Volumen IV · El debate sobre la explotación animal · capítulo 15
¿Justifica la preocupación por las especies el consumo de animales?
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
La idea de que comer animales preserva las especies domesticadas supone que las especies importan por sí mismas, que importan más que los seres sintientes y que desaparecerían sin el consumo; la primera es controvertida, la segunda puede rechazarse y la tercera es falsa.
Una “especie” es un nombre para un grupo de animales parecidos. Quien siente dolor es cada vaca, y no “la especie vaca”. Hacer sufrir a millones para que el nombre de una especie siga existiendo no tiene sentido.
Sería extraño mantener a una familia en condiciones terribles durante generaciones solo para que su apellido no se pierda. Lo que importa son las personas, no el apellido.
- P1 El argumento presupone que las especies importan por sí mismas.
- P2 Presupone que importan tanto que justificarían el sufrimiento extremo y la muerte de seres sintientes.
- P3 Y presupone que esas especies desaparecerían sin el consumo.
- P4 La primera es controvertida, contra la segunda hay razones fuertes y la tercera es falsa.
- C Por lo tanto, el argumento no es sólido.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Si dejamos de comerlas, las gallinas se van a extinguir.”
Respuesta Las especies no sienten; los individuos sí. Y no hay razón para suponer que esas especies desaparecerían: muchas pueden seguir existiendo sin explotación.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen IV, p. 63 de la edición en PDF · traducción al español
15.1. La afirmación de que el consumo preserva las especies domesticadas
A veces se defiende el consumo de animales con base en la afirmación de que esos animales no existirían si no se los hubiera criado para consumirlos. Este argumento se discutió en el capítulo 7. En este capítulo discutiremos un intento similar, pero que no apela al supuesto beneficio que obtiene el individuo explotado por haber nacido, sino a una preocupación por la preservación de la especie a la que pertenecen los individuos explotados.
Este intento señala que varias de las especies de los animales típicamente explotados (como las gallinas, los bovinos, los cerdos, etc.) solo existen debido a su domesticación, y que esa domesticación tuvo como objetivo criarlos para consumirlos. Por eso, concluye el argumento, es esencial que el consumo de animales continúe; de lo contrario, esas especies dejarían de existir.
Este argumento presenta problemas tanto con respecto a los principios éticos que asume como con respecto a lo que afirma en cuanto a los hechos. A continuación veremos cada uno de estos problemas por separado.
15.2. ¿Importan las especies por sí mismas?
Observe que el argumento en cuestión no defiende preservar esas especies porque eso sería bueno para los miembros de la propia especie o de otras (por ejemplo, para los humanos). Por el contrario: lo que se alega es una preocupación por las especies mismas. Así, el primer problema del argumento es que asume (sin explicarlo) que las especies importan por sí mismas. Es decir, asume que preservar especies tiene algo de positivo, aunque no beneficie a ningún ser sintiente, e incluso aunque solo perjudique a los seres . No es imposible que las especies importen por sí mismas. Pero es una idea muy controvertida, y habría que ofrecer un argumento en su defensa. El argumento que estamos discutiendo no lo hace. En lugar de eso, simplemente asume que es así y punto.
Además, hay razones contrarias a la idea de que las especies importan por sí mismas. Las especies son entidades no sintientes. Además, son entidades abstractas: son categorizaciones de los seres vivos de acuerdo con cierto criterio (por ejemplo, ser capaces de cruzarse entre sí y dejar descendencia fértil151). No hay alguien que sea la especie. Por lo tanto, no hay nadie allí que se beneficie por seguir existiendo o se perjudique por dejar de existir.
Los miembros de esas especies, en cambio, por ser sintientes, sí son alguien, y pueden ser perjudicados y beneficiados porque son capaces de tener experiencias negativas y positivas. El consumo de animales les acarrea experiencias negativas y los priva de experiencias positivas (dado que se los mata). Por lo tanto, si el consumo de animales perjudica a los miembros de esas especies, y las especies no pueden ser perjudicadas, ahí tenemos una razón de peso contra ese consumo.
Una manera de intentar sortear esta crítica es afirmar que depende de asumir que, para que una entidad importe por sí misma, tiene que poder ser perjudicada y beneficiada. Alguien que rechace esa visión podría decir que las especies, aunque no pueden ser perjudicadas ni beneficiadas, poseen impersonal, en el sentido de que el mundo empeora si desaparecen, aunque nadie llegue a verse perjudicado por ello (ni siquiera ellas mismas).
Esta es una salida posible pero, aun así, habría que mostrar que ese tipo de valor existe realmente y que las especies son portadoras de ese tipo de valor152. Sin embargo, no necesitamos entrar en esa discusión para discutir esta defensa del consumo de animales, pues enfrenta un problema mayor, que seguiría existiendo aunque se demostrara que las especies poseen valor intrínseco. Este problema se discutirá a continuación.
15.3. ¿Importan las especies más que los seres sintientes?
Supongamos que se demostrara que las especies importan por sí mismas. Esto no implica necesariamente que estaría justificado perjudicar a los seres sintientes, aunque hacerlo fuera
necesario para preservarlas. Por una sencilla razón: mostrar que algo importa por sí mismo no es mostrar que importa más que otra cosa.
Entonces, lo que el argumento tendría que demostrar son dos cosas:
(1) Que las especies importan por sí mismas;
(2) Que importan tanto más que el bien de los seres sintientes que estaría justificado, si fuera necesario para preservarlas, causar un sufrimiento extremo y la muerte a una cantidad gigantesca de seres sintientes.
