Volumen X · Los sesgos y su influencia · capítulo 1
Sesgos que nos llevan a descuidar los problemas que tienen más víctimas
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
Los sesgos son tendencias psicológicas que llevan sistemáticamente a razonar mal; varios de ellos (la víctima identificable, la insensibilidad al alcance, el colapso de la compasión) hacen que los problemas con más víctimas sean justamente los más desatendidos.
Nuestro cerebro tiene "atajos" que a veces nos engañan. Uno de ellos: nos entristece más un animalito con nombre y foto que millones de animales sin rostro. Por eso olvidamos justamente los problemas más grandes.
Una sola foto de un animal herido conmueve más que la noticia de que sufren mil millones. El número grande "desaparece" en nuestra cabeza.
- P1 Los sesgos son tendencias que llevan sistemáticamente a razonar mal, y no son lo mismo que las falacias.
- P2 Varios sesgos hacen que la compasión disminuya cuando aumenta el número de víctimas.
- P3 Por eso, los problemas con más víctimas tienden a ser los más desatendidos.
- C Para corregirlo, debemos conocer esos sesgos y centrarnos en quienes quieren razonar con honestidad.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “Si fuera tan grave, todo el mundo estaría preocupado.”
Respuesta La cantidad de personas preocupadas no sigue a la gravedad: los problemas con más víctimas suelen despertar menos compasión, por sesgos conocidos.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen X, p. 9 de la edición en PDF · traducción al español
1.1. Qué son los sesgos
Un sesgo cognitivo es diferente de una falacia. Una falacia es un razonamiento erróneo que tiene la apariencia de ser correcto. Los , en cambio, son las tendencias psicológicas que conducen sistemáticamente a razonamientos erróneos.
En este libro dejaremos abierta la cuestión adicional de qué factor o factores hacen que los sesgos existan y/o persistan. Algunos pueden ser tendencias innatas debidas a la manera en que opera el cerebro. Sin embargo, también es posible que, al menos en el caso de algunos sesgos, su existencia (o, al menos, su refuerzo y/o su contenido) se deba a la influencia del entorno, principalmente la influencia social. También existe la posibilidad de que un agente alimente deliberadamente un sesgo incluso después de darse cuenta de que se trata de un sesgo (por ejemplo, en caso de que el sesgo en cuestión lo favorezca). También es posible que estos tres factores operen en conjunto1. Sin embargo, en este libro no entraremos en esa discusión. Nos limitaremos a identificar cómo varios tipos de sesgos influyen en nuestra percepción de la situación de los animales no humanos y también en nuestras decisiones que los afectan.
1.2. El descuido de los problemas que tienen más víctimas
Los problemas que afectan a las mayores cantidades de víctimas son ampliamente descuidados. Hay varias tendencias que contribuyen al descuido de estos problemas. Una de las principales es el antropocentrismo, que hace que los problemas que afectan a los animales no humanos reciban poca o incluso ninguna atención. Como en los problemas con las mayores cantidades de víctimas las víctimas son animales no humanos, la presencia del explicaría (al menos en parte, como veremos a continuación) el descuido de estos
problemas. Sin embargo, incluso los defensores de los animales y los autores del área de la ética animal tienden a descuidar los problemas que afectan a las mayores cantidades de animales. En este capítulo abordaremos otros sesgos que contribuyen a ese descuido.
Comencemos con un ejemplo. Los tres problemas siguientes están muy descuidados:
- La inmensa mayoría de la 2 recae sobre insectos, crustáceos y peces. Sin embargo, estos no son los animales que suelen mencionar los activistas y los autores, incluso cuando lo que se aborda es el uso de animales para consumo (los animales mencionados suelen ser bueyes, vacas, cerdos y aves).
- Más descuidada todavía está la situación de los animales salvajes a causa de los 3. La inmensa mayoría de los animales en la naturaleza también son animales de pequeño tamaño, sobre todo invertebrados. La cantidad de víctimas de este problema es tan astronómica que hace que incluso las cifras de la explotación animal casi desaparezcan en comparación.
- Los riesgos de sufrimiento de magnitud astronómica a largo plazo (conocidos como ) también están ampliamente descuidados4. Esta cuestión es, de todas, la que afectaría a la mayor cantidad de seres, tanto por la extensión del futuro como porque la población de seres podría ser mayor en cada momento.
