una corriente monista hace a otra se refieren precisamente a que un grupo de teorías no tiene en cuenta lo que el otro grupo considera importante. Una manera de evitar este problema es adoptar una teoría pluralista. Desde luego, las teorías pluralistas también enfrentan problemas que no se les presentan a las teorías monistas. Un ejemplo es la mayor dificultad para encontrar un método adecuado para conmensurar los diferentes aspectos. Es decir, un defensor del monismo podría alegar que su gran ventaja es la mayor simplicidad de aplicación. Pero un defensor del pluralismo podría alegar que es mejor tener una mayor dificultad de aplicación que dejar de tener en cuenta todos los factores que pueden ser relevantes en sí.
2.4. Ejemplos para ilustrar las diferencias entre los enfoques
A continuación veremos ejemplos que ilustran cómo se aplicarían las diversas teorías del bienestar a situaciones particulares. Estos ejemplos no solo son útiles para ver en qué puntos convergen estas teorías y en qué puntos divergen. También nos ayudan a reflexionar sobre: (1) si un aspecto es bueno/malo en sí, o bueno/malo solo como medio, y (2) en caso de que sea bueno/malo en sí, cuál debería ser su peso en relación con otros aspectos.
2.4.1. El caso de la preferencia perjudicial
Supongamos que un niño tiene un deseo cuya realización le será perjudicial (resultará en su sufrimiento posterior o incluso en su muerte). Imaginemos, por ejemplo, que desea ponerse una bolsa de plástico en la cabeza que le cubra toda la cara, porque no sabe que eso lo asfixiará.
Las teorías experiencialistas dirían que, si se realiza la preferencia de ese niño, este no es beneficiado en ningún aspecto, pues esa realización resultará en experiencias negativas y posiblemente en la privación de experiencias positivas (por ejemplo, si muere).
En cuanto a las teorías preferencialistas, a primera vista podría pensarse que tendrían que decir que el niño en cuestión es beneficiado si ve realizada su preferencia, aunque sufra después (e incluso aunque muera). Sin embargo, un preferencialista podría afirmar que, si el niño ve satisfecha esa preferencia, será beneficiado en cierto aspecto (vio satisfecha una preferencia), pero que, considerando todo, será mucho más perjudicado que beneficiado, precisamente porque la realización de su preferencia en este caso o bien resulta en la frustración de otras preferencias más importantes que tiene (como no sufrir), o bien impide incluso la realización de cualquier otra preferencia que tenga (si llega a morir).
Existe una teoría preferencialista que sostendría que ese niño no sería beneficiado en ningún aspecto si viera realizada esa preferencia. Esta variante afirma que las preferencias que importan para el bienestar no son las que de hecho tenemos, sino las que tendríamos si dispusiéramos de la información relevante para nuestro bienestar. Sin embargo, incluso disponiendo de la información, todavía podemos tener preferencias irracionales (por haber hecho deducciones equivocadas, por ejemplo). Por eso, esta posición sostiene que las preferencias que importan para el bienestar no son las que de hecho tenemos, sino las que tendríamos si fuéramos racionales y dispusiéramos de la información relevante para nuestro bienestar16.
Otro enfoque posible es mantener una perspectiva pluralista, según la cual tanto las experiencias positivas se consideran buenas en sí (y las experiencias negativas, malas en sí) como la satisfacción de las preferencias se considera buena en sí (y la frustración de las preferencias, mala en sí). En ese caso, esta concepción pluralista podría incluso afirmar que el niño en cuestión fue beneficiado en un aspecto (vio satisfecha una preferencia), pero que, considerando todo, fue mucho más perjudicado (pues luego tuvo experiencias negativas o se vio impedido de tener experiencias positivas, y además vio frustradas otras preferencias que tenía, o las preferencias que tendría si fuera racional y dispusiera de la información relevante). Esta posición pluralista, si incluyera también elementos de una lista objetiva, podría decir que ese niño sería perjudicado además en este otro aspecto, si la realización de ese deseo le impidiera disfrutar de alguno de esos elementos.
