Questão
de Ética

Volumen VII · La ética y la situación de los animales salvajes · capítulo 37

El debate sobre la expansión y la restauración de la naturaleza

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Expandir o restaurar la naturaleza tiende a aumentar el número de animales que nacen para sufrir; las justificaciones (generaciones futuras, valores ambientales, aceptación pública, extinción humana) no bastan, y hay formas de enfrentar la crisis climática sin crear nuevos hábitats.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VII, p. 124 de la edición en PDF · traducción al español

37.1. Una forma de minimizar los daños naturales que escapa de las objeciones frecuentes

Considere las siguientes objeciones a la propuesta de minimizar/prevenir los :

(1) Intervenir en la naturaleza es incorrecto en sí mismo. (2) Si no podemos prever las consecuencias a largo plazo, mejor no intervenir. (3) Solo tenemos el deber de no perjudicar, no tenemos el deber de ayudar. (4) Tal propuesta es demasiado exigente. (5) No es aceptable alterar el territorio natural. (6) No hay nada que hacer ahora a gran escala. (7) Es difícil lograr que tales daños no vuelvan a aparecer. (8) Tal propuesta requiere una tecnología que todavía no existe. (9) Tal propuesta requiere una enorme cantidad de recursos. (10) Deben rechazarse todas las intervenciones que causan sufrimiento y muerte.

Discutimos cada una de estas objeciones en capítulos anteriores. En el presente capítulo se señalará una forma de minimizar los daños naturales que escapa de todas ellas, aun si fueran plausibles.

Supongamos que no debiéramos intervenir en la naturaleza para minimizar los daños naturales. Imaginemos que los daños naturales ya no existieran. ¿Deberíamos intervenir en la naturaleza para recrearlos? Es posible minimizar a gran escala los daños naturales simplemente evitando determinadas intervenciones que contribuyen a que los procesos naturales maximicen el sufrimiento y las muertes.

La intervención en la naturaleza se practica masivamente con fines antropocéntricos y . Un tipo de intervención en particular contribuye de manera muy eficiente a la maximización de los daños naturales: la expansión del territorio natural (como la expansión de los bosques), o su recreación donde hubo desertificación. Si hay vegetación, habrá muchos seres reproduciéndose de modo que maximizan el número de crías y, por lo tanto, maximizan el sufrimiento y las muertes, dada la bajísima tasa de supervivencia (como vimos en el Capítulo 3). El resultado es también el aumento del sufrimiento debido a otros daños naturales que son inherentes a todos los ecosistemas naturales. Por supuesto, probablemente algunos animales de esos ecosistemas tendrían vidas positivas. Sin embargo, dada la relación entre las tasas de nacimiento y de supervivencia, la cantidad de seres que nacerían para una vida llena de sufrimiento y para una muerte prematura sería siempre enormemente mayor. Así, el saldo de la expansión/restauración de la naturaleza es inmensamente negativo.

Si se evitara este tipo de práctica, la reducción del sufrimiento y de las muertes sería tan grande que, aun si se aboliera la , el número de individuos que dejarían de nacer solo para experimentar un sufrimiento intenso casi desaparecería en comparación169. Por ejemplo, podría evitarse la creación de áreas ricas en biomasa que dan origen a daños a muchos animales pequeños. En su lugar, podrían crearse ambientes con componentes que no conduzcan a maximizar la cantidad de nacimientos de seres sintientes170.

La propuesta de evitar la expansión/recreación del territorio natural escapa de las objeciones 1 y 2 porque no requiere intervenir en la naturaleza (solo requiere evitar ciertas intervenciones). Escapa de la objeción 3 porque implica evitar perjudicar, no implica ayudar. Escapa de la objeción 4 porque es fácil de llevar a cabo. Escapa de la objeción 5 porque no requiere alterar el territorio natural. Escapa de la objeción 6 porque previene a gran escala daños naturales y es posible realizarla actualmente. Escapa de la objeción 7 porque evita de forma permanente los daños derivados de cada expansión/restauración. Escapa de la objeción 8 porque no requiere una tecnología que todavía no existe. Escapa de la objeción 9 porque no gasta recurso alguno. Por último, escapa de la objeción 10 porque es la expansión/restauración del territorio natural la que constituye una intervención, y causa una cantidad inmensa de sufrimiento y de muertes.

