Questão
de Ética

Volumen VII · La ética y la situación de los animales salvajes · capítulo 14

¿Ve la propuesta de ayudar a los animales a los humanos como separados de la naturaleza?

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Es la idea de que los humanos no deben intervenir en la naturaleza la que los ve como separados de ella; si somos parte de la naturaleza, nuestras acciones también son naturales, y nadie acepta para sí mismo la tesis de no protegerse de los procesos naturales.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VII, p. 37 de la edición en PDF · traducción al español

A veces se acusa a la propuesta de ayudar a los de ver a los humanos como algo aparte de la naturaleza. Según esta visión, si los humanos se vieran como parte de la naturaleza, defenderían dejar que la naturaleza siga su curso, en lugar de intentar disminuir el sufrimiento y las muertes de los animales que se derivan de los .

Una respuesta a esta objeción señala que, en realidad, es la posición contraria a ayudar a los animales salvajes la que parece ver a los humanos como separados de la naturaleza, pues considera que, si los humanos influyen en una situación, esta deja de ser natural (o se vuelve menos natural).

En este punto podría objetarse que lo no natural es el producto de las acciones humanas, y no los humanos mismos. Según esta concepción, los humanos son parte de la naturaleza, pero un ecosistema que ha sufrido la interferencia humana ya no es natural. Sin embargo, si una concepción considera a los humanos como parte de la naturaleza, ¿por qué razón el producto de las acciones humanas no sería también un resultado natural? Esto muestra que tal posición usa arbitrariamente dos sentidos de los términos naturaleza/natural. Cuando afirma “los humanos forman parte de la naturaleza”, define la naturaleza como el mundo físico. Cuando afirma “un ecosistema que ha sufrido la interferencia humana ya no es natural”, define lo natural como aquello que no es resultado de las prácticas humanas. Entonces, es obvio que, en esta concepción, los resultados de las prácticas humanas no se considerarán naturales, pues eso ya se ha asumido como verdadero por definición.

Podría objetarse que, aunque los humanos y el resultado de sus acciones sean igualmente naturales, es un hecho que la propuesta de ayudar a los animales salvajes contraría procesos naturales (como el hambre, la sed, las enfermedades, etc.). Sin embargo, eso solo implica que es incorrecto ayudar a los animales si siempre es incorrecto contrariar los procesos naturales. Pero hay buenas razones para rechazar esa tesis. La principal es la siguiente. Los procesos naturales no son alguien. Por lo tanto, no resultan perjudicados si se los contraría (ya que no hay nadie allí que pueda ser perjudicado). En cambio, las víctimas de esos procesos sí resultan perjudicadas si dejamos que ocurran los procesos naturales que las perjudican.

Por lo tanto, para que tuviéramos el deber de no contrariar esos procesos naturales, habría que mostrar que: (1) tenemos obligaciones hacia entidades que no pueden ser perjudicadas ni beneficiadas; y que (2) esas obligaciones son más fuertes que las que tenemos hacia los individuos capaces de ser perjudicados y beneficiados. Huelga decir que estas dos tesis son muy difíciles de fundamentar.

En realidad, nadie acepta estas tesis para sí mismo. Alguien que las aceptara tendría que intentar no protegerse del contagio de enfermedades, no tratarse cuando se enfermara, no usar ropa, no vivir en una casa, no intentar escapar de un desastre natural, no prevenirse de los parásitos, etcétera. La tesis de que es incorrecto contrariar los procesos naturales solo se defiende cuando las víctimas son animales no humanos. Esto muestra que tal posición es injusta por al menos dos razones. La primera es que sus defensores no la aplican a sí mismos. Eso, por sí solo, ya es completamente arbitrario. La segunda es que sus defensores solo la sostienen cuando las víctimas son animales no humanos. Esto muestra que tal posición no supera la prueba de imparcialidad, pues sus defensores no la sostendrían si no supieran a qué especie pertenecen.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume VII
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

Según el capítulo, ¿qué idea ve a los humanos como algo aparte de la naturaleza?

¿Quién aceptaría para sí mismo la tesis de no protegerse de los procesos naturales?

Para pensar

¿En qué momentos de tu día "interfieres" en procesos naturales para protegerte?

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

La propuesta ve a los humanos como algo separado de la naturaleza. (VII, cap. 14).
Al contrario. Es la idea de que los humanos no deben intervenir en el territorio natural la que parece ver a los humanos como algo separado de la naturaleza. Si vemos a los humanos como parte del mundo natural, entonces los resultados influidos por prácticas humanas no dejan de ser (ni son menos) naturales.

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