Questão
de Ética

Volumen IX · La ética y el futuro · capítulo 11

Cómo cambiar el debate público, las formas de activismo y las instituciones políticas

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Una política disfuncional aumenta los riesgos-s; para mejorarla, debemos reducir el tribalismo, elevar el nivel del debate (discutir argumentos, no personas; honestidad intelectual), adoptar enfoques de abanico amplio, proteger la democracia y buscar representación para todos los seres sintientes.

Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen IX, p. 72 de la edición en PDF · traducción al español

11.1. La política y los riesgos-s

Los son riesgos de que en el futuro el sufrimiento llegue a multiplicarse enormemente, hasta el punto de superar en varios órdenes de magnitud el sufrimiento que existe actualmente.

En el capítulo 9 de su obra Avoiding the Worst Final93, Tobias habla de la importancia de los cambios en la política si nuestra meta es la prevención de los riesgos-s. Por su parte, la obra Reasoned Politics94, de Magnus , está dedicada íntegramente a discutir esta cuestión. En este capítulo veremos un resumen de las ideas que presentan estos autores. Además, examinaremos algunos puntos adicionales sobre cómo incorporar los cambios necesarios al debate público en el contexto del activismo de las distintas causas, en especial del activismo en defensa de los animales.

El término política normalmente se asocia solo a las instituciones, pero, en términos más generales, se refiere a todas las actividades realizadas públicamente que tienen que ver con el modo en que la sociedad debería estar organizada, ya sea en cuanto a qué metas debería perseguir la sociedad, ya sea en cuanto a cómo alcanzar esas metas. Los resultados de la política dependen no solo de las instituciones, sino también de cómo se desarrolla la discusión pública, lo que incluye la forma en que los movimientos sociales hacen activismo. Es en este sentido amplio que se utilizará aquí el término política.

La falta de una discusión pública bien informada (ya sea en términos descriptivos, ya sea en términos normativos) corre un gran riesgo de aumentar la polarización, impedir los esfuerzos por reducir los riesgos-s, aumentar el riesgo de que agentes con rasgos malévolos lleguen al poder e incluso impedir la discusión de cualquier cuestión ética o política. Entonces, intentar mejorar la política es crucial para evitar los riesgos-s. A continuación veremos algunas sugerencias de cómo puede hacerse esto.

11.2. El ideal de dos pasos

Uno de los problemas que Vinding y Baumann señalan en el debate público actual es la

confusión entre cuestiones normativas y cuestiones empíricas. Para mejorar la discusión pública, ambos autores sugieren el ideal de dos pasos95, que consiste en:

Paso normativo: aclarar las metas que deberían guiar las decisiones políticas (debatir para refinar los valores que formarían los pilares de las decisiones colectivas),

Paso empírico: preguntar qué políticas alcanzarían mejor esas metas.

Pensaríamos como filósofos en el nivel normativo y como científicos en el nivel empírico. La forma en que se desarrolla actualmente la discusión pública confunde aspectos empíricos y normativos, lo que impide pensar con claridad. La estructura sugerida por Vinding y Baumann nos permite percibir en qué puntos discrepamos y dónde hay acuerdo, lo que puede dar lugar a compromisos mutuos e incluso a progreso moral.

Para alcanzar ese ideal, hay que percibir los sesgos que nos impiden abordar las cuestiones políticas con la mente abierta, como el sesgo de confirmación y el razonamiento motivado96. Si procuramos discutir los argumentos morales y la evidencia empírica con honestidad, podemos reducir el exceso de confianza en las visiones políticas. Por ejemplo, eso nos inclinaría a intentar entender cómo funciona una determinada política antes de apoyarla o rechazarla. También nos permitiría sopesar los puntos positivos y negativos de cada propuesta, en lugar de ver las cosas en términos de “todo positivo” o “todo negativo”.

Un debate político mejor fundamentado reduciría la probabilidad de polarización, pues permitiría que las personas analizaran los puntos positivos y negativos de cada propuesta, en lugar de endiosar a su propio bando y demonizar al bando opuesto. Esta apertura a los matices, al disminuir la polarización, disminuiría a su vez las probabilidades de que demagogos con rasgos malévolos asciendan al poder. Por todas estas razones, el ideal de dos pasos aumentaría la probabilidad de evitar los riesgos-s.

