Volumen VIII · Un activismo eficiente · capítulo 12
El debate sobre la carne cultivada
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La carne cultivada puede reducir mucho la explotación; el capítulo examina las objeciones de quienes defienden la carne convencional y de defensores de los animales, y concluye que tiene un gran potencial, incluso, en el futuro, para reducir los daños naturales.
La carne cultivada es carne hecha a partir de células, sin criar ni matar animales. A algunas personas les parece rara; otras temen que beneficie a las empresas. El libro analiza esas dudas y muestra que puede ayudar mucho a los animales.
El refrigerador acabó con el comercio del hielo cortado de los lagos. A veces una tecnología cambia un hábito más rápido que mil argumentos.
- P1 La carne cultivada se produce a partir de células, sin criar ni sacrificar animales.
- P2 Las objeciones (no es natural, riesgos, sostenibilidad, impacto en los pobres, productores interesados, no lo resuelve todo, todavía perjudica a animales, refuerza el especismo) pueden responderse o no bastan para rechazarla.
- P3 Puede reducir enormemente la explotación aunque las personas no cambien de valores.
- P4 Pero centrarse solo en la tecnología tiene límites, porque son los valores los que deciden cómo se usará.
- C Por lo tanto, la carne cultivada es una estrategia prometedora, que debe combinarse con el cambio social.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “La carne de laboratorio no es natural y sigue siendo de origen animal.”
Respuesta Que algo sea natural no dice si es bueno. Y si no perjudica a los animales, eso es lo que importa, no la etiqueta. Los problemas reales, como el uso de suero fetal, se están superando.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen VIII, p. 93 de la edición en PDF · traducción al español
12.1. Introducción
En este capítulo veremos primero qué es la tecnología de la para luego abordar tres debates sobre esta tecnología. El primer debate examina las objeciones planteadas por quienes defienden la carne convencional. El segundo, las objeciones planteadas por defensores de los animales. Por último, el tercero examina las ventajas y desventajas de la carne cultivada en comparación con otras estrategias para cambiar la situación de los animales.
12.2. Qué es la carne cultivada
La carne cultivada también se conoce como carne celular, carne sintética, carne in vitro, carne limpia, carne artificial o carne de laboratorio. Se trata de la carne obtenida a partir del cultivo de células animales. Las células suelen obtenerse mediante biopsia de animales y luego se cultivan, lo que da lugar a estructuras semejantes a los tejidos musculares que se encuentran en la carne animal73. En la etapa final, el proceso incluye moldeado, condimentado y coloración, y el resultado es un producto final con la misma apariencia, sabor y textura que la carne convencional74.
La producción de carne cultivada normalmente recurre a la extracción de células de un animal no humano (vivo o muerto) mediante una biopsia de tejido75. A continuación, las células de interés se aíslan y se colocan en un biorreactor, donde se expanden para obtener un mayor rendimiento celular, y después se colocan en una estructura para que maduren con una forma específica76. Para expandir las células en el biorreactor se utiliza un medio de cultivo celular con una solución rica en nutrientes. En algunos casos, esa solución contiene suero fetal bovino (FBS), producido a partir de sangre extraída de un feto de vaca muerto. Sin embargo, la industria de la carne cultivada está pasando del FBS a sueros de origen vegetal77.
Las principales células utilizadas son los miocitos del músculo esquelético, los adipocitos (células de grasa) y los fibroblastos (tejido conjuntivo)78. Las muestras incluyen células diferenciadas y células madre. Ambos tipos son células primarias y presentan una proliferación limitada una vez extraídas, a diferencia de lo que ocurre con las líneas celulares inmortalizadas (estas, debido a una mutación casual o inducida, eluden los mecanismos naturales de la senescencia celular y pueden seguir dividiéndose de forma prácticamente indefinida79).
Las células madre embrionarias, por ser pluripotentes, son una buena opción para el proceso de la carne cultivada80. Pero, como es difícil obtenerlas y diferenciarlas de forma eficiente en las líneas celulares deseadas, una alternativa más viable son las células madre adultas, ya que se encuentran en diversos tejidos, aunque tienen una capacidad de diferenciación más limitada81.
La carne cultivada no se limita a la producción de carne bovina. Ya hay varios trabajos sobre carne cultivada de aves82, cerdos83, peces84, crustáceos decápodos como camarones y langostas85 e incluso para la producción de lácteos86. En teoría, es posible producir carne cultivada de cualquier animal, incluidos los humanos87.
12.3. Potencial de aceptación/rechazo de la carne cultivada
La carne cultivada ya está disponible para el consumo humano en Singapur, Estados Unidos e Israel, y fue aprobada en el Reino Unido para la alimentación de animales como perros y gatos88.
La industria de la carne cultivada tiene potencial para crecer enormemente. Por ejemplo, una encuesta reveló que el 70% de la población del Reino Unido está dispuesta a comprar carne
cultivada89. Otro ejemplo es el hecho de que grandes empresas de carne convencional, como Cargill y Tyson, han invertido fuertemente en carne cultivada90.
Sin embargo, la carne cultivada también enfrenta rechazo. Por ejemplo, en noviembre de 2023 Italia prohibió por completo la carne cultivada, impidiendo que se desarrolle o se venda en el país91.
12.4. Discusión de las principales objeciones a la carne cultivada
La gran ventaja de la tecnología de la carne cultivada, en cuanto a evitar perjudicar a los animales, es que ofrece un producto prácticamente idéntico a la carne convencional, solo que (según el método) sin necesidad de matar animales ni de someterlos a los extremos de sufrimiento a los que suelen ser sometidos cuando se los explota con fines alimentarios.
Sin embargo, la carne cultivada también enfrenta objeciones. En los próximos apartados examinaremos algunas de las más frecuentes. En los apartados 5 a 8 examinaremos las objeciones que no se centran en la preocupación por los animales. En los apartados 9 a 14 examinaremos objeciones centradas en la preocupación por los animales.
12.5. La objeción de que no es natural
Una primera objeción a la carne cultivada la acusa de no ser natural. Normalmente, esta objeción se plantea en defensa de la carne convencional. Esta fue, por ejemplo, una de las razones centrales de la prohibición de la carne cultivada en Italia.