Muchas personas que plantean esas objeciones a la propuesta de ayudar a los también defienden la expansión del territorio natural. Esto es señal de que las preocupaciones implicadas en esas objeciones no son el motivo real por el cual se oponen a la propuesta de ayudar a los animales salvajes, ya que la expansión del territorio natural viola todas esas preocupaciones.

La expansión/recreación del ambiente natural suele verse como algo con saldo positivo.

Sin embargo, la mayoría de las personas no sabe que tal práctica maximiza el sufrimiento y el número de muertes de los animales. Una vez que se conoce este hecho, ¿es posible aun así defender tal expansión/recreación? A continuación discutiremos algunos intentos.

37.2. La preocupación por las generaciones futuras

¿Podrían nuestras obligaciones hacia las generaciones futuras de seres sintientes justificar la expansión/restauración del territorio natural? Existen al menos dos maneras de entender las obligaciones hacia las generaciones futuras171. La primera sostiene que, si una generación futura va a existir, tenemos el deber de garantizar las condiciones para que tenga una vida satisfactoria. Sin embargo, defiende que no hay obligación de hacer que esa generación exista. La segunda estaría de acuerdo en que tenemos la obligación de garantizar que la generación futura tenga condiciones mínimas de bienestar. Pero sostendrá también que tenemos la obligación de hacer que esa generación futura exista.

No obstante, ninguna de las dos posiciones podría justificar la expansión/recreación del territorio natural. La primera no requiere producir ningún nuevo ser sintiente. La segunda busca que exista el mayor número de seres sintientes con vidas predominantemente positivas (y no el mayor número de seres sintientes, y punto). Nunca aprobaría una acción que diera como resultado poquísimas vidas positivas y un número inmensamente mayor de vidas en las que predomina el sufrimiento. Lo normal en la vida salvaje es que esa proporción sea de 1 a cientos, miles o millones (e incluso muchos millones, según el caso). Así que, en realidad, la preocupación por los seres futuros pesa con mucha fuerza en contra de la expansión/recreación del territorio natural.

37.3. La preocupación por la generación actual

Podría objetarse que es posible que expandir/recrear la naturaleza sea necesario para garantizar el bienestar de los seres sintientes que ya existen (o que llegarán a existir en el futuro, independientemente de lo que decidamos).

Un problema con este argumento es que, dada la estrategia reproductiva predominante (que maximiza el número de crías), la cantidad de seres que nacerían solo para sufrir sería

siempre inmensamente mayor que la de los que están vivos ahora o que nacerían para tener vidas positivas y necesitarían el medio ambiente como recurso.

Podría objetarse que los seres de las generaciones futuras que nacerían para tener vidas negativas todavía no existen y, por lo tanto, no cuentan. Sin embargo, si decidimos expandir/restaurar la naturaleza, pasarán a existir y, por lo tanto, cuentan. Y, en ese caso, no podría decirse que les estamos haciendo un favor, pues serían traídos a una vida de sufrimiento extremo. Además, la objeción incurre en contradicción al decir que el bien de los seres que todavía no existen no importa y, al mismo tiempo, decir que es necesario expandir/recrear el territorio natural por preocupación por el bien de los seres de generaciones futuras que existirán de cualquier manera.

37.4. La apelación a valores ambientalistas

Podría defenderse que debemos expandir/restaurar el territorio natural porque hacerlo sería mejor desde un punto de vista ambientalista (por ejemplo, aumentaría la y la cantidad de ecosistemas naturales), aunque el resultado sea una historia del mundo con una mayor cantidad de sufrimiento y de muertes prematuras de seres sintientes.

Esta posición supone no solo que las entidades no sintientes valoradas en el ambientalismo tienen valor en sí: supone también que son más importantes que el bien de los seres sintientes. Sin embargo, vimos en el Capítulo 20 que: (1) ya es controvertida la idea de que existe valor más allá de la sintiencia y (2) hay razones para dar prioridad a prevenir el sufrimiento y la muerte de seres sintientes, aun si las entidades valoradas en el ambientalismo tuvieran . Por lo tanto, no repetiremos aquí esos argumentos.