El objetivo central en el que se basa el ideal de dos pasos es mejorar no solo las instituciones políticas, sino también la forma en que las personas en general llevan adelante el debate público.

11.3. Naturaleza tribal y polarización

El deseo de pertenecer a un grupo está entre los factores que más determinan nuestros juicios políticos97. Esto hace que el interés de la mayoría de las personas no sea analizar con criterio los pros y los contras de las distintas propuestas políticas, sino señalar lealtad (a un partido, a un movimiento social, etc.).

Nuestros cerebros tienden a procesar las cuestiones políticas y a los individuos de manera emocionalmente cargada y en términos de “todo o nada”. Instintivamente, tendemos a ver a nuestra tribu política y a sus líderes de manera excesivamente positiva y a demonizar al otro bando.

Esto nos lleva a una confianza excesiva en los ideales de nuestro grupo y a la hostilidad hacia los grupos rivales. Nos lleva también a ver solo los aspectos positivos de nuestro propio bando y solo los aspectos negativos del bando opuesto. Cuando se exacerba, esta tendencia nos lleva incluso a ocultar deliberadamente los aspectos negativos del propio bando y los aspectos positivos del bando opuesto. La incertidumbre y los matices no encajan en esta mentalidad, y mucho menos el reconocimiento de que, a pesar de las discrepancias, podemos adoptar compromisos mutuos. Según esta mentalidad, cualquier argumento, e incluso los hechos, tienen que favorecer a “nuestro bando” (de lo contrario, no se tendrán en cuenta o incluso podrán distorsionarse para favorecer al propio bando). El propio bando es endiosado y visto como el máximo ejemplo de bondad y justicia. El otro bando es visto como enemigo, como el mal encarnado. La posibilidad de que estemos equivocados y de que tengamos que mejorar nuestra visión (ya sea sobre los hechos, ya sea sobre los valores) no tiene lugar en esta mentalidad.

Intentar limitar la influencia de esta tendencia evitaría la polarización excesiva (que es un de los riesgos-s). Así, elevar los estándares del discurso público es una manera prometedora de reducir los riesgos-s, pues fomentaría una mentalidad basada en los matices.

Reducir el tribalismo abre las puertas no solo al análisis serio de los argumentos éticos y de los hechos, sino también a la cooperación y a los compromisos mutuos, a pesar de las discrepancias. Todos los bandos salen ganando si pensamos en términos de resultados, en lugar de en “acabar con el otro bando”. El señalamiento de lealtad crea una apariencia de gran discrepancia incluso

cuando la discrepancia es limitada, ya que crea el deseo de “acabar con el otro bando”. Esta es también una razón para centrar el discurso más en políticas que en partidos o individuos (especialmente en políticas mutuamente beneficiosas).

El riesgo de polarización no existe solo en la política en términos de partidos y de corrientes como la izquierda y la derecha. Existe también dentro de las causas sociales. Por ejemplo, dentro del movimiento de defensa animal, la polarización entre grupos que siguen distintas estrategias de activismo puede dar a entender erróneamente que hay una diferencia de objetivos incluso cuando la divergencia es solo estratégica98. Esto, a su vez, puede impedir la adopción de compromisos mutuos.

11.4. Cómo elevar el nivel del debate público

Baumann (2022, p. 67-70) sugiere las siguientes estrategias para elevar los estándares del debate público:

1) Pensar en términos de matices. Consiste en analizar cuidadosamente los argumentos de cada lado, estar dispuesto a identificar los aciertos y errores de cada perspectiva, y pensar en términos de grados de confianza en lugar de certezas rígidas. Esto evitaría pensamientos del tipo “todo o nada”, “nosotros contra ellos”, etc. Evitaría también la tendencia a demonizar a quien piensa distinto. Además, crearía una apertura a pensar en nuevas cuestiones y a ponderar con cuidado los argumentos, en lugar de emitir un juicio apresurado basado en las primeras impresiones.

2) Discutir los argumentos de manera seria e intelectualmente honesta, sin distorsionar la posición y los argumentos de quien discrepa, y reconociendo que podemos estar equivocados en muchas cosas.