2.4.2. El caso de la preferencia del moribundo
Supongamos que alguien está a punto de morir y tiene un último deseo. Deseos comunes en este sentido son, por ejemplo, querer que su cuerpo sea cremado en lugar de enterrado, o viceversa. Imaginemos el siguiente ejemplo: alguien desea que, después de su muerte, su cuerpo sea enterrado junto al cuerpo de sus padres.
Según las concepciones que dicen que solo las experiencias son directamente relevantes para el bienestar, ese individuo no será beneficiado si este deseo se satisface, ni será perjudicado si no se satisface. Como es un deseo que solo podrá realizarse después de que muera, la realización de ese deseo no aumentará las experiencias positivas de ese individuo, ni disminuirá sus
experiencias negativas, ni su frustración hará que tenga alguna experiencia negativa ni le impedirá ninguna experiencia positiva (suponiendo aquí que no hay vida después de la muerte17).
Las concepciones que sostienen que la satisfacción de las preferencias es algo bueno en sí , en cambio, dirán que el individuo en cuestión será beneficiado en cierto aspecto si el deseo en cuestión se satisface, y que será perjudicado si no se satisface, aunque el individuo ya no exista. Por ejemplo, podrían decir que algunas preferencias están orientadas hacia el futuro, y que quien tiene esas preferencias es beneficiado si se satisfacen, aunque ya haya muerto cuando eso ocurra. Esto vale tanto para las concepciones que sostienen que las preferencias son todo lo que importa (como en el preferencialismo, que es un enfoque monista) como para las que sostienen que las preferencias también importan (como en las concepciones pluralistas).
2.4.3. El caso de la verdad dolorosa que alguien no desea saber
Supongamos que una persona descubre que alguien a quien estimaba mucho ya falleció. Imaginemos que esa persona sufre intensamente al descubrir la verdad, y que además deseaba no haberla descubierto.
Las teorías centradas en las experiencias y las teorías centradas en las preferencias (y también las teorías que combinan ambas cosas) dirían que esa persona no fue beneficiada en ningún aspecto por haber descubierto la verdad, ya que solo sufrió al descubrirla y además deseaba no haberla descubierto.
Ahora bien, imaginemos que una teoría de lista objetiva sostiene que conocer la verdad es bueno en sí. Esta teoría diría que, en este caso, esa persona fue beneficiada en cierto aspecto: descubrió la verdad.
A primera vista, podríamos pensar que esa teoría de lista objetiva tendría que afirmar necesariamente que esa persona, considerando todo, fue más beneficiada que perjudicada al descubrir la verdad. Sin embargo, eso solo será así si la teoría en cuestión afirma que lo único que tiene es la verdad (o que saber la verdad es siempre más importante que evitar experiencias negativas o evitar frustrar preferencias).
Sin embargo, imaginemos que la teoría en cuestión reconociera que, además de descubrir la verdad, tener experiencias positivas y tener preferencias satisfechas también son cosas buenas en sí. En ese caso, esta teoría diría que, aunque esa persona fue perjudicada en dos aspectos (tuvo una experiencia negativa y tuvo una preferencia frustrada), fue beneficiada en al menos un aspecto: descubrió la verdad (que, en esta teoría, se considera algo bueno en sí).
Desde luego, en este caso, saber si haber descubierto la verdad fue mejor o peor considerando todo dependerá de cómo comparar el peso del valor de las preferencias, de las experiencias y de los elementos de la lista objetiva (y de si eso es posible). Ya discutimos brevemente cómo conmensurar diferentes aspectos en el apartado 1.6 y volveremos a este tema en el Capítulo 7.
2.4.4. El caso de la violación inconsciente
Imaginemos que alguien es violado mientras está totalmente inconsciente. Por estar totalmente inconsciente, esa persona no tuvo ninguna experiencia negativa al ser violada. Imagine también que el hecho de ser violada no le impedirá disfrutar de ninguna experiencia positiva, ni le traerá experiencias negativas posteriores. Cuando despierte, ni siquiera sabrá que fue violada. Desde luego, en la vida real, es posible que pasar por algo así, aun estando inconsciente, deje traumas a nivel subconsciente. Pero, a efectos de la argumentación, imagine que en nuestro ejemplo no se produce ningún trauma de ese tipo.