Una primera respuesta posible a esta objeción es sostener que la carne cultivada sí es natural, pues está hecha de células, igual que la carne convencional. Además, se obtiene mediante el crecimiento de las células, sin que estas sufran modificación genética. Sin embargo, a esto podría responderse que lo que se quiere decir cuando se afirma que la carne cultivada no es natural es que pasa por varios procedimientos hasta convertirse en el producto final, y todos esos procedimientos implican el uso de la tecnología. Con todo, a esto podría responderse que la
carne convencional también pasa por una serie de procedimientos que igualmente implican el uso de la tecnología.
Una segunda manera de responder (la correcta, a mi juicio) es señalar que, aun si la carne cultivada no fuera natural y la carne convencional sí lo fuera, eso no implica que debamos rechazar la carne cultivada, ni que la carne convencional esté justificada. Al fin y al cabo, así como el hecho de que algo sea natural no implica que sea necesariamente bueno92, el hecho de que algo no sea natural no implica que sea necesariamente malo. Por ejemplo, supongamos que se demostrara que la carne convencional es natural y que la carne cultivada no lo es. Si lograr que en el mundo haya menos sufrimiento y muertes es más importante que obtener un producto natural, en ese caso tendremos que rechazar el producto natural.
En este punto, algunas personas podrían alegar que obtener un producto natural es más importante que evitar sufrimiento y muertes. Sin embargo, muy probablemente esa posición es especista o, como mínimo, egoísta. Por ejemplo, si se estuviera criando y matando a seres humanos para obtener su carne, y nosotros mismos tuviéramos que correr esa suerte, nadie se opondría a la carne cultivada alegando que no es natural. Esto muestra que la posición según la cual obtener un producto natural es más importante que evitar sufrimiento y muertes no supera la prueba de imparcialidad y, por lo tanto, no puede ser justa93.
12.6. La objeción de que implicaría riesgos para los consumidores
Otra objeción afirma que el problema de la carne celular es que podría tener efectos negativos imprevistos sobre quienes la consuman. Por ejemplo, (2024, p.8) afirma que la proteína animal es tóxica para los humanos y que la normalización de la carne in vitro agravará serias crisis de salud pública relacionadas con la alimentación, perjudicando de manera desproporcionada a las comunidades humanas vulnerables que carecen de recursos y de infraestructura para hacerles frente94. La autora (2024, p.8) concluye que “los no deberían promover productos tóxicos, especialmente cuando hay alternativas más saludables y más accesibles”, en referencia a la alimentación de origen vegetal.
Hay al menos dos respuestas posibles a esta objeción, que se examinan a continuación.
La primera respuesta consiste en observar que la carne cultivada se propone como alternativa a la carne convencional, y no al consumo de vegetales. Así, para evaluar la afirmación de que su normalización agravará serias crisis de salud pública, lo que hay que comparar no es un escenario en el que un número x de personas consume carne cultivada con otro en el que se alimentarían solo de vegetales, sino un escenario en el que un número x de personas consume carne cultivada con otro en el que consumirían carne convencional.
La carne cultivada no es menos segura para la salud de los consumidores que la carne convencional. De hecho, es mucho más segura, pues como en las instalaciones de carne cultivada hay un alto grado de control sobre el ambiente, las probabilidades de contaminación con patógenos como la salmonela y la E. coli son bastante limitadas95. Aunque siempre es posible que la carne cultivada se contamine de otras formas (como ocurre con cualquier alimento, incluidos los vegetales), ese riesgo es muchas veces menor que en el caso de la carne convencional96.
Además, como la producción de carne cultivada no mantiene animales vivos y los estándares de higiene son elevados, podría contribuir mucho a reducir la frecuencia de brotes de enfermedades zoonóticas97 y también a reducir la resistencia a los antibióticos98. Si no se controla, la resistencia a los antibióticos amenaza con hacer que infecciones simples vuelvan a ser mortales99. El principal motor de la resistencia a los antibióticos es la ganadería, debido a la enorme cantidad de antibióticos que se administra rutinariamente a los animales explotados100. Aunque la carne cultivada también utiliza antibióticos para disminuir el riesgo de contaminación, las investigaciones en el área sugieren que en el futuro los antibióticos ya no se utilizarán rutinariamente en la producción de carne cultivada101.
La segunda respuesta, por su parte, señala que, aun si la carne cultivada fuera menos segura para los consumidores que la carne convencional, el riesgo que correrían los consumidores ni de lejos se compara con los daños que padecen los animales cuando son explotados.
Por ejemplo, la carne convencional produce una cantidad gigantesca de muertes de animales, y hace que la mayoría de ellos tenga vidas llenas de sufrimiento. Además, ese daño es seguro (y no un mero riesgo), y los animales son forzados a ese destino. Por otro lado, aun si todas las personas que consumieran carne cultivada sufrieran algún tipo de daño, el número de víctimas seguiría siendo muchísimo menor que el número de víctimas de la , y el daño por víctima seguiría siendo muchísimo menor que el daño sobre cada animal explotado (al menos en comparación con el sufrimiento al que son sometidos los animales explotados en la ganadería industrial). Además, en el caso de los consumidores, se trataría de un riesgo (y no de un daño seguro, como ocurre con los animales), y de un riesgo que elegirían correr por su propia cuenta, ya que no están obligados a consumirla (pueden, por ejemplo, alimentarse solo de vegetales), a diferencia de lo que ocurre con los animales.
En resumen, el hecho de que una práctica implique un riesgo, o incluso un perjuicio real para los humanos, no implica que tengamos razones concluyentes para rechazarla. Habría que sopesar de manera no sesgada los riesgos y los daños para todos los afectados (incluidos los animales no humanos) en cada uno de los cursos de acción disponibles. Vimos antes que la carne cultivada probablemente es más segura que la carne convencional. Pero, aun si fuera menos segura, una vez que tenemos en cuenta los daños sobre cada una de las partes afectadas (humanos y no humanos), comparando la carne convencional y la carne cultivada, la balanza seguiría inclinándose a favor de la carne cultivada.
12.7. La objeción de que todavía no es sostenible
Otra objeción acusa a la carne cultivada de no ser una tecnología sostenible, pues gastaría muchos más recursos para producir el equivalente en alimentos en comparación con la producción de alimentos vegetales. A continuación examinaremos tres posibles respuestas a esta objeción.
