Volumen VII · La ética y la situación de los animales salvajes · capítulo 29
¿Tendrían los animales derecho a no ser esterilizados?
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La objeción de que los animales tienen derecho a no ser esterilizados falla: hay otras formas de ayuda, respetar ese supuesto derecho causaría mucho más sufrimiento a otros, y la esterilización de perros y gatos ya está ampliamente aceptada por los defensores de los animales.
Mucha gente que quiere a los animales esteriliza perros y gatos para que no nazcan cachorros que van a sufrir en la calle. En la naturaleza, algunos animales tienen miles de crías y casi todas mueren. Reducir esos nacimientos puede evitar muchísimo sufrimiento.
Si una pareja supiera que un hijo nacería solo para sufrir intensamente, pocos dirían que tiene el "derecho" de tenerlo de todos modos.
- P1 Maximizar los nacimientos contribuye mucho al sufrimiento y a las muertes prematuras en la naturaleza.
- P2 Hay muchas formas de ayuda que no implican esterilización.
- P3 Respetar un supuesto derecho absoluto a reproducirse implicaría que muchos seres nacieran solo para sufrir y morir.
- P4 La esterilización de perros y gatos ya la aceptan los defensores de los animales, y en el caso de camadas de miles de crías las razones son aún más fuertes.
- C Por lo tanto, la objeción de la violación de derechos no justifica rechazar la propuesta.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Esterilizar a los animales salvajes viola su derecho a reproducirse.”
Respuesta Nadie acepta ese "derecho" cuando la cría nacería solo para sufrir. Y los mismos defensores de los animales que esterilizan gatos tendrían razones aún más fuertes en el caso de especies con miles de crías por camada.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VII, p. 85 de la edición en PDF · traducción al español
29.1. La objeción de la violación de los derechos
Como vimos en el Capítulo 3, la maximización de los nacimientos contribuye en alto grado a maximizar la cantidad de sufrimiento y de muertes prematuras. Por lo tanto, uno de los focos principales de la propuesta de prevenir los sería minimizar las tasas de natalidad.
Una objeción a esta propuesta consiste en señalar que implica defender la esterilización, y que esterilizar a alguien contra su voluntad es violar sus derechos (como el derecho a la reproducción y a la integridad física). Según esta objeción, la acción correcta es no minimizar las tasas de natalidad, aunque eso implique más sufrimiento y más muertes a lo largo del tiempo.
29.2. Tres formas de responder a la objeción de la violación de los derechos
Hay al menos tres formas de responder a la objeción de la violación de los derechos.
Hay muchas formas de ayudar que no implicarían esterilizar
La primera señalaría que todas las formas de minimizar los daños naturales que no implicaran esterilizar no violarían el supuesto derecho a no ser esterilizado: vacunar, tratar enfermedades, proporcionar agua, comida, refugio y socorro ante desastres naturales, no recrear las condiciones para la maximización de los nacimientos, etc. Así, aunque alguien rechazara la esterilización, tendría que aceptar la propuesta de ayudar a los en todos esos casos.
La apelación a las consecuencias
La segunda respuesta consiste simplemente en rechazar que debamos respetar los derechos en circunstancias en que hacerlo tenga como resultado una situación aún peor que si no los respetáramos136.
Sin embargo, ante esta respuesta, podría objetarse que, para saber si debemos respetar una regla, lo que debemos hacer no es evaluar las consecuencias de cada acto, sino evaluar si esa
regla tendría como resultado las mejores consecuencias en la mayoría de los casos si todos la siguieran137. Según esta posición, si una regla supera esta prueba, debemos respetarla siempre, incluso en las circunstancias en que violarla tendría mejores consecuencias.
Sin embargo, el problema es que respetar el supuesto derecho a no ser esterilizado en la mayoría de los casos tendría peores resultados (y, por lo tanto, no sería una regla que tuviera mejores consecuencias si todos la siguieran). Como vimos en el Capítulo 3, la inmensa mayoría de los animales tiene miles o incluso millones de descendientes por camada, lo que siempre da como resultado tasas de supervivencia bajísimas.
Claro que aceptar la esterilización en estos casos no implica necesariamente tener que aceptarla en el caso de animales que tienen pocas crías por camada e invierten en el cuidado parental, pues en esos casos hay más probabilidades de que la cría tenga una vida significativa (aunque, según las circunstancias, quizá incluso en esos casos esterilizar tenga mejores consecuencias, dado que muchas veces esos animales están en situaciones de escasez o de desastre). Sin embargo, la preocupación por las consecuencias implicaría sin duda aceptar la esterilización en la inmensa mayoría de los casos.
Negar la existencia del derecho en cuestión
Hasta ahora nuestro razonamiento se ha centrado en la evaluación de las consecuencias. Sin embargo, podría objetarse que las consecuencias no importan para saber si debemos respetar o no un derecho. Según esta posición, si un derecho existe, debemos respetarlo independientemente de cuáles fueran las consecuencias (ya sea de cada acto, ya sea de su adopción general como regla)138.
