Questão
de Ética

Volumen VII · La ética y la situación de los animales salvajes · capítulo 18

¿No es absurdo intervenir en los conflictos entre animales?

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Intervenir en conflictos entre animales no es absurdo: ya intervenimos en la depredación a gran escala para proteger a los humanos, a los animales explotados y metas ambientales; la cuestión es si hacerlo, y cómo, por el bien de los animales, sin empeorar la situación.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VII, p. 45 de la edición en PDF · traducción al español

En la naturaleza, los animales se ven envueltos rutinariamente en conflictos con animales de otras especies33 (como en los casos de y de parasitismo) y con animales de la misma especie34 (como en las disputas por alimento y territorio, y también en los conflictos sexuales35). A veces se afirma que la propuesta de ayudar a los es absurda porque implica intervenir en esos conflictos36. En el presente capítulo discutiremos la cuestión general de los conflictos entre animales. La cuestión del parasitismo se discutirá con más detalle en el Capítulo 30, y la de la depredación en el Capítulo 31.

Existen dos variantes de esta objeción. La primera dice que intervenir en esos conflictos es incorrecto porque podría dar como resultado algo aún peor que no hacer nada. Por ejemplo, se suele señalar que, si evitamos casos de depredación, las presas podrían reproducirse aún más, y el resultado sería aún más sufrimiento y más muertes que si no se hiciera nada (por ejemplo, por un aumento de la cantidad de muertes por inanición debido al aumento de la cantidad de nacimientos).

Un problema de esta primera variante es que lo que defiende la propuesta de ayudar es investigar maneras de lograr que el resultado a lo largo del tiempo sea mejor que si no se hiciera nada. Por lo tanto, tal propuesta no diría que hay que intervenir en casos en los que hacerlo tendría resultados aún peores que no hacer nada. Tampoco diría que no hay que planificar las intervenciones. Sin duda, intervenciones mal planificadas podrían tener resultados aún peores que no hacer nada. Pero eso no muestra que intervenciones bien planificadas tendrían resultados peores que no hacer nada. Por ejemplo, las intervenciones que redujeran directa o indirectamente la (es decir, los vegetales que son la base de la cadena alimentaria) tenderían a reducir la cantidad total de nacimientos37 y, por lo tanto, escaparían a la objeción de que la intervención correría el riesgo de aumentar la cantidad de nacimientos38.

La segunda variante de la objeción, en cambio, sostiene que, aunque no hacer nada tenga como resultado más sufrimiento y muertes a lo largo del tiempo, lo correcto es no intervenir. Por ejemplo, a veces se dice que el hecho de que los depredadores y los parásitos necesiten atacar a otros organismos para sobrevivir hace que sea incorrecto intervenir.

Rechazaremos esta variante si rechazamos que una acción pueda ser correcta y tener resultados aún peores que otras opciones disponibles. Además, podría señalarse que esta variante es , pues cuando las víctimas son humanas, los depredadores y los parásitos también necesitan atacar para sobrevivir, pero no se dice que eso haga incorrecto socorrer a las víctimas.

Las intervenciones a gran escala en la depredación se practican ampliamente desde hace muchas décadas39. Estas intervenciones tienen como objetivo proteger a los humanos o a los animales domesticados que los humanos pretenden explotar. Otras veces buscan cumplir metas , como preservar especies raras de animales o plantas. Esto sugiere que se suele aplicar un doble rasero: si la intervención tiene una meta o ambientalista, se acepta sin tener que probar que tendrá mejores resultados; si la intervención se centra en la preocupación por el bien de los animales, se rechaza aunque tenga mejores resultados. Esto es resultado del predominio del especismo.

A veces se sostiene que los conflictos entre los animales no generan un problema ético porque los propios animales no son responsabilizables40. Pero ya vimos en el Capítulo 2 los problemas de este tipo de visión: igual que ocurre cuando los humanos son víctimas de , tenemos razones para intentar ayudar a las víctimas porque el sufrimiento es negativo, y es negativo independientemente de que se haya originado o no en un agente responsabilizable41.