La primera respuesta señala que, como la carne cultivada es una tecnología muy reciente, es probable que, si se invierten más recursos en ella, con el tiempo su producción sea cada vez más barata, quizá hasta el punto de llegar a gastar en el futuro menos recursos para producir el equivalente en alimento, incluso en comparación con la producción de alimentos vegetales. No es seguro que esto vaya a ocurrir realmente. Pero es algo que solo podríamos saber si se invirtiera la misma cantidad de recursos en ambas formas de producción de alimentos durante el mismo período.
La segunda respuesta, por su parte, señala que la carne cultivada pretende ser una alternativa a la carne convencional (y no una alternativa a la alimentación de origen vegetal) y que, aunque tenga sentido decir que el cultivo de vegetales es más sostenible que la carne cultivada, no tiene sentido decir que la carne convencional es más sostenible que la carne cultivada.
Por ejemplo, en comparación con la carne convencional, las instalaciones de carne cultivada requieren mucha menos tierra y agua y son responsables de menos emisiones de gases de efecto invernadero102: requieren entre un 64% y un 90% menos de tierra y causan entre un 20% y un 94% menos de contaminación del aire103.
Por último, la tercera respuesta señala que, para saber si debemos invertir en una tecnología A o B, no basta con saber cuál de las dos es más sostenible: lo que hace falta saber es cuál de ellas es mejor teniendo en cuenta a todos los seres afectados. Así, aun si la carne cultivada fuera menos sostenible que la carne convencional, el hecho de que la carne cultivada evite la muerte y el sufrimiento de billones de individuos mostraría que seguiría siendo preferible a la carne convencional, aunque fuera menos sostenible.
12.8. La objeción de que perjudica a los humanos más vulnerables
Otra objeción a la carne cultivada es la afirmación de que perjudica a los humanos menos favorecidos debido al potencial que tiene la tecnología de ser aprovechada para generar ganancias en sociedades capitalistas.
Por ejemplo, Wrenn (2024, p.8) se opone a la carne cultivada afirmando que “el esfuerzo por globalizar dietas ricas en proteína animal está arraigado en el colonialismo, el racismo y el clasismo” y defiende (en referencia a la alimentación de origen vegetal) que “alternativas más
saludables y más accesibles están disponibles y ya existían antes de que el capitalismo occidental comenzara a privatizar la tierra y a socavar la producción alimentaria tradicional en todo el mundo”104. La autora concluye que, por eso, “la carne in vitro puede resultar apetecible para los capitalistas de riesgo, pero es poco probable que genere cambios sociales significativos para los animales no humanos”105.
Una primera respuesta posible a esta objeción es señalar que los capitalistas buscarán maximizar sus ganancias de todos modos, y que entonces es preferible que lo hagan utilizando carne cultivada y no carne convencional, pues eso reduciría en gran medida la cantidad de sufrimiento y de muertes causadas a los animales. Por lo tanto, no es cierto que la carne cultivada no generaría cambios significativos para los animales no humanos. De hecho, los cambios probablemente serían sumamente significativos.
Esto también muestra que es falso que la carne cultivada aumentaría la desigualdad que resulta del capitalismo (pues las empresas buscarían maximizar las ganancias de todos modos, ya sea con carne cultivada, con carne convencional o con la producción de vegetales). La diferencia sería que la carne cultivada daría lugar a un mundo con menos sufrimiento y menos muertes en total en comparación con un mundo con carne convencional.
Una segunda respuesta es señalar que, aun si la carne cultivada aumentara la desigualdad que resulta del capitalismo, de ello no se sigue que habría razones concluyentes para rechazarla. Habría que tener en cuenta el hecho de que tiene el potencial de disminuir considerablemente la cantidad total de sufrimiento y de muertes de animales no humanos. Si se ponen en la balanza los daños y beneficios para todos los afectados, seguiría teniendo un saldo mucho más positivo que la carne convencional, aun si aumentara la desigualdad entre humanos.
Una objeción a esta respuesta sería decir que, entonces, lo que debemos defender es la alimentación de origen vegetal, pues implicaría aún menos sufrimiento y muertes que la carne cultivada. Nuevamente, a esto podría responderse de dos maneras, comentadas a continuación.
La primera es señalar que, si la carne cultivada llega a desarrollarse, quizá en el futuro implique menos sufrimiento y muertes de animales incluso que el cultivo de vegetales, pues la producción de vegetales también causa sufrimiento y muerte a una gran cantidad de animales pequeños que viven en los cultivos (con el uso de pesticidas, con los métodos de cosecha, etc.).
La segunda respuesta es señalar que es muy poco probable que los explotadores de animales acepten pasarse a la producción de vegetales, pero es bastante probable que se pasen a la carne cultivada si esta llega a ser más rentable que la carne convencional. Así, si una campaña contra la carne cultivada tiene éxito, el resultado no sería que los explotadores de animales se pasen a la producción de vegetales, sino que mantengan la producción de carne convencional. Por lo tanto, no hay razón para que los defensores de los animales estén en contra de la carne cultivada, aunque crean que hay otras opciones mejores que ella.
12.9. La objeción de que a los productores no les importan los animales
Algunas personas se oponen a la carne cultivada alegando que la producen grandes empresas movidas por las ganancias a las que no les importan los animales106.
Una primera respuesta posible a esta objeción es señalar que las personas que son propietarias de empresas de carne cultivada, que trabajan en ellas o que son sus inversionistas son, en su inmensa mayoría, veganas o vegetarianas107.
Una segunda respuesta es señalar que saber si las empresas de carne cultivada se preocupan por ayudar a los animales es irrelevante: lo relevante es el impacto sobre los animales108. Por ejemplo, Bryant (2024, p. 10) sostiene que deberíamos preferir la empresa que no se preocupa por los animales pero reduce los daños que sufren, antes que la empresa que se preocupa por los animales pero no tiene la capacidad de hacer algo al respecto109.
12.10. La objeción de que la carne cultivada no resuelve todos los problemas
A veces se rechaza la carne cultivada señalando que “no es una panacea para los horrores del uso y la explotación animal110”, pues “no beneficiará a los animales criados para la producción de lácteos, huevos, lana, cuero, experimentación o entretenimiento”111.