Hay, por supuesto, sesgos que influyen específicamente en el descuido de una de las tres situaciones anteriores, pero no de las otras. Los otros sesgos que influyen específicamente en el descuido de la situación de los a causa de los procesos naturales serán el tema del Capítulo 2, mientras que los que influyen en el descuido de los riesgos-s y del largo plazo serán el tema del Capítulo 3. En este capítulo nos detendremos en los sesgos que llevan a descuidar los problemas con una gran cantidad de víctimas en general.
En resumen, los problemas que afectan a las mayores cantidades de individuos son, curiosamente, los más descuidados, incluso por quienes reconocen que deben preocuparse por todos los seres sintientes.
Como veremos a continuación, una parte de la explicación de ese descuido reside:
(1) En los tipos de seres que son las víctimas en esas situaciones;
(2) En el hecho mismo de que esas situaciones afecten a las mayores cantidades de víctimas.
1.3. Sesgos relacionados con los tipos de víctimas
En cuanto a los tipos de víctimas, un factor crucial para el descuido de estos problemas, como vimos, es que en los dos primeros ninguna de ellas es humana, y en el tercero la inmensa mayoría no lo es. Así, el especismo antropocéntrico tiene una influencia fundamental en el descuido de estas cuestiones5.
Sin embargo, como vimos, incluso los activistas de la causa animal suelen descuidar casi por completo estos problemas. Hay al menos tres tendencias relacionadas con el tipo de ser afectado que contribuyen fuertemente a este panorama y que consisten en dar menos importancia: (1) a los animales de tamaño pequeño6; (2) a los animales considerados poco inteligentes7 y (3) a los animales que despiertan menos empatía en nosotros (lo que se conoce como brecha de empatía8).
En el caso de los invertebrados (como los insectos y los crustáceos) y de los peces, estos tres sesgos contribuyen en conjunto a que su situación se descuide, pues son animales normalmente de pequeño tamaño, vistos como poco inteligentes, y que generalmente no despiertan en nosotros la
empatía que despiertan, por ejemplo, los mamíferos. Estos animales son la inmensa mayoría no solo entre los que son explotados, sino también la inmensa mayoría en la naturaleza.
En el caso de los riesgos de sufrimiento futuro, también la gran mayoría de los seres sintientes que podrían llegar a verse afectados no serían humanos, ni tampoco los animales en los que se concentra la mayoría de los activistas. Tratándose de animales, es probable que también sean invertebrados. Sin embargo, buena parte de los seres que podrían llegar a verse afectados no serían animales, sino seres sintientes no orgánicos9 (en caso de que la sintiencia no orgánica sea posible y esos seres lleguen a existir). En este caso, el sesgo de la brecha de empatía es uno de los factores en la base del descuido de esta cuestión, pues es posible que esos seres, si llegan a existir, sean muy diferentes de los seres sintientes orgánicos (por ejemplo, podrían no tener rostro, no moverse o no gritar cuando sienten dolor, etc.). También es posible que esos seres lleguen a ser desconsiderados porque no son orgánicos10.
Además, el hecho mismo de que los seres futuros todavía no existan contribuye a que se descuiden nuestras decisiones que podrían afectarlos. Esto se debe a que es difícil sentir empatía por seres que aún no existen, pero que existirán en el futuro y podrán sufrir inmensamente.
Una manera de intentar disminuir la influencia de estos sesgos es practicar cada vez más la aplicación de principios éticos imparciales en nuestras decisiones. Considere principios como el de igual consideración y el de imparcialidad. Estos principios prescribirán dar igual peso a niveles de perjuicio y de beneficio de magnitud similar, y dar más peso a los perjuicios y beneficios mayores en comparación con los menores, independientemente de que sintamos o no empatía por los afectados, del grado de empatía que sintamos, de su tamaño, de su nivel de inteligencia, de que sean o no orgánicos, de que ya existan o vayan a existir en el futuro, y así sucesivamente. Probablemente, al principio la aplicación de estos principios tendrá que competir con nuestros sesgos, y la influencia de los sesgos podrá ser mucho más fuerte. Sin embargo, como en cualquier otra actividad, la práctica diaria e insistente puede llegar a superar nuestras inclinaciones instintivas, hasta que nuestra voluntad se ajuste a lo que concluimos que es la decisión correcta. Así, practicar
la aplicación de principios no sesgados parece esencial, tanto para llegar adonde nuestra empatía no llega como para limitar la arbitrariedad de nuestra empatía.
