Volumen XII · Lo esencial sobre ética animal · capítulo 5
Diferencias entre el ambientalismo y la consideración por los animales
Antes de leer capa de estudio, no forma parte del texto original
El ambientalismo y la consideración por los animales tienen metas finales distintas: uno valora en sí ciertas configuraciones de los ecosistemas y las especies; la otra, el bienestar de los seres sintientes. El equilibrio, la biodiversidad y "mirar el todo" no equivalen a cuidar a los animales.
Cuidar de que la "naturaleza esté como debe" es distinto de cuidar a los animales. El cuadro muestra cómo se confunden esas dos cosas y por qué no siempre van juntas.
Conservar una casa histórica y cuidar a sus habitantes son metas distintas: a veces coinciden y a veces no.
- P1 La posición antropocéntrica quiere el ambiente que sea mejor para los humanos; la centrada en la sintiencia, el mejor para los seres sintientes; la ambientalista, en ciertas configuraciones aunque sea peor para ellos.
- P2 Los programas ambientalistas no buscan salvar a los seres sintientes, sean mayoría o minoría.
- P3 El equilibrio y la biodiversidad no miden el bienestar de los animales.
- C Por lo tanto, el ambientalismo y la defensa de los animales divergen en los fines, no solo en los medios.
El argumento central del capítulo en forma lógica. Si las premisas son verdaderas, la conclusión se sigue. Para discrepar, tienes que mostrar qué premisa es falsa.
Dicen “El ambientalismo y la defensa de los animales quieren lo mismo; solo discrepan en los medios.”
Respuesta Tienen metas distintas. La defensa de los animales valora el bienestar de los seres sintientes; el ambientalismo, entidades no sintientes como los ecosistemas y las especies.
Más objeciones y respuestas en Desmontando objeciones.
Texto original Luciano Carlos Cunha · Volumen XII, p. 18 de la edición en PDF · traducción al español
El término “” se aplica a visiones muy diferentes entre sí. A veces se utiliza para referirse a las posiciones que buscan preservar el medio ambiente como recurso para los humanos o para los animales de otras especies. Otras veces se utiliza para referirse a las posiciones que defienden que ciertas entidades no (como los ecosistemas y las especies, por ejemplo) tienen valor en sí, y no como recurso. En lo que sigue, utilizaremos el término “ambientalismo” en este segundo sentido, pues son estas perspectivas18 las que normalmente se confunden con la defensa de los animales, y la presente sección tiene como objetivo explicitar sus diferencias19. Buena parte de la confusión se debe a que no se percibe cuáles son las metas finales de cada una de estas visiones (es decir, qué cosas se valoran en sí) y qué cosas se valoran solo como medio para alcanzar esas metas. El cuadro siguiente explicita las metas finales de cada una de estas posiciones:
| Posición | El medio ambiente debe mantenerse... |
|---|---|
| Antropocéntrica | En la configuración que sea mejor para los humanos |
| Centrada en la sintiencia | En la configuración que sea mejor para los seres sintientes en general |
| Ambientalista | En determinadas configuraciones*, aunque eso sea peor para los seres sintientes en general |
*Cada variante del ambientalismo valora configuraciones distintas20. Ejemplos de criterios utilizados son: el grado de complejidad, de rareza, el tiempo que tardó en formarse, lo poco que ha sido modificado por acciones humanas y su grado de propiedades estéticas.
La mayor parte de los programas y de las legislaciones referidos a los tiene metas ambientalistas. Esto se debe, en parte, al predominio de la idea de que los animales individualmente no importan (sino solo los ecosistemas y las especies). En esos programas, los animales serán perjudicados o beneficiados según lo que sea más eficiente para alcanzar las metas ambientalistas21. Sin embargo, es común que se entienda equivocadamente que los programas ambientalistas buscan beneficiar a los seres sintientes. Los cuadros siguientes aclaran las principales confusiones sobre esta cuestión.
| Creencia común equivocada | Lo que realmente busca cada posición |
|---|---|
| El ambientalismo y la defensa animal buscan el bien de los animales, pero discrepan sobre los medios para alcanzar esa meta: el ambientalismo está de acuerdo con matar a una minoría para salvar a la mayoría y la defensa animal no. Cuando los programas ambientalistas matan animales, lo hacen porque esa es la única manera de salvar a muchos animales de ahí en adelante (esa es su meta). (V, cap. 2 y 8). | El ambientalismo y la defensa animal tienen metas diferentes. La defensa de los animales valora en sí el bienestar de los seres sintientes. El ambientalismo valora en sí entidades no sintientes, como los ecosistemas o las especies. La meta del ambientalismo es mantener los ecosistemas en ciertas configuraciones que valora, aunque eso no sea lo mejor para sus habitantes. La meta de los programas ambientalistas no es salvar a seres sintientes (ya sea a la mayoría o a la minoría). En cambio, entre los defensores de los animales, hay tanto quien defiende matar a una minoría si esa es la única manera de salvar a una mayoría como quien rechaza esa posición. |
| La defensa animal está centrada en los individuos, y el ambientalismo está centrado en el “todo” (como las especies y los ecosistemas). Esto significa que el ambientalismo prioriza salvar a la mayoría de los seres sintientes, aunque para ello sea necesario matar a una minoría (pues prioriza el todo), y la defensa animal se opone a esto (pues prioriza al individuo). (V, cap. 2 y 8). | La consideración por los individuos no implica necesariamente priorizar a un individuo frente a varios. Solo quiere decir que el foco de la consideración moral son los seres sintientes (es decir, los individuos), y no las entidades no sintientes. Esto es compatible tanto con posiciones que priorizan salvar a la mayoría como con las que priorizan a la minoría en ciertas condiciones (por ejemplo, por estar en una situación peor). Del mismo modo, la consideración por el “todo”, tal como está presente en el ambientalismo, no es la consideración por la mayoría (ni por individuo alguno). Es la consideración por la especie como entidad abstracta (y no por sus miembros) y por los ecosistemas (y no por sus habitantes). |