Una primera respuesta posible a esta objeción es señalar que, si la tecnología de la carne cultivada llega a desarrollarse, podrá llegar a sustituir también esos otros productos o prácticas que actualmente usan animales. Por ejemplo, como vimos, ya hay empresas de lácteos que usan la tecnología de la carne cultivada112.
Una segunda respuesta es señalar que lo que hay que evaluar no es si la carne cultivada resuelve todos los problemas de los animales, sino si es eficaz para resolver el problema que se propone resolver. Al fin y al cabo, otras iniciativas que benefician a los animales, como los métodos que sustituyen el uso de animales en la ciencia, la adopción de animales abandonados y los intentos de prohibir prácticas específicas de explotación, no se rechazan porque no resuelvan los problemas de todos los animales. Si el hecho de que una forma de activismo no abarque todos los problemas que afectan a los animales fuera motivo para rechazarla, entonces también habría que rechazar el veganismo o cualquier otra forma de activismo centrada en los animales explotados, pues no abordan la cuestión de los animales que sufren en la naturaleza a causa de los procesos naturales113 ni los problemas relacionados con el futuro114, por ejemplo.
12.11. La objeción de que el impacto podría ser menor de lo esperado
Otra objeción a la carne cultivada señala que actualmente no hay certeza de que algún día pueda crecer hasta el punto de sustituir en gran medida a la carne convencional y lograr realmente que se utilicen muchos menos animales en el sistema alimentario115.
Es cierto que no hay esa certeza. Sin embargo, eso no basta para concluir que no vale la pena invertir en esa tecnología. Lo que habría que evaluar es si el beneficio potencial
compensa la inversión, y si hay o no alguna otra forma de inversión más prometedora para beneficiar a los animales en la que podría invertirse el mismo recurso. Señalar que no hay certeza de que algún día pueda llegar a sustituir en gran medida a la carne convencional no responde a estas preguntas, sobre todo porque que eso ocurra o no depende de cuánto se invierta en la carne cultivada en comparación con la inversión en la carne convencional.
Además, la inversión que las grandes empresas de carne convencional hacen en la carne cultivada ya viene creciendo. Así, si los defensores de los animales hacen activismo contra la carne cultivada, lo máximo que pueden conseguir es que esas empresas inviertan en carne convencional el recurso que podrían invertir en carne cultivada, y el resultado será, entonces, que la carne cultivada no llegará a sustituir a la carne convencional.
12.12. La objeción de que la carne cultivada sigue siendo de origen animal
Algunos defensores de los animales se oponen a la carne cultivada con el argumento de que, por ser un producto con células animales, no sería un producto vegano.
Una respuesta a esta objeción es señalar que el concepto de veganismo se refiere a evitar perjudicar a los animales y que, siendo así, lo que importa es saber qué impacto tendrá la carne cultivada sobre los animales. Por ejemplo, supongamos que la carne celular no perjudicara a los animales en absoluto. En ese caso, dada la definición del veganismo como la práctica de evitar perjudicar a los animales, la carne celular sería vegana (aunque estuviera hecha con células animales).
Sin embargo, podría objetarse que el adjetivo vegano no puede aplicarse a un alimento de origen animal, aunque no perjudicara a los animales en absoluto. Con todo, en ese caso podría responderse que, entonces, saber si el alimento es o no vegano no importa para saber si debemos apoyarlo o rechazarlo: lo que importa es saber su impacto sobre los animales.
Siendo así, parece crucial saber si la carne cultivada perjudica de algún modo a los animales y, en caso afirmativo, si ese perjuicio basta para que debamos rechazarla, o si su beneficio potencial para los animales podría compensar ese perjuicio. Es lo que examinaremos a continuación.
12.13. La objeción de que la carne cultivada sigue perjudicando a los animales
Una de las principales objeciones de los defensores de los animales a la carne cultivada es el hecho de que, al menos en la actualidad, requiere extraer células de animales y, por lo tanto, algunos animales tendrían que mantenerse como fuente de células116.
Además, también se señala que en la mayor parte de la literatura existente sobre el tema, ya sea en publicaciones académicas o en sitios web de empresas de carne cultivada, no se describe qué sucede con los animales durante el procedimiento de extracción de células, ni qué sucede con el animal después de la biopsia117. Algunos autores alegan que, presumiblemente, corren la misma suerte que la mayoría de los otros animales de cría, es decir, los matan118. Sin embargo, hay empresas que afirman que los animales que usan no son sacrificados119.
Un defensor de la carne cultivada podría responder señalando que, aunque esto sea un daño para esos animales, ni de lejos se compara con el daño que padecerían con la carne convencional, en la que, además de ser matados, probablemente tendrían una vida llena de sufrimiento intenso. Seguiría siendo cierto que la carne cultivada podría reducir radicalmente el número de animales que sufren y mueren en la ganadería120.
A esto, el opositor de la carne cultivada podría responder que deberíamos rechazar tanto la carne convencional como la carne cultivada porque ambas usan a los animales como recursos. Según esta respuesta, lo que deberíamos hacer es defender el veganismo. Por ejemplo, la política de la Vegan Society sobre la carne cultivada afirma lo siguiente:
“Tal como está actualmente, el proceso de la carne cultivada no es suficiente para que lo apoyemos. [...] Ya existe una infinidad de alternativas veganas a la carne que no derivan de carnes cultivadas o producidas en laboratorio121.
En resumen, lo que quieren decir quienes proponen este argumento es que mostrar que la carne cultivada es mejor que la carne convencional no basta para justificarla, pues hay una opción todavía mejor: el veganismo.
A esto el defensor de la carne cultivada podría responder de dos maneras. La primera sería señalar que en la actualidad es necesario usar animales para obtener las células, pero quizá en el futuro algún procedimiento permita obtener células indefinidamente, como el uso de líneas celulares inmortalizadas o la clonación, por ejemplo.
La segunda respuesta señala que no hay una posibilidad realista de convencer a los explotadores de animales de pasarse a la producción de alimentos de origen vegetal (pues la demanda de carne continuaría), pero sí hay una posibilidad realista de que, si la tecnología de la carne cultivada llega a serles más rentable, se pasen a la carne cultivada.