Como vimos, si demostrar la primera afirmación ya es una tarea difícil, demostrar la segunda lo es aún más. En realidad, con respecto a la segunda, podemos dar razones para pensar exactamente lo contrario: aunque las especies importaran por sí mismas, todavía habría razones para dar prioridad a los seres sintientes en caso de conflicto. La razón es la misma que ya vimos antes, y se recapitulará con más detalle a continuación:
Solo los seres sintientes son alguien y, por lo tanto, solo los seres sintientes pueden ser perjudicados/beneficiados. Los seres sintientes son capaces de tener experiencias negativas y positivas. Por lo tanto, se ven perjudicados si sufren, pues el sufrimiento es una experiencia negativa. También se ven perjudicados por la muerte, pues esta les impide disfrutar de experiencias positivas. Estos son perjuicios especialmente graves que ninguna entidad no sintiente puede sufrir. Ahí tenemos razones para dar prioridad al bien de los seres sintientes, aunque se hubiera demostrado que las especies (o cualquier otra entidad no sintiente) importan por sí mismas.
El argumento presenta además un tercer problema, que tiene que ver con lo que afirma sobre los hechos. Discutiremos este problema a continuación.
15.4. Si se aboliera el consumo de animales, ¿desaparecerían esas especies?
Supongamos que se hubiera demostrado que las especies importan por sí mismas, y que importan tanto más que el bien de los seres sintientes que estaría justificado perjudicar enormemente a una cantidad gigantesca de seres sintientes si eso fuera necesario para preservarlas. Aun así, el argumento que estamos discutiendo no tendría éxito, pues la afirmación que hace sobre los hechos es falsa.
El argumento asume que, como ciertas especies de animales usados para consumo surgieron a raíz de una domesticación cuyo objetivo era usarlos para consumo, entonces ese consumo tiene que continuar para que esas especies no desaparezcan. Pero eso es sencillamente falso: si se aboliera el consumo de esos animales, nada impediría que siguieran reproduciéndose. Por lo tanto, esas especies seguirían existiendo incluso en ausencia de ese consumo.
Por último, es curioso que a veces este argumento lo ofrezcan las mismas personas que sostienen que no debemos abolir el consumo de animales porque hacerlo supuestamente provocaría una superpoblación de esas especies, ya que una afirmación contradice a la otra. La afirmación de que, en ausencia del consumo de animales, habría una superpoblación de esas especies también es falsa, pues, como vimos en el capítulo 11, solo existen tantos animales de esas especies porque se crían en masa para consumo. En resumen, tanto la afirmación de que en ausencia del consumo de animales habría una superpoblación de esas especies como la afirmación de que consumirlos es necesario para que esas especies perduren son falsas.
15.5. Conclusión
Vimos que el argumento que sostiene que el consumo de animales está justificado porque sería, supuestamente, esencial para la continuidad de esas especies presenta tres problemas centrales:
(1) Asume que las especies importan por sí mismas.
(2) Asume que las especies importan más (en realidad, mucho más) que el bien de los seres sintientes que son miembros de esas especies.
(3) Asume que esas especies desaparecerían si se aboliera el consumo de animales.
Vimos que el primer presupuesto es muy controvertido; que hay fuertes razones para rechazar el segundo, y que el tercero es sencillamente falso (lo que haría que el argumento fuera malo aunque se hubieran probado los otros dos presupuestos). Por lo tanto, no hay manera de que ese argumento sea sólido.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
Según el capítulo, ¿cuántos presupuestos necesita el argumento para funcionar?
¿Cuál de los presupuestos considera el capítulo sencillamente falso?
Para pensar
¿Por qué crees que a la gente le preocupan más las especies que los individuos que las forman?
Notas del autor 2
- 151 Entre los especialistas, la definición más aceptada del concepto biológico de especie es la propuesta por Mayr (1977): dos individuos pertenecen a la misma especie si son capaces de cruzarse entre sí y dejar descendencia fértil. ↩
- 152 Para ejemplos de diferentes defensas de que las entidades no sintientes poseen valor intrínseco, ver (1989, cap. 8 y 9); Eckersley (1992, p. 46, 47); (1994, p. 14); Hurka (2006); (1949, p. 224- 225); (1981); (1988, p. 68, 73, 184-186, 223-25; 1999, p. 260, 261); (1974, p. 228); (1998, p. 295). Para una crítica detallada de cada una de estas defensas, ver (2018, sección 6.5.). Para una crítica general, ver (2002 [1993], cap.10), ↩
Fuentes citadas en este texto 10
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen IV.
- CALLICOTT, J. B. In Defense of the Land Ethic: Essays in Environmental Philosophy.Albany: State University of New York Press, 1989.
- CUNHA, L. C. Vítimas da natureza: implicações éticas dos danos que os ani- mais não humanos padecem em decorrência dos processos naturais. 2018. Tese (Doutorado em Filosofia) – Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC), Florianópolis, 2018.
- ECKERSLEY, R. Environmentalism and Political Theory: Toward an Ecocentric Approach. Albany: State University of New York, 1992.
- HETTINGER, N. Valuing Predation in Rolston's Environmental Ethics: Bambi Lovers versus Tree Huggers. Environmental Ethics, n. 16 (1), p. 3-20, 1994.
- HURKA, T. Value Theroy. In: COPP, D. (ed.). The Oxford Handbook of Ethical Theory. Oxford: Oxford University Press, 2006, p. 357-379.
- LEOPOLD, A. A Sand County Almanac. London: Oxford University Press, 1949.
- MAYR, E. Populações, espécies e evolução. São Paulo: Ed. Nacional, 1977.
- REGAN, T. The Nature and Possibility of an Environmental Ethic. Environmental Ethics, vol. 3, n. 1, p. 19-34, 1981.
- SINGER, P. Ética Prática. 3 ed. Trad. Jefferson L. Camargo. São Paulo: Martins Fontes, 2002 [1993].
- WENZ, P. S. Environmental justice. Albany: State University of New York Press, 1998.
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