Volumen XI · ¿Cómo abordan las diversas teorías éticas la cuestión animal? · capítulo 1
Una introducción a las distinciones centrales en teoría del valor
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
La teoría del valor investiga qué es bueno o malo, mejor o peor; distingue el valor en sí del valor instrumental, "mejor que" de "el mejor de todos", y lo que es bueno en cierto aspecto de lo que es bueno considerando todo.
Ir al dentista duele, y eso es malo. Pero te quita el dolor de muelas, y eso es bueno. Una cosa puede ser buena en un sentido y mala en otro. Pensar en el valor es aprender a separar esas partes y juntarlo todo al final.
Un remedio amargo es malo por el sabor y bueno porque cura. Considerando todo, puede valer la pena tomarlo.
- P1 Las preguntas sobre qué es bueno o malo son distintas de las preguntas sobre qué debemos hacer.
- P2 Algo puede tener valor en sí o solo como medio para otra cosa.
- P3 Una situación puede ser buena en cierto aspecto y mala en otro.
- C Por lo tanto, evaluar qué tan buena es una situación considerando todo exige distinguir y sopesar esos aspectos.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “El valor es cuestión de gustos; no se puede discutir.”
Respuesta Se pueden hacer distinciones claras: valor en sí e instrumental, aspecto y conjunto. Sin ellas, las discusiones éticas se vuelven un lío.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen XI, p. 10 de la edición en PDF · traducción al español
1.1. Teorías del valor y teorías de la acción correcta
Considere dos tipos de cuestiones:
- ¿Cómo evaluar qué situaciones son buenas/malas, mejores/peores?
- ¿Cómo evaluar cuál es la acción correcta?
Las cuestiones del primer tipo son el objeto de estudio de la teoría del valor1. Las del segundo tipo, en cambio, son objeto de estudio de la ética (más específicamente, de la )2.
Las teorías del valor no estudian cómo las personas evalúan qué situaciones son buenas/malas, mejores/peores, sino cómo evaluar correctamente. Del mismo modo, las teorías de la ética normativa no estudian lo que las personas evalúan que es la acción correcta, sino cómo evaluar correctamente. Son, por lo tanto, áreas esencialmente normativas, y no descripciones psicológicas de lo que las personas piensan sobre estos asuntos.
En el lenguaje común, cuando se habla de los valores de alguien, normalmente lo que se quiere decir son los principios que esa persona sigue al actuar. Sin embargo, como vimos, aunque estén relacionados (ya que la principal función de los juicios sobre el valor es guiar la práctica), los dominios del valor y de la acción correcta son dos dominios distintos del pensamiento.
Cada vez que hacemos evaluaciones del tipo bueno/malo, peor/mejor, estamos en el dominio del valor. En cambio, cuando pensamos en lo que debemos o no debemos hacer (y en lo que da igual hacer o no), estamos en el dominio de la acción correcta (es decir, de la ética). Observe que el uso del término acción aquí es amplio, pues se aplica tanto a la evaluación de actos como de omisiones. Por lo tanto, el debate en ética se refiere, en realidad, a la decisión correcta. Sin embargo, como el término acción ya se utiliza ampliamente en esta área, lo mantendremos aquí. Pero hay que recordar que incluye también la evaluación de las omisiones.
La ética normativa es un área diferente del área de las teorías normativas de la decisión racional3. Aunque ambas áreas tratan sobre cuál es la decisión correcta, y ambas son normativas, las teorías normativas de la decisión racional buscan investigar cómo elegir los mejores medios para alcanzar determinado fin (especialmente en condiciones de incertidumbre). En las teorías de la ética normativa, en cambio, lo que está en discusión, en primer lugar, es qué fines deberíamos adoptar.
Como veremos en el Capítulo 5, algunas teorías de la ética normativa determinan la acción correcta totalmente a partir de evaluaciones sobre qué situaciones son buenas/malas, mejores/peores, mientras que otras introducen otros factores que funcionan como limitaciones a la búsqueda de la mejor situación.
En el presente capítulo, sin embargo, hablaremos solo de las distinciones centrales en teoría del valor.