Sin embargo, ni siquiera quien adopta una posición de este tipo tiene que aceptar necesariamente que la esterilización viole derechos, pues puede: (1) o bien negar que exista el derecho a no ser esterilizado (aunque reconozca la existencia de otros derechos); (2) o bien aceptar la existencia del derecho a no ser esterilizado, pero negar que tal derecho exista en todas las situaciones.
Por ejemplo, podría argumentarse que garantizar tal derecho, en determinados casos, puede implicar la violación de otros derechos más fundamentales. Como vimos, la defensa del
derecho a no ser esterilizado se funda o bien en el derecho a la reproducción, o bien en el derecho a la integridad física. A continuación veremos este punto, primero con respecto al derecho a la reproducción y después con respecto al derecho a la integridad física.
29.3. Discusión de la defensa del derecho a la reproducción
Supongamos que una pareja sabe que, si concibe un hijo ahora, este nacerá solo para experimentar un sufrimiento intenso. Quien sostiene que existe el derecho moral a la reproducción en todos los casos tendría que sostener que esa pareja tiene derecho a tener el hijo de todos modos (y aunque no fuera solo un hijo, sino un gran número de ellos, por hacer aquí una analogía con la estrategia reproductiva que maximiza el número de crías).
Sostener que, para que haya un derecho a la reproducción, es suficiente que los progenitores tengan un interés en reproducirse es ignorar por completo el impacto de la decisión sobre el bienestar de los seres que nacerán. Quedarse sin reproducirse (o incluso ser esterilizado) es un daño mucho menor que nacer para una vida que solo contiene sufrimiento extremo.
Podría objetarse que, como las crías todavía no existen, su bienestar no cuenta. El problema de esta respuesta es que, a diferencia de cuando alguien decide no producir un nacimiento, cuando se decide producir un nacimiento esos individuos llegarán a existir.
Podría objetarse que este razonamiento solo tiene sentido si no aceptamos que existan los derechos morales. Pero eso no es verdad. Alguien podría, por ejemplo, sostener que existen otros derechos (a la vida, por ejemplo), pero no el derecho a la reproducción. O podría aceptar que existe el derecho moral a la reproducción, pero no en este caso. Podría sostener que tal derecho existe solo si se cumplen ciertas condiciones (por ejemplo, buenas probabilidades de que la vida de los seres futuros sea mínimamente significativa). La situación de los animales en la naturaleza, al menos la de la inmensa mayoría de los miembros de especies que maximizan las crías (que son la inmensa mayoría de las especies), es un extremo en el que esas condiciones no están presentes139.
29.4. ¿Violaría la esterilización un derecho a la integridad física?
Ya sea mediante intervención quirúrgica o mediante otros métodos (por ejemplo, ofrecer alimentos con un esterilizante), la esterilización es una intervención en el cuerpo de alguien (en el caso de los animales no humanos, sin su consentimiento informado). Con base en esto, podría objetarse que la esterilización viola el derecho a la integridad física.
Un problema de esta objeción es que garantizar ese supuesto derecho a la integridad física violaría otros derechos de igual peso o más fundamentales (por ejemplo, la integridad física y la vida de terceros). En el caso de estas reproducciones, se violarían la integridad física y la vida de terceros (muchos terceros, si pensamos en los animales que se reproducen maximizando el número de crías, que nacerían solo para sufrir y morir poco después).
Así, aunque los derechos a la integridad física y a la reproducción existan, eso sería insuficiente para prohibir la esterilización (al menos en el caso de los animales cuyas crías nacen solo para sufrir intensamente), dado que la situación de los animales en la naturaleza en general no cumple las condiciones en las que esos derechos deberían garantizarse.
29.5. La objeción de la esterilización humana
Una objeción a la conclusión anterior sostiene que, si es correcto esterilizar a animales no humanos debido a la imposibilidad de que las futuras crías tengan una vida significativa, entonces es correcto esterilizar, contra su voluntad, a los humanos que viven en situación de pobreza.
Un problema de esta objeción es que no distingue las situaciones en las que son las características de la reproducción en sí lo que hace imposible que las vidas de los futuros seres sean significativas de otras en las que lo que impide que haya una vida significativa son cuestiones sociales. Como ejemplo del primer tipo de caso podemos citar la estrategia reproductiva que, debido a la biología de los animales implicados, maximiza el número de crías muy por encima de los recursos disponibles, o el caso en que los hijos nacerán con tantas enfermedades y malformaciones que tendrán una existencia en la que predomine el sufrimiento intenso. La situación de pobreza, en cambio, es un ejemplo del segundo tipo de caso.
Así, para que esté justificado esterilizar a alguien (independientemente de su especie) contra su voluntad, es necesario que se cumplan las tres condiciones siguientes: (1) que, si se reproduce, sea alta la probabilidad de dar origen a hijos que experimentarían predominantemente sufrimiento extremo; (2) que haya una alta probabilidad de que se reproduzca y; (3) que no exista otra forma menos dañina e igualmente eficiente de prevenir esas reproducciones.
29.6. La objeción de que debemos buscar otros medios
La objeción siguiente está de acuerdo en que la esterilización es justificable siempre que no haya otra salida menos dañina. Sin embargo, sostiene que existe otra salida: ofrecer alimentación, recursos y cuidados básicos a las futuras crías.