De acuerdo con las concepciones que valoran en sí únicamente tener experiencias positivas y evitar experiencias negativas, ese individuo no fue perjudicado en ningún aspecto. En defensa de esa concepción, sus defensores podrían ofrecer el siguiente contraejemplo: imaginemos que unos extraterrestres con una tecnología superavanzada nos estén haciendo exactamente eso desde hace varios años cada vez que nos vamos a dormir. Si nada de eso nos ha perjudicado hasta ahora, dirían los defensores de este contraejemplo, es porque no hay manera de perjudicar a alguien sin proporcionarle experiencias negativas ni impedirle experiencias positivas18.
Ahora bien, de acuerdo con las concepciones centradas en las preferencias, la respuesta puede variar. Las centradas en las preferencias que el individuo de hecho tiene dirían que, si alguien prefiere que eso no le suceda, entonces será perjudicado si sucede, aunque eso no afecte sus experiencias. Sin embargo, tendrán que decir también que alguien que todavía no formó una preferencia por no ser violado mientras está inconsciente (por ejemplo, un niño pequeño) no sería perjudicado si eso sucediera. Por otro lado, las centradas en las preferencias que alguien tendría si dispusiera de la información relevante y fuera racional podrían decir que ese individuo fue perjudicado con independencia de que ya hubiera formado o no una preferencia al respecto, pues probablemente formaría una preferencia por no ser violado si supiera lo que le iba a suceder.
Por último, en cuanto a las concepciones centradas en elementos objetivos, la respuesta dependerá de qué elementos valoren en sí. Si valoran, por ejemplo, las decisiones autónomas que alguien tomaría sobre lo que va a suceder con su propio cuerpo, probablemente dirían que ese individuo fue perjudicado por no poder elegir en este caso. Sin embargo, tendrían que decir que los individuos incapaces de tomar decisiones autónomas no serían perjudicados si eso ocurriera.
2.4.5. El caso de la máquina de la felicidad
Uno de los experimentos mentales más utilizados contra la idea de que solo las experiencias importan en sí para el bienestar se conoce como el caso de la máquina de la felicidad19. A continuación reconstruiremos el ejemplo y luego lo discutiremos.
El ejemplo consiste en pensar que, si todo lo que importa es tener experiencias positivas y/o evitar experiencias negativas, entonces seríamos beneficiados si pudiéramos vivir en un mundo que nos proporcionara solo experiencias maravillosas, pero que fuera totalmente virtual, como en la película Matrix. Por ejemplo, usted come su postre favorito y su sabor es delicioso, más delicioso que en el mundo real, pero el postre en cuestión es virtual.
El objetivo de este ejemplo es sugerir que, si no quisiéramos vivir en esa máquina (es decir, si preferiríamos vivir en un mundo no virtual, aunque fuera con menos experiencias positivas), entonces es porque pensamos que no solo importa que las experiencias sean
positivas, sino que el estímulo que las hace surgir sea real. A continuación veremos un resumen del debate sobre este experimento.
Una primera manera de responder a este experimento es simplemente sostener que seríamos beneficiados si tuviéramos que vivir en esa máquina. Un contraejemplo que podría darse en este sentido es el siguiente: imaginemos que descubrimos que, desde que nacimos hasta el momento actual, ya estamos en esa máquina. Todo lo que experimentamos hasta ahora fue virtual. Imaginemos también que descubrimos una manera de salir de esa realidad virtual e ir a la realidad efectiva, pero que la realidad efectiva será mucho peor para nosotros que nuestra vida virtual actual: tendremos solo un sufrimiento atroz. Esto sugiere que, desde nuestro punto de vista, es mejor la realidad virtual.
Una posible respuesta a este contraejemplo es sostener que solo muestra que es más importante evitar experiencias negativas y buscar experiencias positivas, pero que eso no muestra que eso sea todo lo que importa. En este sentido, podría sostenerse que, si pudiéramos comparar dos realidades, una virtual y otra efectiva, ambas iguales en términos de experiencias positivas y negativas, y fuera mejor para nosotros elegir la realidad efectiva, entonces parece que las experiencias no son todo lo que importa.