1.4. La cantidad de víctimas y el colapso de la compasión
Vimos que, irónicamente, los problemas que afectan a las mayores cantidades de víctimas son también los más descuidados. Curiosamente, el hecho mismo de que involucren cantidades enormes de víctimas puede ser una de las razones por las que se descuidan. Veamos a continuación algunos sesgos que pueden estar en la base de este efecto.
1.4.1. Colapso de la compasión y efecto de la víctima identificable
Ante situaciones que involucran cantidades gigantescas de víctimas, tendemos a no sentir la empatía que sentimos ante casos individuales de sufrimiento. Este sesgo se conoce como colapso de la compasión11. Por esta razón, las campañas que se centran en casos individuales suelen llamar mucho más la atención que las campañas que se centran en situaciones con un número gigantesco de víctimas.
El sesgo del colapso de la compasión puede explicarse a partir del efecto de la víctima identificable, que es la tendencia a sentir mayor empatía y deseo de ayudar en situaciones en las que las tragedias recaen sobre víctimas identificables (que normalmente son pocas) que cuando recaen sobre víctimas anónimas (como suele ocurrir en las tragedias que afectan a un gran número de víctimas).
A causa de estos sesgos, cuando se menciona que billones de animales mueren en la explotación cada año, que hay trillones de animales en la naturaleza sufriendo en un momento dado, o que el futuro a largo plazo contendrá “zillones” de seres sintientes, la tendencia es que las personas piensen en los números (y, por eso, no sientan deseo de ayudar), y no en los muchos individuos que sufren y que esos números representan12.
Esto no significa que no debamos mencionar esas cifras, ni que debamos centrarnos en casos individuales. Qué estrategias podemos emplear para lidiar con estos sesgos es algo que discutiremos en el apartado 1.6.
1.4.2. Insensibilidad al alcance
Otro sesgo que puede influir en la misma dirección es la insensibilidad al alcance, también conocida como insensibilidad a la escala. Este sesgo consiste en que, al comparar dos cantidades, no percibimos la diferencia de tamaño entre ellas. Esto ocurre principalmente cuando las cantidades comparadas son muy grandes. Este sesgo puede hacernos pensar, por ejemplo, que 80 mil millones (la cantidad de mamíferos y aves que se matan para consumo13) es solo un poco menos que 3 billones (la cantidad de peces que se matan para consumo14) o que 25 billones (la cantidad de camarones que se matan para consumo15), cuando en realidad corresponde solo al 2,6 % de 3 billones y al 0,32 % de 25 billones.
Este sesgo también puede hacernos pensar que la cantidad de animales en la naturaleza es solo ligeramente mayor que la cantidad de animales explotados. En realidad, si comparáramos esas cantidades con el período de un año, los animales fuera de la naturaleza corresponderían como máximo a 14 segundos del año. Todos los demás 364 días, 23 horas, 59 minutos y 46 segundos serían los animales en la naturaleza.
Para ver estadísticas sobre la cantidad de animales en cada situación, haz clic aquí.
1.4.3. Sesgo de proporción
El sesgo de proporción nos inclina a pensar, por ejemplo, que es mejor usar cierto recurso para ayudar a 10 víctimas de un problema con 100 víctimas (pues son el 10 %) que usar el mismo recurso para ayudar a 100 víctimas de un problema con 2000 víctimas (pues son el 5 %). En este caso, la persona ayudaría a 10 veces menos víctimas creyendo que estaría ayudando al doble.
Como las tres situaciones que mencionamos (animales explotados, animales en la naturaleza y futuro a largo plazo) involucran cantidades gigantescas de víctimas, el sesgo de proporción puede inclinarnos a pensar que no vale la pena ocuparse de estos problemas. Por ejemplo, podría hacernos pensar que, aunque logremos beneficiar a una cantidad mucho mayor de individuos si nos centramos en estos problemas, no deberíamos hacerlo porque estos seguirían representando una fracción pequeña del total de víctimas de dichos problemas.
1.5. Efecto de arrastre
Otra razón por la que estos problemas siguen descuidados es el hecho mismo de que ya están ampliamente descuidados. Esto ocurre a causa del efecto de arrastre, que es la tendencia a adoptar ciertas actitudes porque muchas otras personas también las tienen. Como la mayor parte de los activistas y autores de la ética animal todavía descuida estas cuestiones, tendemos a hacer lo mismo, sobre todo si admiramos a esos activistas y autores.
1.6. ¿Cómo lidiar con esto?
¿Cómo planificar nuestras estrategias de activismo teniendo en cuenta que estamos sujetos (nosotros y el público) a sesgos? ¿Cuál es la mejor manera de lidiar con esto?