Siendo así, el defensor de la carne cultivada podría señalar que, si alguien va a causar un mal, obviamente es preferible que cause un mal menor. Como en este caso la carne convencional causaría un mal abrumadoramente mayor, es importante defender la carne cultivada. Así, el defensor de la carne cultivada podría acusar a sus opositores de no saber manejar los trade- offs (pérdidas y ganancias). El resultado de que alguien se niegue a defender la carne cultivada señalando que todavía causaría algún daño a los animales probablemente sería que los animales siguieran siendo explotados de las peores formas posibles, ya que los explotadores de animales tienen una probabilidad bajísima de adherir al veganismo, pero una buena probabilidad de adoptar la producción de carne cultivada si esta llega a serles más rentable.
En este punto, algunos opositores de la carne cultivada argumentan que no tienen ninguna responsabilidad sobre lo que vaya a suceder, pues eso dependerá de las decisiones de los explotadores, no de las suyas. Sin embargo, si podemos influir en la decisión de alguien, parece que somos al menos parcialmente responsables de lo que ocurra, tanto si decidimos influir como si decidimos no influir. Por ejemplo, imaginemos que, por sí mismo, un explotador de animales no adoptará ni la carne cultivada ni el veganismo. Imaginemos, sin embargo, que la probabilidad de convencerlo de dejar de usar animales es muy baja, pero la de convencerlo de adoptar la carne cultivada es alta. Si decidimos no influir en él para que adopte la carne cultivada, en ese caso es muy alta la probabilidad de que siga explotando a los animales tanto como ya lo hace. Ese resultado es, al menos en parte, responsabilidad nuestra, pues tenemos un papel crucial en el desarrollo de los acontecimientos.
Sin embargo, el opositor de la carne cultivada podría señalar que, en la vida real, no estamos en condiciones de influir en cada explotador de animales como sugiere el ejemplo. Con todo, el defensor de la carne cultivada podría responder que lo que será el factor decisivo de influencia es el propio hecho de que la tecnología esté o no disponible, y qué tan económica sea, pues si la carne cultivada se vuelve más barata que la convencional, los propios explotadores preferirán usarla, y que podemos tener un papel en ese proceso defendiendo la importancia de desarrollar la carne cultivada.
A esto el opositor de la carne cultivada podría responder que, si los propios explotadores van a adoptarla en caso de que su producción llegue a ser más barata que la de la carne convencional, entonces no hace falta que los defensores de los animales la apoyen. Sin embargo, el defensor de la carne cultivada podría responder que, si el hecho de que los defensores de los animales apoyen la carne cultivada ayuda a acelerar su desarrollo, su abaratamiento y su implantación, entonces deben hacerlo, si su objetivo es realmente beneficiar a los animales.
Por otro lado, si los opositores de la carne cultivada tienen éxito, lo máximo que conseguirían con su campaña contra la carne cultivada es que los explotadores de animales no usen (o usen menos) recursos en carne cultivada. Sin embargo, los explotadores probablemente no usarían esos recursos para crear productos veganos, sino para explotar animales para producir carne convencional.
El opositor de la carne cultivada podría negar que sus acciones tengan alguna influencia en las decisiones de los explotadores. A esto podría responderse, en primer lugar, que si el movimiento contra la carne cultivada crece, podría haber una presión social contra esa tecnología (como ocurrió en Italia) y el resultado, nuevamente, sería perjudicial para los animales. En segundo lugar, podría responderse que, si el opositor de la carne cultivada creyera que sus acciones no tienen ninguna influencia, entonces no haría activismo contra la carne cultivada.
Además, el defensor de la carne cultivada podría argumentar que, si en el futuro se desarrolla lo suficiente, quizá llegue a causar menos daños a los animales incluso que la producción de alimentos de origen vegetal. Por ejemplo, en los cultivos una cantidad muy grande de animales pequeños muere como resultado de los métodos de cultivo y de cosecha. Este problema no existe (o existiría en mucha menor medida) en el caso de la carne cultivada, pues esta se desarrollaría en ambientes controlados. Así, aunque se llegara a usar animales para obtener las células, esto seguiría teniendo un efecto negativo mucho menor que el que resulta de la producción de vegetales. Además, como ya se dijo, puede que en el futuro deje de ser necesario usar animales para extraer las células con las que se produce la carne cultivada.
En este punto, los opositores de la carne cultivada a veces argumentan que, aun si el cultivo de vegetales perjudicara más a los animales que la carne cultivada, el cultivo de vegetales seguiría siendo preferible, porque en ese caso el daño es colateral, y en el caso de la carne cultivada el daño es instrumental (es decir, es un medio para un fin).
Nuevamente, aquí hay dos respuestas posibles. La primera es señalar que muchas veces los daños a los animales que resultan del cultivo de vegetales no son colaterales. Por ejemplo, en los cultivos, las muertes de animales que resultan del uso de pesticidas son un daño instrumental, pues el uso de pesticidas es un medio para el fin del cultivo de vegetales.
Sin embargo, supongamos que todos los daños que resultan del cultivo de vegetales fueran colaterales. La segunda respuesta, más importante, señala que saber si el daño es colateral o instrumental es una preocupación centrada en los agentes, y no una preocupación por los afectados por la decisión. En otras palabras, si lo que realmente nos importa es evitar al máximo perjudicar a los animales, nos basaremos en averiguar qué curso de acción tiene la mejor relación entre daño y beneficio para los animales afectados, y no en saber si el daño es colateral o instrumental (pues, para los animales afectados, eso no hace la menor diferencia). Esto revela que los activistas que repudian los daños instrumentales pero no se preocupan por evitar los daños colaterales (en este caso, mayores que los daños instrumentales) lo que buscan es sentirse falsamente puros, y no están realmente preocupados por los animales.
12.14. La objeción de que la carne cultivada refuerza el especismo
Una objeción que a veces se plantea contra la carne cultivada es la acusación de que refuerza el y puede, por ello, ser contraproducente a la hora de cambiar la situación de los animales.