Nuevamente, una respuesta a este segundo ejemplo es decir que, en este caso, da igual. Otro contraejemplo que podría darse en este sentido es pensar en lo siguiente: imagine su postre favorito. Imaginemos que usted descubre que la última vez que lo comió era virtual. La cuestión es: desde el punto de vista de su experiencia, ¿eso marca alguna diferencia? ¿La experiencia fue menos buena por eso? ¿El postre fue menos sabroso por eso? Parece que no.
Una respuesta posible a este contraejemplo consiste en reconocer primero que el valor de algunas cosas (muchas cosas, quizás) parece residir únicamente en el tipo de experiencia que proporcionan, pero luego sostener que eso no se aplica a todas las cosas. Puede que no marque diferencia saber si el postre que comemos es virtual o no, siempre que proporcione el mismo placer. Sin embargo, supongamos que descubriéramos que todos los individuos que amamos en realidad no son : son solo simulaciones virtuales de los individuos reales. Imagine que también descubrimos que los individuos reales están en otra realidad, y que podemos mudarnos allí si queremos. Sin embargo, si nos mudamos, el precio que hay que pagar para estar con los seres reales que amamos es tener menos experiencias positivas de las que tendríamos en el mundo virtual.
Si decidimos que es mejor tener menos experiencias positivas para poder interactuar con los individuos reales que amamos, y no con simulaciones, entonces no solo valoramos en sí esas interacciones, sino que también las valoramos en mayor grado que tener el máximo de experiencias positivas. Desde luego, eso no significa que siempre valoraremos esas interacciones en mayor grado que las experiencias. Por ejemplo, si la elección fuera entre permanecer en el mundo virtual y mantener experiencias positivas, o encontrarnos con los seres reales que amamos, pero a costa de tener que sufrir tormentos atroces durante un largo período, ya tendríamos dudas sobre qué es mejor para nosotros20.
Este fue un breve resumen del debate sobre el ejemplo de la máquina de experiencias. Este y los otros ejemplos que vimos antes no deberían dar a entender que los diversos enfoques sobre el bienestar siempre discreparán. A continuación veremos varios puntos de convergencia.
2.5. ¿En qué medida divergen/convergen estos enfoques?
Lo que se mostró antes puede dar la impresión de que los diferentes enfoques sobre el bienestar divergen fundamentalmente en todos los aspectos. Sin embargo, esa impresión es equivocada: el grado de convergencia es mucho mayor de lo que normalmente se imagina.
Vimos que la mayoría de las divergencias se dan entre concepciones que consideran solo uno de los tres aspectos (experiencias, preferencias y elementos objetivos) como relevante en sí para el bienestar. Sin embargo, como vimos, no es necesario adoptar una concepción de ese tipo. También es posible considerar que varios de esos factores son relevantes en sí. Por ejemplo, incluso quien valora
en sí la satisfacción de los deseos o los bienes objetivos normalmente reconoce también que el sufrimiento es malo en sí, y que la felicidad es buena en sí.
Esto no ocurre por casualidad. El hecho de que el sufrimiento sea, en sí, una experiencia negativa muestra que el sufrimiento es malo en sí. Análogamente, que la felicidad sea, en sí, una experiencia positiva muestra que es buena en sí21. Esto es algo muy fuerte en términos de prueba22. Por ejemplo, es más fuerte que cualquier prueba que podamos dar con respecto a descripciones de hechos sobre el mundo exterior. No logramos probar que no estamos equivocados en nuestra creencia de que el mundo exterior existe de hecho (pues, si fuera una simulación virtual, tendríamos exactamente las mismas experiencias). En cambio, no es posible que estemos equivocados al decir que el sufrimiento ya es por sí mismo algo negativo y que la felicidad ya es por sí misma algo positivo, pues en este caso es el propio hecho de experimentarlos de ese modo lo que hace que esas experiencias sean, respectivamente, negativas o positivas.
Una crítica a este razonamiento es señalar que implica que la felicidad que siente un torturador al torturar a sus víctimas es algo bueno en sí. Sin embargo, aquí es importante recordar que estamos hablando de teorías del bienestar, y no de teorías de la acción correcta. Todo lo que dirían las teorías del bienestar es que el torturador en cuestión fue beneficiado al sentir esa felicidad (y que, obviamente, sus víctimas fueron perjudicadas al ser torturadas). Esas teorías no dirían que es correcto que el torturador haga eso, ya que no son teorías de la acción correcta: que algo sea bueno en sí para el bienestar de alguien no es lo mismo que ser una acción correcta en sí.
