Questão
de Ética

Volumen VII · La ética y la situación de los animales salvajes · capítulo 21

¿Somos moralmente responsables solo de las prácticas humanas?

10 min de lecturaNivel avanzado12 notas11 fuentes

Selecciona un fragmento para destacarlo, anotarlo o compartirlo
¿Es tu primera vez en este tema? Lee primero la versión simplificada, escrita para quien recién empieza (2 min).

Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original

No somos responsables solo de los daños causados por humanos: la responsabilidad moral recae en las decisiones que determinan resultados, y las excusas ("no los causamos", "existirían sin nosotros", "no tenemos intención", "no somos cercanos") no se sostienen.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VII, p. 55 de la edición en PDF · traducción al español

21.1. Responsabilidad moral y origen del daño

Algunas personas se oponen a la propuesta de ayudar a los que son víctimas de alegando que solo somos moralmente responsables de los daños que se derivan de prácticas humanas54. Según esta visión, si la humanidad decide no destinar ningún recurso a investigar maneras de reducir el sufrimiento de los animales salvajes que se deriva de procesos naturales, no hace nada incorrecto. A continuación veremos algunas críticas a esta posición55.

Una primera crítica señala que, aunque no existiera la obligación de ayudar a estos animales, eso no muestra que sería incorrecto hacerlo (hacerlo podría seguir siendo permisible o incluso loable). Por ejemplo, incluso quien niega que exista esa obligación podría afirmar que es bueno hacerlo, pues podría reducir cantidades enormes de sufrimiento y de muertes prematuras. Por lo tanto, negar la obligación de ayudar no implica que no deba ayudarse a los animales salvajes, pues negar una obligación es muy diferente de fundamentar una prohibición.

Una segunda crítica es que, aunque solo fuéramos moralmente responsables de las prácticas humanas, hay muchas prácticas humanas que crean las condiciones en las que los procesos naturales perjudican a los animales56. Por lo tanto, incluso según el criterio que adopta la objeción, habría obligación de ayudar a los animales en todos esos casos y de evitar que tales casos lleguen a producirse (y la cantidad de esos casos no es pequeña, como veremos en el Capítulo 37).

Por último, la tercera crítica pregunta: “¿por qué seríamos moralmente responsables solo de las prácticas humanas?”. Por ejemplo, otra posibilidad es que seamos moralmente responsables siempre que tenemos un papel decisivo en el desarrollo de los acontecimientos. A continuación veremos un ejemplo que ilustra esta tesis.

Imagine que se producen dos situaciones simultáneas con víctimas humanas. En la primera, como consecuencia de prácticas humanas, se produce un incendio. En la segunda, como consecuencia de un fenómeno natural que no tiene ninguna relación con prácticas humanas, se produce un incendio. Imagine que el gobierno dispone de recursos para socorrer a las víctimas de ambos casos (y que usar esos recursos para salvarlas no comprometerá nada de mayor importancia). Suponga, sin embargo, que se niega la ayuda a las víctimas del segundo caso, y que se alega que no hay nada incorrecto en ello, pues los daños en cuestión no fueron causados por prácticas humanas. Si discrepamos de esta decisión, entonces rechazamos la tesis de que solo somos moralmente responsables de las prácticas humanas.

Además, la idea de que el origen del daño no debería determinar nuestras responsabilidades morales puede fundamentarse a partir del principio de imparcialidad. Por ejemplo, si supiéramos que necesariamente seríamos víctimas de uno de los dos incendios anteriores, pero sin saber de cuál, querríamos que las personas que estuvieran en condiciones de ayudar no se limitaran a reconocer responsabilidad solo por los daños causados por prácticas humanas.

Tenemos, por lo tanto, buenas razones iniciales para rechazar la tesis de que solo somos moralmente responsables de las prácticas humanas. Sin embargo, a continuación discutiremos algunos intentos adicionales de defender esta tesis.

21.2. “Pero nosotros no causamos esos daños”

Según cierta visión, para ser moralmente responsables de una situación, tenemos que haber sido la causa de esa situación57. Según esta visión, es incorrecto consumir a los animales (pues eso causa su muerte), pero no hay nada incorrecto en que la humanidad decida no destinar ningún recurso a ayudar a los animales salvajes que son víctimas de procesos naturales (como el hambre, la sed, las enfermedades, etc.), pues en ese caso los humanos no causaron la situación que los perjudica (ya existía mucho antes de que surgiera la humanidad). Sin embargo, el contraejemplo siguiente pone en entredicho la idea de que, para ser moralmente responsables de una decisión, es necesario haber causado la situación58.