37.5. La preocupación por la falta de aceptación

Otra objeción afirma que la expansión/recreación del territorio natural es tan aceptada y se considera tan importante que oponerse a ella implicaría un serio riesgo de generar rechazo a la propuesta de minimizar los daños naturales (e incluso a la consideración por los animales no humanos en general).

Aunque ese riesgo existe, hay que sopesarlo frente al riesgo de perder la oportunidad de impedir a gran escala el surgimiento de nuevos daños naturales, y también frente al riesgo de perder la oportunidad de empezar a cuestionar ideas que impiden la minimización de los daños naturales y la consideración por los animales no humanos, y que tienden a maximizar los daños en general.

Discutir la moralidad de la expansión/recreación del territorio natural es una manera de cuestionar aspectos que impiden que las personas se tomen en serio la cuestión de los daños naturales (por ejemplo, la visión romantizada de la vida de los animales en la naturaleza y la veneración por lo natural).

Obviamente, al ser un tema controvertido, es importante elegir exponerlo ante un público que tenga la capacidad de entenderlo. Pero lo mismo vale para cualquier otro asunto controvertido. Por ejemplo, si alguien nunca oyó hablar del problema de los daños naturales, no parece una buena idea presentar el tema a partir del problema de la expansión del territorio natural. Sin embargo, si alguien ya acepta la meta de ayudar a los animales no humanos en general, no hay por qué ocultar que la expansión del territorio natural los perjudicaría mucho.

37.6. El riesgo de extinción humana

Otra preocupación es que no expandir/restaurar el territorio natural aumente la probabilidad de catástrofes naturales y de cambio climático, lo que, a su vez, puede aumentar el riesgo de extinción humana. Según esta objeción, debido a ese riesgo, estaría justificado expandir/restaurar el territorio natural.

Hay al menos dos motivos que podrían llevar a alguien a pensar que el riesgo de desaparición de la especie humana justificaría expandir/recrear el territorio natural. Discutiremos estos motivos por separado en los dos apartados siguientes.

37.7. La preocupación por los propios humanos

El primero es la preocupación por los propios humanos (de la generación actual o de las futuras). Pero, si los intereses humanos cuentan como una razón a favor de expandir/recrear la naturaleza, entonces los daños a los demás animales tienen que contar como una razón en contra. Y, dada la cantidad de daño individual y el número de individuos perjudicados, un análisis no arbitrario prescribiría no expandir/recrear la naturaleza aun si los humanos importaran mucho más que los no humanos.

37.8. La idea de que la presencia humana tiene saldo positivo

El segundo motivo es pensar que la extinción humana tendría saldo negativo, teniendo en cuenta a todos los seres sintientes afectados. Por supuesto, los humanos también causan una enorme cantidad de perjuicios a los seres sintientes en general. Pero, según esta visión, aun así el saldo total de la presencia humana podría ser positivo, debido a tres puntos:

El primero es que los humanos del futuro serán probablemente los únicos capaces de minimizar los daños naturales. En ausencia de humanos y de tecnología para minimizar los daños naturales, los procesos naturales maximizarían el sufrimiento y la muerte durante largas eras. Por eso sería importante evitar no solo la extinción humana, sino también el colapso de la civilización.

El segundo es que, en ausencia de humanos, probablemente los lugares que hoy ocupan los humanos serían ocupados por animales que se reproducen maximizando el número de crías y, por lo tanto, el resultado sería una cantidad mayor de sufrimiento y de muertes prematuras.

El tercero es que, como vimos en el Capítulo 36, las prácticas humanas que destruyen ecosistemas naturales, aunque también causan sufrimiento y muertes, tienen un saldo positivo. Esto es así porque tales intervenciones, justamente por ser destructivas de los ecosistemas, previenen el nacimiento de una cantidad inmensamente mayor de seres sintientes que tendrían vidas llenas de sufrimiento (aunque esa no sea la meta de tales intervenciones).

Así, según esta visión, si la presencia de la humanidad tiene saldo positivo y si la no expansión del territorio natural es una amenaza para la humanidad, expandir/recrear el territorio natural tendría saldo positivo a largo plazo, aunque tenga saldo negativo a corto plazo.

Discutiremos estos puntos en los apartados siguientes.

