Questão
de Ética

Volumen VII · La ética y la situación de los animales salvajes · capítulo 3

¿Cómo afectan habitualmente los procesos naturales a los animales salvajes?

6 min de lecturaNivel avanzado17 notas22 fuentes

Selecciona un fragmento para destacarlo, anotarlo o compartirlo
¿Es tu primera vez en este tema? Lee primero la versión simplificada, escrita para quien recién empieza (2 min).

Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original

En la naturaleza, el hambre, las enfermedades, los parásitos, el frío y la depredación son la regla; la mayoría de las especies tiene camadas enormes de las que casi todas las crías mueren poco después de nacer. El número de víctimas hace que incluso la explotación parezca pequeña.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VII, p. 12 de la edición en PDF · traducción al español

3.1. La situación de los animales salvajes

Existen objeciones a la propuesta de ayudar a los que niegan que haya necesidad de ayudarlos. Por ejemplo, una creencia común es que la situación de los animales salvajes no es tan mala. Según esta visión, la mayoría de los animales salvajes vive vidas satisfactorias, y la cantidad de animales víctimas de los es mucho menor que la de animales víctimas de la explotación. Por esa razón, las personas que mantienen esta visión suelen sostener que deberíamos centrarnos en cambiar la situación de los animales explotados.

La realidad, sin embargo, es muy diferente. La situación típica de los animales que están en la naturaleza también es sumamente negativa. Muchos de los daños que padecen son resultado directo o indirecto de prácticas humanas, pero, al contrario de lo que se suele pensar, con independencia de las acciones humanas, los procesos naturales ya los perjudican gravemente. Son víctimas habituales de la desnutrición, el hambre y la sed, las enfermedades, las lesiones físicas, el estrés psicológico, los fenómenos meteorológicos hostiles, los desastres naturales y los conflictos interespecíficos, intraespecíficos y sexuales2. Estas condiciones son la norma en la naturaleza, no la excepción, y se dan desde mucho antes de la aparición de la especie humana (y no porque los seres humanos hayan causado algún “desequilibrio” o algo por el estilo).

Uno de los factores que más contribuyen a que se maximice la cantidad de animales que nacen para tener vidas llenas de sufrimiento es la estrategia reproductiva predominante. En biología, estrategia reproductiva es un término que designa la forma en que los animales se reproducen (por ejemplo, teniendo pocas o muchas crías a la vez). Por lo tanto, no significa estrategia en el sentido de algo planificado (ni por los animales ni por nadie más). Significa solamente que los animales se reproducen de determinada manera.

La estrategia reproductiva predominante consiste en maximizar la cantidad de crías. La mayoría de las especies animales tiene camadas gigantescas, con miles o incluso millones de crías según la especie (algo común en anfibios, reptiles, peces e invertebrados en general). Por ejemplo, una sola puesta de una rana común tiene alrededor

de 25.000 crías3; la de los pulpos, cientos de miles4; las del salmón, el bacalao y el atún, millones5, y la del pez luna llega a 300 millones6. Los invertebrados terrestres también pueden poner cientos, miles o incluso millones de huevos de una sola vez7.

Esta estrategia reproductiva siempre da lugar a tasas de supervivencia bajísimas. En períodos de relativa constancia poblacional, es posible medir la tasa de mortalidad prematura a partir del tamaño de la camada. Esto se debe a que, si la población se mantuvo aproximadamente constante durante algunas generaciones, es porque en promedio sobrevivió solo un descendiente por adulto (es decir, dos por camada, y menos si hay adultos que se reproducen más de una vez en la vida). Todo el resto suele nacer solo para experimentar un sufrimiento intenso y morir de forma muy prematura, muchas veces sin haber tenido nunca ninguna experiencia positiva8.