Una estrategia posible es intentar “usar” los sesgos del público como un puente para intentar que den importancia a las cuestiones que esos mismos sesgos los llevan a descuidar. Por ejemplo, vimos que, cuanto mayor es la cantidad de víctimas, menos tienden las personas a preocuparse por un problema, pues tienden a pensar en números y no en individuos. Una estrategia posible sería usar relatos de casos individuales de sufrimiento (pues tienden a conmover al público) y enfatizar que esos casos individuales no son excepciones, sino ejemplos de un panorama mucho mayor en el que ese caso individual se repite innumerables veces.
Un ejemplo sería comenzar contando una historia individual de sufrimiento de un animal por el que las personas normalmente sienten empatía y, a continuación, explicar que, si no hubiéramos empezado con un relato así, probablemente menos personas prestarían atención a lo que tenemos que decir. Esto puede ser una puerta para explicar después qué son los sesgos y las razones para intentar evitarlos.
Este es, sin duda, un enfoque posible. Hay que verificar, no obstante, si al usar un sesgo no lo estamos también reforzando.
Por ejemplo, también existe el riesgo de que mostrar el caso individual contribuya a que las personas sigan descuidando la situación general. Esto ocurre a causa del sesgo del descuido de la tasa base: cuando recibimos información sobre casos específicos y también información general, estadística y objetiva (la tasa base), tendemos a atribuir mayor valor a la información específica y a ignorar por completo la información general.
Sin embargo, hay también otro enfoque que parece esencial y que no presenta ese riesgo: informar al público de la existencia de estos y otros sesgos (y tratar de recordar constantemente que nosotros también podemos estar siendo influidos por sesgos en todo momento). Hay estudios que muestran que, en relación con ciertos sesgos, el simple hecho de que alguien perciba su existencia ya lo motiva a intentar disminuir su influencia16. Lamentablemente, hay otros estudios que muestran que, en relación con otros sesgos, esto no ocurre17. Sin embargo, independientemente de ello, para que alguien pueda intentar disminuir la influencia de un sesgo, es necesario que se dé cuenta de que existe. Siendo así, siempre es positivo informar que esos sesgos nos están influyendo sin que lo percibamos. Es lo que intentamos hacer en este capítulo.
1.7. ¿Quién intentará y quién no intentará corregir la influencia de los sesgos?
Las personas que quieren razonar con honestidad sin duda desearán combatir la influencia de los sesgos. Que logren o no ese objetivo en tal o cual caso, y en qué medida, es una cuestión que depende de varios factores, entre ellos de cuánto hayan practicado constantemente para disminuir la influencia del sesgo.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta el siguiente problema: muchas personas no tienen el deseo de razonar con honestidad. Esas personas no querrán librarse de los sesgos, especialmente de aquellos sesgos que las benefician y perjudican a los demás.
Este hecho podría desanimar a las personas que pretenden ser eficientes en disminuir el sufrimiento en el mundo. Podrían pensar que, entonces, esta es una causa perdida, pues nunca lograremos
convencer a buena parte de las personas. Sin embargo, este razonamiento contiene un error, que es la idea de que, para lograr disminuir el sufrimiento en el mundo, es necesario convencer a la mayoría de las personas. Esta idea es equivocada porque cada persona adicional que trabaja eficazmente para disminuir un poco el sufrimiento en el mundo ya hace que el mundo contenga menos sufrimiento del que tendría de otro modo, aunque la gran mayoría de las demás personas siga sin preocuparse por disminuir el sufrimiento en el mundo.
Desperdiciaremos nuestro tiempo y nuestra energía si nos concentramos en personas que no pretenden razonar con honestidad. Nuestro público objetivo deben ser las personas que quieren razonar con honestidad, especialmente aquellas que ya quieren disminuir el sufrimiento en el mundo.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
Según el capítulo, ¿cuál es la diferencia entre un sesgo y una falacia?
¿En quién recomienda el capítulo centrar el esfuerzo de persuasión?
Para pensar
¿Qué noticia sobre muchas víctimas leíste y olvidaste rápido? ¿Y cuál sobre una sola víctima te marcó?