Así, aunque sea un debate abierto saber si hay otras cosas, además de las experiencias negativas, que sean relevantes en sí para el bienestar, ciertamente esas experiencias son relevantes para el bienestar. Derek , defensor de una teoría de lista objetiva, plantea la cuestión de la siguiente manera:
En todas estas teorías, la felicidad y el placer son al menos una parte de lo que hace que nuestras vidas sean mejores para nosotros, y nuestro tormento y dolor son al menos una parte de lo que hace que nuestras vidas empeoren. Estas afirmaciones las haría cualquier teoría de lista objetiva plausible. Y están
implicadas por todas las versiones de la teoría de la satisfacción de deseos. En todas las teorías, la teoría hedonista es al menos una parte de la verdad23.
Así, al menos en esto, los diversos enfoques del bienestar pueden converger. Además, en la mayoría de los casos, lo que evita el sufrimiento y proporciona experiencias positivas está de acuerdo con lo que alguien prefiere, y también ayuda a alcanzar las cosas que normalmente se consideran bienes objetivos. Desde luego, como vimos, a veces estos factores entran en conflicto. Sin embargo, parece que en la mayoría de los casos convergen.
Las discusiones sobre las teorías del bienestar (o sobre cualquier otro tema filosófico) tienden a centrarse en las divergencias entre los diversos enfoques. Percibir esas divergencias es importante para evaluarlos. Sin embargo, centrarse en las divergencias también puede opacar el grado de convergencia. Podemos pensar que no hay ningún grado de convergencia incluso cuando puede haber un grado de convergencia grande, como parece ser el caso entre los diversos enfoques referentes al bienestar.
2.6. El grado mínimo de convergencia y sus implicaciones para el bienestar de los animales
Si toda teoría plausible del bienestar necesita reconocer el desvalor del sufrimiento y el valor de las experiencias positivas, entonces todas ellas necesitan reconocer que los animales no humanos son sumamente perjudicados en las circunstancias en las que normalmente se encuentran.
Ya sea que nazcan en la explotación animal, ya sea que nazcan en la naturaleza, lo normal es que sus vidas estén repletas de sufrimiento y que mueran prematuramente. El sufrimiento es, en sí, una experiencia negativa. La muerte prematura impide que el individuo disfrute de experiencias positivas (y cuanto más prematura, menos ha disfrutado el individuo hasta ese momento y más le quedaría por disfrutar). Cada uno de estos animales tiene, normalmente, una vida en la que el sufrimiento (generalmente extremo) predomina ampliamente sobre las experiencias positivas.
Por lo tanto, sea cual sea la teoría del bienestar que consideremos más adecuada, necesitamos reconocer que los animales son sumamente perjudicados por encontrarse en esas situaciones.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
¿Qué es una teoría del bienestar pluralista?
Según el capítulo, ¿cuál es la convergencia mínima entre las teorías?
Para pensar
Para ti, ¿qué hace que la vida de alguien sea buena? ¿Vale eso para un animal?