Imagine que un árbol está cayendo de forma natural y golpeará mortalmente a María. Por suerte, Ana está presenciando la escena y lo único que necesita hacer para salvar la vida de María es avisarle que el árbol está a punto de caer, para que pueda apartarse a tiempo. Imagine, sin embargo, que Ana decide no avisarle y que, como consecuencia, María muere. En su defensa, Ana dice que no fue moralmente responsable de la muerte de María, pues no fue ella quien causó la caída del árbol: “¡Fue el árbol el que causó su muerte, no yo!”, afirma. Si pensamos que Ana hizo algo incorrecto al no avisar a la víctima, entonces no aceptamos que, para ser moralmente responsables de una situación, necesitemos haber causado esa situación.

En el caso en cuestión, Ana no causó el proceso que terminó en la muerte, pero su decisión fue crucial para que la muerte ocurriera. Y lo mismo sucede en el caso de los animales en la naturaleza que son víctimas de procesos naturales. En los casos en que es posible ayudarlos, la decisión de ayudar o no ayudar es crucial para determinar si morirán o no a causa de los procesos naturales, aunque los humanos no hayan causado la situación que los perjudica. Si es así, parece que la humanidad hace algo incorrecto si no destina recursos a investigar cómo ayudar a los animales que viven en la naturaleza.

21.3. “Pero esos daños existirían aunque nosotros no existiéramos”

A veces se sostiene que la humanidad no tiene ninguna obligación de destinar recursos a ayudar a los animales que son víctimas de procesos naturales porque esos daños existirían aunque nosotros nunca hubiéramos existido.

Sin embargo, lo que parece relevante para saber si somos moralmente responsables de una elección no es lo que ocurriría si no existiéramos, sino, dado que existimos, lo que ocurrirá según lo que decidamos59. Si un resultado está en nuestras manos, eso parece hacernos responsables de él.

Por ejemplo, imaginemos que en un hospital un médico afirma que no tiene la obligación de atender a las víctimas de enfermedades de causa natural, pues estas existirían aunque la humanidad no existiera. Si pensamos que el médico está actuando mal, entonces no aceptamos la idea de que no somos moralmente responsables de los daños naturales.

21.4. “Pero no tenemos la intención de producir esos daños”

Otras veces se sostiene que la humanidad no tiene ninguna obligación de destinar recursos a ayudar a los animales víctimas de los procesos naturales porque, en este caso, a diferencia del caso de la , no tenemos la intención de producir el daño (podemos simplemente tener la intención de hacer cualquier otra cosa y no preocuparnos por ello) 60.

La principal crítica a esta visión es que, para determinar si tenemos o no una obligación, ignora por completo el impacto de nuestras decisiones sobre quienes se verán afectados por ellas. Por ejemplo, los conductores que manejan por encima del límite de velocidad solo tienen la intención de llegar más rápido, y no la de atropellar a alguien. Sin embargo, eso no hace que dejen de tener la obligación de no atropellar61.

Considere otro ejemplo. Alguien que ve a un niño ahogarse en una bañera y no lo socorre puede no tener la intención de matarlo (puede simplemente tener la intención de hacer otra cosa y no preocuparse por ello), pero parece que hace algo sumamente incorrecto al no socorrerlo62. Si es así, no es necesario que tengamos la intención de producir un daño para que tengamos la obligación de evitarlo.

Así, el hecho de que no tengamos la intención de producir la situación sumamente negativa en la que se encuentran los animales en la naturaleza no muestra que la humanidad no haga nada incorrecto si decide no destinar recursos a ayudarlos.

21.5. “Pero no tenemos una relación de cercanía con esos animales”

A veces se sostiene que la humanidad no tiene ninguna obligación de destinar recursos a ayudar a los animales que viven en la naturaleza porque no tenemos una relación de cercanía con ellos.

Un primer punto importante que hay que advertir sobre esta visión es que no podría marcar una diferencia relevante con respecto a los animales que son víctimas de prácticas humanas. Por ejemplo, tampoco tenemos una relación de cercanía con los animales que mueren en los mataderos, pero eso no parece hacer que dejemos de tener la obligación de no perjudicarlos, pues nuestra decisión a distancia los afecta directamente.

Sin embargo, lo mismo ocurre con respecto a los animales que están en la naturaleza. En muchos casos, ya es posible ayudarlos63. En otros, siempre es posible para la humanidad invertir recursos en investigar cómo ayudarlos64. La decisión de hacerlo o de dejarlo de lado determina directamente, a distancia, su destino.

21.6. ¿No es opcional elegir a quién ayudar?

Hay personas que reconocen un deber de ayudar a quien lo necesita, pero sostienen que, como es imposible ayudar a todos los que lo necesitan, es moralmente opcional elegir a quién ayudar y que, por lo tanto, la humanidad no tiene ninguna obligación de destinar recursos a ayudar a los animales que están en la naturaleza.