Notas del autor 17
- 1 Por ejemplo, en la obra de (2012), el autor destaca que algunos sesgos son innatos y ocurren de la misma manera universalmente, mientras que otros también reciben influencia cultural. A continuación, se presenta una lista de sesgos clasificados como pertenecientes a uno u otro grupo, así como la indicación de los capítulos en los que el autor los aborda. Ejemplos de sesgos innatos y universales son la heurística de disponibilidad (cap. 12), la aversión a la pérdida (cap. 26 y 28), el efecto de anclaje (cap. 11), el sesgo retrospectivo (cap. 19), el efecto halo (cap. 7) y la heurística de representatividad (cap. 14, 15). Entre los sesgos que son innatos pero que también se refuerzan culturalmente están el sesgo de exceso de confianza (cap. 20 y 21), la ilusión de control (cap. 21) y el sesgo de optimismo (cap.24). Por su parte, el efecto de encuadre (cap. 34) es universal e innato, pero la forma en que se da en cada individuo depende del lenguaje y de la cultura. Del mismo modo, la ilusión de causalidad (cap. 6) y la ilusión de comprensión (cap. 19) también son universales e innatas, pero los contenidos narrativos son culturales. ↩
- 2 La explotación animal fue el tema del Volumen IV de esta colección. ↩
- 3 Este fue el tema del Volumen VII de esta colección. ↩
- 4 Este fue el tema del Volumen IX de esta colección. ↩
- 5 El especismo es el tema del Volumen I de esta colección. ↩
- 6 Por analogía con el término especismo, se utiliza el término tamañismo para referirse a la discriminación contra los individuos de tamaño pequeño. Por ejemplo, ante perjuicios de magnitud similar, la actitud de dar menor peso al perjuicio que padece el animal más pequeño es un ejemplo de tamañismo. Sobre el tamañismo, ver Morton (1998). ↩
- 7 Por analogía con el término especismo, podría utilizarse el término inteligentismo para referirse a la discriminación contra los individuos que son (o se consideran) menos inteligentes. Por ejemplo, ante perjuicios de magnitud similar, la actitud de dar menor peso al perjuicio que padece el animal cognitivamente menos desarrollado es un ejemplo de inteligentismo. El inteligentismo se discute en el capítulo 8 del Volumen VI de esta colección. ↩
- 8 Sobre esto, ver Miralles, Raymand y Lecointre (2019). ↩
- 9 Sobre esta posibilidad, ver (2015). Los riesgos relacionados con esta posibilidad se discuten en las páginas 18,19, 85, 86 del Volumen IX de esta colección. ↩
- 10 Así como el especismo es la discriminación basada en la especie, el sustratismo es la discriminación basada en el sustrato. Por ejemplo, así como el antropocentrismo es una forma de especismo contra quien no es humano, el carbonismo es una forma de sustratismo contra quien no es orgánico. ↩
- 11 Sobre este sesgo, ver Butts et al. (2019). ↩
- 12 Para una discusión más detallada sobre cómo este sesgo influye en el activismo, ver (2021, p. 199-200). ↩
- 13 Ver (2018) y Sanders (2018). ↩
- 14 Ver (2019). ↩
- 15 Ver Waldhorn y Autric (2023). ↩
- 16 Caviola et al. 2014). ↩
- 17 Kahneman (2011). ↩
Fuentes citadas en este texto 10
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen X.
- CUNHA, L. C. Uma breve introdução à ética animal: desde as questões clássicas até o que vem sendo discutido atualmente. Curitiba: Appris, 2021.
- FISHCOUNT. Numbers of farmed fish slaughtered each year. Fishcount: Reducing suffering in fisheries, 2019.
- KAHNEMAN, D. Rápido e devagar: duas formas de pensar. Rio de Janeiro: Objetiva, 2012.
- KAHNEMAN, D. Thinking, fast and slow. New York: Farrar, Straus & Giroux, 2011.
- MIRALLES, A.; RAYMOND M.; LECOINTRE, G. Empathy and compassion toward other species decrease with evolutionary divergence time. Scientific Reports v. 9, n. 19555, 2019.
- MORTON, D. B. Sizeism. In: BEKOFF, M.; MEANEY, C. (orgs.) Encyclopedia of animal rights and animal welfare, p. 318, 1998.
- OUR WORLD IN DATA. Number of animals slaughtered for meat, World, 1961 to 2018. Our world in data, [s.l.], 2018.
- SANDERS, B. Global Animal Slaughter Statistics And Charts. Faunalytics, 10 out. 2018.
- TOMASIK, B. Why digital sentience is relevant to animal activists. Animal Charity Evaluators. 03 fev. 2015.
- WALDHORN, D. AUTRIC, E. Shrimp: The animals most commonly used and killed for food production. Rethink Priorities, 11 ago. 2023.
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