1.2. Teorías del valor y nomenclaturas utilizadas
El dominio de los juicios valorativos (es decir, sobre bueno/malo, mejor/peor) es bastante amplio. Tales juicios pueden aplicarse a situaciones, intenciones, instrumentos (“¿es este un buen martillo?”), etc., sin que se esté hablando necesariamente de la acción correcta. Por razones que quedarán más claras en los capítulos posteriores, nos centraremos aquí en la evaluación del valor de situaciones.
Es importante observar que hay dos tipos de nomenclaturas utilizadas en esta discusión, pero que significan lo mismo:
| Nomenclatura 1 | Nomenclatura 2 | Significado |
| X tiene valor | X tiene valor positivo | X es bueno |
| X tiene desvalor | X tiene valor negativo | X es malo |
| X es neutro en términos de valor | X tiene valor neutro | X no es bueno ni malo |
El hecho de que haya dos sistemas de nomenclatura para decir lo mismo puede causar confusión. Por esa razón, aquí intentaremos evitar ambas nomenclaturas y hablaremos solo de bueno/malo/neutro y de mejor/peor.
1.3. Valor en sí y valor instrumental
Una distinción central en teoría del valor es la que se establece entre bueno/malo en sí y bueno/malo instrumentalmente4. Cuando decimos que algo es bueno en sí, estamos diciendo que ese algo ya es bueno sin necesidad de conducir a otra cosa buena. Análogamente, si decimos que algo es malo en sí, estamos diciendo que ya es malo por sí mismo sin necesidad de conducir a otra cosa mala. Por otro lado, cuando decimos que algo es bueno o malo instrumentalmente, estamos diciendo que conduce a otras cosas buenas o malas. A continuación veremos algunos ejemplos de ambas categorías.
El sufrimiento parece ser el ejemplo más evidente de algo malo en sí. Es decir, el sufrimiento ya es por sí mismo algo negativo: no necesita conducir a otra cosa negativa para ser negativo. La felicidad, en cambio, parece ser el tipo de cosa que ya es positiva por sí misma: no necesita conducir a otra cosa positiva para ser positiva.
Existen otras cosas, sin embargo, cuyo valor o desvalor depende únicamente de que conduzcan a otras cosas buenas o malas. Por ejemplo, cruzar la calle no parece ser, en sí, bueno ni malo. Puede ser bueno si al otro lado de la calle encontramos algo que nos beneficie; pero puede ser malo si, por ejemplo, nos atropellan al cruzar.
Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos, una cosa será tanto buena o mala en sí como buena o mala instrumentalmente. Veamos las combinaciones posibles y ejemplos de cada una de ellas:
(1) Algo bueno en sí y también bueno instrumentalmente. Supongamos que vemos una película que nos gusta mucho y eso nos proporciona una experiencia agradable. Esa experiencia, por ser positiva, parece ser ya buena en sí. Imaginemos también que el placer que sentimos al ver la película nos anima al punto de lograr terminar una tarea que veníamos
postergando. En ese caso, el placer también fue bueno instrumentalmente, pues también condujo a otra cosa buena (suponiendo, claro está, que la tarea en cuestión produjera algo bueno).
(2) Algo bueno en sí y malo instrumentalmente. Supongamos que comemos una comida muy sabrosa y, como resultado, sentimos un placer inmenso al saborearla. El placer que sentimos parece ser ya bueno en sí. Sin embargo, imaginemos que ese placer es tan intenso que nos hace excedernos, al punto de enfermarnos después. En ese caso, el placer, a pesar de haber sido positivo en sí, fue instrumentalmente negativo (es decir, fue bueno y condujo a otra cosa mala).
(3) Algo malo en sí y también malo instrumentalmente. Supongamos que me torcí el pie y eso me causó un dolor intenso. Además, por tener mucho dolor, quedo fuera de la carrera en la que quería participar. En ese caso, el dolor que sentí fue tanto malo en sí (pues el dolor es siempre una experiencia negativa) como malo instrumentalmente (pues además me impidió participar en la carrera).
(4) Algo malo en sí y bueno instrumentalmente. Imaginemos que acerco la mano al fuego y el dolor que siento hace que la aparte automáticamente. Ese dolor fue malo en sí: dado el tipo de experiencia que es, el dolor siempre se experimenta como algo negativo. Sin embargo, en este caso, ese dolor fue bueno instrumentalmente, pues evitó que dejara la mano en el fuego y me quemara aún más5.