Esta estrategia reproductiva suele darse en especies de animales de pequeño tamaño, que son la gran mayoría de las especies animales. Una de las principales razones por las que muchas personas tienen una visión positiva poco realista de la vida en la naturaleza es que tienden a pensar en animales que no son representativos de la vida habitual en la naturaleza: piensan en animales de gran tamaño (que no siguen esta estrategia reproductiva, pues tienen pocas crías por gestación) y en adultos (es decir, piensan en esa pequeña minoría que escapa de la muerte antes de la edad adulta)9. Esto se debe, en parte, a que los animales que no son representativos son los que suelen aparecer en los documentales y las publicaciones sobre el tema10.

En resumen, como consecuencia de los procesos naturales, por cada animal que logra sobrevivir, miles o incluso millones mueren muy jóvenes, generalmente de una muerte muy dolorosa. La mayoría de los animales nace solo para experimentar casi exclusivamente (o incluso exclusivamente) un sufrimiento extremo, y muchos otros sufren también de manera significativa, aunque no de forma tan extrema. Lo que puede sorprender a primera vista es que la cantidad de animales que padecen este destino es tan gigantesca que hace que incluso las cifras de la , que ya son enormes, casi desaparezcan en

comparación11. Billones de animales son matados en la explotación cada año. Sin embargo, la cantidad de animales en la naturaleza en un momento dado está entre 1 y 10 trillones, y la gran mayoría se reproducirá teniendo miles o millones de crías en cada puesta.

Como vimos, este resultado se deriva de los propios procesos naturales, independientemente de los efectos directos o indirectos de las prácticas humanas: ya era así mucho antes de la aparición de la especie humana, aunque hoy todos los efectos naturales estén ya influidos por la acción humana.

3.2. La objeción de los huevos destruidos

Podría objetarse que el problema no es tan grande como parece al principio, pues probablemente muchos de los huevos se destruyen antes de que se formen seres sintientes. Sin embargo, no hay pruebas de que esto ocurra con la mayoría de los huevos. Además, la cantidad de huevos es tan gigantesca que, aunque la mayor parte de ellos se destruyera antes de formar seres sintientes, seguiría quedando una cantidad enorme de seres sintientes que nacerían para tener vidas llenas de sufrimiento y morir prematuramente. Por ejemplo, un bacalao común tiene en promedio 2 millones de huevos por puesta12. Aunque solo el 10 % de esos huevos formara seres sintientes, ya serían casi 200.000 los seres sintientes perjudicados en cada puesta.

3.3. La objeción de que casi no sufren

Otra objeción que sostiene que la situación no es tan grave como parece afirma que estos animales, por no tener todavía desarrolladas sus capacidades cognitivas, no serían capaces de sufrir (o, al menos, no sufrirían de maneras muy significativas)13. Según esta objeción, si eso es cierto, entonces esta situación no tiene nada de problemático.

El primer problema de esta objeción es que esos animales aún podrían resultar perjudicados por la muerte, independientemente del sufrimiento. Por lo tanto, la situación seguiría siendo grave aunque fuera cierto lo que afirma la objeción.

El segundo problema es que hay fuertes razones para considerar falso lo que afirma la objeción. Por ejemplo, el cerebro del pez cebra adulto tiene unos 10 millones de neuronas14, y el de sus crías, solo unas 100.00015. Sin embargo, esas crías responden de manera similar a los adultos a los mismos estímulos que indican que los adultos son sintientes16.

Además, por presión selectiva, es muy posible que los animales con capacidades cognitivas menos desarrolladas sientan de manera aún más intensa17. Cuando todavía son crías, o incluso antes de salir del huevo, como aún no tienen desarrolladas las capacidades cognitivas, la única motivación para su conducta y su aprendizaje es evitar experiencias negativas y buscar experiencias positivas. Esto es especialmente cierto en el caso de los animales precociales, pues necesitan ser muy activos para poder romper la cáscara y salir del huevo, y también para tener alguna posibilidad de sobrevivir después de salir del huevo18, pues en las especies ovíparas es muy común que las crías no reciban cuidado parental.

3.4. Conclusión

Dado lo que vimos, no parece haber razones para suponer que la cantidad de animales víctimas de los procesos naturales sea pequeña, ni que sean menos capaces de sufrir que otros animales.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume VII
Ver todo el tema

Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

En períodos de población estable, ¿cuántos descendientes por adulto sobreviven, en promedio?

