Volumen VII · La ética y la situación de los animales salvajes · capítulo 9
¿Sería bienestarista la propuesta de ayudar a los animales salvajes?
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
Llamar "bienestarista" a la propuesta de ayudar a los animales salvajes es confundir la preocupación por el bienestar con la regulación de la explotación; sea cual sea la postura sobre regular, eso no impide aceptar la propuesta.
"Bienestarista" a veces se usa para quien solo quiere "mejorar la jaula" en lugar de liberar al animal. Pero ayudar a un animal salvaje enfermo no es meter a nadie en una jaula; es solo preocuparse por cómo está.
Darle un medicamento a un amigo enfermo no es "regular la enfermedad". Preocuparse por el bienestar no es aceptar la explotación.
- P1 La palabra "bienestarista" se usa en varios sentidos, en general ligados a regular la explotación.
- P2 La propuesta de ayudar a los animales salvajes no regula ninguna explotación: busca reducir los daños naturales.
- P3 Preocuparse por el bienestar no es lo mismo que ser regulacionista.
- C Por lo tanto, la propuesta es compatible con cualquier posición en el debate sobre la regulación.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Ayudar a los animales salvajes es bienestarismo, cosa de quienes no son abolicionistas.”
Respuesta Los abolicionistas también se preocupan por el bienestar de los animales. La propuesta no regula ninguna explotación.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VII, p. 26 de la edición en PDF · traducción al español
A veces, quienes rechazan la propuesta de ayudar a los la acusan de ser . El adjetivo bienestarista se utiliza en muchos sentidos. Por ejemplo, en el debate sobre la moralidad de la , se utiliza al menos en tres sentidos diferentes, que se explican a continuación.
Un primer sentido se refiere a la posición según la cual no hay nada moralmente incorrecto en la explotación animal, siempre que el sufrimiento de los animales se minimice durante su uso (aunque el uso cause la muerte y algo de sufrimiento).
Un segundo sentido se refiere a la posición que acepta que la explotación animal es injusta y debe abolirse, pero sostiene que regularla puede conducir a su abolición.
Por último, un tercer sentido se refiere a la posición que acepta que la explotación animal es injusta y debe abolirse, pero sostiene que regularla hace que los animales sufran menos, y que eso es algo que debería hacerse, independientemente de que ayude o no a abolirla.
Existe un debate sobre si las regulaciones conducirían o no a la abolición de la explotación animal, y sobre si realmente hacen que los animales sufran menos. No necesitamos entrar en ese debate para nuestro propósito aquí, que es evaluar la afirmación de que la propuesta de ayudar a los animales salvajes sería bienestarista.
Para evitar confusiones (y para advertir cuál es la confusión que encierra la objeción que estamos discutiendo), no llamaremos “bienestaristas” a estas tres posiciones. En su lugar, utilizaremos el adjetivo “regulacionistas”.
Dado que a las posiciones regulacionistas se las suele llamar bienestaristas, es común caer en la confusión de pensar que, como cierta posición se preocupa por el bienestar de los animales (como es el caso de la propuesta de ayudar a los animales salvajes), entonces es necesariamente regulacionista (en alguno de los tres sentidos anteriores). Como se explica a continuación, esa implicación no existe.
El debate sobre el regulacionismo es un debate: (1) o bien sobre la moralidad de la explotación animal (en el caso del primer sentido del término); (2) o bien sobre si regular la explotación animal puede ayudar a abolirla (en el caso del segundo sentido del término); (3) o bien sobre si regularla realmente disminuye el sufrimiento de los animales (en el tercer sentido del término).
La posición que alguien defiende con respecto a la moralidad de minimizar los no tiene ninguna implicación directa en ninguno de esos tres debates, pues no podemos deducir, del hecho de que alguien se preocupe por el bienestar de los animales, qué posición defiende en esos tres debates.
Por ejemplo, incluso quien sostiene que la explotación animal se vuelve justa si se la regula para que los animales sufran menos afirma preocuparse (al menos en una medida mínima) por el bienestar de los animales (de lo contrario, no defendería la necesidad de regularla para que sufran menos). Pero quien defiende la abolición de la explotación también se preocupa por el bienestar de los animales (si el bienestar de los animales no les importara a esas personas, no defenderían abolir la explotación animal). Del mismo modo, quien sostiene que regular la explotación animal ayuda a abolirla y/o disminuye el sufrimiento de los animales está preocupado por el bienestar de los animales, pero también lo está quien discrepa de tal estrategia.
Podría objetarse que los solo se preocupan por la libertad de los animales, y no por su bienestar. Esta objeción tiene dos problemas. El primero es que, si los abolicionistas realmente otorgan a los animales no humanos, tienen que tener en cuenta los intereses de los animales en su conjunto, y no solo el interés en la libertad. Dado que los animales no humanos tienen interés en no sufrir y en no morir, una posición abolicionista que no tuviera en cuenta esos intereses difícilmente sería plausible. El segundo problema es que incluso una posición centrada únicamente en garantizar la libertad es también una posición centrada en la preocupación por el bienestar de los individuos, pues, si tal posición sostiene que “los animales están mejor si están libres”, lo que está defendiendo es que la libertad es un componente (instrumental y/o intrínseco) de su bienestar22.
Por lo tanto, la propuesta de minimizar los daños naturales se preocupa por el bienestar de los animales. Sin embargo, eso no la convierte en una propuesta bienestarista (es decir, regulacionista), ya que no es una posición que tenga que ver con el debate sobre la regulación de la explotación animal, en ninguno de los tres sentidos anteriores.
En resumen, sea cual sea la posición que alguien defienda en los debates sobre el regulacionismo (en cualquiera de los tres sentidos anteriores), eso no le impide aceptar la propuesta de ayudar a los animales salvajes que son víctimas de procesos naturales.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
¿Qué confusión señala el capítulo?
¿La posición de alguien en el debate sobre la regulación le impide aceptar la propuesta?
Para pensar
¿Cómo explicarías la diferencia entre "cuidar el bienestar" y "aceptar la explotación con bienestar"?
Notas del autor 1
- 22 Aquí puede leerse una introducción a las teorías del bienestar. Ver también (2016) y Santos (2017). ↩
Fuentes citadas en este texto 1
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen VII.
- FLETCHER, G. The Philosophy of Well-Being: An Introduction. Londres: Routledge, 2016.
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