La distinción entre bueno/malo en sí y bueno/malo instrumentalmente nos recuerda entonces que:
(1) Que algo sea bueno en sí no implica que sea necesariamente bueno instrumentalmente. (2) Que algo sea malo en sí no implica que sea necesariamente malo instrumentalmente. (3) Que algo sea bueno instrumentalmente no implica que sea necesariamente bueno en sí. (4) Que algo sea malo instrumentalmente no implica que sea necesariamente malo en sí.
1.4. Modos de la evaluación mejor/peor: mejor/peor que y el mejor/el peor de todos
En el apartado anterior hablamos de evaluaciones del tipo bueno/malo. En este apartado hablaremos de evaluaciones del tipo mejor/peor. Estas evaluaciones tienen dos modos:
(1) Mejor/peor que (en inglés, better/worse than). (2) El mejor/el peor de todos (en inglés, the best/worst).
Para entender esta distinción, considere el siguiente ejemplo. Imaginemos las situaciones A, B y C. Supongamos que, de la mejor a la peor, tenemos: A > B > C. En ese caso, B es mejor que C, pero no es la mejor de las tres. Del mismo modo, B es peor que A, pero no es la peor de las tres. Ahora bien, teniendo en cuenta las tres situaciones, A es la mejor y C es la peor.
Importante: que una situación sea mejor que otra (o incluso que sea la mejor de todas las que se están comparando) no garantiza que sea positiva. Análogamente, que una situación sea peor que otra (o incluso que sea la peor de todas las que se están comparando) no garantiza que sea negativa. Veremos a continuación un ejemplo.
Supongamos que pudiera medirse el valor de las tres situaciones anteriores. El signo positivo indica que la situación es buena, y el signo negativo, que es mala. Los números indican cuán buena/mala es la situación. Imaginemos que tuviéramos: A=+3 > B=+2 > C=+1. Que la situación B sea peor que la situación A no implica que B sea una situación negativa (como podemos ver, es positiva). Ni siquiera que la situación C sea la peor de las tres implica que sea negativa.
Imaginemos ahora otro caso, en el que A=-1 > B=-2 > C=-3. Que la situación B sea mejor que la situación C no implica que sea positiva. Además, que la situación A sea la mejor de las tres tampoco implica que sea positiva.
En resumen: mientras que los conceptos de bueno/malo nos indican si una situación es positiva o negativa, los conceptos de mejor/peor (ya sea mejor/peor que o el mejor/el peor de todos) no nos dan esa información.
1.5. Valor: ¿en cierto aspecto o considerando todo?
Las evaluaciones del tipo bueno/malo y mejor/peor (“que” y “de todos”) pueden referirse a una situación como un todo (es decir, considerando todo) o solo en cierto aspecto. La evaluación del valor de la situación considerando todo consiste en saber si, teniendo en cuenta todos los aspectos buenos y malos de la situación, esta es más positiva o más negativa, y cuánto más positiva o negativa es. En el apartado 1.5.1 veremos cómo opera esta distinción en evaluaciones del tipo bueno/malo. En el apartado 1.5.2 veremos cómo opera en evaluaciones del tipo mejor/peor (ya sea “que” o “de todos”):
1.5.1. ¿Bueno/malo en cierto aspecto o considerando todo?
Supongamos que tengo dolor de muelas y voy al dentista, que necesita hacerme un procedimiento doloroso para que el dolor desaparezca. Decido someterme al procedimiento, que se realiza con éxito. En esta situación hay tanto aspectos malos como aspectos buenos. El aspecto malo es que el procedimiento es doloroso. El aspecto bueno es que el dolor de muelas desaparece.
Ahora bien, al evaluar el valor de la situación considerando todo, tenemos que sopesar si los aspectos buenos predominan sobre los malos o viceversa. Si decidí someterme al procedimiento, muy probablemente es porque concluí que, aunque el tratamiento sea doloroso, el mal que impide que suceda es mayor que el mal que causa. Es decir, esa situación, a pesar de tener aspectos negativos y positivos, es más positiva que negativa considerando todo. Mi evaluación sería la opuesta si percibiera que el dolor que causa el procedimiento es mayor que el dolor que aliviaría/prevendría.
Vimos antes un ejemplo con los aspectos causar dolor vs. aliviar dolor. Sin embargo, la distinción entre bueno/malo en cierto aspecto vs. considerando todo podría aplicarse a cualesquiera otros aspectos que estuviéramos teniendo en cuenta (volveremos a este tema en los capítulos siguientes).