La objeción de que muchos huevos se destruyen antes de formar seres sintientes...

Para pensar

Cuando piensas en la "naturaleza", ¿piensas en los adultos que sobreviven o en las crías que no sobreviven?

Notas del autor 17
  1. 2 Para más detalles, ver Animal Ethics (2020, p.16-60); (2016a) y (2022, p. 19-34). ↩
  2. 3 Rastogi et al. (1983). ↩
  3. 4 Boyle y Rodhouse (2005). ↩
  4. 5 Baum y Meister (1971); Hinckley (1987). ↩
  5. 6 Froese; Luna (2004). ↩
  6. 7 Brueland (1995). ↩
  7. 8 Ver (2010); Ética Animal (2015b); Animal Ethics (2021, p. 55-9) y Cunha (2022, p. 28-34). ↩
  8. 9 Sobre los factores que influyen en que las personas tengan esta visión distorsionada, ver Ética Animal (2017). ↩
  9. 10 Para estadísticas sobre esto, ver Ética Animal (2017). ↩
  10. 11 Para una comparación, ver (2019 [2009]). ↩
  11. 12 Ver Horta (2010). ↩
  12. 13 Ver, por ejemplo, Groff; Ng (2019, p. 7) y Browning; Veit (2023, p. 13). ↩
  13. 14 Hinsch; Zupanc (2007). ↩
  14. 15 Ferro (2013). ↩
  15. 16 Sobre esto, ver Ética Animal (2022c); Hurtado-Parrado (2010); Lopez-Luna et al. (2017a, 2017b, 2017c, 2017d) y (2018). ↩
  16. 17 (2002, p. 64). ↩
  17. 18 Sobre esto, ver European Food Safety Authority (2005b) y Dooddy; Paull (2013) ↩
Fuentes citadas en este texto 22

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen VII.

  • ANIMAL ETHICS. Introduction to wild animal suffering: A guide to the issues. Oakland: Animal Ethics, 2020.
  • BAUM, E. T.; MEISTER, A. L. Fecundity of Atlantic Salmon (Salmo salar) from two Maine rivers. Journal of the Fisheries Research Board of Canada, v. 28, p. 764-767, 1971.
  • BOYLE, P.; RODHOUSE, P. Cephalopods: Ecology and fisheries. Oxford: Blackwell, 2005.
  • BROWNING, H.; VEIT, W. Positive Wild Animal Welfare. Biology & Philosophy, v. 38, n. 14, 2023.
  • BRUELAND, H. Highest lifetime fecundity. In: WALKER, T. J. (org.). University of Florida book of insect records. Gainesville: University of Florida, 1995, p. 41-43.
  • CUNHA, L. C. Razões para ajudar: o sofrimento dos animais selvagens e suas implicações éticas. Curitiba: Appris, 2022.
  • DOODY, J. S.; PAULL, P. Hitting the ground running: Environmentally cued hatching in a lizard. Copeia, v. 1, p. 160-165, 2013.
  • EUROPEAN FOOD SAFETY AUTHORITY. Opinion of the Scientific Panel on Animal Health and Welfare (AHAW) on a request from the Commission related to the aspects of the biology and welfare of animals used for experimental and other scientific purposes. EFSA Journal, v. 292, p. 1-136, 2005b.
  • FERRO, S. Scientists capture all the neurons firing across a Fish’s brain on video. Popular Science, 20 mar. 2013.
  • FROESE, R.; LUNA, S. No relationship between fecundity and annual reproductive rate in bony fish. Acta Ichthyologica et Piscatoria, v. 34, p. 11-20, 2004.
  • GROFF, Z.; NG, Y. K. Does suffering dominate enjoyment in the animal kingdom? An update to welfare biology. Biology & Philosophy, v. 34, n. 40, p. 1-16, 2019.
  • HINCKLEY, S. The reproductive biology of walleye pollock, Theragra chalcogramma, in the Bering Sea, with reference to spawing stock structure. Fishery Bulletin, v. 85, p. 481-498, 1987.
  • HINSCH, K.; ZUPANC, G. K. H. Generation and long-term persistence of new neurons in the adult zebrafish brain: A quantitative analysis. Neuroscience, v. 146, p. 679-696, 2007.
  • HORTA, O. Debunking the Idyllic View of Natural Processes: Population Dynamics and Suffering in the Wild. Télos, v. 17, p. 73-88, 2010.
  • HURTADO-PARRADO, C. Neuronal mechanisms of learning in teleost fish. Universitas Psychologica, v. 9, p. 663-678, 2010.
  • RYDER, R. Painism: a modern morality. London: Open Gate Press, 2002. SANTOS, B. A. G. Três teorias sobre o bem-estar. Crítica na Rede. 11, jan. 2017.
  • SNEDDON, L. U. Where to draw the line? Should the age of protection for zebrafish be lowered? Alternatives to Laboratory Animals, v. 46, p. 309-311, 2018.
  • TOMASIK, B. How Many Animals are There? Essays on Reducing Suffering, 07 ago. 2019 [2009].
  • ÉTICA ANIMAL. A situação dos animais na natureza. Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 23 out. 2016a.
  • ÉTICA ANIMAL. Dinâmica de populações e o sofrimento dos animais. Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 27 out. 2015b.
  • ÉTICA ANIMAL. O desenvolvimento da senciência em animais juvenis. Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 12 abr. 2022c.
  • ÉTICA ANIMAL. Por que a visão popular dos animais que vivem na natureza está errada? Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 24 fev. 2017.