Otras veces se sostiene que intervenir sería tomar partido y que, por lo tanto, violaría la imparcialidad. Sin embargo, este argumento confunde la neutralidad con la . Lo que exige la imparcialidad es no favorecer ni desfavorecer de manera tendenciosa. Por ejemplo, la imparcialidad implica que niveles de perjuicio y de beneficio de magnitud similar en individuos distintos reciban el mismo peso. Eso no implica que, si lo hacemos,

concluiremos que no debemos intervenir en la situación. Por ejemplo, si alguien tuvo en cuenta a todos los animales afectados, sean depredadores o presas, dio igual peso al bien de cada uno y concluyó que lo correcto es intervenir porque de ese modo habrá menos sufrimiento y menos muertes prematuras a lo largo del tiempo, no está siendo tendencioso. Al contrario: está haciendo exactamente lo que haría si no supiera quiénes son los afectados (cumpliendo, por lo tanto, la exigencia de imparcialidad). En cambio, sostener que es correcto intervenir solo si las víctimas son humanas es especista y, por lo tanto, viola la imparcialidad.

Todo esto no significa necesariamente que, en el estado actual del conocimiento, intervenir en esos conflictos sería lo mejor que podría hacerse para prevenir los daños que padecen los animales en la naturaleza (aunque puede significar que, a medida que haya más conocimiento sobre esta cuestión, tal vez prevenir la existencia de esos conflictos llegue a ser una forma prometedora de reducir los daños naturales). Sin embargo, muestra que intervenir en esos conflictos no es incorrecto en sí.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume VII
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

¿El capítulo defiende intervenir de inmediato en todos los conflictos entre animales?

¿Con qué fines ya se practican intervenciones a gran escala en la depredación?

Para pensar

¿Por qué nos parece normal proteger al ganado de los depredadores y raro proteger a otros animales?

Notas del autor 9
  1. 33 Ver (2016). ↩
  2. 34 Ver Ética Animal (2020b). ↩
  3. 35 Ver Ética Animal (2020a). ↩
  4. 36 Para un análisis detallado de esta objeción, ver (1984) y (2022, p. 156-172). ↩
  5. 37 Sobre esto, ver (2013b, 2016c). ↩
  6. 38 La cuestión de la reducción de la productividad primaria se discutirá con más detalle en el apartado 31.18. ↩
  7. 39 Ver Dyckn, Hendrichs y Robinson (2005); Parker y Mehta (2007) y Alphey et. al. (2010). ↩
  8. 40 Ver, por ejemplo, Taylor (1986, p. 178). ↩
  9. 41 Para análisis de la cuestión de la depredación como problema ético, ver (1996); (2003); Fink (2005); (2010a, 2010b, 2015); (2009); Sapontzis (1984, 1987) y (2015). ↩
Fuentes citadas en este texto 19

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen VII.

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

Intervenir en conflictos entre animales podría empeorar todavía más la situación (por ejemplo, intervenir en la depredación podría generar una explosión poblacional de las presas). (VII, cap. 18, 31).
En cualquier caso en que intervenir tenga una buena probabilidad de empeorar todavía más la situación por la cadena de consecuencias, la propuesta de ayudar a los animales salvajes prescribiría no intervenir. Sin embargo, eso no significa que intervenir siempre tendrá peores consecuencias. Por ejemplo, al disminuir la productividad primaria, la tendencia es que haya una disminución general de las poblaciones, pues es un tipo de intervención “de abajo hacia arriba” en la cadena alimentaria.
La propuesta implicaría intervenir en conflictos entre animales, y eso es incorrecto incluso cuando hacerlo mejore la situación. (VII, cap. 18, 31).
Esta objeción asume que la acción correcta a veces tiene consecuencias peores que otros cursos de acción disponibles. Sin embargo, esa tesis tendría que demostrarse, y la objeción ya la asume como correcta de antemano. Además, cuando los humanos son víctimas de animales, no se defiende esa tesis. Cuando los humanos son las víctimas, se defiende que siempre es correcto ayudar, independientemente de las consecuencias. Cuando los animales son las víctimas, se defiende que siempre es incorrecto ayudar, aunque las consecuencias de no ayudar sean peores. Eso es especismo.
No hay nada que hacer a gran escala (VII, cap. 18, 24, 31, 36, 37).
Muchas cosas podrían hacerse a gran escala. Por ejemplo, podría estudiarse qué elementos del ambiente tienden a reducir la productividad primaria (y, por consiguiente, el sufrimiento total). Además, podrían evitarse las prácticas humanas que contribuyen a que los procesos naturales maximicen la cantidad de nacimientos (y, por consiguiente, el sufrimiento). Solo eso ya reduciría enormemente la cantidad de animales que nacerían solo para sufrir.

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