1.5.2. ¿Mejor/peor en cierto aspecto o considerando todo?
Veamos ahora cómo opera la distinción en cierto aspecto vs. considerando todo en evaluaciones del tipo mejor/peor. Tomemos primero un ejemplo con la evaluación “mejor/peor que”. Considere las dos situaciones siguientes:
| Situación | Cantidad de víctimas | Sufrimiento por víctima | Sufrimiento agregado |
| S1 | 100 | -10 | -10 x 100 = -1000 |
| S2 | 50 | -20 | -20 x 50 = -1000 |
Si se comparan estas dos situaciones, S1 es mejor en cierto aspecto: en ella cada víctima sufre menos. Pero S2 es mejor en otro aspecto: en ella hay menos víctimas. En cambio, desde el aspecto del sufrimiento agregado (que implica multiplicar la cantidad de víctimas por el sufrimiento de cada víctima), ambas son igualmente malas.
Imaginemos ahora que tenemos que elegir S1 o S2. Para hacer esa elección, es necesario evaluar cuál de las dos es mejor considerando todo (no basta con evaluar solo cuál es mejor en este o aquel aspecto). Volveremos a esta cuestión en el apartado 1.6, cuando hablemos de la cuestión de la conmensurabilidad.
Antes vimos un ejemplo con los aspectos cantidad de víctimas vs. sufrimiento por víctima. Sin embargo, la distinción entre mejor/peor en cierto aspecto vs. mejor/peor considerando todo podría aplicarse a cualesquiera otros aspectos que estuviéramos teniendo en cuenta. Volveremos a discutir este punto en los capítulos siguientes.
1.5.3. ¿Por qué es importante la distinción en cierto aspecto vs. considerando todo?
La distinción entre el valor de una situación en cierto aspecto y considerando todo es importante para recordarnos lo siguiente:
(1) Si una situación es positiva/negativa o mejor/peor en cierto aspecto, eso no implica necesariamente que sea positiva/negativa o mejor/peor considerando todo. Por ejemplo, que una situación sea mejor en cierto aspecto no implica necesariamente que sea mejor considerando todo (pues puede tener otros aspectos negativos predominantes).
Estas posibilidades se esquematizan en la siguiente tabla:
| Que una situación sea... | No implica necesariamente que... |
|---|---|
| Positiva en cierto aspecto | Sea positiva considerando todo |
| Negativa en cierto aspecto | Sea negativa considerando todo |
| Mejor en cierto aspecto | Sea mejor considerando todo |
| Peor en cierto aspecto | Sea peor considerando todo |
(2) Si una situación es positiva/negativa o mejor/peor considerando todo, eso no implica necesariamente que no tenga ciertos aspectos negativos/positivos o peores/mejores. Por ejemplo, que una situación sea mejor considerando todo no implica necesariamente que no haya ningún aspecto en el que sea peor.
Estas posibilidades se esquematizan en la siguiente tabla:
| Que una situación sea... | No implica necesariamente que... |
|---|---|
| Positiva considerando todo | Sea positiva en todos los aspectos |
| Negativa considerando todo | Sea negativa en todos los aspectos |
| Mejor considerando todo | Sea mejor en todos los aspectos |
| Peor considerando todo | Sea peor en todos los aspectos |
1.6. ¿Cómo evaluar cuán buena o mala es una situación considerando todo?
Como vimos en el apartado anterior, una situación puede ser buena/mejor en cierto aspecto y mala/peor en otro. ¿Cómo podemos, entonces, evaluar cuán buena o mala es una situación considerando todo6? Esta cuestión es tanto más compleja que será el tema de todo el Capítulo 7. Por ahora, veremos brevemente algunas posibilidades. En el Capítulo 7 estas posibilidades se explicarán con más detalle y también se compararán en cuanto a sus ventajas y desventajas.
Como veremos en los capítulos siguientes, será necesario hacer este tipo de evaluación tanto si estamos examinando la situación de cada individuo (que abordaremos en el Capítulo 2) como si estamos examinando situaciones con varios individuos (que abordaremos en el Capítulo 3).