Por ejemplo, Wrenn (2024, p. 8) sostiene que “es importante reconocer la violencia simbólica que la carne cultivada sustenta”122. Compara la carne cultivada con alentar a supremacistas blancos a divertirse con simulaciones de esclavitud generadas por inteligencia artificial, y con alentar a adolescentes a disfrutar de videojuegos de tiroteos en escuelas como alternativa a la violencia real123. Argumenta que, así como estos actos simbólicos de violencia pueden tener consecuencias negativas para los humanos, la carne cultivada puede alimentar todavía más la normalidad del especismo y del consumo de carne, y tener consecuencias negativas para los animales124.
Según la autora, la carne cultivada se convertirá en la próxima “carne feliz”, y los productores emplearán tácticas semejantes a las que emplean actualmente para impedir que el público sepa cómo se perjudica a los animales durante la producción125.
Sostiene que, en cambio, los productos vegetales que imitan de forma convincente el sabor y la textura de la carne animal no amenazan con reforzar el especismo en la misma medida en que podría reforzarlo la carne cultivada, pues en ese caso los consumidores saben que esos análogos son de origen vegetal126.
Las críticas de este tipo señalan correctamente que la carne cultivada no está libre del riesgo de causar daños (de hecho, ninguna práctica lo está). Sin embargo, eso por sí solo no basta para concluir que debemos rechazarla. Lo que habría que comparar son los daños y beneficios probables de un escenario en el que los recursos se invirtieran en carne cultivada con otros escenarios en los que esos mismos recursos se invirtieran en otras cosas (además de intentar imaginar dónde se invertirían probablemente esos recursos si no se invirtieran en carne cultivada).
Es posible que, si los mismos recursos se invirtieran en divulgación antiespecista, los resultados para los animales fueran mejores que si se invirtieran en carne cultivada (aunque esto también es bastante incierto). Sin embargo, hay que tener en cuenta que, aunque los inversionistas veganos tendrían alguna probabilidad de invertir en divulgación antiespecista si
no invirtieran en carne cultivada, la probabilidad de que lo hagan los explotadores de animales que invierten en carne cultivada es bajísima, quizá nula. Siendo así, debemos alentar que al menos los explotadores de animales inviertan en carne cultivada, pues de lo contrario invertirían esos recursos en explotar a los animales. Esto no quiere decir que la carne cultivada esté libre de causar daños a los animales. Quiere decir solamente que el escenario que probablemente ocurriría en su ausencia tendría una cantidad descomunalmente mayor de daños, además de carecer de los beneficios que ella produciría.
Los daños y beneficios que probablemente resultarían deben sopesarse teniendo en cuenta el estado actual del mundo. Por ejemplo, como en la actualidad la esclavitud humana y los asesinatos en escuelas no son lo habitual en la vida cotidiana, puede que alentar la creación de simulaciones virtuales de esclavitud y de asesinatos en escuelas tenga el potencial de causar más daños que beneficios. Sin embargo, en un escenario en el que la esclavitud humana y los asesinatos en escuelas fueran la norma cotidiana, si la creación de simulaciones virtuales de esas prácticas fuera a disminuir considerablemente su ocurrencia real, entonces hacerlo tendría un saldo positivo, aunque también tuviera el potencial de causar algunos daños.
Además, también es posible cuestionar la tesis de que la carne cultivada reforzaría el especismo. Por ejemplo, Bryant (2024, p. 9) argumenta que es probable que la carne cultivada en realidad contribuya a disminuir el especismo, porque las actitudes especistas causan el consumo de animales y también son causadas por él, ya que las defensas del especismo a menudo están motivadas por el deseo de seguir comiendo carne127. Así, si las personas dejan de comer animales, puede ser más fácil que acepten rechazar el especismo.
12.15. Ventajas y desventajas de centrarse en cambios en la tecnología alimentaria
Hay una gran polarización entre los activistas de la causa animal en relación con la carne cultivada. Hay tanto activistas que la repudian con fuerza como activistas que ven en ella la solución definitiva a los problemas que afectan a los animales no humanos. Como vimos, ambas posturas están completamente equivocadas. La polarización hace que las personas tiendan a ver las cosas en términos de “todo o nada”, algo que está completamente alejado de la realidad. Para evitarlo, a continuación intentaremos enumerar tanto algunas ventajas como algunas desventajas de
centrarse en la carne cultivada en comparación con otras estrategias de activismo para beneficiar a los animales. Esto ofrecerá una imagen más realista de la situación.
El debate sobre centrarse en la carne cultivada es un ejemplo de un debate más general sobre estrategias centradas en cambios tecnológicos frente a estrategias centradas en el cambio social128. Así, varias de las cosas que se digan aquí sobre el caso específico de la carne cultivada valen también para otras tecnologías.
Importante: en este y en otros debates similares, lo que está en discusión no es necesariamente “¿debemos centrarnos en esta o en aquella estrategia?” (aunque esa también es una posibilidad). Otra posibilidad es: ¿cuánto debemos centrarnos en esta o en aquella estrategia? Otras preguntas adicionales son: (1) ¿es mejor que todas las personas tengan el mismo grado de enfoque en determinadas estrategias o es mejor que personas distintas se centren en estrategias distintas? (2) ¿Es mejor que una misma persona mantenga el mismo grado de enfoque en ciertas estrategias todo el tiempo, o es mejor variar el grado de ese enfoque, y de qué depende esto? No examinaremos estas preguntas aquí por razones de espacio, pero es importante recordar que son cuestiones importantes si nuestra meta es ser eficientes en el activismo.
Independientemente de las respuestas a estas preguntas, siempre es posible intentar enumerar las ventajas y desventajas de cada estrategia, sus alcances y sus limitaciones. Es lo que intentaremos hacer a continuación con la cuestión de la carne cultivada.
En la lista siguiente, aunque algunos puntos son claramente alcances y otros claramente limitaciones, hay otros que son alcances o limitaciones en la actualidad pero pueden dejar de serlo en el futuro, o que son alcances o limitaciones según el enfoque en la carne cultivada vaya o no acompañado de otras estrategias de activismo. Por esa razón, cada punto de la lista siguiente no está clasificado como alcance ni como limitación.
Puntos que debemos tener en cuenta a la hora de evaluar el grado de enfoque en la carne cultivada:
(1) Cuanto mayor sea el consumo de carne cultivada en comparación con la carne convencional, más animales se librarán del sufrimiento y de la muerte.