Un problema de esta visión es que también es imposible evitar perjudicar a todos, pero de ello no se sigue que sea moralmente opcional elegir a quién evitar perjudicar: debemos dar prioridad a evitar el perjuicio mayor.

De modo análogo, el hecho de que sea imposible ayudar a todos debería llevarnos a concluir que debemos priorizar los problemas más graves (y, sobre todo, aquellos problemas más graves por los que casi nadie se preocupa), y no que da lo mismo a quién elegimos ayudar. Como la situación de los animales en la naturaleza es muy grave, y poquísimas personas se están preocupando por ella, hay fuertes razones para que la humanidad invierta recursos en investigar formas de ayudarlos.

21.7. ¿Es demasiado exigente la propuesta de ayudar a los animales salvajes?

A veces se alega que la propuesta de ayudar a los animales salvajes es demasiado exigente65 y que, por eso, nadie hace nada incorrecto si no presta atención a lo que propone.

Una primera crítica posible a esta objeción consiste en decir que, dada la gigantesca cantidad de sufrimiento que hay en el mundo, si una propuesta exige mucho a las personas en el esfuerzo por disminuir ese sufrimiento, eso es una virtud de esa propuesta, no un defecto. Aunque el hecho de que las personas tengan que esforzarse mucho por ayudar fuera un daño, seguiría siendo un daño muchísimo menor que el que sufrirían las víctimas si no se hiciera esa exigencia.

La segunda crítica, por su parte, observa que la propuesta de ayudar a los animales salvajes no es tan exigente como puede parecer a primera vista. Esto se debe a que el trabajo de investigación sobre cómo ayudar a los animales en la naturaleza y los programas prácticos para ayudarlos estarían a cargo de profesionales de las áreas relacionadas, y no de las personas comunes. Los profesionales de esas áreas, a su vez, seguirían haciendo su trabajo con normalidad, con la diferencia de que esta vez la meta no sería ni , sino que estaría centrada en la preocupación por los propios animales. Las demás personas, por su parte, podrían reivindicar que los programas que hoy perjudican a los animales salvajes se sustituyan por programas que los ayuden, y también difundir la importancia de esta cuestión, lo cual no es una gran exigencia. Además, como veremos en el Capítulo 37, es posible disminuir el sufrimiento de los animales salvajes a gran escala con solo evitar ciertas prácticas, y no es difícil evitar esas prácticas.

21.8. Si tenemos una preocupación genuina por las víctimas, ¿qué concluiremos?

Vimos que son varios los motivos que se alegan para sostener que la humanidad no tiene ninguna obligación de destinar recursos a ayudar a los animales salvajes que son víctimas de procesos naturales: “no somos la causa de esos daños”; “esos daños existirían aunque la humanidad nunca hubiera existido”; “no tenemos la intención de causar esos daños”; “no tenemos una relación de cercanía con esos animales”, etc.

Hay una crítica general que puede hacerse a todas estas visiones: todas ellas se centran en aspectos relacionados con los individuos que tomarán la decisión, y dejan en segundo plano la preocupación por aquellos individuos a los que podríamos perjudicar o beneficiar. Si nos

preocupamos verdaderamente por los animales afectados por nuestras decisiones, hay dos implicaciones importantes:

La primera es que no limitaremos nuestra preocupación a los daños derivados de prácticas humanas, pues los animales también resultan perjudicados (en alto grado, como vimos en el Capítulo 3) por los procesos naturales.

La segunda es que rechazaremos también la concepción según la cual las razones para ayudar a los animales víctimas de los procesos naturales existen, pero son más débiles que las razones para ayudar a los animales víctimas de prácticas humanas. Si nuestra preocupación es verdaderamente por los animales, determinaremos la fuerza de las razones para ayudarlos según cuánto resultarían perjudicados si no se los ayudara, y no según si el daño es natural o causado por prácticas humanas. Esto significa que tenemos razones más fuertes para dar prioridad a prevenir el daño mayor, independientemente de que su origen sea antropogénico o natural.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume VII
Ver todo el tema

Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

¿Qué ejemplo muestra que la falta de intención no elimina la responsabilidad?

¿La propuesta es demasiado exigente para cada persona?

Para pensar

¿Te sientes responsable de ayudar a víctimas de desastres que no causaste? ¿Por qué?