Así pues, algunos enfoques posibles para evaluar cuán buena/mala es una situación considerando todo son:
1.6.1. Inconmensurabilidad total
Consiste en reconocer que hay varios aspectos que son buenos/malos en sí, pero sostener que no tiene sentido compararlos (ni siquiera multiplicarlos o sumarlos). De acuerdo con este enfoque, las únicas circunstancias en las que es posible decir, entre varias opciones, cuál es mejor considerando todo son aquellas en las que hay una opción que es mejor en todos los aspectos. En circunstancias en las que cada opción es mejor en cierto aspecto, este enfoque dirá que no es posible decir cuál de ellas es mejor considerando todo.
1.6.2. Monismo (general)
De acuerdo con los enfoques monistas, hay un solo aspecto que es bueno/malo en sí. Todos los demás se consideran buenos/malos solo instrumentalmente, según aumenten o disminuyan aquello que se considera bueno/malo en sí. Así pues, en los enfoques monistas, cuán buena/mala es una situación considerando todo es algo que se determina únicamente a partir de cuán buena/mala es en términos de un único aspecto (a saber, aquel que se considera que tiene valor/desvalor en sí). Aunque comparten esta estructura común, los diversos enfoques monistas se diferencian entre sí según qué aspecto se considera bueno/malo en sí.
1.6.3. Monismo agregativo (aplicación específica del monismo general)
Una forma común de monismo consiste en determinar cuán buena/mala es una situación considerando todo agregando aquello que se considera bueno/malo en sí. Por ejemplo, supongamos que lo malo en sí sea el sufrimiento. Imaginemos que en la situación S1 tenemos 20 víctimas, cada una con un sufrimiento de -5. En la situación S2, en cambio, tenemos 10 víctimas, cada una con un sufrimiento de -10. De acuerdo con este enfoque, el desvalor total de S1 es -100 (pues es - 5x20). El desvalor total de S2 también es -100 (pues es -10x10). Es decir, en este enfoque, ni el número de víctimas ni la gravedad de la situación de cada víctima se consideran malos en sí (sino solo malos instrumentalmente, por contribuir a que la agregación total sea negativa). Así, según este enfoque, S1 y S2 son igualmente malas (el hecho de que S1 tenga más víctimas, y de que en S2 cada víctima esté sufriendo más, no se considera relevante en sí).
1.6.4. Pluralismo de pesos iguales
En este enfoque, dos o más aspectos se reconocen como buenos/malos en sí, y cuán buena/mala es la situación considerando todo se determina ya sea multiplicando esos aspectos (enfoque multiplicativo), ya sea sumándolos (enfoque aditivo). Lo característico de este enfoque es que cada aspecto se considera igualmente importante (por eso se multiplican o se suman, pero todos tienen el mismo peso). Observe que, en una variante multiplicativa de este enfoque, el resultado será idéntico al obtenido por un enfoque monista agregativo, que vimos en el apartado anterior. Solo la fundamentación será diferente: el monismo agregativo considera que una sola cosa es buena/mala en sí, y el de pesos iguales multiplicativo considera que más de una cosa es buena/mala en sí. Por otro lado, una variante aditiva puede generar resultados diferentes de los generados por el monismo agregativo.
1.6.5. Pluralismo con triunfo absoluto
En este enfoque, dos o más aspectos se reconocen como buenos/malos en sí, pero se construye una jerarquía en la que un factor es un triunfo absoluto sobre los que vienen después en esa jerarquía. De acuerdo con este enfoque, ningún aumento en los aspectos secundarios, por grande que sea, puede inclinar la balanza para que la situación sea mejor considerando todo si representa una disminución en el aspecto principal, por pequeña que sea. Es decir, en este enfoque, cuán buena/mala es una situación considerando todo es algo que se determina casi exclusivamente a partir del aspecto que funciona como triunfo (los aspectos secundarios sirven solo como criterio de desempate).
1.6.6. Pluralismo con triunfo hasta cierto punto
En este enfoque, dos o más aspectos se reconocen como buenos/malos en sí; se construye una jerarquía en la que un factor es un triunfo sobre los que vienen después en esa jerarquía, pero ese triunfo no es absoluto. A partir de cierto punto (llamado punto de corte o umbral), la jerarquía se invierte. De ahí el nombre “pluralismo con triunfo hasta cierto punto”. Por ejemplo, imaginemos que un enfoque de este tipo sostenga que tanto la gravedad de la situación de cada víctima como el número de víctimas son malos en sí, y sostenga también que, al comparar dos situaciones, aquella que presente a las víctimas en peor condición es la situación peor considerando todo, salvo que la otra situación tenga como mínimo diez veces más víctimas. En ese caso, este enfoque considera la gravedad de la condición de cada víctima como un triunfo no absoluto (pues, según la cantidad de víctimas, la prioridad se invierte).