3) Las conversaciones más respetuosas también disminuyen la probabilidad de los peores escenarios. Esto no implica “suavizar” el mensaje (decir, por ejemplo, que el especismo es menos grave de lo que realmente es). Implica solo discutir los argumentos de forma honesta y abierta.

Además de estas sugerencias, proponemos aquí otras cuatro estrategias:

4) Centrarse en discutir la plausibilidad del argumento independientemente de quién lo haya formulado. Como consecuencia de la polarización, en el discurso público actual (incluso dentro de los movimientos sociales) lo único que parece importar es quién dio el argumento. Si la persona pertenece a “nuestro bando” o al grupo que queremos defender, su argumento se acepta, por malo que sea. Si pertenece al “otro bando”, su argumento se rechaza, aunque sea sólido y señale un problema serio de nuestra visión. Esta tendencia ha impedido el debate serio sobre cualquier cuestión y, lamentablemente, ha crecido mucho incluso en los ámbitos académicos.

5) Aplicar un método similar al del velo de la ignorancia a la discusión de argumentos y de propuestas políticas. Una manera de intentar sortear el problema mencionado en el punto anterior es discutir los argumentos y las propuestas políticas sin saber quiénes los proponen. Incluso cuando esto no es posible, todavía podemos hacer preguntas como “si no supiéramos quién dio el argumento o quién hizo la propuesta, ¿mantendríamos la misma visión?”, o “si el argumento o la propuesta en cuestión los hubiera presentado el bando opuesto, ¿mantendríamos la misma posición?”.

6) Tanto si pensamos en cuestiones descriptivas como normativas, pensar en ellas no con el objetivo de demostrar lo que ya pensábamos antes, sino suspender el juicio y estar dispuestos a aceptar los mejores argumentos y seguir sus conclusiones, aunque estas nos lleven a pensar lo opuesto de lo que pensábamos antes de reflexionar.

7) Adoptar la estrategia del enfoque de amplio alcance, que se explicará en el apartado siguiente.

11.5. La estrategia del enfoque de amplio alcance

Evitar confrontaciones innecesarias aumenta las probabilidades de que las metas que buscamos sean metas comunes, y no cuestiones controvertidas. Podemos disminuir la probabilidad de rechazo y antagonismo adoptando un enfoque de amplio alcance. Veremos más sobre él a continuación.

El enfoque de amplio alcance consiste en procurar que la meta que queremos alcanzar sea aceptada por el mayor número de personas, independientemente de que estén de acuerdo o no con nosotros en otras cuestiones. Si estar de acuerdo con determinada idea adicional no es necesario para que alguien acepte lo que estamos proponiendo, entonces puede ser muy positivo subrayar que, aunque haya desacuerdo sobre esa otra idea, todavía podría haber acuerdo sobre lo que estamos proponiendo.

Esto tiene la ventaja de disminuir la polarización (pues se muestra que, a pesar de las muchas divergencias, puede haber una meta común) y también de aumentar la probabilidad de que un número mucho mayor de personas acepte lo que estamos proponiendo.

Considere metas como:

Estas metas pueden aceptarse sin comprometernos necesariamente con una visión específica, ya sea en ética o en política. Así, en lugar de sostener que debemos adoptar una visión específica en ética o en política y que una implicación de esa visión es aceptar esas metas, el potencial de aceptación de esas metas es mayor si mostramos que deberían ser aceptadas por todos, independientemente de qué visión en ética o en política consideren más plausible.

Defender posiciones específicas sin destacar este punto puede dar la impresión errónea de que, para aceptar esas metas, es necesario aceptar esas visiones (y, entonces, el resultado puede ser que quien no acepta esas visiones rechace esas metas). Observe que esto no implica dejar de defender una corriente específica en ética o en política. Implica solo que, incluso en ese caso, todavía vale la pena subrayar que quien discrepa de esa corriente puede aun así aceptar esas metas102.

11.6. Cómo mejorar las instituciones

Considere los siguientes factores de riesgo de los riesgos-s:

(1) Polarización excesiva (2) Actos de agentes malévolos (3) Totalitarismo.