Notas del autor 17
- 7 Para una breve introducción a las corrientes de teorías del bienestar, ver (1998, p. 29-41) y Santos (2017). Para una introducción detallada, ver (2016). ↩
- 8 El daño de la muerte fue el tema de todo el Volumen III de esta colección. ↩
- 9 Ver, por ejemplo, (1983, p. 145) ↩
- 10 Ver, por ejemplo, (2017). ↩
- 11 Para un ejemplo, ver (2009 [c. 330 a.C]). ↩
- 12 Ver, por ejemplo, (2006). ↩
- 13 Ver, por ejemplo, (2002 [1979]). ↩
- 14 Ver, por ejemplo, Griffin (1986). ↩
- 15 Sobre el tranquilismo, ver Gloor (2017). ↩
- 16 Ver, por ejemplo, (1994). ↩
- 17 La cuestión de cómo sopesar estas cuestiones ante la incertidumbre sobre si la muerte coincide o no con la aniquilación se discute en el capítulo 13 del Volumen III de esta colección. ↩
- 18 Desde luego, como vimos, algunas variantes de estas teorías podrían incluir también el perjuicio por el impedimento de experiencias neutras. Pero imaginemos entonces que en nuestro ejemplo tampoco se impidieron experiencias neutras. ↩
- 19 Este ejemplo lo presenta (1974, p. 42-45). ↩
- 20 Observe que este es un debate sobre lo que es mejor para los individuos, y no necesariamente sobre cuál es la acción correcta. Por ejemplo, alguien podría sostener que, para los individuos, es mejor permanecer en la realidad virtual (si el precio que hay que pagar por estar en la realidad efectiva cerca de los seres reales que aman fuera sufrir tormentos atroces), pero que, aun así, la acción correcta es ir a la realidad efectiva para estar cerca de esos seres reales. Esto podría fundamentarse de diferentes maneras. Por ejemplo, podría sostenerse que el tormento que sufrirían los seres queridos en la realidad efectiva por la ausencia de los individuos que ahora están en la realidad virtual sería mayor que el tormento que estos sufrirían al ir a la realidad efectiva (este sería un ejemplo de cómo razonarían las teorías éticas consecuencialistas). Otra manera de intentar fundamentarlo sería decir que, con independencia de quién sufriría el tormento mayor, habría el deber de ir a la realidad efectiva en virtud de una regla de fidelidad o gratitud hacia los seres queridos reales (este sería un ejemplo de cómo razonarían las teorías éticas deontológicas). Las teorías de la acción correcta se abordarán a partir del capítulo 5. ↩
- 21 Volveremos sobre este punto en el capítulo 4. ↩
- 22 Esto se ha venido llamando prueba mostrativa. Sobre esto, ver Dall'Agnol (2014, p. 222, 234). ↩
- 23 Ver Parfit (1984, p. 4). ↩
Fuentes citadas en este texto 12
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen XI.
- ARISTÓTELES. Ética a Nicômaco. São Paulo: Martins Fontes, 2009 [c. 330 a.C].
- CRISP, R. Reasons and the Good. Oxford: Clarendon Press, 2006.
- FLETCHER, G. The Philosophy of Well-Being: An Introduction. Londres: Routledge, 2016.
- GLOOR, L. Tranquilism. Center on Long-Term Risk, 18 jul. 2017.
- GRIFFIN, J. Well-Being. Its Meaning, Measurement, and Moral Importance. Oxford: Oxford University Press, 1986.
- JAMIESON, D. Killing persons and other beings. In: MILLER, H. B. & WILLIAMS, W. H. (orgs.). Ethics and animals. Clifton: Humana Press, 1983, pp. 135-146.
- KAGAN, S. Normative Ethics. Colorado: Westview Press, 1998.
- NOZICK, R. Anarchy, state and utopia. New York: Basic Books, 1974.
- PARFIT, D. Reasons and persons. Oxford: Oxford University Press, 1984.
- SANTOS, B. A. G. Três teorias sobre o bem-estar. Crítica na Rede. 11, jan. 2017.
- SINGER, P. Ética Prática. 3. ed. Trad. Jefferson L. Camargo. São Paulo: Martins Fontes, 2002 [1979].
- SOBEL, D. Full Information Accounts of Wellbeing. Ethics, v. 104, n. 4, p, 784-810, 1994.
Este capítulo en el Volumen XII
Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.
Hay otras cosas, además del sufrimiento/placer, que afectan el bienestar (como la satisfacción de preferencias y obtener bienes objetivos como el conocimiento, las relaciones especiales, etc.). (VI, cap. 5; XI, cap. 2).
Textos recomendados
Sigue en el tema ¿Cómo abordan las diversas teorías éticas la cuestión animal?
Cómo evaluar cuán buena/mala es una situación que contiene varios individuos
Evaluar una situación con varios individuos implica varios aspectos (el bienestar total, la prioridad para…
Juicios valorativos, descripciones de hechos, objetividad y subjetividad
Los juicios de valor no son necesariamente subjetivos en el sentido de "sin verdad": todo ser que sufre…
Categorías de teorías de la ética normativa
Las teorías normativas se agrupan en consecuencialismo, deontología y éticas centradas en el carácter, que…