1.6.7. Pluralismo con aspectos de peso fijo (sin triunfos)
En este enfoque, dos o más aspectos se consideran buenos/malos en sí y tienen pesos diferenciados en el cálculo de cuán buena/mala es la situación considerando todo, pero sin usar la idea de triunfos. El razonamiento aquí es similar al que vimos en el apartado 1.6.4 (pluralismo de pesos iguales), salvo que aquí el peso de cada factor es diferente. Por ejemplo, supongamos que el factor A tenga el doble de peso que el factor B. En ese caso, el valor/desvalor total de la situación se determinará por (2x.A) + (1x.B), si se usa un método aditivo, o por (2x.A) x (1x.B), si se usa un método multiplicativo. La diferencia con respecto al uso de triunfos es que aquí la influencia de los factores es continua y lineal (con el uso de triunfos, es discontinua y no lineal).
1.6.8. Pluralismo con aspectos de peso variable (sin triunfos)
En este enfoque, dos o más aspectos se consideran buenos/malos en sí, pero no hay un peso fijo entre ellos: su peso es variable y disminuye proporcionalmente a medida que se van “colmando” (por eso este enfoque también se llama pluralismo con rendimientos decrecientes). Este enfoque es diferente del pluralismo con triunfo hasta cierto punto. Aunque se parecen en que, en ambos enfoques, un factor puede llegar a ser más importante que el otro después de cierto nivel (ambos son no lineales), aquí la relación es continua, y la importancia de cada factor disminuye gradualmente con cada nueva unidad colmada (con el triunfo hasta cierto punto hay una relación discontinua, pues el triunfo se invierte abruptamente si se sobrepasa una línea de corte).
1.6.9. Maximin/leximin de prioridades
En este método, la idea es priorizar siempre el peor caso individual, después el segundo peor caso, después el tercero, y así sucesivamente. Es un método que se asemeja a la idea de triunfos, pero mientras que los triunfos se utilizan para ordenar los diferentes aspectos, en este método el objetivo es ordenar la prioridad de los individuos dentro de un mismo aspecto.
Sin embargo, este método también se utiliza para comparar situaciones con varios individuos. Por ejemplo, comparemos las siguientes situaciones, en las que las letras representan individuos y los números negativos, su nivel de sufrimiento (cuanto mayor, más sufrimiento).
Situación Individuos S1 A = -50 B = -30 S2 C = -49 D = -40 S3 E = -49 F = -39
Según este método, la situación S1 recibiría prioridad, pues es la que presenta al individuo en la peor condición de todas (A = -50). Así, entra en escena el , que prescribe maximizar el nivel mínimo (y es, digamos, el criterio que funciona como triunfo). Ahora, imaginemos que tuviéramos que comparar S2 y S3 para decir cuál de ellas es más urgente. En ese caso, el maximin no ayuda, pues las víctimas que están en la peor condición en cada una de esas situaciones están en una condición igualmente mala (C = -49, E = -49). En ese caso, entra en escena como criterio de desempate el leximin, que prescribe priorizar el segundo peor caso. Aquí, la situación S2 se consideraría prioritaria, pues el segundo peor caso de todos es D = -40.
1.6.10. Suficiencia
En este método, un aspecto importa en sí hasta alcanzar cierto umbral de satisfacción establecido como suficiente. Después de eso, deja de contar. Si en un enfoque de este tipo hay dos o más aspectos que se consideran buenos/malos en sí, este puede adoptar cualquiera de los métodos anteriores para conmensurarlos. Sin embargo, lo particular de este tipo de enfoque es que llega un punto en el que el aspecto ya está suficientemente satisfecho y entonces deja de importar en sí.
1.6.11. Enfoques híbridos
Combinan uno o más de los enfoques anteriores. Por ejemplo, pueden usar triunfos (absolutos o hasta cierto punto) hasta una línea de corte y, a partir de ahí, utilizar una relación continua (de peso fijo o de peso variable).