Notas del autor 12
  1. 54 Ver, por ejemplo, et al. (2003, p. 24-5). ↩
  2. 55 Para críticas más detalladas, ver (2021, p. 121-125, 179-183; 2022, p. 191-227). ↩
  3. 56 Sobre esto, ver Cunha (2022, p. 236-243). ↩
  4. 57 Para una discusión de este argumento, ver (1987, p. 114-5). ↩
  5. 58 Para una discusión de este tema, ver Rachels (1987, p. 106-150; 1997, p. 63-79; 2001), (2002[1979], p. 211-223, 233-240) y Woollard y Howard-Snyder (2021). ↩
  6. 59 Sobre esto, ver Singer (2004[1979], p. 236). ↩
  7. 60 El requisito de la intención se discute en Singer (2004[1979], p. 219-21; 236-8). ↩
  8. 61 Este ejemplo puede encontrarse en Singer (2004[1979], p. 238). ↩
  9. 62 Este ejemplo puede encontrarse en Rachels (1997, p. 65-66, 76-78). ↩
  10. 63 Ver (2016b); Animal Ethics (2021, p. 60-85) y Cunha (2022, p. 280-4). ↩
  11. 64 Ver Ética Animal (2019b); y (2020) y Animal Ethics (2021, p. 136-182). ↩
  12. 65 Ver, por ejemplo, Hills (2010). ↩
Fuentes citadas en este texto 11

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen VII.

  • CUNHA, L. C. Razões para ajudar: o sofrimento dos animais selvagens e suas implicações éticas. Curitiba: Appris, 2022.
  • CUNHA, L. C. Uma breve introdução à ética animal: desde as questões clássicas até o que vem sendo discutido atualmente. Curitiba: Appris, 2021.
  • FARIA, C.; HORTA, O. Welfare biology. In: FISCHER, B. (org.). The routledge handbook Of animal ethics. New York/London: Routledge - Taylor & Francis group, 2020, p. 455-66.
  • HILLS, A. Utilitarianism, Contractualism and Demandingness. Philosophical Quarterly, [s.l.], v. 60, n. 239, p. 225-242, 2010.
  • RACHELS, J. Can Ethics Provide Answers? And Other Essays in Moral Philosophy. Boston: Rowan e Littlefield, 1997.
  • RACHELS, J. Killing and Letting Die. In: BECKER C.; BECKER, L. (orgs.). Encyclopedia of Ethics. 2a ed. New York: Routledge, 2001, p. 947-50, 2001.
  • RACHELS, J. The End of Life: Euthanasia and Morality. Oxford: Oxford University Press, 1987.
  • SINGER, P. Ética Prática. São Paulo: Martins Fontes, 2002 [1979].
  • WOOLLARD, F; HOWARD-SNYDER, F. Doing vs. Allowing Harm. In: ZALTA, E. N. (org.). The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2021 Edition).
  • ÉTICA ANIMAL. Ajudando os animais na natureza. Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 23 out. 2016b.
  • ÉTICA ANIMAL. Biologia do bem-estar. Ética Animal: ativismo e investigação em defesa dos animais, 8 jul. 2019b.

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

No tenemos una relación cercana con estos animales. Por eso, la humanidad no tiene la obligación de destinar recursos para ayudarlos. (VII, cap. 21)
La ausencia de una relación cercana es insuficiente para mostrar que la humanidad no tiene la obligación de destinar recursos para ayudarlos, pues nuestra decisión de ayudar o no ayudar, aunque sea a distancia, influye directamente en su situación (lo mismo sucede con las víctimas humanas de desastres naturales en lugares distantes, por ejemplo). Tampoco tenemos una relación de cercanía con los animales explotados, pero eso no hace que dejemos de tener la obligación de no perjudicarlos, pues nuestra decisión a distancia los afecta directamente. Sin embargo, lo mismo es verdad respecto de los animales que están en la naturaleza.
Hay un deber general de ayudar, pero no a esta causa en especial. (VII, cap. 21)
Rechazaremos esta posición si aceptamos que debemos priorizar las causas en proporción al número de víctimas, al monto total de sufrimiento y al grado en que la causa está desatendida. Según estos criterios, la causa que busca disminuir el sufrimiento de los animales salvajes debería recibir una gran atención.
La propuesta es demasiado exigente. (VII, cap. 21)
Tal propuesta exigiría muy poco de cada persona, pues quienes harían las intervenciones serían los profesionales que ya trabajan en ese campo (como biólogos y etólogos). Cada persona solo tendría el deber de llamar la atención sobre la importancia de esta cuestión y reivindicar que se destinen recursos a tratarla. Los profesionales de las ciencias de la vida, por su parte, seguirían haciendo su trabajo normalmente, con la diferencia de que ahora sus investigaciones estarían orientadas por una preocupación directa por el bien de los animales.

Textos recomendados

Sigue en el tema La ética y la situación de los animales salvajes.

Recorre los temas