| La defensa animal propone ayudar a los animales salvajes sin preocuparse por las consecuencias, y el ambientalismo prescribe no ayudarlos por temor a que hacerlo pueda causar todavía más sufrimiento. (V, cap. 4). | La diferencia entre estas posiciones no tiene que ver con que una de ellas tenga en cuenta el largo plazo y la otra no. Ambas pueden tener en cuenta el largo plazo. Lo que las diferencia son sus metas. Afirmar que cierta ayuda no debería llevarse a cabo porque podría causar más sufrimiento a largo plazo es una preocupación por los seres sintientes (por lo tanto, no es una preocupación ambientalista). |
| A pesar de las diferencias, el ambientalismo y la defensa animal convergen en la práctica, pues los animales necesitan el medio ambiente, y el ambientalismo busca preservarlo. (V, cap. 3). | Esto ocurrirá en algunos casos, pero no en otros. Es posible preservar el medio ambiente en las configuraciones más distintas. Las configuraciones que busca el ambientalismo muchas veces no coinciden con la que es mejor (o siquiera buena) para los animales. |
| Cuanto mayor sea el grado de equilibrio ecológico y de biodiversidad, mejor para los animales. Por eso los ambientalistas buscan tales cosas: porque su meta es el bien de los animales. (V, cap. 5). | El ambientalismo no valora el equilibrio ecológico y la biodiversidad por preocupación por el bien de los animales. Valora esas cosas en sí, o como medio para mantener los ecosistemas en ciertas configuraciones (estas sí, valoradas en sí). Además, muchas veces un mayor grado de equilibrio y/o de biodiversidad no coincide con lo que es mejor (o siquiera mínimamente bueno) para los animales. Estos conceptos se basan, respectivamente, en la variación del tamaño de las poblaciones a lo largo del tiempo y en la diversidad de especies. Esto no indica que el bienestar de los animales en esas situaciones sea necesariamente positivo. |
| El ambientalismo está científicamente informado por la ecología, mientras que la defensa animal es anticientífica. (V, cap. 6, VII, cap. 19). | En realidad, cualquier visión normativa necesita estar bien informada científicamente pues, de lo contrario, no alcanzará las metas que busca. La ecología es una ciencia que describe cómo se dan las interacciones en los ecosistemas. Este conocimiento puede utilizarse para intentar perseguir metas ambientalistas, pero también puede utilizarse para intentar beneficiar a los seres sintientes. |
| Si se muestra que los ecosistemas y las especies tienen valor en sí, está justificado matar a los animales para preservar especies y ecosistemas, y también es incorrecto ayudar a los animales cuando son víctimas de procesos naturales. (V, cap. 10). | No, pues para fundamentar tales conclusiones sería necesario no solo mostrar que tales entidades no sintientes tienen valor en sí, sino también que su preservación es más importante que prevenir el sufrimiento y la muerte de seres sintientes. Además, hay razones para priorizar a los seres sintientes, pues ninguna entidad no sintiente es capaz de sufrir ni de que la muerte le impida disfrutar, perjuicios muy graves. |
Practica
Capa de estudio. Las respuestas se basan en el texto del capítulo.
Según el cuadro, ¿cómo quiere cada posición que se mantenga el medio ambiente?
"El ambientalismo es científico; la defensa de los animales, no". ¿Cuál es la respuesta?
Para pensar
¿Qué campaña ambiental conoces que tal vez no sea buena para los animales que viven en ese lugar?
Notas del autor 4
- 18 Para ejemplos de estas perspectivas, ver (1980) y (1999). ↩
- 19 Este fue el tema del Volumen V de esta colección. Sobre esto, ver también (2019). ↩
- 20 Estas numerosas variantes están representadas en la antología organizada por Zimmerman et. al. (1993). ↩
- 21 Para una discusión sobre estos programas, ver (2004) y (2012). ↩
Fuentes citadas en este texto 4
La lista completa del volumen está en las referencias del Volumen XII.
- CALLICOTT, J. B. Animal Liberation: A Triangular Affair. Environmental Ethics, v. 2, n. 4, p. 311-338, 1980.
- FARIA, C. Muerte entre las flores: el conflicto entre el ambientalismo y la defensa de los animales no humanos. Viento Sur, v. 125, p. 67-76, 2012.
- SHELTON. J. A. Killing Animals That Don´t Fit In: Moral Dimensions of Habitat Restoration. Between the Species, v. 13, n. 4, 2004.
- ZIMMERMAN, M. E.; CALLICOTT, J. B.; SESSIONS, G.; WARREN, K. J.; CLARK, J. (orgs.). Environmental Philosophy: From Animal Rights to Radical Ecology. Englewood Cliffs: Prentice-Hall, 1993.
Profundiza en cada punto
Los capítulos que el autor indica en los cuadros de arriba.
- Vol. V La divergencia es en cuanto a los fines, no solo en cuanto a los medios
- Vol. V ¿Qué se busca con los programas ambientalistas de exterminio?
- Vol. V La divergencia no está en centrarse en el corto o en el largo plazo
- Vol. V A pesar de las diferencias, ¿la defensa animal y el ambientalismo convergen en la práctica?
- Vol. V ¿El equilibrio ecológico y la biodiversidad coinciden con lo mejor para los animales?
- Vol. V Defensa de los animales y ambientalismo: la divergencia es ética, no científica
- Vol. V Cuestionando los presupuestos ambientalistas
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