37.9. El riesgo de que la humanidad llegue a expandir el sufrimiento

Las preocupaciones enumeradas en el apartado anterior son ciertamente importantes. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta también la posibilidad de que la presencia humana llegue a tener saldo negativo en el futuro, aun si ha tenido saldo positivo hasta ahora. Esto ocurriría si en el futuro la humanidad llegara a llevar a cabo actividades que maximicen el sufrimiento y las muertes mucho más allá de todo lo que ha existido hasta entonces. A continuación veremos dos ejemplos de actividades de este tipo172.

Un ejemplo sería que en el futuro la humanidad llegara a desarrollar la colonización espacial. En ese caso, la humanidad expandiría la vida fuera de la Tierra, probablemente recreando en muchos otros lugares los procesos naturales que dan como resultado la maximización del sufrimiento y de las muertes. Por ejemplo, la terraformación173 y la panspermia174 tienen como meta crear fuera de la Tierra las condiciones para que otros cuerpos celestes sean habitables. Ya hay proyectos en marcha en ese sentido, ya sea para garantizar que los humanos puedan vivir en otros planetas en el futuro175, ya sea para maximizar la cantidad de seres vivos en el universo176. Esto aumentaría inmensamente el número de seres sintientes víctimas de los procesos naturales, al punto de convertir el sufrimiento de los animales que viven en la Tierra en un grano de arena en comparación177.

Otro ejemplo sería que en el futuro fuera posible crear seres sintientes en medios digitales. Esto podría ser útil para simular universos dentro de una computadora, por ejemplo. Tal práctica también tendría el potencial de aumentar en muchos órdenes de magnitud el sufrimiento y las muertes que han existido hasta entonces178.

Estas posibilidades ya muestran que es incierto si la presencia de humanos en el mundo, teniendo en cuenta el largo plazo, es mejor o peor. Eso dependería, entre otras cosas, de si los humanos del futuro expandirán o no la naturaleza. A su vez, que eso ocurra o no depende de si los humanos del futuro se guiarán por valores ambientalistas y antropocéntricos, o por la consideración de todos los seres sintientes. Por lo tanto, parece que lo más plausible es dejar abierta la cuestión de si la presencia humana a lo largo del tiempo tendrá saldo positivo o negativo.

37.10. ¿Es realmente necesaria la expansión de la naturaleza para salvar a la humanidad?

Supongamos que la presencia de la humanidad llegue a tener saldo positivo y que, por lo tanto, debamos prevenir la extinción humana y el colapso de la civilización. Eso no implica necesariamente expandir el territorio natural, pues existen maneras de prevenir el cambio climático o de reducir sus efectos dañinos sin crear nuevos ambientes como bosques. Un ejemplo es buscar la eficiencia en el uso de la energía y las energías renovables179. Y, aun si estuviera justificado expandir/recrear la naturaleza para evitar desastres o el cambio climático, eso no justificaría la expansión/recreación de la naturaleza para otros fines.

37.11. Conclusión

Si los argumentos anteriores son sólidos, debemos evitar al máximo expandir/recrear el territorio natural. Como vimos, los casos en que la expansión/recreación podría estar justificada son aquellos en los que todas las demás opciones darían un resultado aún peor. Si es que existen tales casos, son una pequeña fracción de las prácticas de expansión/recreación del territorio natural.

Dado que evitar tales expansiones/recreaciones no requiere gastar recursos y previene que un número inmenso de seres sintientes llegue a nacer solo para sufrir, evitar expandir/recrear el territorio natural es actualmente una de las maneras más eficientes de prevenir a gran escala los daños naturales (y, probablemente, los daños en general).

Expandir/recrear la naturaleza produce una cantidad de sufrimiento y de muertes inmensamente mayor incluso que si se construyera una gigantesca granja industrial en el mismo lugar, ya que, como vimos en el Capítulo 3, los procesos naturales son mucho más eficientes para producir sufrimiento y muertes incluso que las granjas industriales.

Cuando miramos un territorio natural (por ejemplo, un bosque), no tenemos esa impresión porque, mirando desde fuera, lo que vemos es un hermoso paisaje. Esa “capa” impide que percibamos que la realidad para los animales que viven allí es la constancia del sufrimiento extremo desde el inicio hasta el final de sus (cortas) existencias, y que la cantidad de animales que corren ese destino sigue siendo maximizada indefinidamente por los procesos naturales.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume VII
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

¿Por qué la expansión de la naturaleza es una forma de discutir los daños naturales que evita las objeciones habituales?