Las instituciones políticas influyen tanto como la cultura política en el aumento o la disminución de la probabilidad de estos factores de riesgo. Por lo tanto, vale la pena investigar qué podría hacerse institucionalmente para prevenirlos. Entre las sugerencias que Baumann (2022, p.73-74) y Vinding (2022, p. 214-220) dan en este sentido están:

Proteger la democracia

La democracia impide que un único individuo obtenga mucho poder y, por lo tanto, reduce la influencia de los agentes malévolos. A la inversa, los sistemas en los que el poder está más concentrado aumentan la probabilidad de que agentes malévolos y estratégicos obtengan poder. Esto no siempre está garantizado, pero funciona mejor que en otros sistemas. Así, fortalecer las instituciones democráticas puede ser prometedor para reducir los riesgos-s.

Podría objetarse que la presencia de instituciones democráticas no garantiza que el resultado sea mejor en términos de prevención de los riesgos-s. Por ejemplo, una institución democrática en la que la inmensa mayoría de los votantes es probablemente tenga peores resultados, teniendo en cuenta a todos los seres afectados, que un régimen totalitario dirigido por un dictador que tiene como meta reducir el sufrimiento de todos los seres sintientes.

Hay dos maneras de responder a esta objeción. La primera es negar que un dictador benevolente sea mejor que una democracia para prevenir los riesgos-s. Por ejemplo, como en una democracia es más fácil plantear cuestionamientos, y eso no sería posible en un régimen dictatorial, aunque fuera de un dictador benevolente, no habría manera de cuestionar las creencias normativas y descriptivas del dictador cuando estuviera equivocado. Un sistema en el que el poder está concentrado en manos de un único individuo tiene grandes probabilidades de guiarse por las limitaciones epistémicas de ese individuo. Si, en cambio, hay un debate abierto de ideas en el que participan muchos individuos, la probabilidad de error es menor.

La segunda manera de responder es señalar que, aunque el régimen de un dictador benevolente tuviera mejores probabilidades de prevenir los riesgos-s, la probabilidad de que los regímenes totalitarios sean dirigidos por agentes malévolos es mucho mayor que la de que sean dirigidos por agentes que tienen como meta reducir el sufrimiento. Esto se debe a que, como vimos en el apartado 8.8, los rasgos malévolos de personalidad dan muchas ventajas en la búsqueda del poder.

Así, si comparamos los siguientes escenarios: (1) un dictador benevolente; (2) una democracia deficiente y (3) un dictador malévolo, el tercer escenario tiene muchas más probabilidades de dar lugar a riesgos-s que el segundo, aun si el segundo escenario tiene más probabilidades de dar lugar a riesgos-s que el primero. Además, vimos que el escenario 3 es mucho más probable que el escenario 1. En términos de riesgos-s, es más importante evitar catástrofes institucionales que intentar alcanzar las mejores instituciones posibles. Por ejemplo, en términos de riesgos-s, la diferencia entre una democracia deficiente y un régimen totalitario dirigido por un agente malévolo es mucho mayor que la que hay entre una democracia funcional y una democracia deficiente103.

Las democracias liberales modernas ofrecen protección a los derechos humanos y a las libertades civiles, como la libertad de expresión, que son una condición previa para plantear preocupaciones morales. Por eso, su supresión es un factor de riesgo de los riesgos-s.

¿Cómo promover mejor la democracia? Según Baumann (2022, p.74), no está claro si lo mejor es intentar instaurar democracias liberales en naciones no democráticas, proteger las democracias existentes contra los retrocesos o fortalecer la democracia en estados semidemocráticos. Sin embargo, subraya que es esencial garantizar que la promoción de la democracia no se utilice como pretexto para perseguir intereses económicos, pues eso puede desacreditar la idea de instaurar democracias e incluso contribuir a un conflicto mayor.

Representación política de todos los seres sintientes

Otra manera de mejorar las instituciones es intentar instituir representantes para los seres sintientes que no pueden representarse a sí mismos (como los animales no humanos y los seres futuros). Esta propuesta se conoce como sintiocracia, o democracia sintientista104.

11.7. Por qué una pequeña mejora ya marcaría una gran diferencia

En relación con las sugerencias que hizo para mejorar las instituciones y la cultura política, Baumann (2022, p. 76) presenta las siguientes conclusiones:

Es difícil saber cuáles son las instituciones ideales o la cultura política ideal, pero el político (ya sea en términos de instituciones, ya sea en términos del debate público) es tan malo que, para mejorarlo, no hace falta conocer esas respuestas. Aunque muchas personas intentan ejercer influencia política, pocas trabajan para mejorar la cultura política y las instituciones. Además, los aspectos relacionados con los riesgos-s, especialmente los relacionados con los seres sintientes no humanos, están aún más desatendidos. Entonces, incluso una mejora marginal en la cultura política o en las instituciones puede ser sumamente beneficiosa.