El problema de esta objeción es que, dada la altísima tasa de crías por reproducción (miles o incluso millones por camada), tendría que existir un ecosistema de tamaño astronómico con abundancia de recursos, billones (o miles de billones) de veces mayor que nuestro planeta, para que todas las crías tuvieran un mínimo de recursos disponibles. Y, aunque hubiera recursos disponibles para todas y todas lograran utilizarlos, seguiría teniendo que haber control de la natalidad, pues, dada la tasa de natalidad gigantesca de estas especies, los recursos pronto se volverían escasos (teniendo en cuenta que las crías supervivientes tenderían a reproducirse, y así sucesivamente). Así, como mucho, esta objeción puede tener algún sentido en el caso de animales miembros de especies que no maximizan la cantidad de crías (que son una ínfima minoría de los seres ).
Claro que pueden existir alternativas a la esterilización que sean igual de eficientes (o incluso más eficientes) para prevenir nacimientos. Puede ser el caso de la reducción de la , que discutiremos en el apartado 31.18. Si hay menos vegetación, la tendencia es que eso implique una disminución de la tasa total de nacimientos. Sin embargo, puede que la esterilización cause menos daños individualmente (aunque la reducción de la productividad primaria probablemente tenga una mejor relación costo/beneficio en términos de aplicabilidad).
29.7. La objeción de la experimentación con animales
Otra objeción señala que, si es correcto esterilizar a alguien contra su voluntad para evitar daños a otros seres sintientes, entonces es correcto obligar a alguien a servir de modelo de investigación. Sin embargo, en el caso de la experimentación con animales, no son los animales utilizados los que están a punto de causar daños a los otros seres sintientes, sino las enfermedades de las que esos otros seres son víctimas. En cambio, en el caso de la esterilización, es el propio movimiento del cuerpo de quienes se reproducen lo que da origen a millones de muertes. En el caso de la experimentación con animales, es posible elegir investigar otros medios de curar las enfermedades sin utilizar a los animales. En cambio, en el caso del sufrimiento y de las muertes causados por la maximización de las reproducciones de los animales, no hay forma de disminuirlos sin impedir las propias reproducciones. Claro que, como vimos, tal vez sea imposible impedir esas reproducciones por otros medios, como la reducción de la productividad primaria. Pero, sea cual sea el medio que se emplee, es diferente del caso de la experimentación con animales.
29.8. Conclusión
La esterilización de animales domesticados es ampliamente aceptada por los defensores de los animales. Y el motivo es precisamente la cantidad de sufrimiento y de muertes que causan las tasas de reproducción. Los perros y los gatos tienen en promedio 4 o 5 crías por camada. Estas tasas de reproducción tienden a causar mucho sufrimiento y muchas muertes a largo plazo, pero, en comparación con lo que ocurre en el caso de los animales que tienen miles o millones de crías por camada, esas cifras casi desaparecen. Así, en el caso de la inmensa mayoría de los animales salvajes, tenemos razones mucho más fuertes para justificar la esterilización.
Hagamos una analogía con la especie humana. Imaginemos que, cada vez que alguien se reprodujera, generara millones de niños, y que solo dos sobrevivieran y el resto naciera solo para sufrir al extremo. En esa situación veríamos (correctamente, a mi juicio) la esterilización (e incluso la reprogramación genética) con alivio y esperanza, y no con repulsión.
El hecho de que muchas personas tengan un tipo de actitud ante los humanos y los animales domesticados, y la actitud opuesta ante los animales salvajes, puede ser reflejo de varios factores. Uno de ellos puede ser la creencia errónea de que los animales en la naturaleza normalmente viven bien. Otro es la idea de que el bien de los animales salvajes importa muy poco, y de que solo importan como componentes de ecosistemas y ejemplares de especies. Como vimos en otros capítulos, estas actitudes son injustificables. La situación general de los animales salvajes corresponde a los casos en que más fácilmente se justifican los programas de esterilización.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
¿Cuántas formas de responder a la objeción presenta el capítulo?
El ejemplo de la pareja que sabe que el hijo nacería solo para sufrir sirve para cuestionar...
Para pensar
¿Por qué aceptamos esterilizar a los gatos callejeros pero nos parece raro pensarlo para otros animales?
Notas del autor 4
- 136 Este razonamiento es característico de las teorías consecuencialistas de actos. ↩
- 137 Este razonamiento es característico de las teorías consecuencialistas de reglas. ↩
- 138 Este razonamiento es característico de las teorías deontológicas. ↩
- 139 Este razonamiento no implica necesariamente la adopción de una visión consecuencialista (aunque sea compatible con ella), pues solo impide que el resultado sea extremadamente malo (no garantiza que sea el mejor entre las opciones disponibles). ↩
Este capítulo en el Volumen XII
Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.
Esta propuesta debe rechazarse porque implicaría la esterilización, y los animales tienen derecho a no sufrir interferencias en su propio cuerpo contra su voluntad. (VII, cap. 29).
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