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

No hay necesidad de ayudar a los animales en la naturaleza: basta con dejar de perjudicarlos, pues, si dejamos que la naturaleza siga su curso, los animales generalmente tendrán vidas predominantemente positivas. (VII, cap. 3).
Los animales en la naturaleza resultan muy perjudicados por los procesos naturales. La desnutrición, el hambre, la sed, las enfermedades, las lesiones físicas, el estrés psicológico, los eventos meteorológicos hostiles, los desastres naturales y varios tipos de conflictos entre animales son la norma en la naturaleza. Además, la gran mayoría de las especies animales se reproduce maximizando el número de crías (en camadas que van desde miles hasta muchos millones, según la especie). En períodos de relativa estabilidad poblacional, es posible deducir que, en promedio, en cada generación sobrevive un único descendiente por adulto (es decir, solo dos por camada). Todo el resto de la camada nace generalmente solo para experimentar un sufrimiento extremo y morir de modo muy 27 prematuro. Debido a estos factores, la cantidad de animales que sufren y mueren a causa de los procesos naturales es tan gigantesca que hace que incluso las cifras de la explotación animal parezcan pequeñas en comparación28.
Muchos huevos se destruyen antes de formar seres sintientes. Así, pocos animales resultan perjudicados. (VII, cap. 3).
Aunque eso sucediera con la gran mayoría de los huevos, seguiría siendo una cantidad gigantesca de individuos que nacería para vivir una vida en la que predomina ampliamente el sufrimiento. Por ejemplo, aunque el 90% de los 2 millones de huevos de la puesta de un bacalao se destruyeran antes de formar seres sintientes, el 10% restante seguiría siendo 200.000 individuos.
La mayoría de los animales muere muy joven, y en esa etapa todavía son poco capaces de sufrir. Por lo tanto, lo que les sucede los perjudica poco. (VII, cap. 3).
No hay evidencia de que, por ser muy jóvenes, sean poco capaces de sufrir. Por el contrario, dado que la mayor parte de estos animales es precocial, es muy probable que su capacidad de sentir sea muy aguda en esa etapa, pues, de lo contrario, 29 probablemente tales especies ya no existirían. E incluso si fueran poco capaces de sufrir, eso no quiere decir que hayan sido poco desafortunados, pues la muerte prematura agrava el daño de la muerte (vivieron vidas cortas y llenas de sufrimiento).

Textos recomendados

Sigue en el tema La ética y la situación de los animales salvajes.

Recorre los temas