(2) La carne cultivada tiene el potencial de producir cambios de comportamiento en agentes que son indiferentes al destino de los animales. Es decir, la carne cultivada puede hacer que incluso las personas a las que no les importan los animales dejen de consumirlos
(3) Si se desarrolla, la tecnología de la carne cultivada puede llegar a sustituir a gran escala también los huevos, la leche y sus derivados, beneficiando a un número aún mayor de animales.
(4) Quizá la tecnología de la carne cultivada o tecnologías similares puedan llegar a usarse en el futuro también como método sustitutivo de la experimentación animal y de los xenotrasplantes. Por ejemplo, tecnologías cercanas son la ingeniería de tejidos y la medicina regenerativa, ambas desarrolladas a partir de células humanas129.
(5) Si la carne cultivada se vuelve más rentable para los explotadores, ellos mismos querrán abandonar el uso de animales.
(6) Para que la carne cultivada sustituya realmente el uso de animales a gran escala, no basta con que ofrezca ventajas a los explotadores: tiene que ofrecer ventajas también al público. Esto se debe a que el público no será necesariamente receptivo a la carne cultivada. Por ejemplo, algunas personas pueden enarbolar la bandera de “¡eso no es natural!” o difundir rumores de que es peligrosa, etc. Sin embargo, si el público ve ventajas en la carne cultivada, la probabilidad de aceptación es mucho mayor. Un ejemplo de ventaja para el público sería que se volviera más barata y/o más sabrosa que la carne convencional.
Podemos trazar un paralelo con la sustitución gradual de la tracción animal debido a la aparición del automóvil. Uno de los factores clave de esa sustitución fue el hecho de que el automóvil ofrecía muchas ventajas al público en comparación con las carretas (velocidad, comodidad, protección, etc.).
(7) Observe que, como ocurrió en el caso de la tracción animal, la existencia de un sustituto, aun cuando ofrezca ventajas al público, no garantiza que la explotación animal en esa área vaya a terminar. Hoy se usa menos la tracción animal, pero los animales siguen siendo explotados con ese fin. Del mismo modo, es probable que, si la producción de carne cultivada llega a ser más barata y ofrece ventajas al público, se implemente a gran escala y esto reduzca mucho el número de animales explotados, pero eso no garantiza, por sí solo, que la explotación animal para consumo vaya a terminar. Por lo tanto, es necesario combinar el activismo centrado en la tecnología con el activismo centrado en cambios en la consideración por los animales.
Además, como la adopción de la carne cultivada, por sí sola, no cambia la mentalidad de las personas respecto del especismo, no previene retrocesos en lo que se hace a los animales. Por ejemplo, si las personas siguen siendo especistas y en el futuro surge alguna forma más rentable de explotar a los animales, probablemente volverían a explotarlos. Así, el activismo centrado en tecnologías que sustituyen el uso de animales no reemplaza al activismo antiespecista. De hecho, necesita de ese activismo para que no haya retrocesos.
Sin embargo, por otro lado, la adopción de la carne cultivada puede llegar a facilitar el cambio social en términos de rechazo del especismo. Muchas personas defienden el especismo no porque crean que es correcto, sino simplemente porque les gusta el sabor de los productos de origen animal. Así, si en el futuro las personas no tienen que renunciar a ese sabor porque ya están consumiendo carne cultivada, puede ser más fácil que acepten una visión del mundo antiespecista. Por lo tanto, la adopción de la carne cultivada también puede tener el potencial de facilitar el rechazo del especismo. No obstante, también es posible que muchas personas defiendan el especismo simplemente porque piensan que es correcto, y no porque les guste el sabor de la comida de origen animal. Sin embargo, también en ese caso la única manera de combatir esa visión es exponiendo los argumentos contra el especismo. Así, de cualquier manera, el activismo antiespecista siempre es necesario.
(8) Actualmente, el activismo centrado en la carne cultivada se ha enfocado casi exclusivamente en disminuir la cantidad de animales explotados. Sin embargo, la tecnología parece tener también el potencial de aplicarse para disminuir el sufrimiento y las muertes que los animales padecen a causa de 130. Por increíble que parezca a primera vista, la cantidad de animales que sufren y mueren a causa de esos procesos (hambre, sed, enfermedades, desastres naturales, conflictos entre animales, etc.) es descomunalmente mayor que la cantidad de animales explotados. La tecnología de la carne cultivada podría usarse, por ejemplo, para disminuir la incidencia de casos de 131. Así como ya hay carne cultivada disponible para perros y gatos en ciertos lugares, podría llegar a estar disponible en el futuro para , y esto podría aplicarse tanto en el caso de los depredadores que están bajo control humano (por ejemplo, en santuarios) como en el de los que están en la naturaleza.
12.16. Conclusión
Hemos visto en qué consiste la tecnología de la carne cultivada y hemos abordado tres debates en torno a ella.
El primer debate abordó las objeciones a la carne cultivada que no se centran en la preocupación por los animales. Vimos que todas estas objeciones adolecen de especismo y no superarían la prueba de imparcialidad, por lo que son injustas.
El segundo debate, por su parte, abordó las objeciones a la carne cultivada planteadas por defensores de los animales. Vimos que, aunque en la actualidad la carne cultivada todavía implica el uso de animales como fuente de células, quizá esto no sea necesario en el futuro. Vimos también que, aunque la carne cultivada siga causando algún daño a los animales, si los explotadores de animales no invierten en carne cultivada, muy probablemente invertirán esos recursos en prácticas que causan muchos más daños a los animales (y a un número mucho mayor de animales). Además, vimos que es posible que en el futuro la producción de carne cultivada llegue a causar menos daños a los animales incluso que la producción de vegetales (debido a las muertes de animales en los procedimientos de siembra y cosecha). Por lo tanto, los defensores de los animales deben estar a favor de la carne cultivada.
Por último, el tercer debate enumeró algunos puntos importantes que debemos tener en cuenta a la hora de evaluar cuánto deberían centrarse los activistas de la causa animal en la carne cultivada en comparación con otros tipos de estrategia. Vimos que el activismo centrado en cambios tecnológicos (como es el caso de la carne cultivada) no sustituye al activismo educativo antiespecista, pero que, si se combina con este, ofrece buenas oportunidades de cambios positivos y previene retrocesos para los animales.