Es realista esperar que seamos menos sesgados y menos tribales, esperar que las instituciones puedan funcionar mejor, etc. Podemos aumentar el grado en que la política se basa en valores reflexionados y en evidencia empírica, aunque no logremos cambiarla mayoritariamente.

Otra ventaja de estas propuestas es que son beneficiosas no solo para reducir los riesgos-s, sino para muchas otras metas (lo que aumenta la probabilidad de cooperación).

Es importante perseguir estos ideales aunque su adopción a gran escala no sea posible a corto plazo. Las mejoras modestas y continuas pueden, al cabo de un tiempo lo bastante largo, contribuir a un cambio transformador. Un buen punto de partida es seguir las pautas que vimos en el apartado 11.4 en nuestro propio pensamiento y comunicación, y dar el ejemplo, siguiendo los principios del razonamiento intelectualmente honesto.

Texto de Luciano Carlos CunhaColección Un recorrido por la ética animal, Volume IX
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Practica

Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.

¿Cuál de estas estrategias recomienda el capítulo?

¿Por qué proteger la democracia es importante en términos de riesgos-s?

Para pensar

En una discusión reciente, ¿evaluaste el argumento o a la persona que lo defendía?

Notas del autor 12
  1. 93 Ver Baumann (2022, p. 65-76). ↩
  2. 94 Vinding (2022). ↩
  3. 95 Vinding (2022, p. 9-17); Baumann (2022, p. 65-7). ↩
  4. 96 Sobre cómo afectan estos sesgos al activismo de la causa animal, ver (2019). ↩
  5. 97 Para un estudio sobre esto, ver Simler y Hanson (2017). Para una discusión sobre la relación de esto con los riesgos-s, ver Baumann (67-70), Vinding (2022, p. 1-2, 47, 50-4, 69-70).. ↩
  6. 98 Un análisis de un ejemplo dentro de la causa animal en cuanto a este aspecto puede encontrarse en el capítulo 9 del Volumen VIII de esta colección. ↩
  7. 99 Para una introducción al largoplacismo, ver Ética Animal (2018) y ↩
  8. 100 Para una discusión detallada de este tema, ver (2022) y Ética Animal (2023 [2020]). ↩
  9. 101 Así como el antropocentrismo es una forma de especismo, que discrimina a quien no pertenece a la especie humana, el carbonismo es una forma de sustratismo, que discrimina a quien no es orgánico. Si en el futuro es posible la existencia de seres sintientes no orgánicos, es posible que sean perjudicados debido al carbonismo. Para una discusión de este tema, ver (2015). ↩
  10. 102 Esta estrategia se explica con más detalle, y se aplica a varios contextos, en el capítulo 5 del Volumen VIII de esta colección. ↩
  11. 103 Esto no significa que no deban buscarse mejoras en el sistema democrático, o que no puedan existir o crearse otros sistemas políticos mejores que la democracia. Por ejemplo, Vinding (2022, p. 220-8) discute las ventajas y desventajas de cuatro alternativas a la democracia: futarquía, epistocracia, sorteo y gobernanza algorítmica. ↩
  12. 104 Sobre esta propuesta, ver Cochrane (2018, cap. 3), Vinding (2022, p. 229-230) y Baumann (2022, p. 74-5). ↩
Fuentes citadas en este texto 9

La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen IX.

Este capítulo en el Volumen XII

Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.