1.6.12. Indeterminación parcial
Este método sostiene que, en algunos casos, es posible evaluar qué situaciones son mejores/peores considerando todo, pero que en otros casos no hay una respuesta correcta (y, entonces, en esos casos sería como en el enfoque que defiende la ).
1.6.13. Agregación probabilística basada en la incertidumbre
En este método se ponderan varios enfoques diferentes (o incluso todos los que vimos anteriormente) con base en la incertidumbre sobre cuál de ellos es el correcto. En este método se evalúa cuán buena/mala sería la situación considerando todo según cada método tenido en cuenta, y se multiplica cada resultado por el grado en que se cree que cada método es correcto. Luego se suma todo y se obtiene la agregación probabilística basada en la incertidumbre. En resumen, en este método se hace una mezcla probabilística de varios enfoques, ponderando cuánto se cree que cada uno es correcto y agregando esos resultados.
1.7. Conclusión
En este capítulo vimos cuáles son las principales distinciones e investigaciones que se hacen en el área de la teoría del valor. A partir del próximo capítulo aplicaremos este análisis a cuestiones más específicas. En el próximo capítulo veremos cómo aparece todo esto en las .
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
En el ejemplo del dentista, el procedimiento doloroso es...
Las teorías del valor y las teorías de la acción correcta investigan...
Para pensar
Piensa en algo que es bueno para ti en un aspecto y malo en otro. Considerando todo, ¿vale la pena?
Notas del autor 6
- 1 Para una introducción a la teoría del valor, ver Schroeder (2021). ↩
- 2 Para una introducción a las diversas teorías de la ética normativa, ver (1998). Para una discusión sobre en qué consiste una teoría ética, ver Driver (2022). ↩
- 3 Para una introducción a las teorías normativas de la decisión racional, ver Peterson (2017). ↩
- 4 Sobre esta distinción, ver Zimmerman y Bradley (2019). A veces, en lugar del término valor en sí, se utilizan los términos valor intrínseco y valor inherente. Sin embargo, según el uso que les da cada autor, estos términos expresan cosas distintas. Para evitar algunas posibles confusiones, hablaremos aquí de bueno/malo en sí. ↩
- 5 Observe que los cuatro ejemplos se refieren a situaciones en las que los efectos positivos/negativos recaen sobre el mismo individuo. Sin embargo, con frecuencia, una misma cosa causa efectos positivos sobre ciertos individuos y efectos negativos sobre otros. En ese caso, ¿cómo evaluar cuán buena/mala es la situación como un todo? Estas cuestiones se discutirán en capítulos posteriores. En el Capítulo 2 profundizaremos en cómo evaluar cuán buena/mala es la situación de cada individuo. La evaluación de cuán buena/mala es una situación que contiene varios individuos será el tema del Capítulo 3. ↩
- 6 Sobre esta cuestión, ver Mason (2023) y Hsieh; Andersson (2021). ↩
Fuentes citadas en este texto 7
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen XI.
- DRIVER, J. Moral Theory. In: ZALTA, E. N.; NODELMAN, U. The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Fall 2022 edition.
- HSIEH, N.; ANDERSSON, H. Incommensurable Values. In: ZALTA, E. N.; NODELMAN, U. The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Fall 2021 edition.
- KAGAN, S. Normative Ethics. Colorado: Westview Press, 1998.
- MASON, E. Value Pluralism. In: ZALTA, E. N.; NODELMAN, U. The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Summer 2023 Edition.
- PETERSON, M. An Introduction to Decision Theory. 2nd edition. Cambridge: Cambridge University Press, 2017.
- SCHROEDER, M. Value Theory. In: ZALTA, E. N.; NODELMAN, U. The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Fall 2021 edition.
- ZIMMERMAN, M. J., BRADLEY, B. Intrinsic vs. Extrinsic Value. In: ZALTA, E. N.; NODELMAN, U. The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Spring 2019 Edition,
Este capítulo en el Volumen XII
Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.
Cuando un problema tiene más víctimas, pero en otro las víctimas están en una situación peor, ¿cómo proceder? (VIII, cap. 1.2; XI, cap. 1.6 y 7).
¿Cómo saber cuándo pesa más el tamaño del beneficio y cuándo pesa más la gravedad de la situación? (VIII, cap. 1.2; XI, cap. 1.6 y 7).
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