Por último, vimos también que, aunque en la actualidad el uso de la tecnología de la carne cultivada se centra en disminuir la explotación animal, tiene el potencial de usarse en el futuro también para disminuir los daños que padecen los animales a causa de procesos naturales, sobre todo en relación con los casos de depredación. Por supuesto, puede haber otras formas más eficientes de disminuir el sufrimiento de los animales salvajes, incluido el que resulta de la depredación, que invertir en la tecnología de la carne cultivada. Un ejemplo es la reducción de la 132. Sin embargo, independientemente de eso, la carne cultivada resulta ser una tecnología muy prometedora para reducir el sufrimiento y las muertes de los animales, tanto de los explotados por los humanos como de los que están fuera del control humano.
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
¿Qué tipos de objeciones analiza el capítulo?
¿Qué potencial futuro le atribuye el capítulo a la carne cultivada?
Para pensar
¿Comerías carne cultivada? ¿Qué razón pesaría más en tu decisión?
Notas del autor 60
- 73 Letti et al. (2021). ↩
- 74 Warner (2019); Zhang et al.(2020); Letti et al. (2021); Jairath et al. (2021); Huntley; McLaren (2024, p. 3). ↩
- 75 Huntley; McLaren (2024, p. 3). ↩
- 76 Huntley; McLaren (2024, p. 3). ↩
- 77 Swartz; Bomkamp (2021); GOOD Meat (2023); Huntley; McLaren (2024, p. 3). ↩
- 78 Letti et al. (2021); Warner (2019). ↩
- 79 Letti et al. (2021); Ng; Kurisawa, 2021. ↩
- 80 Bogliotti et al. (2018); Letti et al. (2021). ↩
- 81 Bogliotti et al. (2018); Letti et al. (2021). ↩
- 82 Aleccia, Ungar (2023). ↩
- 83 Morrison (2023). ↩
- 84 Tsuruwaka, Shimada (2022), Tsui (2023). ↩
- 85 Wired Brand Lab (2022); BLUU Seafoods (2023); Nature Communications (2023). ↩
- 86 Remilk (2024). ↩
- 87 Huntley; McLaren (2024, p. 3). ↩
- 88 Jones (2024); Huntley; MecLaren (2024, p. 2); ↩
- 89 Szejda et al. (2021); Huntley; McLaren (2024, p. 5). ↩
- 90 Starostinetskaya (2021); Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 91 Kirby (2023); Huntley; McLaren (2024, p. 5); ↩
- 92 Sobre esto, ver Mill (1904). ↩
- 93 Sobre la prueba de imparcialidad, ver (2009 [1998], p. 118-175). ↩
- 94 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 95 Chriki; Hocquette (2020); Huntley; McLaren (2024, p. 7). ↩
- 96 Chriki; Hocquette (2020); Huntley; McLaren (2024, p. 7). ↩
- 97 Huntley; McLaren (2024, p. 7). ↩
- 98 Bomkamp; McNamara (2022); Anomaly et al. (2023); Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 99 Huntley; McLaren (2024, p. 7). ↩
- 100 Huntley; McLaren (2024, p. 7). ↩
- 101 Bomkamp; McNamara (2022); Huntley; McLaren (2024, p. 7). ↩
- 102 Swartz (2021); Chriki et al. (2022); Gursel et al. (2022); Sinke et al. (2023); Huntley; McLaren (2024, p. 6, 7). ↩
- 103 Swartz (2021); Chriki et al. (2022); Gursel et al. (2022); Huntley; McLaren (2024, p. 6, 7). ↩
- 104 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 105 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 106 Ver, por ejemplo, Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 107 Bryant (2024, p. 10) cita como ejemplo a inversionistas como Jeremy Coller y Jim Mellon, Stray Dog Capital, Sentient Ventures y New Crop Capital, además de los CEO de muchas de las mayores empresas de carne cultivada, como Uma Valeti, de UPSIDE Foods, y Josh Tetrick, de Eat Just. ↩
- 108 Bryant (2024, p. 10). ↩
- 109 Bryant (2024, p. 10). ↩
- 110 Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 111 Wrenn (2016; 2024, p.8); Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 112 Remilk (2024). ↩
- 113 Para un tratamiento detallado de esta cuestión, ver (2022). ↩
- 114 Para un tratamiento detallado de esta cuestión, ver (2022). ↩
- 115 Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 116 Chriki; Hocquette (2020); Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 117 Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 118 Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 119 Ver, por ejemplo, Remilk (2024). ↩
- 120 Milburn (2019); Chriki; Hocquette (2020); Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 121 Huntley; McLaren (2024, p. 6). ↩
- 122 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 123 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 124 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 125 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 126 Wrenn (2024, p. 8). ↩
- 127 Bryant (2024, p. 9). ↩
- 128 Ver (2020). ↩
- 129 Coelho (2024, p. 36-8) explica que la ingeniería de tejidos consiste en el desarrollo y la manipulación de moléculas, células, tejidos u órganos cultivados en laboratorio, in vitro, mientras que la medicina regenerativa se refiere a las herramientas empleadas para ayudar al cuerpo a regenerar un tejido u órgano in vivo en el paciente. No obstante, ambas se consideran complementarias y muchas veces se abrevian con una única sigla, “TERM” (Tissue Engineering and Regenerative Medicine). ↩
- 130 Para un examen detallado de esta cuestión, ver Cunha (2022). ↩
- 131 Para un análisis detallado de la cuestión de la depredación como problema ético, ver el Capítulo 31 del Volumen VII de esta colección. Ver también (1996); (2003); Cunha (2022, p. 156-172); Fink (2005); (2015); (2009) y (1984). ↩
- 132 Sobre por qué reducir la productividad primaria tiende a reducir eficientemente el sufrimiento y las muertes totales de los animales salvajes, ver los capítulos 36 y 37 del Volumen VII de esta colección. ↩
Fuentes citadas en este texto 37
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen VIII.
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Este capítulo en el Volumen XII
Cómo resume el autor este debate en Lo esencial sobre ética animal.
¿Centrarse en el cambio social o tecnológico? (VIII, cap. 7, 12, IX, cap. 9).
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