Polarización, conflicto y hostilidad (IX, cap. 8.7 y 11).
La polarización a gran escala deja poco espacio para la reflexión (sobre los riesgos-s o sobre cualquier otra cosa) y para los compromisos mutuos. También tiene el potencial de dar lugar a conflictos e incluso a guerras, lo que aumenta las probabilidades de riesgos-s agenciales.
Pensar en términos de matices, y no en términos de “0 o 1”, “nosotros contra ellos”, etc. (IX, cap. 11.3, 11.4)
Si intentamos pensar en términos de los puntos positivos y negativos de cada perspectiva, y pensamos en términos de grados de confianza en lugar de certezas rígidas, podemos evitar una mentalidad del tipo “0 o 1”, “nosotros y ellos”, etc. El tribalismo crea una apariencia de gran desacuerdo incluso cuando el desacuerdo es limitado. Reducir el tribalismo abre las puertas a la cooperación y a los compromisos mutuos.
Pensar en términos de matices, y no en términos de “0 o 1”, “nosotros contra ellos”, etc. (IX, cap. 11.3, 11.4)
Si intentamos pensar en términos de los puntos positivos y negativos de cada perspectiva, y pensamos en términos de grados de confianza en lugar de certezas rígidas, podemos evitar una mentalidad del tipo “0 o 1”, “nosotros y ellos”, etc. El tribalismo crea una apariencia de gran desacuerdo incluso cuando el desacuerdo es limitado. Reducir el tribalismo abre las puertas a la cooperación y a los compromisos mutuos.
Discutir el argumento, sea quien sea quien lo haya planteado. Es decir, evitar las falacias ad hominem y de apelación a la autoridad. (IX, cap. 11.4).
La tendencia general es que, si quien planteó el argumento pertenece a “nuestro lado” o al grupo que queremos defender, su argumento se acepta, aunque no tenga razón, y si pertenece al “otro lado”, se rechaza, aunque el argumento sea sólido y señale un problema serio de nuestra visión. Esta tendencia ha impedido el debate serio sobre cualquier cuestión, incluso en los medios académicos. Una manera de evitar esta tendencia es discutir los argumentos sin saber quiénes los proponen (o, si eso no es posible, intentar imaginar qué pensaríamos si no lo supiéramos).
Honestidad intelectual (IX, cap. 11.4).
Discutir los argumentos de manera seria e intelectualmente honesta, sin distorsionar la posición y los argumentos de quien está en desacuerdo, y reconociendo que podemos estar equivocados en muchas cosas.
Adoptar un enfoque abarcador. (VIII, cap. 5; IX, cap. 11.5).
Consiste en enfatizar que las metas que queremos alcanzar pueden ser aceptadas aunque las personas estén en desacuerdo con nosotros en otros puntos. Esto disminuye la polarización (pues muestra que, a pesar de las divergencias, puede haber metas comunes). Metas como la consideración por todos los seres sintientes, la prevención de los riesgos-s y del sufrimiento de los animales salvajes, y el rechazo del especismo y del sustratismo pueden ser aceptadas sin tener que aceptar una visión específica, ya sea en ética o en política. Enfatizar esto aumenta el potencial de aceptación de esas metas por parte de personas de las más variadas posiciones éticas y políticas. Otro ejemplo: mejorar la cultura política y las instituciones es bueno no solo para reducir los riesgos-s, sino para muchas otras metas (lo que aumenta la probabilidad de cooperación).
Proteger la democracia. (IX, cap. 11.6).
La democracia impide que un único individuo obtenga mucho poder y, por lo tanto, reduce la influencia de los agentes malévolos. En términos de riesgos-s, es más importante evitar catástrofes institucionales que intentar alcanzar las mejores instituciones posibles. Por ejemplo, en términos de riesgos-s, la diferencia entre una democracia y un régimen totalitario es mucho mayor que entre una democracia funcional y una democracia deficiente. Las democracias liberales modernas ofrecen protección a los derechos humanos y a las libertades civiles, como la libertad de expresión, que son una condición previa para plantear preocupaciones éticas.
Representación política de todos los seres sintientes. (IX, cap. 11.6).
Intentar instituir representantes para los seres sintientes que no pueden representarse a sí mismos (como los animales no humanos y los seres sintientes futuros, ya sean futuros animales o posibles seres sintientes en medios digitales).
Por qué una pequeña mejora ya marcaría una gran diferencia. (IX, cap. 11.7).
La situación actual (de las instituciones y del debate público) es tan mala que una mejora marginal ya sería muy beneficiosa. Es realista esperar que seamos menos sesgados y tribales, que las instituciones funcionen mejor y que nos basemos más en valores reflexionados y en evidencia, aunque no logremos cambiar la mayor parte del escenario. Mejoras modestas y continuas pueden, después de un tiempo lo bastante largo, marcar una gran diferencia.

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