¿Qué alternativa a la expansión para enfrentar el problema del clima menciona el Volumen XII?

Para pensar

Cuando ves un bosque, ¿piensas en cuántos animales están naciendo y muriendo en él en este momento?

Notas del autor 11
  1. 169 (2015a, p. 147); (2010, p. 81-82). ↩
  2. 170 Tomasik (2015c). ↩
  3. 171 Sobre esto, ver (2002, p. 111-115). ↩
  4. 172 Sobre estos y otros riesgos de creación de sufrimiento de magnitudes inmensas en el futuro, ver los trabajos de Althaus y (2016), (2017, 2022), Daniel (2017) y Tomasik (2015b; 2015d). ↩
  5. 173 Ver Burton (2004). ↩
  6. 174 Ver Meot-ner; Matloff (1979). ↩
  7. 175 Para una retrospectiva histórica de estos proyectos, ver The Editors of Procon (2025). ↩
  8. 176 Ver, por ejemplo, las propuestas de Mautner (2009, p. 433-440) y McKay y Haynes (1990, p. 144). ↩
  9. 177 Sobre este riesgo, ver Tomasik (2013a), O'brien (2022); Baumann (2022, p. 23-4, 50-3, 56, 84). ↩
  10. 178 Sobre este riesgo, ver et al. (2015); Tomasik (2015b); Baumann (2022, p. 12-3, 82-3). ↩
  11. 179 Sobre esto, ver Tomasik (2013a). ↩
Fuentes citadas en este texto 16

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen VII.

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

No hay nada que hacer a gran escala (VII, cap. 18, 24, 31, 36, 37).
Muchas cosas podrían hacerse a gran escala. Por ejemplo, podría estudiarse qué elementos del ambiente tienden a reducir la productividad primaria (y, por consiguiente, el sufrimiento total). Además, podrían evitarse las prácticas humanas que contribuyen a que los procesos naturales maximicen la cantidad de nacimientos (y, por consiguiente, el sufrimiento). Solo eso ya reduciría enormemente la cantidad de animales que nacerían solo para sufrir.
La propuesta que busca prevenir el sufrimiento de los animales salvajes derivado de causas naturales implica que expandir el territorio natural (los bosques, por ejemplo) es algo negativo. Por eso es absurda. Debemos expandir el territorio natural porque los seres sintientes lo necesitan como recurso. (VII, cap. 37).
La preocupación por los seres sintientes (de la generación actual y/o de las futuras) no aprobaría la expansión, pues la cantidad de seres que nacerían solo para sufrir sería siempre mucho mayor que la de los que están vivos ahora o la de los que nacerían para tener vidas positivas y necesitarían el medio ambiente como recurso. La única manera de defender la expansión es a partir de una visión según la cual es mejor una historia del mundo con una mayor cantidad de sufrimiento y de muertes prematuras de seres sintientes. Pero eso es muy difícil de defender. Podría objetarse que expandir el territorio natural puede ser necesario para prevenir la extinción de los humanos, que son los únicos que pueden prevenir los daños naturales. Esta es una preocupación importante, pero también es posible que la presencia humana llegue a tener un saldo negativo en el futuro. Por ejemplo, si en el futuro la humanidad desarrolla la colonización espacial, recrearía en muchos otros lugares los procesos naturales que dan como resultado la maximización del sufrimiento y de las muertes. Por lo tanto, es incierto si la presencia humana tendrá un saldo positivo o negativo a lo largo de la historia. Además, aunque debamos prevenir la extinción humana, eso no implica necesariamente expandir el territorio natural, pues existen maneras de prevenir el cambio climático sin crear nuevos ambientes como los bosques. Un ejemplo es buscar la eficiencia en el uso de la energía y apostar por las energías renovables. En suma, los casos en que la expansión podría estar justificada son aquellos en que todas las demás opciones darían como resultado algo todavía peor. Si es que existen tales casos, son una fracción pequeña de las prácticas de expansión del territorio natural.

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